Canción triste de Genesis P-Orridge

Genesis P-Orridge y su banda Psychic TV estarán en directo esta noche en Madrid para ofrecer el único concierto de su gira en España. Por Elena Cabrera


26 noviembre 2015

Genesis1

 

De todas las cosas que podrían conectarme con un líder, un mito, de la música industrial, jamás pensé que la más profunda serían las pantys del H&M.

 

Eran negras, de algodón y caladas con agujeros en forma de espiga. Me habían costado baratas. Cuando me arrimé a primera fila del concierto de Psychic TV no podía creer que la mismísima Genesis P-Orridge estuviera enfundada en unos leotardos como los míos. Si una persona puede entrar por la mañana en un H&M, comprarse unas medias y por la noche celebrar un espectáculo de ruido satánico significa que el mundo todavía puede ser exorcizado; a nuestra manera.

 

Esa tarde, antes de que el grupo saliera al escenario, conocí a Genesis y a su mujer, Lady Jaye. Se parecían mucho la una a la otra, como si estuvieran jugando a disfrazarse una de la otra. Era difícil saber quién pretendía parecerse a quién. El carácter, no obstante, era bien diferente. No creo que a Lady Jaye se le hubiera pasado por la cabeza enseñarme sus tetas. Genesis, en cambio, como muchas otras mujeres de pechos esculpidos, estaba deseosa de mostrarme el espléndido trabajo que le habían realizado. “Hermosas”, le contesté. Genesis se subió la camiseta con tal rapidez que parecía que estaba cargando un revolver para disparar un par de misiles. Cuando consideró que yo ya había mirado lo suficiente, se las enfundó de nuevo.

 

Genesis-Lady Jae

 

Un periodista había solicitado turno para entrevistar al ex Throbbing Gristle para un programa de televisión. La pareja de rubias no estaba avisada y habían dejado el maquillaje en el hotel. Que no cunda el pánico. Yo siempre llevo encima un eyeliner. El lipstick lo sacaron de no sé dónde y se pintaron mutuamente los labios. “Nosotras siempre compartimos maquillaje”, me informó Genesis. “Así nos parecemos más”, me aclaró su esposa. Pero en realidad, como decía, eran bien diferentes. Genesis se movía entre la gente como una tormenta. Lady Jaye se deslizaba de una manera escurridiza. La voz de Genesis se alzaba grave y cariñosa, como la de una vieja camarera cazallera que llama “cariño” a los clientes. La de Lady Jaye se diluía suave y exquisita. Había una dulzura eterna entre ambas, una complicidad brillante y una diversión sin fin.

 

Genesis P-Orridge salió al escenario con unas medias idénticas a las mías y un traje de plástico de enfermera sexy. Había un fuego digital detrás del grupo que se hacía real en forma de akelarre de ruido.

 

La idea de esta pareja de panteras blancas era culminar su proyecto pandrógino. Transformarse más allá del género. Cambiar. A Genesis le obsesiona tomar el control de algo poderoso que evoluciona. El cuerpo, el ruido. Cambios, cambios, cambios.

 

La muerte de Lady Jaye me enojó. Estaba equivocada al pensar que Genesis se hundiría sin ella. Su brazo, tatuado con el rostro de su compañera de amor pandrógino, se arrugaría hasta la muerte como un brazo-tributo, satírico y burlón.

 

Psychic TV-1

 

Para conocer mejor la relación entre ambos, hay que ver la película de Marie Losier “The ballad of Genesis and Lady Jaye”. Para acercarse al P-Orrigde superviviente, con el nuevo sonido post-post-industrial (baladas más allá del apocalipsis) de Psychic TV, hay que acudir al concierto de esta noche en la sala Arena.

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