Biblioteca Madriz: Pedro Toro de HUL

Hablamos con Pedro Toro, uno de los fundadores de Hostia un libro, el colectivo que en 2014 revolucionó la escena editorial con un festival lleno de guantazos y humor en el Campo de la Cebada. Ahora, el Ayuntamiento de Madrid ha contado con ellos para reactivar la cuesta de Moyano dentro del programa Territorio Moyano. Por Javier Yohn Planells.


16 febrero 2017

El colectivo Hostia un libro (HUL) todavía tiene las piernas cortas de una criatura de cuatro años pero sus pasos son firmes, casi zancadas. De hecho, lo que empezó en junio de 2014 como un festival gamberro que mezclaba edición independiente y deportes de contacto se ha convertido en una actividad que ocupa “una parte importante” de las vidas de sus integrantes.

 

Pedro Toro es uno de los fundadores y el único “que no sabe leer” del colectivo, dice entre risas; luego explica: Los demás sí que están en el mundo del libro, porque él es productor audiovisual (entre otras cosas). De todas formas, aunque son personas con estudios no le tienen miedo a la verbena y al cachondeo. De hecho, parte de su filosofía es quitarle hierro y seriedad al libro, convertirlo en algo festivo y molón, para todo el mundo.

 

Tenderetes en la última edición de HUL.


 

Duelo de espadas láser en la última edición del festival.


 

Para seguir esta filosofía lúdica, en los tres festivales “Hostia un libro” que han celebrado hasta la fecha, han combinado los tenderetes de las editoriales y los talleres de creación de fanzines con combates de lucha libre o duelos con espada láser. Por eso, este pasado fin de semana celebraron en la caseta 1 de Moyano una charla sobre el misterioso Manuscrito Z, también conocido como “La casa de Bernarda Alba Zombi”.

 

Esta última actividad forma parte del proyecto La 1 de Moyano, “barraca de boquerones y castañas culturales”, que en realidad es la excusa que nos permite coger el teléfono para hablar con Toro. Durante seis meses, la caseta número 1 de Claudio Moyano se convierte en la base de operaciones de HUL dentro de un plan municipal más amplio, Territorio Moyano, que pretende dar vidilla a la cuesta, la única calle que existe dedicada a la venta de libros, explica Toro.

 

 

Así que hasta junio habrá gamberradas y verbena en la caseta del Ayuntamiento de Madrid, habrá encuentros y charlas dentro del programa de la Universidad Moyano, un magazine de radio los domingos en colaboración con la emisora municipal M21 e incluso actividades para los más pequeños los sábados por la mañana en las que podrán crear cuentos y fanzines. Luego, la caseta será probablemente una residencia para otros proyectos que irán rotando.

 

 

La filosofía de HUL, además, está muy pegada a Madrid, a sus barrios. En el propio festival HUL cuentan con las librerías de La Latina y Lavapiés. No queremos que la feria les suponga un perjuicio, queremos que nos vean como aliados, explica Toro. Con la misma idea construyen el Festivalito de Autoedición de Villaverde, cuyo germen fue un taller de fanzines que empezaron en 2016 con chavales del barrio y que vuelve ahora para preparar el número 2 de San Cristóbal L.A.

 

A pesar de que hoy en día es suicida o romántico montar una librería o una editorial, Toro tiene la impresión de que el ecosistema cultural en Madrid está más vivo que nunca. Nosotros hemos visto más aperturas que cierres. No sabemos si es porque es una moda pero esperamos que todo este trabajo que se ha hecho para que exista una escena independiente permita seguir muchos años, cuenta.

 

 

Este buen momento de forma lo vive, también, el fanzine. El panorama es muy efervescente, dice Toro. Y lo atribuye, por un lado, a que la producción en papel se ha abaratado. Incluso, explica, hay autores que alternan publicaciones mainstream con ediciones independientes. Además, gracias a los festivales se ha creado una pequeña red de distribución que ayuda a impulsar las publicaciones independientes. Y, por último, hay mucha gente que le ha perdido el miedo al papel, hay una vuelta a lo artesanal. Aunque al final te quedes con un folio doblado por la mitad con una grapa, siempre hace ilusión.

 

 

Aprovechamos y le pedimos una recomendación fanzinera made in Madrid. Episkaia y Prosa Inmortal, responde. Son dos ejemplos de microedición literaria, que es un formato que igual se conoce menos, que es menos habitual y que nosotros apoyamos. Además, Prosa Inmortal está preparando varios lanzamientos más en formato fanzine o minilibrito y creo que tienen muy buena pinta.

 

No queremos acabar la entrevista sin tener un avance de HUL 2017. Hay cosas que se pueden contar, como la fecha: será el fin de semana del 24 de junio y, como siempre, en el Campo de la Cebada: Mientras se pueda, aunque estamos a favor del polideportivo [el Ayuntamiento ha aprobado el proyecto para ocupar el solar], de que el barrio recupere sus servicios. Y hay otras que todavía no sueltan: Tenemos el deporte casi cerrado pero prefiero no decirlo, no quiero gafarlo, y Pedro Toro acompaña la disculpa con una carcajada.

 

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