Cinco museos para explorar en verano

Museos madrileños poco conocidos que puedes aprovechar para visitar (y descubrir) este verano. Por Irene Calvo


16 agosto 2016

Exterior del Museo del Traje.

Exterior del Museo del Traje.

Museo del Traje

El origen del Museo del Traje fue una exposición de trajes regionales en 1925, impulsada por una rica aristócrata coleccionista que donó todo el material de la muestra al Estado. En ese momento, la colección comenzó una andadura por cinco sedes diferentes -engrosándose mientras sus fondos- y sobreviviendo a la Guerra Civil.

 

En 1987 llega al Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC) la primitiva colección de trajes regionales que, por el camino, se había fusionado con el Museo del Encaje, el Museo de Arte Popular y el Museo Nacional de Etnología. En los años 90 el MEAC se traslada al Hospital de San Carlos para convertirse en el Museo Reina Sofía. En 2002 se decidió crear una única institución llamada Museo del Traje – Centro de Investigación Etnológico, cuyas piezas salen del sótano del antiguo edificio del MEAC para, por fin, exhibirse en las salas.

 

En 2011 el Museo estuvo a punto de ser trasladado a Teruel y su colección de ser desmembrada; sin embargo, debido a la crisis este plan se canceló y el Museo se ha quedado en Madrid.

 

Una de las salas del Museo Sorolla.

Una de las salas del Museo Sorolla.

Museo Sorolla

El valenciano Joaquín Sorolla, conocido como “el pintor de la luz” decidió, en 1910, establecer Madrid como su domicilio habitual, tras exponer por Europa y Norteamérica y consolidarse como artista con reconocimiento internacional. En 1911 su nueva casa madrileña está lista para ser habitada por Sorolla, su mujer Clotilde y sus tres hijos. El Museo conserva el sabor artístico de la vivienda del pintor, pero también la cercanía de la familia que habitó el edificio. El jardín, diseñado por el artista, se ha conservado con el trazado original.

 

Clotilde, viuda del pintor, donó gran parte de la colección familiar al Estado y acordó la fundación del Museo; más tarde el primer director del Museo, su hijo Joaquín, amplió esta donación. Las últimas obras que ha adquirido el Museo se han comprado gracias a campañas de crowfunding.

 

 

Vista del jardín del Museo del Romanticismo.

Vista del jardín del Museo del Romanticismo. 

Museo del Romanticismo

El II Marqués de la Vega-Inclán, Benigno de la Vega-Inclán, fue el impulsor de este Museo, pero también lo fue del Museo de El Greco en Toledo y del Museo Casa de Cervantes de Valladolid. El Museo del Romanticismo surgió como una propuesta expositiva por parte del aristócrata, para rescatar el ambiente y la memoria del romanticismo español, en concreto de la primera mitad del siglo XIX. La exposición, realizada en 1925, gustó tanto que unos años después Benigno de la Vega-Inclán alquiló el edificio en el que hoy se encuentra el Museo, para exponer de forma permanente las piezas. Tras la muerte del marqués, el Museo y su colección pasaron a pertenecer al Estado.

 

En el Museo podemos encontrar pinturas, dibujos, estampas, esculturas, mobiliario y artes decorativas o fotografías, dispuestas de tal forma que nos sumergen en el siglo XIX, su modo de vivir y su ambiente artístico. Mención especial al pequeño -pero lleno de encanto- jardín del Museo.

 

Estancias del Museo Lázaro Galdiano.

Estancias del Museo Lázaro Galdiano. 

Museo Lázaro Galdiano 

Navarro de nacimiento, madrileño de adopción, José Lázaro Galdiano consiguió posicionarse muy bien socialmente, rodeándose de aristócratas, artistas, marchantes y escritores de la época. Comenzó a coleccionar antigüedades, casi por moda, pero rápidamente se convirtió en todo un coleccionista. Contrajo matrimonio con Paula Florido y Toledo, que aportó la estabilidad económica suficiente a Lázaro Galdiano para poder emprender sus proyectos personales y, lo más importante, coleccionar grandes obras de arte. En 1909 terminan las obras de su casa, que llaman “Palacio Florido” -edificio en el que hoy se encuentra el Museo– y comienzan a decorarlo con pinturas de Velázquez, Zurbarán, Murillo o Goya, junto a libros únicos del Renacimiento hasta el Romanticismo, armaduras medievales, armas, cerámicas, joyas o mobiliario; los Lázaro Florido adquirieron más de 12.000 piezas.

 

Tras la muerte de Paula, José quedó muy afligido y la actividad en su colección disminuyó. Finalmente, dejó expresado su deseo de donar al Estado su colección al morir para que las siguientes generaciones disfrutaran y se educaran con sus piezas.

 

Interior del Museo Cerralbo.

Interior del Museo Cerralbo.

Museo Cerralbo

Este Museo es el resultado de toda una vida de coleccionismo y pasión por el arte y la arqueología de Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, quien mandó construir el palacio donde se encuentra el Museo, entre Argüelles y Plaza de España, más que como vivienda, como edificio para albergar su colección de más de 50.000 piezas entre pinturas, esculturas, armas, dibujos y grabados, mobiliario, monedas, libros, piezas arqueológicas y más. El majestuoso edificio del siglo XIX mantiene casi intactas las estancias en las que podemos ver algunas de las piezas que el marqués fue adquiriendo en los diferentes viajes que realizó por el mundo.

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