BIZNAGA Y LOS HIJOS DE LA IRA

ENTREVISTAMOS A BIZNAGA PORQUE ACABAN DE PUBLICAR UN ÁLBUM DE PUNK QUE NO SE LO SALTA UN GITANO. ESTA NOCHE LO PRESENTAN EN LA SALA EL SOL JUNTO A LOS GALLEGOS DE SRASRSRA. Por David Bizarro


20 junio 2014

PORTADA

 

 

Álvaro: Se está mejor en la terraza. ¿Pedimos tercios o mejor un cubo?

Jorge: El título se nos ocurrió aquí mismo. Cruzando la plaza de Lavapiés, miras al frente y te lo encuentras escrito en letras enormes: CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL. ¡Es la tragedia institucionalizada!

 

Me he pasado la mañana recopilando opiniones sobre el disco en las redes sociales. Un amigo  mío dice que Caja negra suena demasiado a Los Rodríguez.

A: Era algo que nos veíamos venir. Yo le diría que le preste un poco más de atención y se dará cuenta de que el punteo de guitarra está fusilado de The Monochrome Set, de principio a fin. Precisamente de una canción que lleva tu apellido, Mr Bizarro.

 

Por lo menos nadie ha sacado a relucir a Seguridad Social, un grupo que paradójicamente provenía del punk.

J: Aunque estábamos preparados para lo peor, sí que teníamos miedo de que la gente se esperase un Chiquilla o algo por el estilo. Pero bueno, me parece una lectura muy fácil. A tu amigo se lo estamos poniendo a huevo. Lo que no quita que los Rodríguez fuesen una de las mayores fábricas de hits de los noventa. Algunos peores que otros…

 

No sé por qué tengo la sensación de que estás cavando tu propia tumba…

A: A mí Los Rodríguez ni me han molado nunca, ni quiero saber nada de ellos. Nos hemos limitado a sacar unos acordes muy españoles que beben un poco del flamenco.

J: Puede que Andrés Calamaro sea un gilipollas, pero si entramos a evaluar la música pop dependiendo de si el cantante es más o menos cretino, aquí no se salva ni el tato. Entonces, ¿qué pasa con The Fall? ¿Le cortamos la cabeza a Mark E. Smith por ser un borde y un borracho?

 

Visto así, hablemos de vuestra versión del Part Time Punks de TV Personalities…

A: Creo que sé por dónde vas. A mí me parece que lo de los hipsters se ha ido de madre. Los tiros no van por ahí. No hagamos de eso nuestra bandera.

J: Nos limitamos a heredar el espíritu original de la canción. En 1978 Dan Tracy criticaba el cliché en el que se había convertido el punk a un año de su explosión en Londres. En Hipsters a tiempo parcial nos ceñimos a sus versos de manera casi literal, pero trasladándolos al aquí y el ahora. Donde él canta “walkin’ down the Kings Road” nosotros decimos “voy Fuencarral abajo”.

 

 

 

Es curioso, porque los mismos dardos podrían ir dirigidos a algunas bandas actuales, aficionadas a las Ray Ban e imitar a grupos foráneos.

J: No quiero sonar cabrón, pero yo creo que hay una especie de complejo de inferioridad o algo así. De no querer asumir tu propia identidad. ¿Por qué no utilizar tu propia lengua y hacer buen uso de determinadas palabras? El español es un idioma riquísimo. Si yo sé más de 150 palabras, ¿qué problema hay con usarlas? De lo contrario, lo único que vas a conseguir es que ese vocabulario desaparezca. Escribir en castellano me parece un reto. Antonio Vega, Santiago Auserón, Fernando Márquez “El Zurdo”, Carlos Berlanga y Nacho Canut, Germán Coppini… Todos ellos contribuyeron a dignificar el valor literario del pop en español. Usaban un vocabulario y unas figuras literarias…

 

Hace poco hablaba de lo mismo con Luis Boullosa. ¿Echáis en falta un mayor contacto con la realidad?

J: Lo que creo es que no hay gente tan ingeniosa como antes; o por lo menos yo no la veo. Puedes coger un tema muy frívolo y enfocarlo desde una perspectiva que le dé otro sentido. Yo antes hacía letras sobre historias inventadas que eran como pequeñas peliculitas de dos minutos.

A: A mí me tira más lo callejero, la confrontación. Por eso me siento muy identificado con las letras de Jorge, porque retratan la manera de pensar del grupo, lo que somos de verdad. Escucho la letra de Mala sangre o Cul de sac y me identifico a completamente a un nivel personal. No es pose, es mi puta vida. ¡Eso lo he vivido yo! A lo mejor puede estar expresada de una forma que puede resultar algo pedante, pero es que Jorge habla así.

J: El lenguaje que utilizo es elaborado, nunca rebuscado.

A: Yo no he leído tanto como él y si me tuviese que sentar a escribir letras no me saldría nada parecido. Siempre he sido mucho más directo.

 

BIZNAGA 1

 

Volviendo a Hipsters a tiempo parcial, recuerdo que la escuché por primera vez escuché en directo en el Rock Palace. Al principio me sorprendió un poco pero, tratándose de vosotros, me pareció una elección de lo más natural y acertada.

A: Nuestra primera opción era Where’s Bill Grundy Now? Íbamos a titularla ¿Qué fue de Paloma Chamorro? pero al final la desechamos. Un día tocamos Part Time Punks en el local y nos dimos cuenta de que era tan simple que funcionaba.

J: Siempre nos ha tirado mucho ese rollo. Por supuesto que nos gusta el punk del 77, el postpunk y todo eso, pero también somos muy fans del indie peleón que se hacía en el Reino Unido en los años ochenta. La influencia del C86 está presente en muchas de nuestras canciones o, por lo menos, yo lo veo así.

 

En el elepé resulta más evidente. Hay melodías que parecen prestadas del catálogo de Cherry Red o Postcard Records.

A: Nos suelen encasillar dentro del punk, pero cuando empezamos con el grupo lo que de verdad queríamos hacer eran canciones de pop. El problema es… que no nos salen. Ya me gustaría a mí cantar sobre cosas más luminosas, pero con esta voz que tengo es imposible. A la hora de componer me salen ritmos más rabiosos. Pero si a eso le sumas las letras de Jorge, creo que cada vez nos estamos acercando más.

J: Yo soy de la opinión de que algunos de los mejores grupos de pop de la historia, si no todos, tiene un trasfondo bastante oscuro. Teníamos en la recámara una versión de Other side de Beat Happening.

 

Imaginaba que con los temas nuevos prescindiríais de las versiones.

J: Lo hemos estado hablando, pero igual nos atrevemos con una de The Mekons. En los conciertos solíamos tocar canciones de Último Resorte y Desechables y ahora mismo nos estamos planteando hacer una de Ilegales. Igual hasta la grabamos.

A: Jorge Ilegales sí que es un tío incómodo y porculero. Un “anti todo” de los de verdad, como Eskorbuto. “Soy Jorge Ilegales, tengo esta personalidad y, si no te gusta, te jodes”.

 

Su primer disco me parece el mejor disco de punk que se haya grabado nunca en España. Sin tópicos ni concesiones de ningún tipo. 

A: Agotados de esperar el fin también es brutal. No sé cuál de los dos me gusta más. Comparado con el primero, el sonido y la producción son algo más reguleros; pero en cuanto a canciones, es insuperable. Esas guitarras son acojonantes.

 

En Centro Dramático Nacional las referencias españolas se manifiestan más claramente.

J: Supongo que te refieres al rollo castizo, que no es de Los Rodríguez ni remotamente. Divino fracaso, la canción que abre el disco, y algunas otras cosas se inspiran en los Gabinete Caligari, de Que Dios reparta suerte, cuando todavía coqueteaban con el siniestrismo pero ya empezaban a acentuar lo cañí. En el toreo, matar al toro tiene un componente litúrgico y dramático. A ninguno nos gustan los toros, ni llevamos para nada el mismo rollo que Gabinete, pero a nos parece una evolución lógica como grupo. Venían de imitar a Joy Division y The Cure y le dieron la vuelta a todo eso, introduciendo esa fijación por la muerte que está muy presente en la cultura española.

 

ARREBATO

 

 

El disco puede llegar a resultar bastante macabro. Habéis conseguido un equilibrio raro: todo suena muy rítmico y accesible… pero tiene un poso muy oscuro.

A: Cuando llevábamos seis o siete canciones, nos dimos cuenta de que la cosa iba tomando un cariz bastante turbio. Pero ni éramos conscientes, ni fue algo que estuviésemos buscando. Supongo que refleja los cambios que hemos experimentado a lo largo del último año, pero al principio me preocupaba un poco. Cuando Jorge llegaba con las letras, yo le decía: “ojo, cuidado… que esto se nos empieza a ir de las manos”.

J: Supongo que la atmósfera de los estudios Tigruss tuvo algo que ver. El edificio es un antiguo cine que la familia de Pepe tenía en Gandía y que ha reconvertido en estudio que tiene cuatro plantas. Cuando llegamos teníamos cuatro letras en el aire y tuve que escribirlas allí mismo. El tiempo se nos echaba encima y no me salía ni una puta línea. Pensaba, “tenemos que grabar esto mañana pero, ¿de qué mierda van estas canciones?”. Me abandonaron a mi suerte en la última planta, en una salita con los azulejos reventados y un proyector enorme a mi espalda. Lo único que me llegaba eran las vibraciones de Álvaro cantando dos pisos más abajo.

 

Ahora entiendo lo de Arrebato

J: Es una de mis películas favoritas y no pude resistirme a meter un diálogo en la última estrofa de Mala sangre; de cuando Will More le dice a Eusebio Poncela: “ya no estamos para pausas y arrebatos” mientras hojean el álbum de cromos. Nos estamos pudriendo, hemos abandonado para siempre ese jardín privado de la infancia y estamos para el arrastre.

A: Pepe no paraba de repetirnos que The Byrds eran el grupo más luminoso de la historia y usaban una Rickenbacker de 12 cuerdas como la que él tiene en el estudio. Pablo, el otro guitarrista, la agarró y dijo: “¿No queríais luz? Pues venga, si ellos lo hacían nosotros también”.

J: Estaba súper motivado y se implicó muchísimo en el proceso. Fiebre es obra suya.

A: Él es el que aporta la disonancia, los toques más “experimentales”. Le gusta mucho la música progresiva, la electrónica… Y como mis canciones solo tienen tres acordes, le dejo mucho espacio para sus arreglos, como los punteos de Caja negra y Los duelistas.

J: A Jorgito, nuestro batería, le flipa el reggae. Es mod, pero le gusta autodefinirse como hard skin. O casual, según como vista y el tipo de mod que le haya dado por ser esa tarde. También es puro amor, el cabrón.

A: La masterización es de Victor Saldaña, el mismo que nos mezcló nuestro EP, los dos temas del compartido con Fantasmage para el Club del single de Discos Walden y un tema nuevo que está a punto de salir en el recopilatorio Matado por la muerte II. También hizo la mezcla para el videoclip de Depredador. Nos tenía cogido el punto y además hace muy buenos precios, por qué no decirlo.

 

 

Caja Negra y Los duelistas me parecen los platos fuertes del disco. Un cambio de registro de los que descolocan al oyente.

J: La idea salió de la peli de Ridley Scott, aunque luego la letra no tenga nada que ver. El título siempre me había sonado elegante. Dos personas que se encuentra a lo largo del tiempo y que tienen un pique interno que les empuja a enfrentarse continuamente. Coges ese título y ese concepto y lo mezclas con Reyerta, un poema de Romancero Gitano de Lorca, que va sobre un ajuste de cuentas entre navajeros gitanos en Granada.

A: Cuando llegué al local con los acordes y se la enseñé a éstos me dijeron: “¡anda, coño, qué español! ¿Y si le metemos unas castañuelas?” Pues venga, a ver qué tal. Intenté cantarla pero me quedaba el tono muy bajo. Esto pasó cuando ya estábamos grabando en el estudio, no te vayas a pensar que nos molestamos en probarlo antes… Y allí estaba yo, en la pecera, escuchándome por los cascos y pensando: “no, no, no… esta no es mi voz”. Y como la Juana Chinarro canta de puta madre y tiene ese deje flamenquito que pedía el tema, nos dijimos: “¿y si le pegamos un toque y que lo cante ella?”. Lo más curioso es que es uno de los temas que más le gusta a la gente del disco…

 

Joy Division, The Pop Group, Throbbing Gristle… El imaginario de William Burroughs y J.G. Ballard ha sido ampliamente asimilado por el postpunk británico de finales de los setenta. En comparación, ¿qué tiene de pedante reivindicar a Cansinos Assens, Leopoldo María Panero o Blas de Otero?

A: Parte de la culpa ha sido nuestra por dar demasiadas explicaciones en la Mondo Sonoro, desgranando el disco canción a canción. Son referencias que nos acompañan desde la maqueta y habían pasado desapercibidas para la mayoría. Pero puedo comprender que a algunos lectores les parezcan pretenciosas las citas literarias y cinéfilas, porque lo más habitual en estos casos es hablar de tus influencias musicales.

J: Como letrista no entiendo que a estas alturas eso le pueda suponer un problema a alguien, cuando luego nos tiramos la vida hablando de películas, libros, discos… No sé de qué se extrañan. Vivimos y nos identificamos profundamente con esa clase de cosas. Son cosas que nos apasionan y forman parte de nuestra vida, que configuran nuestro carácter. Si no es de eso, ¿de qué coño vamos a hablar? ¿De bajar a comprar el pan? Seguramente se podrá hacer una canción cojonuda sobre el tema, pero nosotros buscamos un manera más interesante de decirlo que no sea, literalmente, “he bajado a comprar el pan…”

 

En Hijos de la ira hay un poema titulado Insomnio, donde Dámaso Alonso se pregunta: “por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid / por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo / Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? / ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?”. En mi opinión hay pocas reflexiones más punk que ésta.

J: Es un poco sobre lo que suelen hablar Simon Reynolds y Greil Marcus. Esa teoría del eterno retorno cultural, de rastrear los orígenes de esa misma energía que ahora llamamos punk y que se encuentra en el germen de otros movimientos artísticos y sociales de hace siglos. Mucho antes de que naciésemos ya había gente joven que estaba cabreada. No es que las cosas antes fuesen perfectas e ideales. Siempre ha sido una mierda, que a ratos mejora y luego empeora, pero la misma mierda al fin y al cabo. Por eso me molestan tanto estas cosas. No sé a quién coño se lo leí una vez, pero siempre lo digo: “punk ilustrado, punk peligroso”. No hace falta ser un puto retrasado mental ni ir por la vida en plan cabestro.

 

BIZNAGA PANERO

 

 

A: Hay lemas como “la cultura es tortura” que se han malinterpretado.

J: El control y la represión va mucho más allá de un policía repartiendo porrazos. Luego hay quien se queja diciendo: “¡es que al final todo es política!”. ¡Pues claro! Bajar al ultramarinos a comprar esa barra de pan puede ser un acto político. O cambiar de canal en la tele, qué se yo. Lo que pasa es que son gestos tan cotidianos que ni nos damos cuenta, pero tienen más importancia de la que suponemos.

 

Estamos de acuerdo en que el hombre es un animal político y las artes tienen que reflejar eso, porque son expresiones humanas. ¿De qué preferís que hablemos ahora? ¿De la abdicación del rey, del Mundial de fútbol o de la generación del 27?

J: ¿Y por qué no integrar el fútbol en la generación del 27?

 

Ahora mismo iba a decirte que tus letras tienen el bagaje cultural del punk universitario. Algo que en nuestro país puede llegar a considerarse una ofensa…

J: ¡Pues claro, coño! Aquí todos somos pequeñoburgueses. Lo que pasa es que en España el punk suele asociarse con el rock radical vasco y todo aquello en lo que acabó degenerando: el costrismo kalimotxero, el perroflautismo… En el Reino Unido, por el contrario, se puede atacar el sistema y ser elegante. La rebelión no debería estar reñida con llevar un buen peinado. Comet Gain o McCarthy son dos grandes ejemplos de grupos de pop marxistas. Antes ya estaban The Housemartins o Billy Bragg y, si me apuras, The Smiths o The Kinks.

 

La semana pasada falleció el humorista Rick Mayall. Su personaje en The Young Ones encarnaba las contradicciones del postpunk más arty.

J: Eso sería entrar en el dichoso debate sobre la lucha de clases. ¿Tenemos que venir de la escuela de arte o vestir ropa rara para resultar más auténticos? Eso sí que me parece elitista: reducir ese tipo de pensamiento a un estilismo, a unos estudios… Reducirlo todo a la pose cultural o la puta militancia.

 

Entonces, ¿qué papel debería desempeñar el punk para vosotros? ¿El de una invitación a la reflexión o una llamada a las armas?

A: Pues yo creo que ambas cosas. Nosotros somos muy fans de La URSS, por ejemplo. Nos gustan mucho sus letras, pero son muy diferentes a las nuestras. Tienen un contenido político mucho más explícito y combativo.

J: Yo no podría hacer lo mismo que ellos aunque quisiera. Porque yo no soy así: ni siquiera me considero un punk aunque me mole el punk. Lo que no quita que flipe con sus canciones, ojo.  Les vi en directo cuando telonearon a Juanita y los Feos y, un par de meses antes, cuando tocaron en Rock Palace con Sudor. Tengo su disco, Sonidos de un Derrumbe, que está de puta madre. Pero nunca hemos sido de ir a manifestaciones, ni a casas okupas. Respetamos ese rollo, pero no es el nuestro.

 

Pues yo os veo más afines a Los Claveles y Juventud Juché. Los tres formáis parte de una generación que me ha devuelto la fe en la escena madrileña.

J: Joder, pues te lo agradecemos muchísimo. Son dos de nuestros grupos favoritos ahora mismo. Mesetario y Quemadero son dos putas obras maestras.

A: A mí lo último de Los Claveles me vuelve loco. Y Noches en blanco, días de sol de Miguelito Nubesnegras. Desde que nos los descubrió Ángel Bordini, lo he debido escuchar por lo menos ochenta veces. Menudo genio.

 

NIÑO

 

 

Me encanta cómo empieza Adalides de la nada: “vine al mundo con una granada / ante todo no me quiero aburrir”. Me recuerda mucho a esta foto de Diane Arbus.

J: ¡Coño, pues no la conocíamos! Y es una pena porque nos hubiera molado mucho para hacer una camiseta.

A: Adalides sigue siendo nuestra canción favorita. No nos cansamos de tocarla.

J: Es una crítica contra la gente en general, da igual del palo que vayas o del signo que seas. Con Máquinas blandas intentamos ir un paso más allá, para centramos en el papel que desempeñamos con respecto a los demás; sobre el mundo en que nos ha tocado vivir y cómo funciona esta puta sociedad. Las dos son primas hermanas.

 

El primer EP lo sacasteis con Musagre, un sello catalán. ¿Cómo surgió lo de publicar el largo con Holy Cuervo?

J: Nacho se puso en contacto con nosotros para llevarnos el management y a partir de ahí nos dieron la oportunidad de sacar el elepé con ellos. Vamos, que de puta madre.

 

¿El vinilo llegará a tiempo para la presentación en la sala El Sol?

J: No, tío. Y será por un retraso de fábrica y una estupidez nuestra, de andar un poquito lentos por falta de experiencia. Al final estará listo para el 8 de julio. Pero no te preocupes que llevaremos camisetas, alguna cinta que nos queda por ahí y copias del single con Fantasmage.

 

¿Y qué tal pinta el concierto? ¿Os sentís a gusto defendiendo los temas nuevos?

A: Tenemos el defecto de ensayar muy poco. Ahora estamos empezando a aplicarnos más para pillar una rutina de trabajo, por lo que pueda venir. Pero con los últimos ensayos estamos bastante contentos. Nos metemos en el local y tocamos todo el set entero, del tirón, casi sin hablar y enganchando un tema detrás de otro. Queremos evitar cualquier tipo de parón que te saque del concierto.

J: Tampoco se trata de perder espontaneidad, no te preocupes. Aunque ensayásemos todos los días, somos lo suficientemente malos como músicos como para que eso no llegue a ocurrir nunca.

 

Habrá que comprobarlo. Por lo demás y polémicas aparte, ¿qué tal está siendo la respuesta del público?

A: Pues la verdad es que parece que está gustando bastante. Me he encontrado con gente a la que le ha flipado el disco… y con otra a la que le ha flipado aún más. Y no me refiero solo a los colegas, ojo; que también se ha dado el caso de peña que no tenía por qué decirnos nada para quedar bien y hasta nos han escrito para felicitarnos. A Néstor de Musagre, por ejemplo, le ha parecido un discazo. Pero, claro, la gente a la que le haya parecido una puta mierda tampoco nos lo va a decir a la cara, digo yo…

 

BIZNAGA 2

 

 

O sí, vete a saber. Poner a parir a los demás se ha convertido en un hábito cada vez más extendido, incluso entre la prensa musical.

J: También habrá gente a la que le gustábamos más antes y que se habrán sentido decepcionados con el disco por una mera cuestión de expectativas. Tal vez tenían una imagen predeterminada de nosotros y tenían otra idea en su mente sobre cómo debía evolucionar el grupo.

 

Hombre, sería un poco absurdo. Lleváis tocando un par de años y es precisamente ahora, con el primer disco,  cuando empezáis a definir vuestro sonido.

J: También te digo que estamos hablando de Centro Dramático Nacional. Lo único que tenemos claro es que el siguiente será completamente diferente a éste.

A: A nuestros amigos de Málaga les ha gustado mucho el puntito español que le hemos dado al disco. Por allí la cosa anda bastante jodida musicalmente hablando. Nada que ver con Galicia, donde tenéis a los SRASRSRA, que tienen pinta de estar como putas cabras. ¡Buenísimos!

J: Por cierto, el viernes pasado fuimos al concierto de un grupo de Granada en el que tocan el guitarrista y el bajista de La URRS. Se llaman Carne y son la puta polla. Teníamos muchas ganas de verles en directo y nos volaron la cabeza. Fue en un festival que organizaba La Corporación y en el que tocaban con Antiguo Régimen, Ciudad Lineal, Nueva Autoridad Democrática

 

¿Lo ves? Otra vez a vueltas con el punk y la política…

J: Pues los últimos tenían una letra que mencionaba la sociedad del espectáculo y todo.

A: Algo así. En la Rock Palace siempre hay un jaleo demasiado importante como para quedarte con las letras.

 

 

A vosotros os tirarían piedras si recitaseis a Debord 

A: ¡Eso mismo pienso yo!

J: ¿Pedimos otro cubo? Total, por uno más…

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