Cuerpos Corps, cuerpos de Transición

Pedro Garhel y Rosa Galindo formaron el Grupo Corps durante los años 70 y 80, un colectivo que trabajó con la performance y la experimentación mediante el cuerpo. Por Marta Sesé.


11 noviembre 2017

 

“Escultura viva”. Grupo Corps.


 

Lo infinito de la forma a partir de la limitación y condición del cuerpo.
Impersonalización del individuo. […] El individuo se define, se da forma
a partir de una tensión vital. Relación sujeto-objeto. Vivir la creación
escultórica a partir de sí mismo. […] Vivir el drama de la forma, de la
expresión, del volumen, relación cuerpo/espacio. […] Definición del cuerpo
a partir del espacio. No se puede salir de sí mismo. Antes de la consciencia
escultórico, había una necesidad personal de trasladar la problemática interna,
existencial y personal. El problema de estar encerrado y limitado en sí mismo.
Portaba una fuerza y necesidad de vivir intensamente. El no poder vivir lo que
uno siente. Expresar plásticamente lo que no podía vivir. Expresarse impedido
por la malla, como si fuere la propia piel. Definirse y expandirse.

 

Pedro Garhel.

 

 

Hasta hace unas pocas semanas podíamos ver en el CA2M de Móstoles una muestra dedicada a Espacio P, el sótano de una sastrería en la calle Núñez Arce donde, a finales de los años 70, se instalaron cuatro artistas de distintas disciplinas para usarlo como taller. Pero la cosa no quedó solo en eso. En el espacio empezaron a desarrollarse actividades, formación y difusión de trabajos. En 1981 fue Pedro Gahrel (Tenerife, 1952 – 2005) quien se quedó como único inquilino y gestor, convirtiendo Espacio P en el primer lugar autogestionado dedicado al arte del país y en un espacio de experimentación alternativo que se abrió al público, propiciando cantidad de encuentros que resultaron ser definitivos para el desarrollo de la performance y la experimentación mediante el cuerpo en España. La actividad de Espacio P se prolongó hasta 1997 y, a lo largo de ese periodo, momento en que las galerías y los museos celebraban un retorno a la pintura, se realizaron todo tipo de actividades relacionadas con la performance, la instalación, la videocreación o la música experimental.

 

Pero hablemos de lo que precedió a Espacio P y se convirtió en germen del mismo. Situémonos en Madrid a finales de los 70, en el año 1977, concretamente. Franco acaba de morir hace apenas dos años y parece que “cierta” apertura democrática atisba disimuladamente por el horizonte. Leer las palabras de Pedro Garhel en este contexto, “estar encerrado en sí mismo. Portaba una fuerza y necesidad de vivir intensamente” cobran de inmediato un significado distinto, una coherencia plena con el momento histórico en el que el Grupo Corps (1977 – 1984) desarrolló su actividad.

 

“Escultura viva”, 1977. Plaza de Colón, Madrid.


 

Pedro Garhel nació en Tenerife en 1952 y vivó en Madrid de 1974 a 1997, ciudad donde se interesó, en primer lugar, por la música, la pintura y el diseño hasta completar su educación en otros campos más cercanos a la danza, la voz y la expresión corporal. En este sentido, el acercamiento de Garhel a la perfomance, al uso del cuerpo como herramienta de experimentación, se da de manera natural, como una consecuencia de sus ejercicios pictóricos y de su relación previa con la música. Fue en 1977 y tras una exposición de pinturas que tuvo lugar en la galería Novart el año anterior cuando Garhel realiza “Escultura viva”, una de sus primeras acciones documentadas y para la que requirió de la participación de hasta diez personas más. Esa primera acción –todavía no era habitual el uso de la palabra performance– sería también el origen del Grupo Corps, un grupo que Pedro Garhel conformó junto a Rosa Galindo (Tenerife, 1952) –con quien experimentó a través de la perfomance durante más de veinte años, formando diversos colectivos en común como Depósito Dental– y la ayuda de sus amigos, a los que recurrían cuando necesitaban más personas para llevar a cabo las acciones.

 

“Escultura viva” se llevó a cabo en Colón durante tres horas. Cuerpos completamente cubiertos por una tela blanca de algodón oscilaban entre la quietud y lo dinámico, acercándose a la plasticidad propia de lo escultórico pero, también, de lo vivo. En este sentido, la acción se convertía, en cierta medida, en una metáfora de la situación que estaba atravesando el cuerpo durante la Transición democrática y proponía una deshumanización de la figura humana, una “impersonalización del individuo” en pro de un sujeto que, ya alejado de la estrechez de las reglas, podía partir de cierto grado cero para convertirse en un organismo fluido, cambiante y, en definitiva, vivo. Esta metamorfosis, el cuerpo en transición, estaba siempre idóneamente acompañada de música interpretada en vivo y que, igual que el cuerpo, también partía de cero al no apoyarse en ninguna partitura previa.

 

“Emisión”, ARCO’84 Performance del Grupo Corps (Lourdes Durán, Pedro Garhel y Paloma Unzeta) en Madrid, 1984.


 

Es así como el elemento fundamental para la lectura de los proyectos que Garhel y Galindo llevaron a cabo, mediante el Grupo Corps, aparece ya en la primera etapa del mismo: el cuerpo y su relación con el entorno, aspectos que al mismo tiempo les llevaron a reflexionar sobre la identidad o sobre la naturaleza fluida del cuerpo.

 

Tras “Escultura Viva”, Garhel y Galindo no dejaron de experimentar en el campo de la perfomance, trabajando en solitario, en dúo y en equipo. Mediante el Grupo Corps utilizaron el cuerpo como principal soporte haciéndose valer de otros materiales como telas de algodón, cristal, neones, lava volcánica e incorporando con el tiempo elementos tecnológicos como el vídeo, la música electrónica o las diapositivas. En este sentido, llevaron a cabo acciones como “Presencias” (galería Aele, Madrid, 1981), “Happy Birthday to Me”, “Residuos”, “Sintoniza la radio” (Salón Luna, Madrid, 1982) o “Emisión I y II”, que se llevó a cabo en el marco de ARCO en 1984 con la colaboración de Lourdes Durán y Paloma Unzeta y que pretendía ser una suerte de reflexión en torno al medio televisivo. Según la propia Rosa Galindo en una declaración recogida de la transcripción de una mesa redonda alrededor de la figura de Pedro Garhel que tuvo lugar en 2006, Garhel “fue eje y centro a cuyo alrededor orbitaban muchas personas que aprendieron a decir con nosotros performance art por primera vez en aquellos 1978 y 1980, en un Madrid en transformación.”

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