Con Sofía Montenegro en el Reina Sofía para ver “La Incorrupta”

Visitamos el Museo Reina Sofía con la artista Sofía Montenegro, donde vemos el film de Tamar Guimarães “La incorrupta” y charlamos sobre sus trabajos, así como de los vínculos que se establecen con la película. Por Sergi Álvarez Riosalido.


07 Febrero 2017

Sofía Montenegro. Fotografía de Arantxa Boyero

 

Alguien recibe una carta en la que el remitente escribe que Manoel de Oliveira siempre decía que el cine era incapaz de mostrar la realidad, que si podía mostrar algo eran las convenciones que esa misma realidad presenta. Partiendo de esta certeza, si bien con referentes distintos, Sofía Montenegro aborda la práctica artística desde la exploración de los lenguajes visuales y textuales y lo que ellos ocultan, lo que a simple vista se nos escapa.

 

Desde el archivo, el comisariado y la censura, hasta lo que las distintas versiones de algo – de un acontecimiento, de un personaje histórico, etc – llegan a generar, todo ello es susceptible de ser objeto de análisis en los proyectos de Sofía Montenegro, con tal de descubrir, identificar y señalar qué yace bajo todo esto. Nos encontramos con ella para ir a ver La incorrupta de Tamar Guimarães en el Museo Reina Sofía y charlar sobre la relación con su trabajo y especialmente con su último proyecto, Incautos, que puede verse en la muestra Circuitos en La Sala de Arte Joven hasta el 19 de marzo.

 

Izquierda: Fotograma de “La incorrupta”. Tamar Guimarães, 2016. Derecha: “Incautos”. Sofía Montenegro, 2016.

 

Para el proyecto Incautos Sofía Montenegro se ha servido de las imágenes generadas a partir del material incautado por la policía expuesto en forma de bodegón y de entrevistas a profesionales de distintos ámbitos para establecer relaciones entre estas imágenes y las imágenes que se generan en el arte. Lo que guía este proyecto de Sofía Montenegro y que está presente en otros anteriores como An accurate representation (2013) es que las imágenes simplifican la realidad, ocultan procesos, intereses e incluso otras imágenes. En este proyecto, se parte de los distintos retratos de Hugo Chávez como dictador, demócrata, revolucionario para llegar a la conclusión que la verdadera identidad es invisible, que sólo podemos tratar con representaciones parciales de la persona.

 

Como en la película de Guimarães en la que se muestra el proceso de trabajo de una exposición, Incautos hace evidente que el resultado final que nos puede llegar en forma de imagen (ya sea por medio de un bodegón o de una exposición ya montada) no muestra ni un atisbo de todo el recorrido que se ha hecho hasta llegar hasta a ese resultado final. Entrar en los pasillos o despachos de un museo para ver las negociaciones y concesiones por las que se tiene que pasar y que se tienen que hacer para conseguir la reliquia de la mano incorrupta de Santa Teresa muestra lo que no se hace visible al ir al museo y pasear por la exposición final donde el visitante se encuentra con la pieza.

 

“Incautos”. Sofía Montenegro, 2016

 

En la película de Tamar Guimarães trabajadores del mismo Reina Sofía, un becario, una profesora y sus alumnos trabajan en la exposición que una comisaria invitada propone. La película cuestiona la manera en que se escribe y comunica la historia, haciendo evidente el papel que adquieren ahí determinados elementos de poder, abordando la cuestión de la corrupción, centrada en esta mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús. Las figuras de poder en este caso son evidentes y se focalizan de forma muy explícita en las instituciones religiosa y museística. Dependiendo de uno u otro, la lectura o interpretación que se propone del relicario es muy distinto.

 

Fotograma de “La incorrupta”. Tamar Guimarães, 2016.

 

El paralelismo con el proyecto de Sofía Montenegro es clarísimo en la medida en que, en este caso, es la policía y expertos en arte los que proporcionan una lectura muy particular de los bodegones generados con el material incautado. Los proyectos de Tamar Guimarães y Sofía Montenegro nos presentan, por tanto, una analogía realmente sugerente entre el comisariado y la práctica artística con otras actividades que también implican, en cierto modo, un comisariado o curaduría (en el sentido que una persona está al cuidado de algo). Como sostiene Sofía Montenegro, el hecho de implicar personas extrañas al contexto artístico “permite analizar cómo nuestra percepción se ve
alterada por los dispositivos de poder desde donde se extrae el material”.

 

Precisamente estos dispositivos de poder son los que en cierto modo establecen un marco, una función delimitadora, como también ha indagado en el proyecto Películas para Franco (2012). En esta pieza Sofía Montenegro compone un vídeo a partir de secuencias de películas extranjeras que fueron censuradas durante el régimen. Otro ejemplo sería ¿Por qué no estrena usted? (2013), un proyecto en colaboración con el colectivo Play Dramaturgia en el que se improvisa a partir de frases de piezas teatrales españolas que fueron censuradas durante la época de Franco.

 

Izquierda: “Películas para Franco”. Sofía Montenegro, 2012. Derecha: “¿Por qué no estrena usted?”, Sofía Montenegro en colaboración con el colectivo
Play Dramaturgia, 2013.

 

El poder de la institución arte, de la iglesia, tiene un papel fundamental en el film de Tamar Guimarães por la autoridad implícita que tienen en el proceso de coordinación de la exposición. Tamar Guimarães toma, por tanto, la reliquia de la mano de Santa Teresa como metáfora de la corrupción que finalmente deviene metáfora de la misma condición humana. Al mismo tiempo, al introducir este relicario se produce un cuestionamiento desde dentro mismo del museo sobre la pieza o el objeto que pasa a ser obra de arte. Un objeto de devoción religiosa puede ser arte, un bodegón con armas y objetos falsificados puede introducirse en los circuitos del arte. Un objeto determinado en un espacio expositivo toma una significación completamente diferente de la que esos otros (ya sean las monjas que custodian la reliquia o los policías que toman las fotos del material incautado) les daban en un principio.

 

Izquierda: Fotograma de “La incorrupta”. Tamar Guimarães, 2016. Derecha: “Incautos”, Sofía Montenegro, 2016. Fotografía de Arantxa Boyero.

 

Tanto Tamar Guimarães como Sofía Montengro conciben la imagen, ya sea desde el cine o desde los proyectos artísticos, como un elemento que permite un análisis crítico del mundo, de visibilizar en cierto modo lo que se mantiene oculto hasta entonces. Ambas huyen de un posicionamiento pedagógico o una postura desde la que inculcar una idea, e intentan tomar conciencia de lo que implica exponer o mostrar aguna cosa. Si bien, como decía el cineasta Manoel de Oliveira, el cine no puede mostrar la realidad al menos sí aquellas convenciones que esta misma realidad presenta. Así Sofía Montengro profundiza en la naturaleza de las imágenes y lo que opera en ellas, como en Incautos las imágenes policiales superan lo meramente informativos para dar paso a una dimensión estética reproduciendo patrones estéticos recurrentes.

 

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