¿Qué opina de Frances Ha, señor director?

Preguntamos a ocho directores su opinión sobre Frances Ha, el film de Noah Baumbach que recientemente ha llegado a las carteleras españolas. Por: María Aller.


11 abril 2014

 

Tardó en llegar, pero Greta Gerwig está en la cartelera de Madrid desde el pasado viernes; ella da vida a la patosa y adorable Frances Ha, último trabajo de Noah Baumbach, que refleja esos años en los que uno anhela encontrar su sitio. Ni joven ni adulta, ni sofisticada ni vulgar: esta chica es espontánea, y espontaneidad es lo que se ha pedido a estos ocho cineastas para evaluar la película.

 

Manuel Bartual

Aunque me parece inevitable no reconocer todo lo que Noah Baumbach le debe con Frances Ha al cine de Woody Allen, yo mientras veía a Greta Gerwig danzando de escena en escena era en Kevin Smith en quien pensaba. Concretamente en el primerísimo Smith, el de Chasing Amy y más concretamente el de Clerks, con la que Frances Ha comparte su blanco y negro pero también, sobre todo, su tema central: la amistad en crisis, y todo lo que ello supone. Baumbach y Gerwig articulan la película a partir de esta premisa sin hacer grandes subrayados, pero de una manera latente que al menos a mí me tuvo enganchado hasta su desenlace.

 

Leticia Dolera

Me pareció una película libre, fresca, y honesta. Los actores respiran verdad y la forma en la que está rodada destila libertad y diversión. Disfruté mucho viéndola, tuve la sensación de conocer enseguida a los personajes y de entrar por un rato en un mundo de ilusiones, sueños y fracasos.

 

Miguel Larraya

Me gusta mucho como está rodada la película, sencilla y elegante. El hallazgo de una estética distinta a lo que solemos ver con una cámara DSRL, usando el blanco y negro con grano digital. Bebe de la Nouvelle Vague sin ser impostada, sino haciendo algo nuevo. Y celebro esa parte un poco “diarios de Warhol”, de decir lo que cuesta el alquiler en cada barrio de Nueva York. Una pasta. Y que el dinero sea un problema para una persona con aspiraciones profesionales creativas. Todo tiene mucha naturalidad de forma y de fondo, a lo que probablemente contribuye el hecho de que la protagonista de todas las escenas de la peli co-escribiera el guión y, claro, sus propios diálogos. Greta Gerwig y Noah Baumbach demuestran ser un equipazo.

  

Pablo Maqueda

No puedo borrar de mi mente la imagen de Frances corriendo frenéticamente por las calles de Manhattan. Desconozco si el motivo es su sonrisa, sus movimientos de danza en pleno caos urbano o los pequeños saltos de alegría momentánea del personaje. Quizá se deba al plano picado de Baumbach, que desde la altitud nos hace sentir como ángeles. ¿Se trata de la banda sonora? ¿De la declaración de amor al cine y a la vida de Baumbach y Gerwig? ¿De la presencia y fuerza que desprende Greta en cada plano desde la pantalla hasta nuestra butaca? Intento no encontrar una respuesta y dejarme llevar por la libertad de un director y una actriz compenetrados a la perfección durante todo el metraje. Al fin y al cabo, de eso se trata. Desde que el Festival SXSW de Austin vio nacer al mumblecore americano, el movimiento ha evolucionado por numerosas vías. La libertad y el arrojo que a una amplia generación nos ha dado intentar emocionar al espectador con los pocos medios que dispongamos a nuestro alcance aún puede verse reflejada en Frances Ha. A la salida de la sala es imposible no pensar en coger una cámara y rodar locuras. Al fin y al cabo, John Cassavetes ya jugaba así en los 70. Y Baumbach sigue demostrando que le encanta sacar el tablero, ordenar sus fichas y lanzar los dados.

 

 

Carlos Marqués-Marcet

¿A santo de qué un cuarentón como Noah Baumbach se pone a hacer una película con la diva mumblecore por excelencia (Gerwig) sobre el mismo tema (“the mid-twenties crisis“) que esos cineastas mumblecore ya han agotado? ¿Por qué ahora que Bujalski o Swanberg han dado un paso más allá en su búsqueda temática y estética, ahora que el movimiento parece totalmente obsoleto, Baumbach hace una película que parece imitarlos? ¿Tienen algún tipo de interés los problemas de blancos de clase media que parecen crearse problemas por no tener problemas reales? Si pensamos Frances Ha desde el presente, la película puede parecer muy irritante, aunque quizás la salvaríamos por la belleza de ese retrato de la amistad femenina, un tema que por desgracia, y por discriminación, el cine no ha tratado todavía lo suficiente. Pero si pensamos la película desde el pasado o desde el futuro (dependiendo del punto de vista), descubrimos que, bajo su aparente ligereza, en el corazón de Frances se esconde un abismo. Y es que sólo un cuarentón podía tratar el tema que obsesionaba a la nueva generación de cineastas independientes, porque ellos no tenían entonces la distancia temporal para analizarlo como era necesario. Porque con su fino bisturí, siempre elegante pero incisivo, consigue de nuevo estremecernos al revelar ese abismo entre lo que queríamos ser y en lo que nos hemos convertido. No importa que Baumbach sea uno de los iconos más venerados del cine independiente americano, estoy seguro que él, como todo el mundo, ha sentido en algún momento esa dolorosa revelación, el darse cuenta que el tiempo ha pasado y que no se pueden hacer todas las cosas que uno quería hacer, el asumir que las cosas rara vez suceden como a uno le gustaría, y que como pensaba Ozu o como cantaba el Robe, a veces es preferible dejar que la última ola del último segundo te lleve mecido hasta el siguiente. Y encima te ríes al verla.

 

Norberto Ramos

Y en blanco y negro, como si nada. Un pacto entre el viejo truco de disimular la falta de presupuesto y la evocación cultureta. Todos hemos caído en esto alguna vez. Lo primero me es simpático, pero viendo cómo la “antiaventura” de la bailarina más insufrible y patosa de la historia del cine no me dice nada, me aburre y ni me parece casi una historia… Mis simpatías por esta película se desvanecen en la nada. Y si te cae tan mal como a mí esta protagonista (nunca sabré si es el personaje o la persona, que esa es otra) ya sí que estás jodido. Hora y media de naderías, encuentros chorras entre personajillos grises. Y esto no ha sido un chiste por lo del blanco y negro. La peli se estira como el chicle con supuestamente chispeantes diálogos hasta que al fin, como todas las pelis que no te dicen nada, se acaba porque empieza el rodillo final. Sin que haya pasado casi nada. Sin que nada te importe. La verdad es que ver esta película no es una experiencia tan horrible. Casi no es ni una experiencia ni es nada. No progresa, no termina, no se acaba. Sólo se apaga y se olvida. Seré yo el raro. De nada.

 

Beatriz Sanchís

No me ha sorprendido que Frances Ha, firmada por Noah Baumbach, coguionista de muchas de las películas de Wes Anderson sea una película tierna y conmovedora, pero sí me ha sorprendido la vida y la verdad que respiran cada uno de sus personajes. Noah consigue hacerte ser testigo en primera persona de las desgracias de Frances, interpretada por una Greta Gerwig en estado de gracia. Logra además, teniendo un poderoso engranaje de guion que le hace funcionar como una perfecta comedia (yo me partía), que muy pocas veces se le vean las costuras, resultando fresca y brutalmente íntima. Otro de los hallazgos de esta cinta es que Noah, consigue rodar con un aroma que nos recuerda a la Nouvelle Vague, paseo por Paris “la nuit” y café-de-flore incluido, siendo al mismo tiempo tremendamente contemporáneo y personal, cosa que no veía desde las primeras películas de Jarmusch. Y todo ello va aderezado por un excelente uso de la banda sonora, por lo que para mí se ha convertido ya en una película de referencia.

 

Rodrigo Sorogoyen

Noah Baumbach une la Nouvelle Vague con el desconcierto de nuestra generación. El encanto de un Nueva York en blanco y negro, Greta Gerwig  en estado de gracia, un viaje insólito a París, muchas mudanzas y sobre todo la idea de que para encajar en este mundo, a lo mejor hay que hacer un par de concesiones, como por ejemplo modificar uno su propio nombre o, lo que es lo mismo, preguntarse constantemente quiénes somos y qué hemos venido a hacer aquí, hacen de esta pequeña película, a mi modo de ver, una de las joyas de nuestro tiempo. Imprescindible para cualquier joven de entre 18 y 35 años.

 

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