Caminando entre guitarras

Las guitarras tienen un duende dentro y también una historia. En La Palma 73 existe un espacio donde puedes sentir ambas cosas al mismo tiempo. Por David Arias


23 octubre 2014

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Headbanger nos recibe con su exposición de guitarras tributo al nuevo talento de Madrid. El trabajo de recopilación ha corrido a cuenta de Arnau Sabaté, responsable del área musical de Jägermeister, y el concepto de local pertenece a Israel Domínguez, un reconocido músico en la capital responsable de una tienda de guitarras con sabor a auténtico y olor a mástil barnizado. Les dejamos presentarnos ese nuevo templo a las seis cuerdas que ha brotado en Madrid como guarida del músico y del profano enamorado del ritmo. Con ellos charlamos de música, músicos y cultura en una tarde acogedora.

 

“Headbanger es un refugio para músicos” –dice Israel, el valiente que está tras este interesante concepto de tienda musical. Tiene claro que ser músico en este país es una mezcla de utopía y temeridad. “Imagina montar una tienda de guitarras. Cuando hablo de Headbanger como un escondite para músicos, no quiero decir que fuera esté el lobo esperando. Es el escondite donde uno se siente tranquilo y rodeado de lo que le gusta. Como ese rincón que nos reservamos solo para nosotros. Un ejemplo, el otro día el productor Mika Jussila al entrar en la tienda dijo: ‘I’m in heaven‘ (Estoy en el cielo)”.

 

Transito por un espacio diáfano con una decoración sofisticada y acogedora que invita a pasar tiempo dentro de la burbuja Headbanger. La sensación es de cercanía con la música y el instrumento. Israel cree que su proyecto es un acto de fe y una necesidad. Un lugar con esa mística cumple los preceptos que deben tener los elegidos para acoger un evento Jäger. Arnau Sabaté nos explica en qué se basa para elegir la ubicación de sus proyectos. “Buscamos lugares con personalidad, auténticos e inesperados. Desde este punto de vista, Headbanger era una tienda que cumplía con todos estos requisitos. Así que era perfecto para el evento que realizamos”.

 

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Están en buenas manos, Israel conoce bien el mundillo tras haber encabezado grupos como Coilbox, una banda virtuosa de metal madrileño. A pesar de su nueva faceta profesional, no olvida a sus compañeros de banda. “Siempre es un honor tocar con ellos. Recordaré toda mi vida cuando les vi en el escenario grande de Festimad. Me quedé con la boca abierta. Es un lujo tocar con ellos. Estamos trabajando en un nuevo disco, vamos poco a poco, pero con muchas ganas”.

 

Aprovechamos la ocasión para preguntarle sobre el estado de salud de ese género tan castizo como mundial que es el metal nacional. “Si hablamos de calidad musical, me parece que pasa por un momento buenísimo. Desde los grupos que nos llevan acompañando muchos años, como los veteranos Hamlet o Skunk DF, hasta la nueva oleada en la que destacaría a Somas Cure. Otra cosa es la visión general, en cuanto a resultados, ventas o conciertos. Aquí la cosa cambia y la situación es difícil. Seguimos buscando ese soplo de oxígeno que nos permita mantenernos con vida en el panorama musical”.

 

Israel es sincero, ninguna guitarra te puede convertir en Hendrix del día a la mañana. “El porcentaje de mérito es 90-10. Un buen guitarrista puede hacer sonar bien una mala guitarra, pero a la inversa es complicado”Eso sí, tiene claro cómo le vendería una guitarra a alguno de sus referentes si entrasen por la puerta de su tienda. “No soy tanto de guitarristas como de guitarras, pero si tengo que elegir algún guitarrista lo hago pensando más en su originalidad que en su calidad. En cuanto a guitarristas me quedo con Kurt Cobain, aunque muchos decían que era malísimo con las cuerdas, a mí me marcó como pocos. Jack White por su estilo personal e innovador y porque siempre sorprende y envuelve su música con un producto final brutal. Y Tom Morello, el guitarrista de Rage Against de Machine, que le da un toque muy suyo y me trae muy buenos recuerdos”.

 

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La época que vivimos ha impulsado de nuevo la música como mecanismo de liberación y escape de situaciones en estos tiempos oscuros. Un buen momento para crear, tal y como cree Israel. “La gente sigue componiendo, creando, tocando, pero la diferencia está en el movimiento que esto genera, y por supuesto en los beneficios. El mercado se ha tenido que adaptar y aún queda mucho camino. Ahora los conciertos salvan a muchas bandas, y las salas pequeñas han vuelto con fuerza. Pero es como el principio de los grandes, cuando los genios pasaban primero por locales minúsculos. Un retorno a los inicios que casi un dogma en el templo de la guitarra en la calle Palma. Nosotros en Headbanger recuperamos piezas del pasado, con su sonido e historia, como un reciclaje musical pero con el aliciente del tiempo, que concede una nueva dimensión al instrumento convirtiéndolo en un objeto respetado, deseado, e incluso en pieza de coleccionista. Hay de todo, pero en muchas ocasiones las guitarras de antes se hacían con materiales y técnicas muy superiores a los de ahora. No se trata de nostalgia, si no de sonido, y la música sigue sonando, más aún en tiempos de crisis, cuando la gente tira de lo que le produce placer para seguir adelante”.

 

Sentado en los cómodos sillones de cuero que presiden Headbangerse constata que tras la música hay algo más. Israelnos desvela la clave de esa sensación. “La cultura es imprescindible. Lo que pasa es que algunos consideran que si no hay detrás negocio, no es importante. Y prefieren dedicar sus esfuerzos a otras cosas. La música en directo seguirá, si no en grandes conciertos o eventos, en pequeñas salas, o cada vez más, en lugares donde menos te lo esperas, porque hoy cualquier comercio nuevo tiene ese toque polivalente que hace que te corten el pelo, te vendan un cuadro y escuches un concierto a la vez. En Headbangerprogramamos algún acústico o presentación, pero lo más auténtico es cuando viene gente que se pone a probar y se arrancan y te ofrecen un concierto privado improvisado de la leche. Habría que grabarlos porque estoy seguro de que por aquí ya han pasado varios de los que en un tiempo darán que hablar. Hay mucho genio por ahí suelto”.

 

Siempre es interesante comprobar de donde provienen las ideas, Israel nos comenta cómo surgió su concepto de tienda musical. “Después de dejar mi trabajo y darle muchas vueltas a la cabeza, mi pareja y yo decidimos crear un negocio propio. A mí siempre me han flipado las guitarras, la toco desde los 14 años, y he sido el típico que iba de tienda en tienda en busca de preciosidades para rascar. Sabía de la falta de este tipo de material en España y después de varios viajes a EEUU y ver que aquí no había nada parecido, nos liamos la manta a la cabeza y creamos Headbanger. La idea estuvo muy clara desde el principio, queríamos un lugar de encuentro donde la gente pudiese probar con tranquilidad instrumentos, que a no ser que viajases fuera del país, eran prácticamente imposibles de catar en una tienda. Y este espacio tenía que ser un sitio que invitara a entrar y a quedarse, como un hogar, un refugio para la música y los músicos, por supuesto”.

 

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Arnau lo tiene claro y es precisamente ese poderoso concepto lo que ha propiciado esta unión: Headbanger es una tienda muy especial. Una vez escogido el lugar, Arnau comenzó a recopilar apoyos e instrumentos para llenar Headbanger de estilo, recuerdos, sonido y talento futuro. “El objetivo con la exposición era intercalar guitarras de su colección propia, guitarras antiguas, rescatadas del pasado con guitarras de las bandas madrileñas con las que colaboramos. La intención era contrastar la personalidad de los instrumentos de la tienda con la personalidad de nuestras bandas. El salto generacional es evidente, pero la personalidad se mantiene”.

 

Por Palma 73 se pasean cada día muchos músicos y aficionados buscando la precisión y la belleza de los modelos únicos de la tienda. Los modelos superventas son fijados por los momentos y las modas, aunque Israel confiesa que “lo que más suele demandar la gente son clásicos como la Fender Telecaster y la Gibson ES335”.

 

Su filosofía está clara: incentivar la creatividad musical y participar en la música de manera directaHeadbanger es el movimiento de cabeza que se relaciona con el heavy metal, aunque dicen que fue Led Zeppelin quien inventó el término. Por eso en nuestro espacio tiene que haber movimiento, y por supuesto, un movimiento que genere o ayude a producir música, que es de lo que se trata”.

 

Para ello, la programación de la tienda siempre cuenta con melodiosas actividades muy accesibles. “Ahora tenemos nuestros grupos de clases de guitarra y bajo, tanto para adultos como para niños; una expo del fotógrafo Juan Pérez Fajardo, uno de los capos de la imagen musical; y para diciembre, hemos programado la primera masterclass con el británico Mike Dawes, un genio de la acústica percusiva. Pero también habrá nuevo concierto para Leaozinho, el proyecto de Ángel Carmona (Hoy empieza todo, de Radio3), que recauda dinero para mantener una escuela de música en una favela de Río de Janeiro, y nuestros clásicos talleres infantiles, para los que ya hay lista de espera”.

 

Cada cliente es único, cada instrumento también lo es. Depende de la persona”. ¿Nostalgia o sonido? “Hubo un chico que vino a por una guitarra en concreto que había visto en la foto de un reportaje. La guitarra había pertenecido a su padre y, en este caso, sin duda pesaba la historia y la nostalgia, más allá de llevarse un pedazo de bicho. Pero la gran mayoría busca un sonido único, y por eso prueban y prueban y muchas veces, la primera impresión les lleva a una guitarra que les flipa por estética o por ser un clásico, y al tocarla y probar otras, acaban llevándose una que no se les había pasado por la cabeza”.

 

Como dueño de un harén de seis cuerdas, Isreal tiene su suprema, su favorita. “Ahora mismo no le quito los ojos a una Gibson LG0 que nos trajimos de Nueva York. Creo que es la que más me costaría soltar. En su momento tuve que dejar ir, con mucho dolor, una Univox Hi Flier, como la que usaba Kurt Cobain. Es que yo soy mucho de Nirvana, y la hubiese querido para mí”.

 

Otra actividad artesanal muy especial se cuece a fuego lento en la tienda. “El luthier es el artesano, que no sólo repara o ajusta un instrumento, si no que puede hacerlo desde cero, así que su relación con las guitarras y bajos es la más estrecha que hay. Se conocen sus tripas y almas como nadie. Nos preguntamos que será más especial, si tocar o crear una guitarra. Lo más satisfactorio es la suma, aunque está claro que no todos tienen la habilidad o el conocimiento para hacerlo. Pero de poder, ¿qué mejor que tocar un instrumento creado por ti? ¿Qué más se puede pedir? Bueno, que suene bien y que encima te salga un tema de la leche”.

 

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Y esto es lo que ha dado de sí una conversación cualquiera en el refugio del músico en Madrid. Un lugar con un aura donde la música es artesanal y los instrumentos no se tocan, se sienten. Una tarde allí se transforma en una experiencia musical inolvidable. Si tus dedos están deseando rasgar nuevas cuerdas y tú te mueres por descubrir qué se siente al contemplar una Hearsth cincuentera has encontrado tu templo. No te preocupes, no te costará encontrarlo. La calle Palma te aguarda pícara entre callejuelas.

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Comentarios:

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Organigrama says:

Enhorabuena por la página, es un auténtico regalo para los enamorados de Madrid como yo. Y si a eso le unes mi otra pasión, la guitarra, ya no se puede pedir más. Me muero de ganas por ir a la tienda de Israel Rodríguez.

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