Cuento de verano

Un funcionario y su esposa se preparan para sus vacaciones de verano. ¿Un cuento demasiado real? Por Aarón Reyes


26 julio 2012

Juan Pérez y María González

Les voy a contar un cuento. Juan Pérez es funcionario de nivel C y será mileurista toda su vida, con suerte. Su mujer no pertenece al colectivo de vagos y privilegiados que, según el ministro, componen los cerca de tres millones de funcionarios que han obtenido su plaza estudiando, no a través de redes clientelares de intereses políticos. No quiero señalar a ninguna ex ministra de sanidad. María González intentó que sus estudios de Empresariales le sirvieran para algo, hasta intentó montar una empresa que se la terminaron de cargar a licencias e impuestos. Como le fue mal con el otro partido, y como su marido trabaja para el Estado con plaza y eso le garantiza trabajar aunque cambien los colores y caprichos del gobernante de turno, decidieron votar “a los otros”. Se decían entre ellos que no había más remedio, no había otro candidato. Ahí, sus años y años esperando el momento y ahora, por fin, ese gallego de corazón noble “iba a hacer lo que hay que hacer” y “no haría nada que no estuviera en su programa“.

 

Seis meses después, María sigue en paro porque nadie confía en que la cosa mejore, y hasta da gracias porque tiene que cuidar todo el día de su madre, que antes se quedaba en una residencia concertada al ser dependiente. Tuvieron que cerrarla, y las privadas cuestan poco más del sueldo de su marido. Han encontrado un hueco al parecer en agosto para irse unos días de vacaciones, a la playa, como en la época de sus padres y abuelos. Con la nevera repleta y una bolsa para los bocadillos, ya no hay presupuesto para comer ni de menú en el chiringuito. Además, donde solían ir lo han quitado porque el gobierno local, en un afán recaudatorio sin par, ha puesto zona azul por todas partes y la gente prefiere ir un poco más lejos por lo que han tenido que cerrarlo. Unos días de relax, dejando a la madre con otro hermano que acaba de coger vacaciones, un tipo con suerte que tiene trabajo.

 

Es posible que mientras están de vacaciones pongan la tele y vean a una sucesión de ministros todos ellos vinculados a familias y círculos de poder instalados desde hace cerca de medio siglo en nuestro país. Salvo en el caso de los Fabra que llevan desde la Edad Media. Todos dirán que la culpa es de Bruselas, de los alemanes, del BCE, de Zapatero, o de los abortos. Ah bueno, y de los Bardem, la culpa también es de ellos. El presidente al que votaron no sale en pantalla. El hombre, piensa Juan, lo mismo lo está pasando mal. Lo mismo pensaba que iba a llegar a Europa y no lo iban a recibir como un perdedor que llegó por desgaste del rival. Pensaba el buen hombre que iba a decir lo que quisiera y le iban a reír las gracias. Que le iban a dar unas instrucciones facilitas, las iba a aplicar en España y por arte de magia la economía se iba a recuperar.

 

Pero se encontró con un problema: las recetas eran difíciles de tragar, la gente no comprendía que él no tuviera ni idea de que era tan difícil gobernar, porque sigue creyéndose que no existen intereses especuladores con la deuda y todo consiste en no gastar sin más, y como no sabe qué hacer, mejor no mosquearse mucho con la gente. Así que le mete la mano en el bolsillo a los funcionarios, total, seguro que ha pensado ese presidente, si lo han hecho mis predecesores, ¿por qué yo no? Nadie le dijo tal vez que si les quitas a los que tienen para gastar, ¿quién va a fomentar el consumo? Que le pregunten al del chiringuito.

 

María González siente lástima por el pobre presidente. No da la talla, piensa, está superado. Si se carga el modelo de estado y reduce o elimina las autonomías, se lo comen vivo. Los primeros los “barones regionales” de su partido con sus redes de intereses. Si opta, al revés, por una solución federalista también se lo comen. Porque eso de tener que asumir la plena responsabilidad de los presupuestos y promesas electorales sin el amparo estatal es mucho para nuestra clase política. De presidente autonómico se vive mucho mejor. Cuando vuelvan de las vacaciones, se enterarán seguramente de que la prima de riesgo es insostenible, que nos han intervenido y caminamos hacia la peseta de nuevo. Juan no tiene ahorros, pero los de su suegra caerán entre un 30 y un 40%. El coste de la vida se les va a disparar, adiós a todo lo que no sea invertir el sueldo en hipoteca y comida. No verán muchas importaciones y la deuda del Estado, tras asumir la de las grandes empresas que huyen del país (las ratas, siempre ellas huyendo primero). Y mientras tanto, el del puro, sin decir ni mu.

 

Ese presidente es el nuestro. Ese país es éste. Ese escenario puede encontrarnos antes de volver de vacaciones. Que ustedes pasen un buen verano.

 

malenis

31 enero 2013 by AARON REYES

Maleni es nombre de tango


Vamos a suponer que usted vive en un país en crisis. Pongamos por caso España. Imaginando mucho, vamos a suponer también que tenemos una ministra maleni que dice que para recuperarnos del paro, nada mejor que encomendarnos a la Virgen del Rocío. Si usted no sabe qué es una “maleni”, en esta revista se definió el fenómeno.


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16 enero 2013 by AARÓN REYES

La culpa es de la víctima


Hay que invertir en Investigación, Desarrollo e Innovación. Pues eso no sirve para salir de la crisis.


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11 diciembre 2012 by AARÓN REYES

Empresarios, especuladores y otros piratas


Todavía hay quien se pregunta cómo es posible que llevemos tanto tiempo metidos en esto de la crisis. A pesar de estar tan obsesionados con el déficit que ningún ministro parezca percatarse de que la Sanidad y la Educación están derivando servicios hacia el ámbito privado. Se ve que tampoco nadie del PSOE porque ni están ni se les espera.



Comentarios:

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Katyperrysband says:

Absolutamente magnífico, como tú. Ojalá algún día sea gente como tú la que arregle el país, porque eso es lo que hace falta, gente que sepa.

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