Burton Norton y su viaje

La exposición de las fotografías de Burton Norton en el Circulo de Bellas Artes no se configura como una simple muestra de fotografías, sino como un recorrido literario y artístico. Las imágenes de Burton Norton están acompañadas por los escritos de W.G. Jones. Por Lara Alcz Miranda


17 diciembre 2013

 

 

Durante el siglo XIX el fotógrafo inglés realizó un viaje por Europa acompañado por el estudiante de literatura W. G. Jones, con el que fotografió ruinas, edificios, o bosques gracias a la técnica del colodión humedo, una emulsión que surgió a mediados del XIX y que permitió a los artistas salir del estudio y fotografiar al aire libre.

 

Algunas de las obras de arte que se reúnen de la mano de Burton Norton son en su totalidad grandes iconos de la arquitectura europea: la Catedral de Florencia, el Partenón, el Palacio de Avignon, Versalles… Y por otro lado, ruinas de abadías, de palacios, puentes, jardines abandonados y solitarios, espacios congelados dentro del tiempo.

 

Naturalezas muertas que habitan dentro del correr del tiempo y que buscaban representar una Europa moribunda, con un espléndido legado histórico y un por venir incierto. Un enfoque de la historia europea por dos ingleses, inventores en el siglo XVIII de la fotografía. Según Momeñe, comisario de la exposición, el siglo XIX está presente por completo en las obras, pues se corresponden con lo sombrío, oscuro y lejano de este período. En un contexto donde el ser humano se dejaba llevar por el sentimiento, la realidad se presentaba al individuo como algo negro y destinado a la fatalidad. Existencialismo y dramatismo se dan cita en las fotografías que supuestamente Norton realizó en este viaje nostálgico.

 

En aquellos tiempos era común que los estudiantes realizaran viajes épicos por Italia o Grecia para ver las ruinas de las grandes civilizaciones, por lo que no sería descabellado pensar que ambos, escritor y fotógrafo, se dedicaran a desempeñar un proyecto artístico común a raíz de una aventura similar.

 

La clave de la exposición no es el contenido de las obras, sino las preguntas que surgen al observarlas, ¿quién era Burton Norton? ¿y W. G. Jones? ¿de dónde vienen estas fotografías? Eduardo Momeñe, es el artífice de esta relación fantasmal de la que aún se duda si es real o no. La única pista de la existencia del fotógrafo está en los textos que acompañan las imágenes, donde se cuenta que el artista se caracterizaba por ser racional ante todo y por su admiración a Newton. Pocos datos para este enigma que se vuelve una de las líneas más importantes de la exposición y que al mismo tiempo contribuye a crear un clima de inquietud en el espectador que hace que conecte con la esencia de las obras. De nuevo, Momeñe, se apoya en un escrito de Jones, en el que cuenta como un día visitó a Alfred Tennyson en la isla de Wight y coincidió alli con Julia Margaret Cameron y Burton Norton. Fue en aquella ocasión en la que por primera vez el fotógrafo traslada al escritor su intención de realizar un viaje por Europa y documentarlo.

 

 

 

El comisariado de la exposición está planteado en palabras de su autor como “textos acompañados fotografías” o como “fotografías acompañadas por textos”… Animando a que el público reflexione y decida de qué manera decide contemplar la totalidad del proyecto. Aunque también podría observarse como un foto-libro que salta de las páginas a las paredes, y se introduce en una sala de exposiciones.

 

La sala Minerva del Círculo de Bellas Artes acoge pequeños formatos para fotografías con una gran narrativa, que uniendo destinos hace viajar el público desde Alemania, a Venecia, Roma, Atenas, Holanda, Florencia, románticos y en cierto modo, tétricos.

 

 

 

Finalmente, la exposición cierra su propuesta con un documental realizado a través de diferentes fragmentos de películas cuyo montaje se complementa con comentarios del viaje y piezas musicales que lo completan.

 

Coincidiendo con la inauguración de esta muestra el pasado nueve de noviembre, el director del Círculo de Bellas Artes, dos días antes, Juan Barja, se mostraba indignado hacia el recorte del 90% a la ayuda que el Ministerio de Cultura daba al centro. Sin embargo, Barja afirmaba que el Círculo seguirá resistiendo y luchará por seguir siendo un referente dentro de la propuesta cultural de Madrid y de España. Un gran espacio, de excelente calidad, con una historia a tener en cuenta, que como muchos otros, se encuentra en peligro por culpa de los recortes económicos del gobierno del PP en España. Tanto la plantilla como las actividades del Círculo se verán aún más reducidas en los próximos meses. Donde ya hay que pagar por entrar y visitar ciertas partes del centro cultural además de la entrada general, quizás los precios vuelvan a aumentar en 2014. La cultura para este gobierno es algo de segundo orden, el primero, lo ocupan los bancos y los políticos corruptos.

 

Las fotografías de Burton Norton

Círculo de Bellas Artes
Hasta el 19 de enero
Entrada: 3€

 

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