Artilujo: muebles reciclados

El único portal de muebles reciclados en internet ha realizado su primera pop-up en el espacio HUB en Madrid. Te contamos lo mejor y lo peor de esta muestra. Por Pilar Díez.


12 noviembre 2013

 

El reciclaje como tendencia impuesta por una supuesta conciencia de respeto hacia el medio ambiente, pero también parte del discurso retórico político y filón comercial para muchos, produce genialidades pero también algunos frankensteins y una cultura del “chabolismo” que espanta a los más puretas del diseño y enamora a los más ecofriendly. Artilujos es un claro ejemplo de esta aserción: el primer portal de internet dedicado a la venta de muebles reciclados, hechos a mano por encargo y sin intermediarios, ha organizado por primera vez una pop-up store en la sede de HUB Madrid. Con un especial protagonismo de la madera como material fundamental, un gusto por lo figurativo y una especie de obsesión por el surrealismo y el object trouvé asistimos para rescatar lo mejor y lo peor de su selección. No hay que olvidar que Artilujo es, ante todo, un portal de venta online en continua actualización y que en los siguientes meses organizarán más eventos para que podáis ver en vivo y en directo todas las piezas.

 

LO MEJOR

La filosofía coherente y sencillamente bella de Handylab: sus objetos resultan modestos pero conservan el buen saber hacer y la solemnidad de los productos más artesanales y su minimalismo conecta con la actualidad.

 

 

El taburete Kitsch, la lámpara Goldenglass  y el eclecticismo bien entendido de 2ndchance. Uno de los retos principales del reciclaje en el mundo del diseño es el de conseguir piezas coherentes en sí mismas y que los materiales (especialmente si son muy diferentes entre sí) dialoguen entre sí a la perfección. En el caso del taburete Kitsch el estampado felino, las chinchetas (que recuerdan a los típicos remates decorativos en cuero) y el tronco de madera parecen estar hechos para vivir unidos; la lámpara Goldenglass recuerda a las míticas lámparas de Tom Dixon con un toque más romántico y menos sofisticado.

 

 

Las lámparas tallo y el sillón caja de omnívoros . Tampoco se pierdan el homenaje a Gila en su lámpara casco.

 

 

La lámpara teja de Manuel Muñoz. Agreste, bucólica y maravillosamente bien resuelta (con esas preciosas cuerdas de sisal enrolladas y atadas con gran acierto y discreción), un aire de arte povera envuelve a esta pieza que remite a la ignorada y denostada cultura popular.

 

 

Cama para mascotas Haiku de Victoria Munin. Un tema sin duda pendiente en el mundo del diseño -más allá de las horteradas que puedes adquirir en los portales al por mayor para mascotas- que ya han sabido sacarle filón algunos como es el caso del proyecto No Dog, No Life! y que en este caso está coherentemente resuelto con una estética entre el romanticismo industrial y el homeless style.

 

 

 

El cojín paraguas de Manuel Muñoz. Cómodo y bello -aunque dependiendo del paraguas reciclado- pero también hay que advertir que es tan sumamente “cuqui” que si te sientas en él corres el riesgo de convertirte en un tarro de mermelada de fresa.

 

 

El taburete con los corchos de colores -maravillosamente compuestos como “almohadilla”- y las estanterías-escalera de Taller de arquitectura PEC.

 

LO PEOR

La omnipresencia del palet, una tendencia que, a pesar de encontrarse en clara decadencia dentro del mundo del diseño más elitista, sigue presente en otros ámbitos más informales. Recuerden si no la sala VIP de ARCO de hace dos años o el campo de la cebada en La Latina.

 

 

La lámpara flexófono de Dosdetres Design. Este ejercicio dadaísta y la anécdota que contiene la pieza aburre más que divierte y por sus dimensiones y composición resulta algo tosca e inmanejable. Aún así hay que reconocer que este estudio lleva una labor de investigación y restauración loable a través de la cual, de vez en cuando, presentan interesantes propuestas que recuerdan al trabajo de Olaf Ladousse  como esta , esta y esta.

 

 

La banqueta botellero de Manuel Muñoz. No se le puede negar una especie de originalidad loca y desacomplejada pero el resultado es tan excéntrico que raya el disparate.

 

 

El perchero de Victoria Munin. Aunque las intenciones son buenas y el pragmatismo de la propuesta es innegable esta pieza sigue pareciendo el diseño de alguien con pretensiones de decorador en su tiempo libre. Aún así no os perdáis otros diseños de Victoria Munin como esta mesa bandera para los más british lovers.

 

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Comentarios:

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Infiernito says:

Mucho palé y pocas nueces en la feria. A ver si se empieza a reciclar con otras cosas. Completamente de acuerdo con que la “lámpara teja” es lo mejor. Muy bien artículo, sí señor.

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