7 cosas buenas de volver a Madrid

La depresión postvacacional no tiene por qué ser tan dura si sabes ver el lado bonito de la vida (y de Madrid). Por Filósofa Frívola


08 septiembre 2015

Cuando estás deprimida (o saliendo de la depresión, ¡podéis felicitarme!) la llamada “postvacacional” es como un paseo por el Tamésis. Aún así, he querido plasmar en este texto todas las pocas cosas buenas de volver a esta ciudad insufrible pero insustituible… ¿Acabo de citar a Sabina? ¿demasiado sol? (Disclaimer: las he convertido en 7, porque un artículo-lista de menos de cinco items es pasarse de cutre. Pero si no te apetece leer 600 palabras te resumo las 7 en 2: el agua y el metro).

 

Permitidme, pues, que me haya ex-playado -LOL- para completar todo un artículo con estos topicazos. Pillarle el ritmo al currele después de la reentrée nos cuesta a todas. No seáis duras conmigo, en octubre podéis volver a tirarme tomates.

 

1) El agua del grifo: cliché donde los haya, y aún se me antoja poco loado. Cuando abandonas la zona de confort en la que puedes beber a morro de una fuente, pongamos el levante español, y accidentalmente tragas un poco mientras te estás lavando los dientes, una sensación de terror te invade, te sientes como si hubieras bebido batido de ácido de Chernobil. Esa angustia constante relativa a cuantas idas y venidas de/a la playa durará la botella de agua natural de mineralizacion débil de un litro a 2,50€, o dónde podrás adquirir la siguiente en un país en el que no hay una tienda de alimentación en cada esquina… La lucha estival por el agua. Mad Max en La Manga del Mar Menor. Pero ahora estás en la capital, por fin. Se acabó pasar sed “por si acaso”. Se acabó el racionamiento. Allá donde cualquier grifo es trinchera/Pongamos que hablo de Madrid.

 

gato-grifo

 

2) Que puedes volver a decir “aquí en Madrid” sin parecer gilipollas: No lo hacemos adrede, lo juramos. Nos sale solo. Pero en eso tienen razón los de provincias: basta con darte una vuelta por la periferia de Madrid (conocida por algunos como “España”) para descubrir por qué no nos soportan: las noticias constantes de lo que aquí ocurre, la omnipresencia de imágenes de la capital en los medios locales, en las marquesinas de buses, turistas madrileños madrileñeando y cantando las alabanzas de Madrid allá donde van sin que nadie se lo haya solicitado… Aquí, aquí en Madrid, podemos ser altivos e insufribles centralistas, llorar por el cierre de nuestros míticos cafés y bares sin que se nos eche nadie encima con lo de que siempre estamos hablando de Madrid. Estoy deseando volver a parlotear únicamente de lo que ocurre en la capital, que para eso es la capital ¿o qué? España no es un donut, sino una berlina rellena en la que se cruzan los caminos. Se siente.

 

3) Que puedes volver a quejarte de lo mierda que es Madrid: Es bajar del Avanzabus en Méndez Álvaro y… metrobús desmagnetizado, busca a alguien de personal que te lo cambie, 15 minutos esperando a un tren sucio y triste, oir “Vodafone Sol” por megafonía y querer matar, suciedad y cucarachas en las calles, contaminación, bordería generalizada… Madrid es una mierda. Con lo bien que viviriamos en (inserte su destino vacacional aquí). Ya, pero no vives ahí, sino en el agujero infernal del donut. Se siente.

 

Foto: Thomas Holbach.

Foto: Thomas Holbach.

 

4) Piel y cabello vuelven a la normalidad: Las cremas solares, la sal y la cal han convertido tu epidermis en un pifostio de diminutos depósitos de pus, y a tu pelo en un estropajo de puntas rojizas tan abiertas que pareces Marisol en Rumbo a Río. Hinchazón, picaduras de mosquito tigre, retención de líquidos, esfínteres tímidos en retretes públicos y áreas de servicio… Ya sea en playa, montaña, o capitales europeas, el cuerpo humano se deforma por el turismo, está comprobado. Sin embargo, de vuelta en Madrid, después de un peeling y una mascarilla, una gruesa capa de base de maquillaje basta para protegerse de los estragos de la contaminación. Ya no necesitas Mimosín para poder hincar el cepillo en esa maraña a la que antes llamabas “cabello”. Bienvenida a casa.

 

peeling

 

5) Las Smile News del metro: Ayudan a superar cualquier bajón. Cinco piezas de fruta, dos litros de agua al día, dormir ocho horas… y quince minutitos de Smile News para una vida sana y feliz. Y para muestra un botón: mi primera Smile News nada más llegar al primer andén después de mi retiro vacacional: “Un hombre de 41 años corre 41 triatlones en 41 días”. Joder, decidme si no es para sonreír hasta que te duelan las mandíbulas. A mí es que me dan la vida estas noticias. ¿Que te has pasado las vacaciones de exilio informativo? No te preocupes, porque Smile News te pone al día con refrescantes noticias, como aquella del hallazgo de una orquídea que se creía extinta desde hacía 50 años. Política internacional, elecciones catalanas, el pueblo europeo volcado con los refugiados… Sí, es periodismo tentador. Pero no es una especie de orquídea en extinción. Una orquídea dodo. Apareció. Es hermoso, maldita sea.

 

6) Encontrarte el catálogo de Ikea en el buzón: Es, de lejos, mi obra de ciencia-ficción favorita. Lo espero con mas ilusión que The Winds of Winter.

 

7) Ponerte al día con las mejoras urbanas llevadas a cabo por el nuevo e ilusionante ayuntamiento: Es muy emocionante volver a una ciudad en pleno proceso de renovación democrPARECE ser que mi calle no es una de las prioritarias para la limpieza porque las papeleras siguen rezumando. Bolsas de caca de perro y cáscaras de plátano, paisaje urbano, arte, mi ciudad, tu ciudad. Ayer me acerqué a una papelera a tirar un flyer de un centro de estética con descuentos en uñas de gel y lo tuve que grapar a un brick de biofrutas que asomaba, tímido, rodeado de moscas. Pero soy paciente. Están haciendo cosas. Cosas municipalistas. Respect y nada de quedarse criticando las obras desde la valla, a volcarse en seguir construyendo un Madrid nuevo. Hemos vuelto con las pilas cargadas, ya tenemos el pelo suave y sedoso y una cantimplora con elixir del Canal de Isabel II. No hay excusas para no arremangarse y echar una mano en todo lo que podamos. Levantemos esta ciudad de sus ruinas, cuidemos de ella como si fuera una delicada orquídea para que siempre sea un placer volver a ella.

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Antiseductor says:

¡La fauna!

Volver a pasar por Gran Vía y ver a Los Jebis sentados en la barandilla frente al (ex)Madrid Rock, las dos señoras encorvadas de la calle Argumosa y, con un poco de mala suerte, Álvaro Reyes acosando a chicas en la Puerta del Sol.

¡De Madrid al cielo!

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