Goya retrató magistralmente un Madrid ocioso de praderas y manolas; crueldad y pobreza de desharrapados, los entresijos de la afición taurina y también las duras escenas del tres de mayo. Años y estereotipos más adelante, me aventuro a ejercer de cronista de una época acaso más esperpéntica e igualmente bipolar en cuanto a costumbres madrileñas. Aquí van algunas de ellas en el siglo XXI.