Club Montparnasse, gusto por la performance

El Club Montparnasse es un punto de encuentro para gustosos de la perfomance, ubicado en el espacio Nigredo, en el corazón de Lavapiés. Artistas emergentes y disidentes del mercado del arte se dan cita en este exclusivo y misterioso proyecto. Por Gerard Voltà.


10 abril 2018

Es el concepto con el que referirse a la primera de las tres fases del proceso alquímico de la transmutación de la materia, y que se asocia al proceso previo de putrefacción de los elementos, paso inevitable para conseguir el material deseado: el oro. Nigredo también es el pequeño espacio de residencias para artistas situado en la Calle de la Primavera que llevan Zony Gómez y Raul Delbado desde hace un poco más de dos años. Desde su apertura, Nigredo no sólo es una residencia para artistas, también es un espacio expositivo experimental y donde se permiten riesgos, donde poner en práctica comisariados no convencionales, además de un espacio abierto para una nueva generación de artistas de la ciudad. Desde hace unos meses también sirve de base para un misterioso colectivo que pretende invocar la performance desde otro lugar, y que empezó a circular en nuestros buzones de correo electrónico.

 

 

El proyecto que nos ocupa lleva el nombre de Club Montparnasse, el nombre con el que me aseguran que se conocía el mismo local hace unas cuantas décadas atrás, cuando era todavía el garito y el escenario para una generación de Lavapiés que con los años acabarían siendo reconocidos cantantes… o eso les prometió un vecino del barrio a pocas semanas de alquilar el espacio. Fuera lo que fuera, el actual Club Montparnasse se anuncia como “un club para fumadores, bebedores y gustosos de la performance”. Es decir, una plataforma abierta a los artistas y performers que están buscando un espacio en Madrid dónde seguir trabajando en sus cosas y donde presentar su proceso de investigación a un público reducido.

 

Su interés es convocar a artistas y performers que no están tan presentes en la escena artística de Madrid, ya sea porque no han tenido la oportunidad para presentar en público sus proyectos o bien porque su trabajo surge desde los márgenes de los ambientes comunes de recepción del arte y de la performance. El Club Montparnasse ofrece una microresidencia remunerada de una semana en Nigredo, en la que cada uno puede seguir adaptando o desarrollando su proceso personal con un único input comisarial: que lo erótico y el deseo crucen los ejes de investigación de su trabajo. Durante ese tiempo Nigredo ofrece un seguimiento del proyecto y del trabajo en curso, y finalmente los residentes pueden presentar durante la noche de un sábado su resultado frente a los asistentes que se acerquen.

 

Para acudir es necesario hacer una reserva vía mail con el Club, que informa previamente de una serie de normas a seguir para acceder a cada performance. La extrema puntualidad que se exige sorprende de entrada: se corre el riesgo de encontrarse la puerta cerrada, y sólo se accede durante diez minutos antes de cada performance. Además el aforo normal es para quince personas, que tienen que asociarse al club antes de pasar, quedando excluidas los que vengan más tarde. Pero afortunadamente la realidad se impone, y una vez allí los protocolos se acomodan a los tiempos y formas más dilatadas de la vida madrileña, y todo empieza tarde, y sin prisas.

 

 

De momento han pasado por allí Long Hair Lesbians con Paula Lafuente presentando “-Des”, y Eloy Cruz del Prado con “¿Nunca nadie ha usado magia contra ti?”. La última sesión, a la que pude asistir, fue la de Mama Lynch, el alter ego de Lyncoln Diniz, presentando “Feels like the end of the world”.

 

Tras entrar a Nigredo descendemos de uno en uno por unas escaleras que nos llevan al subterráneo, con auriculares en los oídos, hacia una pequeña habitación sin luz. Hay sofás y unos cuantos cojines por el suelo. Un cuerpo en medio de la sala se revela lentamente cuando los ojos se nos adaptan a la oscuridad. “Tú no me conoces. Vengo de la oscuridad, donde todo es turbio. Vengo del sitio donde guardas todas las cosas que tú no quieres conocer de ti”. Tras un rato, la consciencia de estar en compañía se disipa y cada uno nos fundimos con la voz de Mama Lynch que inocula en nuestras cabezas una arenga invitándonos a la destrucción de nuestro propios miedos, a la ruptura, a un viaje sin vuelta.

 

 

Su presencia, como su propuesta, aterra y atrae al mismo tiempo. Un viaje fuera del cuerpo y hacia una multitud de la que su voz es solo un eco. El cuerpo se mueve. Mientras trata de soltarse de las medias que la sujetan a la pared gime y se agita, y se ayuda de las uñas y de los tacones para romper el tejido que le cubre, que la sujeta a las paredes del fondo de la sala, como si de la misma realidad que nos describe se tratase. Bajo su piel hace emerger bombillas que al encenderse brillan. Luego busca en youtube y empieza a sonar PJ Harvey:

 

Look out ahead
I see danger come
I want a pistol
I want a gun
I’m scared baby
I wanna run
This world’s crazy
Give me the gun

 

En pleno lipsync, saca una pistola y apunta uno a uno al personal. Nos ordena abrir la boca y luego aprieta el gatillo: la carga es dulce, sabe a ron con hierbabuena, una fórmula perfecta para la comunión a la que nos han conducido, el empuje al acelerador para quizás transmutar hacia algo más precioso. Tras cada sesión el Club Montparnasse sirve un cocktail a los que se quedan, porque efectivamente, también es un club de fumadores y bebedores. Mientras tanto, estos pueden charlar más distendidamente con el artista invitado y conocer un poco más su proyecto, y seguir fumando y seguir bebiendo, y gustando de la performance. Y cuando terminó, Mama Lynch nos regaló unas pistolas de juguete en miniatura con un repuesto extra por si nos hiciera falta tras su despedida.

06 septiembre 2018 by IRENE CALVO

Expos imprescindibles del mes de septiembre


Este mes se inaugura la nueva temporada de exposiciones y hemos seleccionado las cinco que no te puedes perder.


13 agosto 2018 by IGNACIO TEJEDOR

Más que una galería, más que una escuela


Programa de estudios de Espositivo.


07 agosto 2018 by IRENE CALVO, ANGELA LOSA

En el estudio de Micol Talso


La autora de la cartelería de Veranos de la Villa habla sobre su trabajo.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *