Aguirre y el machismo

Como siempre que escribo un alegato contra el machismo de izquierdas que ataca a las mujeres de derechas, os quiero recordar que jamás os perdonaré que me hayáis hecho ponerme en la tesitura de tener que defender a una alimaña de la talla de Esperanza Aguirre, mi enemiga de clase natural, porque una panda de gañanes se empeña en atacarla desde una perspectiva de género. ¡Ni olvido ni perdón! Y dicho esto… Por: Filósofa Frívola.


07 abril 2014

 

Que las burguesas no pueden ser víctimas de machismo por sus privilegios de clase, o que si lo son nos tiene que dar igual como obreros de pro, es una idea muy extendida entre aquellos que no comprenden que la opresión de género y la opresión de clase funcionan por separado. Es como si las mujeres de derechas no fueran mujeres, como si no tuviesen derecho a ser respetadas por su género por el hecho de que son poderosas. A la mujer de clase alta no se la ataca por el flanco de la clase, eso molaría, sino que se la ataca por la de mujeridad. La misoginia contra la mujer de derechas está bien vista en nuestros círculos supuestamente progresistas. Por eso se instrumentaliza el caso de Esperanza Aguirre (que denunció el machismo y la prepotencia con la que fue tratada por las fuerzas del orden) desde la carcundia del peor machismo de izquierdas para sostener que miente, que se lo ha inventado para generar adhesiones, que… ¿es imposible que hubiera una actitud machista desde las fuerzas del orden? Las fuerzas del orden son uno de los objetivos del odio de clase más profundo… hasta que la víctima de sus abusos de autoridad es una mujer de clase alta. Ahí, pase lo que pase, estaremos a tope con el que nos pega en las manis y nos multa por aparcar mal, se nos olvidará todo eso, y no pondremos en duda en ningún momento su profesionalidad, su saber hacer y su palabra. La que ha desbarrado aquí es Esperanza Aguirre, como desbarró la chica que acusó a Assange, como mintió la hija de Woody Allen. Y, joder, Allen y Assange es que todavía nos caían bien, era durillo asumir que eran unos malnacidos violadores, pero ¿los agentes del orden? ¡Si son unos benditos y unos prodigios de la educación y los buenos modos!

 

He de confesar que mi primera reacción cuando escuché a Aguirre esgrimir el machismo en su chapucerísima excusa tras el “incidente” fue pensar: “estas cabronas de la derechona, lo mismo que hizo Cospedal cuando negó conocer de los negocios de su marido, viven rodeadas de machismo tan encantadas, pero luego lo sacan cuando no viene a cuento para defenderse, qué molesto”.

 

Luego me paré a pensar, e hice una especie de recopilación mental de situaciones en las que he visto a policía, guardia civil, agentes de movilidad, etc. tratar con mujeres. He visto a UIP llamar “guarras” a las manifestantes, he leído sobre espantosas violaciones en comisaría, he oído a munipas comiendo en un bar hablar de tal manera de las mujeres que he tenido que levantarme e irme, y no hablemos de los de tráfico… ¿Por qué habría de ser Aguirre una excepción? ¿Porque es poderosa? Aquí hay una cosa que se os escapa todavía, que a veces pienso que no veríais aunque os estallara en la cara: a una mujer le precede su condición de mujer, sea papesa de Roma, emperatriz, jueza de renombre o revolucionaria. Por eso no me resulta tan difícil creer que esta señora tan despreciable y tan odiada a la que, por otra parte, me gustaría ver picando piedra o plantando arroz, fuera tratada con paternalismo.

 

Por desgracia, una vez más se está aprovechando este caso para desechar las acusaciones de machismo desde la izquierda machistorra y rancia, que acostumbra a meter en el saco del feminazismo cualquier acusación de machismo se haga desde donde se haga, ya que solemos “ver machismo donde no lo hay”, seamos la Aguirre o la Zetkin. Quizás Aguirre vio machismo donde no lo había, quizás los agentes fueron repugnantemente condescendientes, quién sabe, esta señora ha mentido cientos de veces, por qué creerla ahora. Lo que sí tengo claro es que ante una acusación de machismo, venga de donde venga, hay que estar al loro y no desecharla inmediatamente, o acabaremos haciendo chistes de mujeres que no saben aparcar, metiéndonos con oponentes ideológicos recurriendo a su condición de mujer, valiéndonos de su físico o de su sexualidad, una cosa que, efectivamente, se ve con frecuencia en la izquierda, y que nos tiene a muchas viviendo en un facepalm sin fin.

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Comentarios:

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Lara says:

A mí me da la impresión de que es posible que sintiese machismo porque no le dieron el mismo trato de favor que seguramente le habrían dado si fuese un político varón de su partido, al que no sería poco probable que lo hubieran dejado ir una vez comprobado “con quién estaban hablando”. Ahora bien, que estas prerrogativas se sigan suponiendo a la orden del día es el colmo. Y todo lo demás… pues muy propio del personaje de esta señora, que, si fuese un hombre, no sería objeto de tanta mofa, como seguramente se puede comprobar si lo comparamos con casos parecidos de su calaña. Gracias por la valentía y la lucidez para tratar estos temas tan espinosos y controvertidos.

Minolta says:

Qué te pires!

Jose Miguel says:

Que use la excusa de la actitud machista para justificar su actitud es lo que me fastidia. No es motivo para lo que hizo. En todo lo demás, estoy de acuerdo contigo.

luis says:

Cuando ponen una multa te echan una pequeña bronca mientras cogen tu permiso de conducir y 3 minutos después estás de nuevo conduciendo con la “receta” que te han puesto y un cabreo enorme. Lo que pasó, según he leído, es que a esta mujer la tuvieron durante 15 minutos esperando para multarla hasta que ocurrió el episodio de irse, “ya sabéis donde vivo”, roce a la moto al intentar sacar el coche y jaleo montado. Que hay altividad en la actitud de Aguirre es cierto. Que hay una discriminación en el trato por parte de simples agentes de movilidad, también es cierto. Y a mi los abusos de poder me tocan las narices, vengan de donde vengan, y si son de unos tipos que son agentes de movilidad porque no les dió el IQ ni siquiera para opositar, ya no digamos a nacionales, sino a simples municipales,… pues la historia cuadra bastante. Pero lo que más me ha herido, con diferencia, es ver el trato jactancioso y de colmillo retorcido con lo que ha tratado la inmensa mayoría de la gente un caso de abuso de poder tan evidente. Y me entristece y cabrea un poco, la verdad.

Patuno says:

Hoy en día a cualquiera le dejan un blog y se cree inteligente. En primer lugar, lo de mujeritud me ha dolido a mí, a mi diccionario y creo que a Perez Reverte le ha dado un ataque de diarrea. Y eso que no empezamos con las falacias y los falsos argumentos

A título personal que Aguirre sea mujer es una cosa que en este caso ha dado siempre igual, hasta que la lideresa decidió usarlo como excusa para no admitir que lo había hecho mal, porque en su visión prepotente ella es un ser perfecto.
Se le ha criticado por lo que ha hecho, como lo ha hecho y el trato de favor que ha recibido. ¿Que la han tratado mal por ser mujer? Le digo yo a un poli “Que¿multita y bronquita?” y les falta tiempo para darme una paliza y meterme entre rejas una temporada. Yo por lo menos critico el trato de favor que ha recibido. Sí, trato de favor. Como lo oye, porque eso es lo que ha pasado.

Juan de Dios says:

Hay philosopa phrivola!! casi cuela!! sino es porque te leo seguido habría pensado que ibas en serio!!!
Que bueno tu post! Espero también leer cuando defiendas la mujeritud de la alcaldesa de Valencia que pago la visita del santo padre con los diners del pueblo valenciano, o la otra mujeritud de la sinvergüenza mujer con poder para meterle mordisco a las arcas del pueblo navarro a la que unos terroristas de la nata montada heteroalevosopatriarcalmente le propinaron sendos tartazos que hicieron mella en su mujeritud también.
Como precaución revisa bien el colacau no sea que.
atte otro machiruloheteropatriarcal

JB says:

No creo para nada en la palabra de Esperanza Aguirre y no porqué sea mujer ni tan solo porqué sea del PP, (Pilar Rahola hizo algo similar hace años http://elpais.com/diario/1996/02/24/espana/825116419_850215.html ) simplemente porqué, como persona, ha demostrado prepotencia, arrogancia y malas maneras. Y sinceramente, creo que esta vez con los agentes, valiéndose de la impunidad que le da su cargo, se ha comportado de la misma manera. Los agentes sabían con quien estaban hablando y, si con otra mujer quizás hubiese sido posible algun comentario machista, dudo que se la jugasen con esta individua. Prueba de ello es que qualquier otro ciudadano que se hubiese atrevido a escapar, (derribando primero su moto y después haciendo caso omiso ya en plena persecución de las órdenes de detener el vehículodhaciendo caso omiso de sus órdenes de detener el vehículo ) hubiese acabado, en el mejor de los casos, entre rejas y apaleado. Así que para mí, no hay excusas ni machismo que valgan. Además de una sinvergüenza, Esperanza Aguirre es una mentirosa.

Mariana says:

“He visto a UIP llamar “guarras” a las manifestantes, he leído sobre espantosas violaciones en comisaría, he oído a munipas comiendo en un bar hablar de tal manera de las mujeres que he tenido que levantarme e irme, y no hablemos de los de tráfico… ¿Por qué habría de ser Aguirre una excepción?”
¿Hace falta que te expliquemos porque Aguirre no sufriría ninguna de las situaciones que has detallado?

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