Amazonas en la Luna: Clara León y Jimena F. Eichelbaum

TRAS ESTA ES TU CASA, LA PINTORA CLARA LEÓN FIRMA UN NUEVO VIDEOCLIP PARA LINDA KREMER: ATENCIÓN, UN PEQUEÑO HOMENAJE POP A LA FICCIÓN QUE SUPONE, A LA VEZ, UNA REIVINDICACIÓN DEL TRABAJO ARTESANAL, “HECHO A MANO”. HABLAMOS CON ELLA Y LA DIRECTORA DE ARTE JIMENA F. EICHELBAUM SOBRE EL PROCESO DE CREACIÓN, DESDE EL DESARROLLO DE LA IDEA A LAS COMPLICACIONES DEL RODAJE. POR RAÚL ACÍN.


03 junio 2014

 

Clara y Jimena hacen un buen equipo. La primera se encarga de escribir, dibujar el storyboard plano a plano y dirigir, mientras que la segunda, poco menos que la Suzanne Schiffman madrileña, ejerce de directora artística, figurinista, script y ayudante de dirección. Las dos son, además, auténticas partidarias del reciclaje y eso, en Atención, se nota. Juntas han tomado un montón de imágenes que les gustaban, procedentes de una época del cine y la televisión vivida en días de infancia y cinefilia, y las han puesto en una perspectiva diferente. El resultado, algo así como una mezcla de Encuentro en París (Paris – When It Sizzles, Richard Quine, 1964) y Permanezca en sintonía (Stay Tuned, Peter Hyams, 1992) “suecada” por Michel Gondry, desarrolla aquella preciosa idea recogida en La noche americana (La nuit américaine, François Truffaut, 1973): “Las películas son más armoniosas que la vida. En ellas no hay embotellamientos ni tiempos muertos. Las películas avanzan como los trenes. Como los trenes en la noche”. ¿Lo mejor de todo? Atención es, también, la prueba irrefutable de la habilidad de ambas para crear un universo estético y formal autosuficiente prácticamente de la nada, para obtener un estilo que, al final, sólo les pertenece a ellas.

 

Clara y Jimena

 

¿Cómo surge la idea de realizar un videoclip de la canción Atención? El resultado es una amalgama de referencias pop, aunque, en cierto modo, el tema se presta a ello.

Jimena: La idea es de Clara, que es la genia del mal, y yo tiendo a seguirla ciegamente en todo lo que hace, porque tengo espíritu de secuaz y espero sinceramente que cuando lleve a cabo sus planes de dominación mundial me dé un cargo y a lo mejor un pequeño ejército. Además, cocina muy bien y, si pasas suficiente tiempo con ella, te da de comer.

Clara: La primera vez que escuché Atención pensé “Joer, qué corta”. La segunda, que sería divertidísimo rodar un videoclip y, teniendo en cuenta la limitada capacidad de atención que tenemos los usuarios de internet, que en realidad tenía la duración perfecta. La idea de ver programas de cartón en una tele de cartón fue inmediata, con Linda Kremer cantando la canción muy seria como si diera las noticias, como chica del tiempo… Le conté la idea a Linda y a Fernando Trueba, que es el productor, y les pareció divertido, pero difícil, hacer tantos decorados. Les dije que no se preocupasen, que tenía un as en la manga: Jimena Fernández Eichelbaum, que es como MacGyver, pero con mejor corte de pelo. Sin ella no habría podido hacerlo: Es decoradora, estilista, script, ayudante de dirección y equilibrista. Pero no sólo ella, tengo la enorme suerte de tener unos amigos fantásticos a los que les parece genial pasar el fin de semana recortando y pintando cartones para rodar un videoclip casero.

 

El estilo es deliberadamente artesanal y naïf y recuerda a algunos trabajos de Michel Gondry. Incluso “suecáis” varios programas de televisión y un par de películas, como El ataque de la mujer de 50 pies (Attack of the 50 Ft. Woman, Nathan Juran, 1958). ¿Desarrollasteis esta idea juntas? ¿Existe alguna relación con la obra gráfica de Clara?

J: Clara es pintora y eso hace mi trabajo más fácil y a la vez más difícil. Más fácil porque dibuja los storyboards más bonitos del mundo y tiene muy clara la estética que desea. Más difícil porque yo no soy pintora y a veces siento que realmente no me necesita, que me deja estar porque es maja.

C: La verdad es que nos encanta el universo y el estilo visual de Michel Gondry y Rebobine, por favor (Be Kind Rewind, 2008) fue una referencia evidente para el videoclip. Lo que más me gusta de esa película es el amor al cine que desprende en cada fotograma. No solo al cine con mayúsculas, también al cine casero, al niño que coge una cámara y graba a su primo corriendo por la casa, disfrazado con una toalla como si fuera una capa. En cambio, El ataque de la mujer de 50 pies fue cosa de Jimena, que me dijo que le hacía mucha ilusión construir una maqueta de una ciudad para que un monstruo gigante se paseara por ella.

J: En lo que respecta a Gondry, yo añadiría también La ciencia del sueño (La Science des rêves, 2006), aunque, por otra parte, quería evitar su estética deliberadamente feísta. En un largometraje tienes al menos hora y media para justificar tus decisiones artísticas, pero en un videoclip de 50 segundos las cosas quedan bien o quedan mal; no hay tiempo para convencer al espectador de que lo has hecho feo a propósito. Ambas somos muy cinéfilas y compartimos un verdadero amor por el cine comercial de los años 80 y 90. Cuando Clara me llamó para contarme la idea del videoclip enseguida terminamos las dos exaltadas interrumpiéndonos la una a la otra con ideas y referencias: en mi cabeza, el plano del coche siempre estuvo basado en un dibujo que Clara hizo a partir de un fotograma de una película de suspense de los 50, lo que nos complicó bastante las cosas por aquello de la retroproyección y de que nunca habíamos intentado nada parecido. Y sí, la versión de El ataque de la mujer de 50 pies es un capricho que me concedió Clara. En realidad, es un autoplagio, porque se basa en los diseños que hice para una especie de kaiju eiga (películas de monstruos japoneses) que empezó a escribir un amigo. Lo único que cambiamos fue que, al final, decidimos no vestir a Linda de Godzilla, ya que parece que meter a una cantante guapa en un traje de reptil gigante no es la mejor estrategia comercial del mundo.

 

Figurines. LK 50 pies
¿Cómo se decidió que los materiales fueran cartón y papel? ¿Existía alguna otra influencia, aparte de Gondry? ¿Qué se construyó? Contadnos un poco todo el proceso.

C: Toda la decoración del videoclip está fabricada con material reciclado. Visitamos varios puntos de recogida de cartón y hurgamos también en las basuras de Madrid. No me gusta nada el cine donde todo está retocado digitalmente y pasa por cuarenta filtros y veladuras. De alguna manera quería reivindicar el cine de cartón–piedra, los trajes de gorila con un señor dentro, los hilos de los que cuelgan las naves espaciales. El cine sin complejos, las películas en las que te ríes al verlas y al hacerlas.

J: Yo ya había querido construir un Tokio de cartón para el kaiju eiga del que te hablaba, pero ese proyecto nunca terminó de concretarse. Así que cuando Clara me contó que quería que los decorados fueran de ese material, me emocioné, porque era como quitarme esa espinita. Ella, nuestros pequeños Oompa Loompas y yo construimos todo en prácticamente dos días. Usamos un cuadro de Clara como forillo para la ciudad de El ataque de la mujer de 50 pies, y todos los colores de esa secuencia se basan en ese cuadro. Aunque creo que lo más interesante fue el coche. Primero, porque perdimos casi un día entero en decidir si era necesario o no construir el coche entero cuando el formato es 4:3 (resulta que sí lo era), y Clara se pasó toda una noche haciendo coches a pequeña escala hasta atreverse con uno a tamaño real porque no podíamos desperdiciar los cartones grandes que teníamos. Después, porque la carretera que se ve detrás de Linda es un rodillo con árboles pegados, algo que parece muy lógico, sólo que al principio no tenía ni idea de cómo hacer que la maldita carretera se alejase mientras ella hacía que conducía. Luego recordé un espectáculo de títeres de una compañía francesa llamada Anonima Teatro en el que usaban algo parecido; lo construí, lo grabamos y lo retroproyectamos sobre una sábana extendida en la luna trasera. Todo en el salón de Clara. El presupuesto final de arte asciende a unos 20 euros, y esta frase en sí misma explica la elección de los materiales.

 

El vestuario y la peluquería de los personajes televisivos es conscientemente retro. De hecho, Linda como presentadora del telediario o la clase de aerobic parecen escapados de alguna película de Wes Anderson. ¿Por qué? 

C: Pues creo que he leído en algún lado que Wes Anderson es fan de los videos de aerobic de Jane Fonda y que siempre veía el telediario de TVE en los años 80.  Por supuesto, me encanta y recomiendo mucho Fantástico Mr. Fox (Fantastic Mr. Fox, 2009), que es mi favorita… Pero creo que este es un buen momento para que Jimena salga del armario y hable abiertamente de su fascinación por los minipantalones de gimnasia y las pelucas con solera.

J: ¿Una película de Wes Anderson? No tengo ni idea de lo que estáis hablando. La ropa que aparece en la clase de aerobic es mía, me la pongo a menudo y creo que es perfectamente normal… (ríe nerviosamente) Eh… Bueno, todo ese aire retro es un poco espontáneo. Jugamos con nuestras referencias visuales de la infancia. Para mí, la Linda presentadora se parece a las presentadoras de Martes y Trece que se asustaban con la música del telediario; la mujer del tiempo me recuerda a las azafatas de 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odissey, Stanley Kubrick, 1968); la Linda que huye en el coche es una vamp de manual, con el pelo en el rostro a lo Veronica Lake; y mi referencia para la clase de aerobic era Olivia Newton–John y su Let´s Get Physical… Pero sí, la ropa es mía. La única parte del vestuario que era premeditadamente “de época” quedó fuera de montaje. En una primera versión, el plano se abría y veíamos el truco: técnicos moviendo el coche, eléctricos sujetando los focos, etc. Yo quería que tuviera cierto aire de rodaje de los 60, como una fotografía de Raymond Cauchetier o un fotograma de CQ (Roman Coppola, 2001), cuando la gente se vestía bien para ir a rodar. Así que todos, exceptuando el operador Edu Garteizgogeascoa y la directora, nos pasamos la grabación disfrazados de nouvelle vague: ellos con corbatas estrechas y camisas arremangadas, yo con vestidito y perlas. Fue muy cómodo y todos me quisieron mucho, más aún cuando a mitad de la jornada nos dimos cuenta de que esos planos iban a perecer a manos de Olmo Huete, el montador.

C: Bueno, en la versión con extras se pueden ver todos estos truquillos.

 

LK Aerobic

 

LK Femme fatale

 

Hay un plano que me llama mucho la atención. Cuando en la pantalla aparece la mujer de 50 pies, vemos a la Linda real reaccionar dentro del televisor; la imagen tiembla y todo.

J: Existía también un plano, caído en montaje muy a mi pesar, que en la escaleta se llamaba “Plano Jurassic Park“, en el que veíamos temblar el agua en el vaso de Linda mientras se acercaba la mujer de 50 pies…

C: En realidad, la interacción empieza un poco antes, cuando la Linda femme fatale le pega un tiro en la frente a la Linda espectadora cuando intenta cambiar de canal. Se suele decir que perdemos muchísimo tiempo delante del televisor, viendo cualquier cosa, sin prestar atención. Pero, en realidad, la vida de la gente es aburrida la mayor parte del tiempo; las películas, incluso las series y esos programas en los que encierran a un puñado de gente en una isla y les hacen comer insectos son bastante más interesantes. Podemos vivir muchas vidas, viajar por el tiempo y el espacio. La tele mola más que tú y que yo.

 

El resultado es muy posmoderno y metacinematográfico, pero ya al final del video de Esta es tu casa se veía al equipo de rodaje. ¿Hay en ambos un pequeño comentario sobre las relaciones entre cine y vida, entre ilusión y realidad, como indica la letra de Atención?

J: Un momento, ¿después de todos estos años vendiendo mi alma a productores facinerosos, trabajando para José Luis Moreno y demás, y resulta que lo único que necesitaba para llegar al Olimpo de la posmodernidad era cartón corrugado, cola blanca y una directora incauta que me dejase hacerle el arte? Necesito replantearme cada decisión que he tomado en mi vida. No, ahora en serio, para mí es más un homenaje: yo me he criado con la televisión, pero sobre todo con cine, con cine bueno y cine malo. Pertenezco a la generación del video, lo que quiere decir que he visto muchísimas veces las mismas películas, he podido desintegrarlas en minúsculas partículas de felicidad: mi VHS de La pequeña tienda de los horrores (Little Shop of Horrors, Frank Oz, 1986) estaba destrozada de tanto verla; mi hermano Emi y yo gritamos “¡Tuampaaas!” o vamos “al de los hombres, Mikey, al de los hombres”; en los bares pedimos cualquier cosa “y dos huevos fritos”. Lo mejor de trabajar con Clara es la seguridad de que compartimos esa educación, que entiendo su visión y puedo aportar… Y que no grita, eso también me gusta.

C: Volviendo a mi razonamiento anterior, por llamarlo de algún modo, la vida no tiene elipsis. No hay guionistas escribiendo lo que decimos, ni giros inesperados cuando caemos en el aburrimiento. No hay una segunda sesión cuando la película nos ha encantado y queremos repetir… En ese aspecto, el cine es mucho mejor. Nunca me ha gustado mucho la realidad; en general, es muy deprimente. Si no fuera por la ficción, esto de la vida a secas sería un asco. Esto me recuerda también a La rosa púrpura del Cairo (The Purple Rose of Cairo, Woody Allen, 1985), una película preciosa sobre la relación entre el cine y la vida.

 

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