ALEGRÍAS DEL INCENDIO

“No soy de izquierdas, tampoco de derechas. Yo solo soy indie, fan de Los Planetas”. Lo canta con sorna Raúl Querido en el primer disco de los madrileños El Pardo, uno de los mejores bofetones a la clase dirigente (y, de paso, a gran parte de la narcotizada clase media) dentro de esta nueva ola de bandas cargadas de material inflamable. Por Gorka Elorrieta


10 enero 2014

 

 

 

 

Con licencia Creative Commons y publicado bajo la firma de tres sellos, apareció ‘2013’, siete alegatos contestatarios de El Pardo, liderados por un inquieto Raúl Querido. El disco se publicó el pasado noviembre y a mediados de diciembre lo presentaron en Madrid. Lo suyo es post-hardcore, punk y afilado spoken word, guitarras noise, distorsión y psicodelia, baterías primitivas… Denuncia, sarcasmo, compromiso, vitriolo, activismo, dignidad, militancia… Ponen en el paredón a un buen puñado de marcas, de nombres propios, de estamentos, de dogmas y disparan una inmediatez lacerante, que replican en sus directos (que serán, seguro, más incendiarios cuanto más secundados estén). A quien le interese: estarán el próximo 16 de enero junto a Ozu en la Sala Juglar y el 24 en la Sala Rock Palace, junto a Accidente, Los Putos Frimans y Perras Salvajes.

 

En plenos fastos navideños le mandamos unas cuantas preguntas a Raúl Querido y él, en pos de la paridad, invitó a Paula, batería de la banda, a participar en el cuestionario. Dos mejor que uno, sin duda.

 

¿El Pardo nació de una necesidad (personal)?
P: Por mi parte, un día Raúl me dijo: “¿quieres tocar la batería en El Pardo?” Mi respuesta fue, literalmente: “pues… en un ataque de locura, te digo que sí”. Ahí empezó todo para mí, ya que entré más tarde, con la banda formada.
R: Antes de que entrase Paula, nuestra batería fue Marta. Tocó en nuestro primer concierto y, en cierta medida, el grupo se formó para tocar con ella. Pero al poco vio que no iba a poder seguir el ritmo de ensayos y actuaciones. Entonces se unió Paula.
El grupo nació de manera fortuita: nos invitaron a tocar en una fiesta y para eso nos juntamos. Éramos amigos antes. En seguida nos dimos cuenta de que musicalmente nos entendíamos igual de bien que en muchos otros aspectos. Y que, efectivamente, todos teníamos la necesidad de hacer rock, de hacer canción política.

 

¿Qué hacías antes? ¿Qué relación tienes con la escena musical?

P: He tocado la batería en Despotismo Ilustrado, grupo efímero y polémico. Ahora mismo soy parte de La Resistencia, y en un futuro espero poder terminar un documental sobre la escena musical en torno al vinilo ‘Madrid está helado’ que empecé hace un tiempo.
R: Todos los que formamos El Pardo contamos con cierta experiencia como parte de otros grupos o proyectos. Koldo (guitarra) forma parte de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón, Miguel (bajo) de Alborotador Gomasio, Puzzles y Dragones y Cómo Vivir en el Campo, Javi (guitarra) de Tigres Leones y Alquitrán, Paula fundó Despotismo Ilustrado y tiene un proyecto llamado Palmera Oscura. Yo tenía y tengo el proyecto llamado Raúl Querido, con su desdoblamiento electrónico oscuro Calma en los Mercados.
La Resistencia es nuestra discográfica y promotora cooperativa. Es la continuación de anteriores actividades de difusión y organización de eventos; una nueva vuelta de tuerca, con una vocación más estable y mejor preparada. Además, es una forma de poner en común y al servicio de más proyectos el esfuerzo que, de manera autónoma, ya tendríamos que hacer con solo mover a El Pardo.

 

 

Por tu experiencia y por todo esos frutos (ahora quizás más visibles/accesibles) cosechados desde cierto underground (me refiero a todas esas bandas que se autogestionan, se autoeditan, que organizan con bandas afines sus propios bolos, a sellos minúsculos cargados de grandes canciones y cooperativismo)… ¿Algo está cambiando?

P: Sin duda. O eso espero. Creo que hay pretensiones más bajas que llegan más alto.

R: El cambio viene, sobre todo, por la renovación del público –cosa casi impensable, al menos en el ámbito indie-pop, hace un lustro-. Público más joven y asistencias crecientes a conciertos de bandas noveles. Se recoge así el fruto del esfuerzo de colectivos que han abierto camino y sentado ejemplos éticos y de funcionamiento –como Aplasta tus Gafas de Pasta, La Fonoteca, Ladyfest…-. Han sido años de entrenamiento para la autogestión, de vincular proyectos y aunar o comunicar esfuerzos; de abrir brecha en el circuito de salas, buscar buenos tratos, costes razonables, ofrecer carteles atractivos a un precio ajustado…

 

Como promotor de conciertos e inmerso en varios proyectos, ¿cómo ves la cosecha de 2013?, ¿qué destacarías?
R: Como oyente y como promotor, destacaría al colectivo: hay una cantidad de grupos nuevos o recientes haciendo cosas interesantes, tanto en lo estrictamente musical, como en los aspectos de organización y gestión de los proyectos, que uno podría acceder cada día a uno o a varios eventos, y volver siempre a casa contento y habiendo descubierto algo nuevo. Hay una efervescencia imparable.
Personalmente, de los grupos que he conocido este año –aunque llevan un par de ellos activos- mis favoritos creo que han sido Mihassan y Accidente.

 

¿Cuándo/cómo surgió el certero y contundente nombre de El Pardo?
R: Necesitábamos un nombre para nuestro debut. Como desde los primeros ensayos –creo que ensayamos tres veces antes del primer concierto- quedó claro por dónde iban los tiros, el elegir un nombre con resonancias políticas fue algo natural.
El Pardo, además de ser un lugar oscuro y franquista, y contar con un monte frondoso y hermoso, es un término polisémico. Los pardos, los pardillos, somos nosotros, y casi todos como nosotros. Todos menos ese 1% (si llega) que decide sobre las vidas del resto.

 

 

Después de varios meses tocando juntos, grabando canciones para este disco… ¿Con qué perspectivas os tomáis este proyecto?

P: Seguir de lleno en él mientras estemos todos a gusto. De lleno, con todo lo bueno que pueda traer. Y con todas las cosas nuevas que están por venir.
R: Yo quisiera hacer todo lo posible, ahorrar para pagar el estudio y estar grabando el nuevo repertorio antes del verano.

 

¿Las canciones de El Pardo nacen en las letras (o bocetos de letras) mayormente y luego se compone la melodía? ¿Cómo es vuestro proceso creativo?

P: Raúl trae su cuadernito con letra de boli. A partir de ahí, todo fluye.
R: El proceso es muy orgánico. Desde las ideas de ritmo o melodía que puedo aportar como impulso a las canciones, que mis compañeros convierten en realidades con sentido, hasta las letras, según van quedando fijadas, dependen de la interacción entre nosotros cinco. Cualquiera puede impulsar un giro o cambio en una canción y cualquiera puede poner freno a algo que no le guste. Lo bueno es que, casi siempre, nos es inmensamente fácil ponernos de acuerdo. Todo suele salir fácil y rápido.

 

¿Cómo fue el trabajo en el estudio de grabación? ¿Fuisteis con las canciones muy cerradas ya, grabasteis tocando todos juntos, en directo…?

P: Las canciones estaban bastante cerradas, aunque en la grabación hicimos alguna variación, que creo que quedó muy bien, y me refiero al trabajo de Beatriz Vaca y Fernando Epelde. En cuanto a la grabación, fue en directo. Y Ramón, nos encanta.
R: Yo diría que las canciones estaban bien trabajadas. Aunque hubo mucho margen a la improvisación. Grabamos en directo incluso la voz. Hubo predominio de las primeras tomas y lo poco que se añadió después –como los teclados de Fernando o las guitarras de Bea- también se grabó a la primera. Esa era la idea, pero es que además salió mejor de lo que podíamos esperar. Si hubiese salido peor, quizá nos hubiésemos tenido que conformar con un EP o un single, pero es que en canciones como ‘¡Son los 90!’, ‘La charla final’ o ‘De temporada’, la improvisación resultó en duraciones que nos metieron en el terreno del LP.

 

¿Lo de tener batería femenina es una “condición” de El Pardo? Estoy exagerando… Pero… ¿es una prueba de vuestro amor por Moe Tucker o es algo que os gustaría que siempre fuera así?

P: Tienes el cielo ganado solo con esa frase. El amor por Moe Tucker lo tenemos todos. Espero hacerme mayor con El Pardo.
R: Considero que no se trata de algo premeditado, ni de ningún tipo de fetichismo. La semejanza está ahí, pero ha surgido de manera natural.
En todo caso, para mí en concreto, el compartir grupo, espacio y tiempo con músicos de sexo femenino es fundamental, porque es lo natural. De hecho, si se sumasen más integrantes a El Pardo, de manera ideal preferiría que fuesen chicas, que en el grupo hubiese tanta paridad como fuese posible.

 

Paula, baterista de El Pardo

Vuestra militancia alcanza a la edición. Me refiero a la elección del CD (por denostado que esté) como formato físico para el primer álbum…

P: Accesible para todos, tanto en escucha como en dinero. Personalmente, lo agradezco. No tengo tocadiscos. Y los casetes molan mucho, pero tampoco tengo ni walkman ni reproductor de cintas. Al final hemos huido de muchas cosas, y nos hemos parado en lo funcional y económico.

 

‘2013’. Pocos títulos podrían decir tanto con tan poco. ¿Annus horribilis, no? Bueno, quizás pueda ser peor…

P: Ostias, pues si es peor, hasta luego. Al siguiente lo llamaremos 2014, y así hasta que esta gente destroce la Historia y las enumeraciones.
R: A mí me tienta llamar al siguiente algo así como ‘Unas risas’ o ‘El final’.

 

El disco de El Pardo debería estar siendo escuchado ahora mismo por todos los adolescentes de este país”. Esto lo han dicho los de Medievo… ¿Estáis de acuerdo? ¿Quién es el público que veis desde el escenario?

P: Amamos a Medievo. El disco de Medievo debería estar siendo escuchado ahora mismo por todos los adolescentes de este país.
La verdad es que no miro mucho al público por dos motivos: uno, me pierdo, y dos, me entra una horrible timidez. Pero creo que viene gente a escucharnos entre veintitantos y treintaymuchos.
R: Yo no veo casi nada, porque me tengo que quitar las gafas para actuar –a riesgo de que acaben rotas-. De todas maneras, desde el escenario se ve en general poco. Pero se oye al público coreando. Eso es la leche.

 

En el concierto de presentación del disco repetisteis en el bis ‘Las clases ociosas’. ¿Ensayáis versiones de bandas que os entusiasman por si acaso, para el futuro?
P: Deberíamos tocar una versión de ‘TV Party’ de Black Flag.
R: No creemos demasiado en los bises impostados. Si hubiésemos tenido el tiempo suficiente, hubiésemos ido con ‘La charla final’, que aún no la hemos hecho nunca en directo. Como eso no era posible, pero sí daba tiempo a una más, repetimos ‘Las clases ociosas’. Hacer un bis, de verdad, es repetir una canción.
En todo caso, a mí también me gustaría hacer alguna versión o adaptación: ‘Kill the poor’ de los Dead Kennedys, o ‘Todos venimos del punk’ de Esquimales.

 

¿Cómo te quedas después de un concierto…? ¿Cómo lo vives (por lo que tiene de físico, de spoken word combativo)?

R: Me quedo en un estado que es único, y es el de haber dado un concierto… una mezcla de liberación, de tensión y de explosión, de ganas de que continúe sin pausa y, muchas veces, con un pico de energía que es simultáneo a secuelas físicas como la afonía radical; o una sudoración que pone a prueba a cualquiera que crea que quiera afirmar que dar un concierto es algo “cool”.

 

Un deseo para 2014: que arda lo que tiene que arder.
Y un propósito: hacerlo arder.
Un grito para la clase media: hagámoslo arder; y además, “todos somos clase media” y “nosotrxs no existimos”

 

Raul Querido

Tu actitud y compromiso político/ético le debe mucho a…
R: Con haber roto vínculos con los valores entre conservadores y socialdemócratas, que se me fueron inculcando. Con la toma de conciencia a través de la lectura sin filtro o con un propósito, la conversación desatada, el estudio del Derecho, el estudio de la Neurología, de la Antropología, con el arte y el deporte. Con las hostias que te da la realidad, especialmente en cuanto te pones a trabajar. Con los abrazos que te dan las personas que, de verdad, te quieren. Con lo que significan para mi Paula, Miguel, Koldo y Javi, y muchas otras personas que, lo sepan o no, forman parte de este proyecto.

 

A favor y en contra del actual Madrid.
R: Es difícil negar que Madrid esté en decadencia, aunque no creo que sea un fenómeno nuevo. Lo que pasa es que ahora se aprecia incluso en ese microcosmos del ocio y el consumo cultural que era el centro más céntrico. Pero en los barrios, esto ya era un erial hace décadas.
El modelo de crecimiento no ha variado tanto desde 1978. Es un modelo neoliberal, que sólo podía derivar hacia el capitalismo autoritario que hoy padecemos. Si es verdad que con Ana Botella en la Alcaldía, hemos superado con creces las peores cotas de vergüenza conocidas. Pero en Madrid, parece que aunque el PP presente las candidaturas de un recortable de Franco y un mono disecado, sacaría mayoría. Así que creo que sobre todo hay que estar en contra del electorado que les renueva en el poder absoluto.

 

Te gustaría sentarte a la mesa con…
R: Me gusta sobre todo hablar paseando, con mis amigos. Me gusta hablar por hablar con la gente a la que quiero, porque eso es la felicidad y porque siempre aprendo.
Pero me sentaría a la mesa casi con cualquier persona con la que se pueda plantear una conversación entre iguales, personas que sepan más que yo sobre las cosas y quieran enseñarme, personas que se expongan y quieran escuchar opiniones formuladas con afecto… No sé. Creo que, más pronto que tarde, me gustaría sentarme con muchas personas convencidas y empeñadas en hacer crecer las redes de actividad cultural cooperativa, y que entre todas se formulase un acuerdo de colaboración estupendo.

 

Un decálogo que defina la música, filosofía, las coordenadas de El Pardo:
P: Pasamontañas
Circle Jerks
Fotos en blanco y negro de Ian McAye
Verduras y hortalizas
Patatas de mostaza y miel
Telediario de las tres de la tarde
La mosca del toro de Intereconomía
Rapados espontáneos
Pelis de Béla Tarr
‘Isolation’ de Joy Division

 

¿Tenéis ya alguna canción nueva? La actualidad es una fuente inagotable de inspiración… Poca broma.
P: Sí. Trata sobre mujeres y pasamontañas. Y un señor con enormes cejas que se cree por encima del bien y del mal, y juega a ser Dios.
R: Tenemos cinco nuevas –posteriores al disco- que ya tocamos en directo. Y la idea para otras dos o tres más. El segundo LP está más cerca.

 


APÉNDICE MADRIZ

Una sala de conciertos: dudo entre la Juglar y la Wurli, y todo por el componente humano que allí se encuentra.
Unas cañas en… a mí me da igual, si es en buena compañía; de todas maneras, siempre he sido de poco beber y, si se bebe, hacerlo por la calle. Ahora te pueden multar, claro, pero aún así.
Te gusta ir a comer a… el Triángulo de las Verduras, que está cerca del local de ensayo, tiene comida muy rica y un ambiente muy majo.
Unas vistas: mi mirador favorito, por el centro, era el que había entre el Palacio Real y la Almudena. Lleva tres lustros –como mínimo- desmantelado, como consecuencia de las obras eternas del Museo de Colecciones Reales. Ojalá se desmorone el día que lo inauguren.

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Comentarios:

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H.A says:

Les he visto en directo y me fliparon. ‘2013’, discazo. Después de esta entrevista, es amor!

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