Amarás el libro sobre todas las cosas

Se vino con una beca Erasmus y se quedó por aquí. Afortunados lectores somos porque desde Gallo Nero, la editorial que dirige Donatella Iannuzzi, ha conseguido acercarnos un puñado de narraciones selectas, ha rescatado sustanciosos momentos biográfico-periodísticos y se ha empeñado en que veamos París con otros ojos. Fino pero sólido el hilo que articula su catálogo. Por Gorka Elorrieta

 


26 febrero 2014

 

¿Por qué te lanzaste a ser editora? ¿Cuánto hay de vocación, de lectora apasionada, de oportunidad, de momento vital…?

No tengo todavía una respuesta clara a esta pregunta, pero recuerdo que fue algo muy natural e inconsciente pero también inspirado y vocacional.

 

¿Cuándo se estrenó Gallo Nero? ¿Cómo recuerdas ahora aquellas sensaciones del principio?

Gallo Nero se estrenó en 2010 y aquellas sensaciones del principio las recuerdo como una mezcla de excitación y pánico. Cuando vuelvo a pensar en aquel momento me emociona mi ingenuidad y es un recuerdo al que me agarro en los momentos difíciles.

 

¿De dónde nace ese nombre?

Tenía claro desde el principio que el logo tenía que ser un animal, me pareció que a la hora de crear una marca podía ayudar esta asociación con algo tan infantil como el dibujo de un gallo, creo que inspira simpatía y me permitía dejar constancia de mi nacionalidad. El Gallo Nero en Italia es el logo del Consorzio del vino Chianti Classico, un sello de denominación de origen de este vino toscano.

 

¿Cuánto costó arrancar? ¿Qué fue lo más complicado? Imagino que nada de ayudas públicas y complicadas las privadas.

No recibí ninguna ayuda ni pública ni privada. La pública por no existir y la privada por ser denegada. Arranqué con un préstamo familiar…

 

¿Cuál ha sido la más importante lección aprendida en estos años?

No conformarse y no perder de vista el objetivo último de la edición: el libro.

Después del ruido mediático, de las fiestas, de las ferias, de salir o no salir en algún medio, lo que nunca hay que perder de vista es tu trabajo y el trabajo del editor es editar libros y intentar hacerlo lo mejor posible.

 

 

Desde tu experiencia personal,  ¿cuál es el principal problema al que se enfrenta la edición independiente?

El principal problema es que el concepto “independiente” se está comiendo a la edición.

Con esto quiero decir que más allá de las modas que son pasajeras (no sé si en 20 años se seguirá hablando de edición independiente) tenemos que pensar a largo plazo y a largo plazo solo hablarán los catálogos. La edición no puede caer en lo momentáneo sino que hay que preguntarse cuanto de lo que se está editando y haciendo en edición aguantará el paso del tiempo. Para mí es importante la vocación de perdurar y si los “independientes” cedemos ahora a lo que el público pide (libros bonitos que se compran y no se leen) nos estaríamos traicionando. Esta es la gran amenaza y está directamente relacionada con las exigencias de sostenibilidad de una empresa de este tipo.

 

¿Cuáles son hasta la fecha los dos títulos más exitosos de la editorial?

Sobre el periodismo de Joseph Pulitzer

Cleveland de Harvey Pekar, que estamos reimprimiendo ahora y también el Manual de Saint Germain-des-Prés de Boris Vian

 

¿Y de cuáles te sientes muy orgullosa como editora?

Tengo un especial cariño al libro de Leonardo Sciascia Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel. Sciascia ha sido para mi formación lectora un autor importante, fue un escritor de raza y comprometido y tenerlo en el catálogo me hacía muchísima ilusión.

Otro título más reciente del que estoy muy orgullosa es Joyce en París o el arte de vender el Ulises. Son de estos títulos fabricados y no prefabricados. Trabajamos exclusivamente con traducciones y eso no nos deja mucho margen de acción, pero en este caso este título tal y como lo concebimos y editamos no existía. Y la inspiración para contar esta aventura poco conocida que fue la publicación del Ulises me vino de un pequeño artículo leído en un suplemento italiano.

 

Cuéntanos alguna historia detrás de la edición de uno de tus libros. 

Publiqué ya hace muchos años Un jardín en Venecia, un título que vendió muy poco pero que me fascinó, cuenta la historia de cómo a principios del siglo XX un aristócrata crea un jardín británico en el barrio de la Giudecca en Venecia. Se publicó por primera vez en 1903 en la revista Country Life. El caso es que se me ocurrió pedir el prólogo al alcalde filósofo de Venecia Massimo Cacciari. Hay personajes públicos que por alguna razón adoramos y él para mí se volvió adorable cuando lloró con dolor delante de las cámaras mientras el Teatro La Fenice ardía en llamas.  Un día me llaman y… era él, con una voz paternal y cariñosa diciéndome que no iba a poder escribir el prólogo por falta de tiempo pero estuvimos largo rato charlando del libro y de botánica…

         

 

Las señas de identidad…

Nuestro catálogo, a excepción de la colección gráfica, está centrado en la primera mitad del siglo XX. Quedan manifiestas algunas de mis pasiones: el periodismo, el boxeo, las novelas generacionales, París… diría que a pesar de la estética es un catálogo nostálgico.

 

¿A qué dedicas más tiempo?

En realidad no sabría cuantificarlo, lo llevo y coordino todo y tengo la sensación de que este todo son las 24 horas del día.

 

¿Qué dos/tres libros guardas con celo en tu biblioteca personal?

Samuel Beckett Teatro completo. Es una preciosa edición de Einaudi en papel de arroz con una funda. Es el libro que usé para mi primer examen universitario.

Una edición de los años 20 de la Divina Commedia de Dante que perteneció a mi abuela.

Una edición italiana de bolsillo de De la felicidad de Séneca, es el libro que más subrayé a los veinte años y que me motivó a dejar los porros (luego los retomé)…

 

Hiciste un máster de edición pero, como en casi todo, ¿se aprende más en el día a día que en las clases? ¿Se aprende viendo el trabajo de otras editoriales? ¿Con qué te quedas de aquellos estudios?

Sí, hice el máster y realmente lo hice como lectora y no como aspirante editora, imagino que este fue el fallo, no lo aproveché mucho pero sin el máster seguramente Gallo Nero no existiría. Realmente un máster se hace para autolimitarse y restringir opciones posibles.

Del máster aterricé en Gadir y desde entonces he estado relacionada con la edición.

Ahora estoy impartiendo clases en el curso de Taller de los Libros, construido alrededor de los editores pequeños y la gran ventaja es que las clases son mucho más prácticas y abarcan todos los procesos que intervienen en la edición, ya que un editor pequeño no tiene una visión sectorial sino total del negocio.

 

 

 

Desde dentro, ¿cómo se ve y (sobre)vive en el panorama actual de la edición independiente?

Se ve y se vive como se podría vivir en una jungla… somos muchos, cada vez más y las librería quizás son cada vez menos.  Cuesta mucho posicionarse, hacerse un hueco y cuando lo tienes, en este momento más te vale vender… la verdad, se vive con mucho sacrificio, mucho trabajo y de vez en cuando, solo de vez en cuando, hay premio. Por otro lado está tu pasión, tu dedicación y las pequeñas alegrías que te llegan cuando menos las esperas. Es un oficio adictivo y creativo pero hay que sufrir y saber asumirlo.

 

 

Soñemos. Te gustaría haber editado…  

Me gustaría haber sido la primera editora de:

Juan Rulfo Pedro Páramo

Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero

Dino Buzzati El desierto de los tártaros

 

A la hora de tomar decisiones, ¿cuánto piensas en el lector? ¿Cómo se equilibra eso con tu propio criterio?

Claro que pienso en el lector, es mi deber como editora, si no me dedicaría a la edición artesanal de libros para mi biblioteca… es complicado, pero hay que conjugar lo que te gusta con la oportunidad de editarlo y la oportunidad se traduce en lo que tal título puede aportar al lector de hoy. También es importante conocer el alma de tu catálogo, con el tiempo es el contexto de tu sello el que marca los límites.

 

Editar, sinónimo de…

Responsabilidad

 

¿Cuántas personas forman Gallo Nero?  

En Gallo Nero estoy yo sola, pero la editorial no existiría sin la plantilla free-lance que tengo, unos colaboradores de los que estoy muy orgullosa y en los que confío plenamente.

 

¿Qué balance haces de estos primeros años, de vuestra repercusión en lectores, medios…?

Si me hubiesen dicho hace tres años que Gallo Nero habría tenido esta evolución, no habría dado crédito. Venía de la nada y ahora nos ubican y nos reconocen. Con la prensa estoy muy agradecida, tenemos muchos libreros que son nuestros fans, les gustan nuestros libros y los miman y recomiendan. Los lectores son los más escurridizos, los editores no vendemos los libros al lector final así que es complicado, pero si compran mis libros seguramente nos llevaríamos bien potencialmente.

 

 

 

Reading is sexy. ¿Por qué? Estira la sentencia.

Esta campaña dirigida a librerías ha tenido mucho éxito y me sorprendió. Recibimos muchísimas peticiones al día y no solo de España, hasta nos llegó una de la India… me gustó la idea que fuera solo para librerías y que fueran gratis, nunca cobré ninguno. Realmente ha sido una manera de reivindicar tanto la lectura como a los lectores. Hay mucha cosas que pueden sustituirse en este mundo pero creo que la lectura es única, no hay ni habrá nunca una manera de sustituirla. No me atrevo a ser tan radical como John Waters  (“ Si vas a  casa de alguien y no tiene libros, no folles con esta persona”) pero definitivamente la gente que lee me excita y el acto de leer es extremadamente sexy.

 

¿Qué es lo que peor llevas del trabajo de editora?

Los tiempos: cada vez cuesta más llegar a lanzar un título en la fecha prevista.

Hay picos de trabajo que llevo bastante mal y me vuelven insoportable y socialmente inútil. Tampoco llevo muy bien las críticas sean estas constructivas o no.

 

¿Te marcas objetivos anuales o eso es demasiado y vas mes a mes?

Suelo cerrar el plan anual con antelación aunque luego haya cambios. Es imposible llevarlo mes a mes, se necesita mucho tiempo para hacer un libro… respecto a los objetivos lo que me interesa es que cada vez se vendan más mis libros, afianzar una base de lectores que me permita seguir editando y esto suelo medirlo con las cuentas anuales.

 

Publicas narrativa, novela gráfica, periodismo, autobiografía… ¿Seguirá ampliándose la temática? ¿Fortalecerás alguna rama en concreto? Imagino que, sin perder la coherencia, el catálogo es tan permeable como tú lo eres como lectora…
Es cierto, es un catálogo bastante ecléctico y me gusta así, yo veo la sutil línea que une mis títulos. Todas las temáticas que hemos tocado volveremos a tocarla en géneros distintos quizás pero siempre vuelve lo que consideramos oportuno, de hecho, hablando de periodismo, tenemos previstos dos títulos más, dos crónicas que nos han gustado muchísimo, ambas del siglo XX.

 

   


De los autores que has editado, pasarías una sobremesa con… ¿por qué?

Hunter S. Thompson. Para una sobremesa lisérgica.

Harvey Pekar. Adoro su mala leche.

 

Para leer fuera de casa te gusta sentarte en…
Soy una adicta a la lectura ambulante, es decir que aviones, trenes, autobuses y hasta coches me sirven.

 

Una frase que te repitas a menudo, que hayas tenido como un mantra:

Es una frase de Woody Guthrie: Take it easy, but take it

 

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