Ana de día

Madrid va a ser el plató de “Ana de día”, la primera película de Andrea Jaurrieta. Por María Aller


01 junio 2016

ana de día

 

Rodar está difícil. Si además se trata de una película con dirección novel, es ya una proeza. Eso es algo de lo que le pasa a Andrea Jaurrieta, pamplonesa afincada en Madrid, que estos días prepara el rodaje de su primera película, “Ana de día“, con Ingrid García Jonsson como protagonista. La película no escapa de los titubeos actuales de la industria: el presupuesto de la producción se ve compaginado necesariamente con el crowdfounding. Una de las consecuencias de esta aventura por parte de Andrea, que además es guionista y actriz, ha sido querer ayudar a más cineastas que quieran empezar en esto de hacer películas, de modo que en su canal de YouTube tiene unos vídeos explicativos sobre ello. Entre las incertidumbres, las preparaciones y demás jaleo que conlleva el trabajo de la dirección, la cineasta ha sacado tiempo para hablar de este proyecto.

 

¿De dónde viene esta idea?

Surge de una conversación muy tonta con un amigo, a las tres de la mañana, Juan Vinuesa que es actor, que hablando de varias cosas me dijo “¿Te imaginas que un día te llamas por teléfono y contestas tú mismo? ¡Qué movida, ¿no?”. Y pensé: “No, qué guay, ¡Serías libre por primera vez en tu vida!”. Y con esa charla de dos minutos empecé a hilar una historia, a pensar hasta qué punto somos libres, hasta qué punto decidimos lo que queremos hacer y qué haría yo, o qué haría una chica en mi situación.

 

¿Habías pensado anteriormente en estas cosas, sobre realidades paralelas?

En cuanto a la historia, no. Sé que hay muchas historias parecidas, porque es una idea que mucha gente se ha planteado. Me acuerdo que cuando escribí la sinopsis y el tratamiento de mi idea de película, se lo enseñé a un profesor que tuve de dramaturgia, José Ramón Fernández, y me dijo “¿Has leído ‘El difundo Matías Pascal’ de Pirandello? Porque es tu historia”. Y sí, es la misma premisa. Huir de uno mismo y hasta qué punto es posible.

 

¿En qué punto estáis de la producción?

Todavía en preproducción, empezamos a grabar en un mes.

 

¿Nerviosa?

Sí, tengo muchos nervios porque hemos lanzado una campaña de crowdfounding para poder terminar lo que nos falta de financiación, y vamos con un presupuesto muy ajustado. Es lo que más me quita el sueño. Más que todo lo creativo, es más el tener que rodar de esta manera, o no rodar.

 

 

Siendo una directora novel, ¿Cuánto se tarda en sacar un proyecto adelante?

La primera versión del guión la empecé a escribir hace seis años, con una beca que me dio la academia de España en Roma. Después lo detuve un par de años, estudié un máster y grabé un par de cortos, y lo retomé, ya con una versión final, y en una productora definitiva en 2013. Así que este es mi tercer año con “Ana de día”.

 

¿Cómo sigue de tocada la industria del cine por la crisis?

Pasan muchas cosas: primero, que al haber menos presupuesto, hay menos riesgo por parte de las productoras, que no pueden arriesgar en películas que no saben si van a funcionar. Lo segundo, que se ha creado una nueva ley que deja un poco de lado al cine de autor; se mira más hacia las grandes producciones. Hay un momento ahora de dificultad, ya no en las óperas primas, sino en hacer un cine diferente. Son muchos factores, tampoco hay inversión privada: las televisiones no apuestan por óperas primas. En general, es que el sistema antiguo de financiación se está tambaleando ahora y hay que buscar nuevas alternativas.

 

¿Ves que cada vez hay más chicas dentro de la industria?

Sí. Absolutamente, y me alegro un montón. En el mundo del cortometraje por ejemplo, yo veía un montón de chicas, porque muchas estamos estudiando esto. Y me he dado cuenta que en las nuevas generaciones hay más mujeres que se interesan por el cine. En mi película de hecho, somos mayoría mujeres. No premeditadamente, pero es un reflejo de una realidad, que todavía falta por llegar: la igualdad dentro del cine.

 

Cuando escribías el guión, ¿imaginabas que luego la siguiente parte iba a ser tan difícil?

No, claro que no. Y eso que al escribirlo intenté que no fuera complicado: en las localizaciones, hay tres grandes y las demás son pequeñitas y con mucha calle. Pero no, no imaginé que se complicara tanto.

 

Para ser tu primer largo, ¿cómo llevas el casting?

Está casi cerrado. Nos faltan un par de personajes: un hombre de cincuenta y tantos años, que nos está costando algo más. Los demás papeles son roles jóvenes y son más asequibles de encontrar que a alguien un poco más mayor que lleve ya una carrera y acepte estas condiciones de trabajo. Pero está ya completo.

 

Ingrid García Jonsson es la protagonista, ¿has preparado mucho con ella el personaje o le has dejado más libertad?

Estamos ahora en pleno proceso de ensayos y estamos dándole forma. A mi Ingrid me gustó muchísimo en “Hermosa juventud”, y a ella desde el primer momento le fascinó el proyecto. Pero le hicimos prueba para estar seguros. Ella tiene algo, un don muy difícil de conseguir, que es ser muy expresiva ante la cámara. Hay muchos actores buenos en teatro pero con la cámara no. A ella no le pasa, expresa con muy poco.

 

 

Hay bastantes exteriores. ¿Hay algún sitio de Madrid que te apetezca sacar?

Quiero sacar un Madrid muy nocturno, con todas esas luces de neón. Ya sé que queda un poco tópico, pero ese Madrid de noche, cuando llegas a esta ciudad, como a mí me pasó, te deja completamente obnubilada, con tanta luz. Igual que ese mundo underground que no encuentras fuera de aquí. Hay un sitio que me fascina visualmente que no sé si podremos meterlo en una secuencia: es un antiguo centro comercial, que se llama Barrio Art Decó (Paseo Ermita del Santo, 48), más allá del río. Creo que en su día debió tener más tiendas abiertas, pero ahora no sé si queda una bolera y un Burger King, y los negocios de hostelería deben estar activos. Tiene suelos de mármol, un mural de jazz en el techo, las escaleras mecánicas están cerradas, etc. No pega nada un centro comercial así aquí, es como si fuera uno de Marbella. Me gusta muchísimo la estética, no sé si podremos rodar. Estamos intentando que nos lo dejen, porque es un sitio que me parece curioso y diferente.

 

¿Te parece Madrid bastante un lugar muy cinematográfico?

Muchísimo, es una ciudad con muchas posibilidades. Me da un poco de pena que muchos antiguos locales estén cerrando, o los estén convirtiendo en sitios muy modernizados, con tanto cubo de madera y tanta cosa mona. Nosotros estamos buscando los “bares Paco” característicos donde poder rodar. Lo que me gusta es el Madrid más castizo, el que no quiero que se pierda porque da una esencia a la ciudad que si se pierde va a ser igual que cualquier otro lugar.

 

 

Verkami para contribuir al crowdfunding de “Ana de día”.

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