Artesanos del siglo XXI: Steve Mono

La firma de Gonzalo Fonseca lucha día a día contra las tendencias caducas que el “fashion bussiness” ha creado. Su marcada atemporalidad, la calidad de sus pieles y su producción 100% artesanal ha situado esta marca  española en tiendas de todo el mundo. ¿Quieres saber más sobre Steve Mono? Por Sandra Bódalo.


20 abril 2017

¿Por qué un hombre tiene que llevar todas sus pertenencias en un bolsillo? ¿Por qué no pueden haber bolsos masculinos? ¿Por qué se ha demonizado la acuñada “mariconera”? Estas y muchas otras preguntas son las que se formuló Gonzalo Fonseca cuando decidió crear su marca de accesorios en 2007. Con la idea de crear un complemento atemporal, funcional y sostenible, el Fundador y Director Creativo de Steve Mono decidió reinterpretar los clásicos bolsos de cuero, adaptándolos al día a día del hombre (y después de la mujer) moderno.

 

Una firma que ha sido capaz de combatir las modas y las tendencias que ostenta la industria de la moda y, sobre todo, que ha conseguido ser reconocible sin necesidad de ningún logo. En este nuevo episodio de “Artesanos del siglo XXI” hablamos con el diseñador vasco, afincado en Madrid, para saber qué se esconde tras esta marca española que ya vende sus productos en ciudades como Chicago, Tokio, Beijing, Copenhague o Milán.

 

 

¿Por qué te decantaste por el bolso como producto principal?

 

Ves fotos antiguas, una película… y todos llevaban carteras, bolsas de viaje, portadocumentos o portafolios. Era un elemento que acompañaba al hombre en su día a día. Cuando iba al colegio, cogía los maletines de mi padre, que tenían más gracia que las mochilas de nylon. Igual que las mujeres llevan un bolso donde guardan todo, los hombres también vamos cargados con muchas cosas. Es un tema práctico, no es solo un accesorio visual.

 

Y, ¿por qué la piel?

 

Siempre me gustó mucho. Su tacto, el olor, cómo envejece… Es un material que ha acompañado al hombre desde sus inicios, es muy primitivo… El cuero, la madera y la lana son materiales honestos y consigues cosas muy auténticas.

 

¿Te declaras nostálgico?

 

No es nostalgia, sino cierta envidia por cómo se respetaba y el valor que se le otorgaba al trabajo manual. Y aunque ahora está pasando de nuevo, se trata únicamente de una tendencia o una moda pasajera, y eso tiene cierto peligro. Lo inteligente es utilizar las técnicas pasadas y actuales para conseguir algo para el día a día.

 

 

¿Cómo se consigue un bolso que supere el paso del tiempo?

 

Tratamos de no seguir las tendencias, ir a contracorriente. Nuestras colecciones son atemporales, unisex y con una clara continuidad en el tiempo. Cada temporada mantenemos nuestros modelos antiguos y solo añadimos uno o dos diseños nuevos. Es una forma de pensar que otras marcas que nos gustan o que admiramos también comparten. Nuestra filosofía es todavía muy nicho, porque la gente quiere cambiar cosas cada quince días. Por eso, entiendo que haya gente que le guste, pero lo importante es que hay mercado para todos.

 

Trabajáis con artesanos de toda España, ¿cómo es esta experiencia?

 

Irme a Ubrique, Bilbao o Cáceres es lo que me da la vida. Aunque tenemos una clara influencia del norte en cuanto a estética y gustos, viajamos por toda España en busca de nuevos proveedores y artesanos. Producimos parte en Bilbao, Madrid y en Ubrique. Compramos pieles en Palencia, Barcelona y Cádiz; tejidos en Madrid, Toledo… Siempre son artesanos, con talleres pequeños y familiares, que crean un vínculo muy especial. Siempre tenemos un contacto continuo y directo con la gente que trabajamos, no es un cliente con un número. Además, me gusta mucho aprender a pie de taller, es como aprendí en los inicios de la marca. Ensayando, cortando… sin tener idea de esto. Simplemente sabiendo lo que te gusta y lo que quieres.

 

¿Ha sido fácil que los maestros artesanos entiendan tu manera de entender la marroquinería?

 

Me ha costado mucho. No entendían lo que yo quería: bolsos grandes y blandos, en lugar de un bolso rígido. Al principio, te miran como las vacas al tren, pero mucho viaje, mucho arte y ensayo, muchas pruebas que no valen… hasta que han dado con lo que nos gusta.

 

 

Y, ¿cómo definirías tu manera de trabajar?

 

El punto de partida siempre es el material, yo creo en el proceso inverso. Primero quiero conocer las técnicas de producción, cómo reacciona un tejido ante ciertas cosas… Es decir, me gusta conocer el material para saber cómo diseñar después. No al revés. No quiero que se adapten a mis deseos, soy yo quien tiene que adaptarse al oficio. Creo que es el secreto para que las cosas funcionen, pensar siempre en todas las partes involucradas.

 

¿Tu público tiene algún rasgo común?

 

Es un cliente que sigue un estilo de vida coherente y que quiere conocer cómo se hacen las cosas, desde el pan que compra en el mercado hasta un bolso. Antes de comprar, están interesados por la historia que se esconde tras la marca.

 

Para acabar, ¿tienes alguna anécdota curiosa que te haya surgido desde que creaste la marca?

 

Lo que me sigue gustando después de tantos años, es viajar a otra ciudad y que te digan que llevas un Steve Mono o que te pregunten de dónde es bolso. De hecho, una vez en Praga me vino un desconocido a preguntarme por el bolso porque le había gustado mucho. Me insistió tanto, que le ofrecí venderle una muestra que llevaba para Pitti Uomo y como no llevaba efectivo, hizo una colecta entre todos sus amigos para poder comprar el bolso.

16 marzo 2017 by SANDRA BÓDALO

Decodificando a Cristóbal Balenciaga


Una expo reinterpreta a Balenciaga desde la ilustración, la arquitectura y la moda.


11 enero 2017 by SANDRA BÓDALO

Artesanos del siglo XXI: Rue Vintage 74


Decoración con piezas únicas.


16 noviembre 2016 by SANDRA BÓDALO

Artesanos del siglo XXI: Delacruz


Joyería artesanal que reinventa el punto de cruz y lo adapta a diseños modernos y contemporáneos.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *