Casadas y niños primero

El feminismo de derechas me había convencido. La procreación es el derecho supremo, primordial e inalienable de toda mujer. Pues ahora ya ni eso. ¡Viva la coherencia!. Por La Filósofa Frívola


23 julio 2013

Los casados primero

 

El viernes pasado, como cada viernes de sorpresas, nos enteramos de que lesbianas y solteras quedan fuera de la inseminación artificial del sistema público de salud (o “de gratis”, como lo llaman los que se perdieron “Estado de Bienestar 101”).

 

Este hecho puede parecer a priori muy gore, pero os lo voy a explicar un poco mejor para que veáis que no es para tanto, y que montamos escándalo por tonterías de nivel, feminazi style.

 

El hecho en sí viene a ser que si eres una mujer sola (y una mujer sola es aquella que, aún hallándose rodeada de gente, si no está románticamente involucrada con un portador de miembro viril está SOLA, y punto. Si sois portadoras de vagina, os lo explicaré con una situación que seguro reconoceréis, por su alta recurrencia en vuestras correrías nocturnas: estás en un bar con seis amigas. Seis. Se os acerca un cretino “¿qué hacéis tan solas, morenas?”. Fin de la explicación. Espero que haya sido de ayuda también para nuestros congéneres macho decentes. Por si alguna vez habéis tenido la tentación. No, no lo hagáis) no te vas a poder inseminar si no tienes guita.

 

Una mujer sola no es como un pez sin bicicleta, que os han engañado, no seáis ingenuas, por favor. Es una criatura incompleta. Necesita un macho a su lado, una media naranja que le firme un permiso para abortar, para inseminarse o para abrirse una cuenta bancaria (tiempo al tiempo: probablemente se trate del bombazo del viernes que viene). Por lo tanto, y, como hemos visto, una mujer sola no es una mujer del todo. Su derecho a la maternidad queda así en suspenso hasta que decida de una vez realizarse como hembra humana y acabar comiendo perdices con un príncipe azul que diga “eh, chicos, esta no se toca, viene conmigo”.

 

Luego está el supuesto de las lesbianas, que es infinitamente peor y más rastrero, porque en el caso de una mujer sola, se contemplan hetero-escarceos, enamoramientos de un par de meses con gran carga pasional, e incluso a veces, si la mujer sola resulta saber lo que le conviene, ser llevada eventualmente al altar por su amantísimo padre en una suerte de carrera de relevos del tutelaje patriarcal. Pero si eres bollo, si un día te levantaste torcida y con el firme propósito de prescindir de los dildos de carne for good, pues ajo, amiga. Si has decidido, rebelándote contra todo lo que es natural, y por tanto hermoso, no ser mujer, con un par de ovarios toreros, ahora apechugas. Las pelopincho con camisas de cuadros y gafas de colorines no pueden ser madres inseminadas porque los chiquillos se traumatizarían. No tanto como teniendo por madre a doña María Dolores de Cospedal, pero ahí le anda. Y si de verdad, aún y con todo, están decididas a arruinar la vida de sus futuras criaturas, hay por ahí un montón de degenerados deseando montarse un trío, que podrían inyectarte in situ, y tú, caprichosa, insolidaria, mala madre, lo estás despreciando.

 

Las lesbianas sueltan tacos, llevan el pelo corto, no se afeitan la sobaca, y a friccionarse los clítoris mutuamente lo llaman “tener sexo”. Es un auténtico escándalo que encima quieran que las personas normales y trabajadoras, que pagamos nuestros impuestos, les financiemos la escabechina.

 

De este modo, con argumentos de gran peso, queda demostrado que las lesbianas lo que se dice mujeres mujeres tampoco. Así que derecho a la maternidad el justo y necesario. Cero, vaya. A no ser que quieran abortar, ojo. Y esto va también por las hetero-mujeres solas: Ahí tienen todo el derecho y el apoyo fuerte y coaccionante de las gentes de bien para llevar a buen puerto ese don de dios que es un embarazo no deseado.

 

La mujer casada, en cambio, cumple todos los requisitos necesarios para ser madre por inseminación pública, porque en este caso particular no se trata de un capricho. A la mujer casada la reconoceréis por sus rulos, su bata, y su rodillo de amasar en posición amenazante. Esa se consiguió una polla, pasó por el duro trance (lo que toda mujer decente que desee tener descendencia debe hacer) de firmar un papel y copular a cambio de una aburrida estabilidad económico-emocional. Pero el donante físico de semen no-anónimo le salió rana. Cachis pues.

 

En este supuesto, ser inseminada con el dinero de nuestros impuestos no es un derecho, no nos equivoquemos, sino una especie de recompensa, un homenaje, un aplauso fuerte, un tributo al esfuerzo y al espíritu de sacrificio de estas mujeres. Una verdadera mujer que desea hijos hace lo imposible, no va a lo fácil. No se conforma con echarse una novia en la Eskalera Karakola, con tener que pasar mil pruebas médicas, listas de espera, intentos fallidos en clínicas. En el camino de una buena mujer que ha oído la llamada de la maternidad puede haber obstáculos, sí, muy desagradables, también, a los que hacer frente, como casarse y todo lo que conlleva. Pero merece la pena. Y si no, es que no ansías un bebé tanto como vas diciendo por ahí, egoísta, caprichosa, mala madre, lesbiana, mujer sola.

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Comentarios:

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elisabet says:

fantástica entrada, y mierda de gobierno

Pablo. says:

Guerra de liberación nacional (frente al imperialismo) popular (frente al capitalismo) sexual (frente al heteropatriarcado) Real Ya!

Ana says:

“A la mujer casada la reconoceréis por sus rulos, su bata, y su rodillo de amasar en posición amenazante. Esa se consiguió una polla, pasó por el duro trance (lo que toda mujer decente que desee tener descendencia debe hacer) de firmar un papel y copular a cambio de una aburrida estabilidad económico-emocional”. Esto es machista, simple y estúpido. Lo demás me parece bien.

Antonio says:

Pero si finalmente es Dios quien permite que fructifique en un alma la inseminación de una mujer sola, mujer lesbiana, y demás pseudo-mujeres… ¿no debería Ana Mato respetar ese criterio divino? La Teología es que es mu complicá, y por eso hay que enseñarla en la escuela.

En todo caso, “Franquismo is coming”

Irene says:

Maravilloso, como todo lo que escribes.

Urko says:

Fantástico. De punta a punta. Palabra a palabra. De lo mejor que he leído últimamente. Muchas, muchas gracias. Lo comparto.

Vanesa says:

Si hemos de recortar y decidir qué es lo que se puede financiar dentro del sistema de salud, me parece correcto dejar de hacerlo con los tratamientos in vitro y asegurar que otro tipo de enfermedades y necesidades de salud pública quedan cubiertas antes.
Entiendo que es discriminatorio el que no se financien los tratamientos a este tipo de colectivos.Tendría que ser a todos o a ninguno sin faltar el respeto a ninguno de ellos.

yes please says:

Te ha faltado resaltar la dimensión clasista de la ley, porque las solteras y lesbianas con dinero van a poder inseminarse en clínicas privadas después de pagar. A quien realmente están probibiendo inseminarse es a las solteras y lesbianas de clase trabajadora que no pueden pagárselo. Es un matiz que hace que esta ley sea todavía más repugnante.

yes please says:

La derecha siempre ha hecho lo que ha querido en sus camas, pueden irse de putas, ser infieles a sus parejas, abortar, tener relaciones homosexuales. Pero eso sí, a escondidas, tapándolo para que nadie lo sepa y por supuesto sin poder hacer de ello una reivindicación social. Ellos hacen lo que les da la gana pero obligan a los demás a tragar con su moral hipócrita que ni si quiera ellos cumplen. Es normal que ahora hagan esta ley, ellas van a poder inseminarse tranquilamente como han hecho Sánchez Camacho o Cospedal (aunque dicen que su hijo es de Javier Arenas y lo de la inseminación es mentira), pero si una cajera del Carrefour soltera o lesbiana quiere hacer lo mismo se lo prohíben. Asqueroso.

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