“Buscar el éxito es una forma de miedo”

El crítico de arte David Morán (alias Karpov Shelby) y el artista Luis Sanz han dado vida a La Dominación Mundial, un raro y joven proyecto que aúna pasión y argumento. Por Curro Esbrí


06 noviembre 2014

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Sus publicaciones no podían ser convencionales y, desde luego, no lo son. “Averías” de Luis Sanz, “El Vencedor Oculto” de Guillermo Martín Bermejo y el recién publicado “Matrimonio” de Alfredo Rodríguez y José Díaz, son carpetas cuatrimestrales que contienen textos y grabados en hojas sueltas, un formato nada usual en librerías.

 

Bajo un logo difícil de interpretar, la definición que aparece en su web es “editora partisana, publicación heteróclita, art-zine por entregas“. Con este punto de partida las preguntas casi se formulan solas, y ha sido una suerte que David Morán haya querido contestar a algunas de ellas.

 

Los creadores de La Dominación Mundial sois un artista y un crítico de arte. ¿Es esta unión tan bien avenida como parece, o implica dos puntos de vista distintos que hay que poner de acuerdo?

En el caso de La Dominación Mundial, todo surge de manera bastante espontánea y la colaboración ha sido bastante natural. Durante la primavera de 2013 tenía en mente iniciar un proyecto que girase en torno al arte emergente y diese cabida a artistas que tuviesen una obra apartada de los discursos habituales. Un buen día, de visita en el estudio de Luis Sanz, surge la idea de convertir este proyecto, en aquellos momentos embrionario, en un art-zine dedicado a acoger proyectos únicos creados para cada ocasión, con el grabado como técnica principal, y que fuese capaz de generar una línea editorial que conectase dicha obra con el momento y el lugar en el que fue creada. Con Luis trabajo todo lo que se refiere a los materiales, diseño, presentación de la edición. También me permite conectar con el mundo del grabado, que él conoce bien, y me abre la puerta de talleres de estampadores y grabadores, un gremio peculiar que, en Madrid, se mueve en círculos muy cerrados. Es la persona a la que acudo cuando me encuentro con problemas técnicos o tengo dudas sobre a qué puerta llamar en este mundo ajeno y gremial en el que, en cierta medida, como fanzinero o escritor, yo no dejo de ser un intruso.

 

Parece ser que “Matrimonio”, la última carpeta que habéis publicado, nació a propuesta vuestra. ¿Esto es siempre así? ¿Cómo seleccionáis a los artistas? ¿Habéis tenido que rechazar alguna proposición? 

El caso de “Matrimonio” es peculiar ya que nosotros le propusimos al artista José Díaz la posibilidad de crear nuestro número dos y él nos devolvió el reto con una propuesta de colaboración con Alfredo Rodríguez. Llevaban tiempo queriendo trabajar juntos pero no habían encontrado la oportunidad idónea ni el formato adecuado, así que La Dominación Mundial les dio libertad total para llevar a cabo su fusión de pintura, fotografía y grabado. Precisamente el crear un espacio donde el artista puede plantear proyectos heterodoxos, abrir paréntesis o recorrer desvíos y circunvalaciones de su obra, es uno de los objetivos artísticos de La Dominación Mundial. Estamos muy felices de haber posibilitado este proyecto en concreto, la verdad.

 

MATRIMONIO COVER

 

¿Cuál es el proceso de creación de vuestras publicaciones?

Para La Dominación Mundial todos los pasos que conforman el proceso desde la idea hasta su realización son fundamentales. Hay un contacto muy estrecho con el artista durante los meses en los que se prepara la edición; la concepción del proyecto se trabaja en conjunto con el taller de grabado donde se estampa la edición; hay mucho intercambio de ideas, se comparten mucho los materiales y los textos a medida que se van creando, así como los esbozos y versiones previas de la obra. Al final, lo que hacemos es convertir la creación en una tarea colectiva a la que cada miembro del equipo aporta un valor único. Por supuesto, todo gira alrededor del artista pero este no está desconectado de un grupo de acción. Esto nos parece importante. Cada número se concibe como un proyecto unitario, lo que hace que tenga una línea editorial definida y consensuada entre el artista y el equipo editorial. El artista propone el proyecto y un boceto de las tres planchas, así como el planteamiento temático, teórico y estético que sirve como línea editorial del número. El artista construye así su proyecto en el marco de la línea de acción de La Dominación Mundial. Ahondando en el papel del artista como co-editor, este además propone al autor del texto que interactuará con la obra. En este sentido, las posibilidades están abiertas desde el inicio: el texto puede ser un texto crítico que ofrezca una lectura sobre la obra al lector/espectador; puede ser complementario a la obra e incluso puede formar parte indivisible de ella, explorando la tradicional unión del vector creativo literatura/periodismo y arte visual. Al final, se llega a la carpeta/art-zine con los tres grabados, unidos temática y formalmente entre sí, la octavilla editorial de La Dominación Mundial y el texto crítico o literario escogido por el propio artista. Son meses de trabajo, pero por ahora los resultados están demostrando una gran solidez conceptual al tiempo que cuentan con una voz propia, más cercana, que lo que suele ser habitual en los trabajos con un comisariado más convencional.

 

¿Por qué esa unidad y cohesión en el formato de La Dominación Mundial? ¿Por qué una línea editorial tan fuertemente marcada?

Siempre me ha interesado mucho el concepto de colección, tanto en anteriores proyectos, como ahora con La Dominación Mundial. La idea es crear un corpus unitario creado con piezas que pueden ser dispares entre sí. En ese sentido, la forma es muy importante, por eso creemos en la necesidad de tener una línea editorial muy marcada. Me gusta pensar en La Dominación Mundial como en un art-zine, en el que se cuida muchísimo la obra, la libertad del artista y la coherencia de los proyectos y que, a la vez, cuenta con una estética muy marcada por unos materiales “pobres” –casi industriales, especialmente la carpeta de cartón no tratado– que son capaces de conformar un resultado visualmente atractivo. En cierta medida, es hacer edición de obra gráfica desde una perspectiva algo punk y heterodoxa. Romper con la idea de que la edición artística debe estar vinculada al lujo, a la línea clara del minimalismo y del diseño… En nuestras ediciones hay mucho diseño, mucho proceso y muchos desvelos, y eso es lo que nos ha permitido llegar a esa imagen de no-diseño que queremos que sea característica.

 

Además de estar disponibles online, vuestras publicaciones se pueden encontrar solo en puntos de venta de Madrid. ¿Os habéis planteado una distribución mayor? Si no es así, ¿por qué?

Con el paso del tiempo nos gustaría llegar a ciudades como Barcelona o Málaga, donde están ocurriendo cosas que son afines a La Dominación Mundial. Lo que sucede es que, ahora mismo, contamos con una estructura muy escasa, muy celular, y hay que priorizar tareas. Nosotros hemos elegido priorizar los aspectos artísticos y dejar los mercantiles para más adelante. Si eso nos permite ser un secreto bien guardado dentro del panorama artístico nacional, ¡bienvenido sea el anonimato!

 

El Vencedor Oculto

 

¿Os planteáis otro tipo de publicación paralela a la carpeta cuatrimestral?

Sí, en estos momentos estamos trabajando en la posibilidad de editar monográficos sobre algunos de los artistas que nos apasionan, siempre respetando algunos de los métodos de trabajo que ya estamos poniendo en práctica en la elaboración del art-zine: cercanía con el artista, textos críticos que conecten a la obra con el mundo exterior e interior del momento, crear un objeto único, buscar la heterodoxia… De hecho, estamos trabajando con el artista Guillermo Martín Bermejo en un recorrido muy especial por su obra. Será un volumen del que editaremos 200 unidades como máximo y ofrecerá una visión de la obra del artista poliédrica, atípica, literaria…

 

Centráis vuestra producción editorial en el grabado. En este sentido es obvia la importancia de contar con José Rincón, figura clave de la difusión y enseñanza del grabado en España. ¿Cómo ha sido el trabajo con él?

El trabajo con José Rincón es una de las partes más interesantes del proceso… Él se encarga de hacer realidad el proyecto del artista, reproducir la imagen con la suficiente precisión para que la edición sea coherente y, a la vez, dotar a cada estampa de personalidad propia. Es un terreno de trabajo muy peculiar donde el oficio del hombre es el que guía al instrumento técnico (el tórculo) y el que hace posible la materialización del concepto en los términos previstos. Sin una persona con el conocimiento y el rigor de José Rincón, nuestras ediciones no serían lo mismo. Sin su consejo y su guía permanente, La Dominación Mundial sería otra cosa muy distinta, tal vez más frívola y posiblemente de menor calidad.

 

¿Optar por el grabado es una decisión estética o política? ¿O las dos cosas? ¿Por qué es importante que exista un coleccionismo accesible, o una reproductibilidad que no devalúe la imagen?

Desde el principio el grabado estuvo muy presente a la hora de dar forma a La Dominación Mundial. El grabado es un arte peculiar que, a pesar de estar rodeado de un notable hermetismo y de un carácter gremial muy marcado, ha sido clave en el acceso a lo largo de los siglos en la transmisión del conocimiento, ha contribuido a la expansión de movimientos artísticos, científicos y arquitectónicos. Ha permitido, sobre todo, que el disfrute estético de la obra de arte fuese accesible a través de estampas, ediciones seriadas y obra gráfica asequibles a un número amplio de personas. De alguna manera, supone un reto recuperar esa tradición, ser fiel a ella y, al mismo tiempo, ser capaz de ofrecer obras y proyectos que estén muy pegados al tiempo en que vivimos. Además, del grabado me interesa mucho también el hecho de que permite difundir una imagen sin devaluarla, la hace accesible a un número amplio de personas —a través de la edición—, pero, a la vez, cada estampa conserva su unicidad y dignidad. En las series de grabado cada imagen es igual a la anterior y, sin embargo, conserva una entidad única más allá del número que la identifica.

 

MATRIMONIO_Detalle altar

 

Tenéis perfil en prácticamente todas las redes sociales importantes —de las que hacéis un muy buen uso, por cierto— y vuestra carpeta de “El Vencedor Oculto” se financió mediante un proyecto de mecenazgo que sobrepasó la meta estimada. ¿Hasta qué punto el mundo virtual de Internet es el  enemigo o el aliado de vuestro proyecto?

Las redes sociales son una herramienta muy útil que no se puede despreciar. Facilitan la tarea de promoción y, sobre todo, te permiten tejer redes de afinidades de manera muy efectiva. Para un proyecto como La Dominación Mundial, son un gran aliado. Lo que no sería sano es que la gestión de estas redes, la tarea de comunicación, hiciese que dejásemos a un lado los objetivos artísticos, el trabajo de edición. Por eso nosotros le damos un papel, en cierta medida, secundario. Aparecemos y desaparecemos de ellas en función de lo que tengamos que decir. Por eso, algunos fans, seguidores y espías, no saben si estamos gestionando esta presencia con brillantez o, por el contrario, no sabemos por dónde nos andamos en lo virtual.

 

Karpov Shelby (el heterónimo de David Morán), escribe en la editorial de “Averías”: “el propósito de enmendar la realidad impuesta solo cobra forma concreta cuando uno deja de dormir a pierna suelta”. ¿Ese fue el punto de partida para este proyecto? ¿Sentisteis que teníais una responsabilidad política y quisisteis usar vuestras aptitudes para atenderla?

No sé si se puede hablar tanto como de una responsabilidad política, pero sí. La concepción de La Dominación Mundial está ligada a un sentido de responsabilidad con el entorno. No es casual que aparezca en un contexto en el que, desde el poder, se está desmantelando con descaro todo el entramado cultural del país… Precisamente en ese contexto, sentía que los ciudadanos teníamos que hacer algo, dar algún tipo de respuesta y hacer saber a los artistas, que veían cómo desaparecía su espacio social y profesional, que alguien estaba dispuesto a ofrecerles un soporte para su obra. En este sentido, me siento muy cercano a iniciativas como la del Espacio Oculto o la Casa Sostoa o a editoriales como Noca Paper. Creo que en todos nosotros existe la idea de que es el ciudadano el que tiene que tomar las riendas de la cultura si no quiere verla desaparecer o transformarse e un parque temático uniforme y sin más propósito que la rentabilidad económica.

 

En vuestro logo se aúnan la ambigüedad del significado, sentido del humor, posicionamiento político, reminiscencias sectarias… ¿Qué queréis transmitir con él? 

En general, el logo no deja indiferente a casi nadie. Es una imagen que choca en el mundo del arte donde se percibe como muy industrial, demasiado pop. Se percibe un punto irónico, pero tampoco queda muy clara la intención y no gusta mucho esa ambigüedad. El logo es una propuesta para el espectador, una invitación a formular cuál es su papel frente al dinero —que no deja de ser el principal medio para acceder a la dominación mundial—, si la adoración, la curiosidad o el rechazo. En función de cuál es esta actitud se hace una lectura u otra de este logo, lo que no deja de ser una pequeña trampa inicial para el espectador, pero no para el proyecto editorial (de hecho resulta muy estimulante) porque le da una imagen abierta y desconcertante.

 

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¿Se podría considerar vuestra labor como edición de resistencia?

Creo que, en este país, si exceptuamos a los grandes conglomerados, toda labor editorial se podría calificar como tal.

 

Los próximos números de La Dominación Mundial parece que aúnan arquitectura, dibujo, ciencia, música…  ¿Es que no le tenéis miedo a nada?

En nuestras próximas entregas queremos tener arquitectos, músicos punk… además de más artistas. Si La Dominación Mundial quiere ser un espacio vivo, un espacio de debate, debe abrirse a lo inesperado. Al comienzo del proyecto, el pintor Secundino Hernández me dijo: “sabes que si editas a diez nombres concretos tendrás éxito seguro, pero estas cosas no deben hacerse para tener éxito”. Es una idea que me marcó y que, en cierta medida, determinará nuestros próximos pasos. Buscar el éxito es una forma de miedo. Y con miedo uno nunca es dueño de sus actos ni del mundo que quiere como hogar, por tanto es incompatible con La Dominación Mundial.

 

* La Dominacion Mundial se puede adquirir a través de su tienda online. Para conocer más noticias e información de La Dominación Mundial: www.dominatiomundi.tumblr.com.

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