¿Aquel espacio público?

El siempre interesante colectivo Los Hijos programa desde el pasado 26 de octubre (y cada domingo hasta el 1 de diciembre) una sesión semanal con el objetivo de debatir y actualizar el peso político y social de la ciudad. Por Gorka Elorrieta


24 octubre 2013

 

Si Los Hijos están detrás de esto, hay que ir. Es lo primero que pensamos. Qué mejor excusa para volver al CA2M que tantas alegrías nos ha dado (picnics sessions sin ir más lejos). En el ciclo habrá comedias, cine quinqui y algún documental sí, pero sobre todo habrá reflexión. Eso es lo que seguro despertarán este heterogéneo puñado de películas de los setenta y los coloquios posteriores, protagonizados por asistentes, cineastas e invitados como Amador Fernández-Savater, Grace Morales o Santiago Aguilar.

 

Queríamos conocer los motivos y algunas claves de esta mirada panorámica de triste vigencia y, de paso, la mirada (política) en el propio trabajo del colectivo “madrileño”. Porque la ciudad es nuestra, hay que ir.

 

Más allá de su elocuente título, ‘La ciudad es nuestra’, el ciclo pretende poner el foco sobre…
Se trata de establecer una mirada que relacione, a través del cine (ya sea en su vertiente más experimental como más narrativa) de los setenta, ciertos procesos sociales, económicos y políticos que cuatro décadas más tarde tienen clara vigencia. Esto es, por ejemplo, la lucha y el conflicto por el espacio público, las consecuencias de la especulación inmobiliaria y un modelo económico basado en un sector terciario de construcción y turismo, las vertebración del activismo político, el ocio y el consumo como variables atenuantes de los movimientos sociales, la necesidad de construir una memoria colectiva sobre los procesos históricos de este país que han sido silenciados, etc.

 

¿Era ese “feedback” con el público uno de los motivos que más os animaba a crear el ciclo? ¿Los invitados (cuando no son los propios directores) han sido también elección vuestra?
En efecto, la elección de invitados, al margen de que provengan o no del mundo del cine, es nuestra. La idea era alejarnos de los coloquios al estilo de “cine-forum”. Obviamente, se habla de cine en la charla posterior pero no se trata de cinefilia. En este caso concreto, apuntamos más a una reflexión sobre cuestiones políticas y sociales. La razón de la elección de filósofos o escritores obedece, precisamente, a la necesidad de expandir este campo para la reflexión. En otras ocasiones con motivo de otros ciclos, hemos podido comprobar la cercanía y la calidez del público que se acerca a las proyecciones del CA2M, muchos de ellos, con vivencias propias y experiencias muy ricas referidas a esta convulsa década de los setenta. En definitiva, se trata de generar un foro de debate y opinión en el que quepan testimonios personales, visiones teóricas, exabruptos humorísticos… siempre en un diálogo que facilite la horizontalidad. El objetivo es que cada participante u oyente en el coloquio salga de la sala y regrese a casa dándole vueltas a alguna manera de ver las cosas que antes no se había planteado.

 

Para vosotros, como ciudadanos, ¿cuál es el mayor poso que os dejan estas películas? ¿Cómo es vuestra mirada y vuestra digestión de ese pasado?
En nuestro caso partimos de una limitación, por un lado, y una ventaja, por otro. Nacimos en la década de los 80 y no vivimos aquella época. Para nosotros, en cierto modo, se trata de un proceso de investigación histórica con el objetivo de entender la configuración de nuestro país a todos los niveles en el presente actual. Lo más revelador y lo más desalentador al mismo tiempo era el descubrir que ciertos conflictos de aquella época no habían desaparecido. Pueden haber adquirido otras máscaras pero, en esencia, se trata de problemas similares que la crisis actual ha desvelado: la depredación del espacio y los servicios públicos, la especulación financiera, la corrupción, la dificultad en la obtención de una vivienda digna, la desigualdad económica creciente, la manipulación mediática, entre otros.

 

Si no pudisteis asistir a la primera sesión… ‘La ciudad es nuestra’ (documental completo)



Y, entre todas las incluidas, ¿cuál es la película que os resulta más interesante, alguna ha influido en vuestro trabajo? ¿En qué sentido?
Nos gustan muchísimo todas. Todas tocan los mismos temas desde ángulo bien diferentes. Intentamos que el ciclo también fuera completo en este sentido, que funcionara no solo desde lo reflexivo y lo político, sino también desde lo cinematográfico. Nos encantan los setenta porque fue una década en la que convivió un cine oficilista con otro militante, con el cine metafórico, la comedia urbana madrileña, mientras se consolidaban propuestas radicales como las de la Escuela de Barcelona o figuras aisladas como el propio Juan Sebastián Bolláin. No podemos hablar de influencia directa en nuestro trabajo, aunque sí estemos muy conectados con ellas ya que nuestra obra reciente como colectivo intenta relacionarse con nuestro tiempo, realidad y el presente de la vida en Madrid y en España.

 

¿Nos destacáis un punto, nos dais un apunte en el que fijarnos, sobre el que reflexionar, un anzuelo de cada una de las siete películas seleccionadas?
Los problemas expuestos en el documental ‘La ciudad es nuestra’ entroncan perfectamente con nuestro presente: educación, especulación, reflexión sobre el tejido asociativo, la representatividad y la democracia participativa. Las alucinadas piezas de Bollaín construyen utopías como acto de resistencia a la realidad vigente. ‘El Puente’ de Bardem es un dardo envenenado con apariencia de comedia ligera que ataca todas las esferas sociales. ‘Las truchas’ es una comedia críptica y macabra que funciona como metáfora de una sociedad que se pudre. ‘Tigres de papel’ de Colomo ejemplifica a la perfección una sociedad perdida entre la promesa y el desencanto. ‘Navajeros’ de De la Iglesia retrata un Madrid cuyo tejido empieza a descomponerse. Por último, ‘Después de…. No se os puede dejar solos’ de Cecilia y José Juan Bartolomé es un documento imprescindible para entender qué fue la Transición.

 

Os hubiera gustado incluir en el ciclo pero se ha quedado fuera…
Muchas se han quedado fuera, como decíamos, nos encanta la riqueza del cine de la época. Desde ‘Numax Presenta’ de Joaquím Jordà, a ‘Que vienen los socialistas’ de Mariano Ozores o ‘Las verdes praderas’ de José Luis Garci por su encendido e inusual discurso final. Alfredo Landa, que ejemplifica con su personaje el desencanto del burgués, confiesa el sinsentido de una vida confiada a la posesión de los bienes materiales y el espejismo del estatus social.

 

 

 

 

Las del ciclo son películas de los setenta… ¿Se está haciendo algo en la misma línea activista/artística ahora? ¿Qué o a quiénes destacaríais?
En la misma línea no sabríamos decir, son periodos históricos con referentes e influencias muy distintos. Es probable que la crisis que nos rodea sea una oportunidad para despertar una mayor conciencia crítica entre la ciudadanía, y con ello, a los creadores y creadoras que forman parte de ella. Unido a ello, el abaratamiento de la tecnología puede fomentar más puntos de vista, más relatos, más registros. Todos podemos construir un texto audiovisual, las herramientas y recursos están disponibles. Cada sociedad genera unos discursos u otros. Puede que el colapso social y económico que vivimos provoque discursos más heterogéneos, más ricos, más complejos que los de las tres últimas décadas.

 

Dirigisteis una pieza sobre Madrid, ‘Enero, 2012 (o la apoteosis de Isabel la Católica)’ que presentasteis en un ciclo en el Reina Sofía. Allí dijisteis que Madrid no os inspira (nada). ¿Podéis estirar esta “sentencia”?
Lo cierto es que tras rodar en el ámbito rural con ‘Los materiales’ y ‘Circo’ nos apetecía hacer un trabajo sobre el entorno urbano y, por extensión, sobre Madrid, ciudad en la que los tres vivimos desde hace más de una década. Madrid nos interesa desde diversos puntos de vista, entre los que se dan cita tanto el aspecto téorico o de investigación sociológica o urbanística como el emocional o afectivo. Es una ciudad que nos despierta sentimientos encontrados de amor y de odio y, por algún motivo, nos resultaba terriblemente escurridiza. No sabíamos aproximarnos a ella, no sabíamos “encuadrarla”. Estábamos convencidos de que la Historia de la ciudad de Madrid y su espacio público podía ser muy elocuente para hablar de muchas de las preocupaciones e intereses temáticos que queríamos desarrollar, pero no dábamos con la tecla…

Decidimos entonces relacionarnos con ella como foráneos, como extranjeros. Pensamos adaptar una guía turística o el ‘Manual de Madrid’ de 1831 de Mesonero Romanos. El primer paso fue subirnos al autobús turístico de Madrid y la experiencia nos dejó sobrecogidos. La locución turística articulaba un discurso ideológico terriblemente conservador bajo una apariencia neutra. Desde esa perspectiva conseguimos que la capital finalmente “nos inspirara” y filmamos el cortometraje.

 

¿En qué o sobre qué temáticas estáis trabajando últimamente?

Nuestro último largometraje, ‘Árboles’ (que se presentará en el Festival Europeo de Sevilla el próximo noviembre) continúa la línea de investigación sobre identidad, territorio e Historia de anteriores trabajos. La película relaciona leyendas de Guinea Ecuatorial sobre la colonización española (y los procesos urbanísticos de la Isla de Bioko, diseñados por las autoridades de la metrópoli en los años veinte del pasado siglo) con la España contemporánea de urbanizaciones vacías, procesos de especulación inmobiliaria y corrupción municipal. A través de tres capítulos rodados entre Malabo y Vallecas, la película hilvana historias y personajes que narran capítulos subterráneos de la Historia de España y desvelan relaciones poco evidentes entre urbanismo, legislación penal y organización salarial de la mano de obra.

 

 

Consulta toda la programación.

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Comentarios:

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J.H says:

Geniales Los Hijos y CA2M!

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