Cuir Madriz, un fanzine visceral para visibilizar la disidencia

Hace unos días se presentó en la Oveja Negra el fanzine Cuir Madriz, una publicación dedicada a las identidades subversivas en cualquiera de sus formas. Un proyecto abierto y colaborativo firmado por Rebe Kämpfer, Lorenzo Romanista, Marta Sancho y Sara Gorro, con diseño de Sopa de Ajo. Por Marta Sesé.


29 Diciembre 2016

Entrar en La Oveja Negra es, para muchxs, entrar en un lugar de seguridad donde la disidencia no solo es bienvenida sino también celebrada. Tanto es así, que justo hace diez días, el pasado 19 de diciembre, llenamos entre mucha gente el nombrado bar para atender a la presentación del primer número del fanzine Cuir Madriz, un fanzine que, por su nombre, también invita a celebrar, reconocer y reivindicar todo aquello que no cumple con la heteronormatividad todavía reinante.

 

 

Dados los días en los que nos encontramos y, puestos a hacer balance, este mismo año he pensado y compartido con amigxs, y en numerosas ocasiones, lo interesante que debía ser Lavapiés en los años 90, cuando justamente colectivos de disidencia sexual como La Radical Gai o LSD (Lesbianas sin duda, lesbianas salen los domingos) se reunían en bares para conversar, pensar en sus fanzines y quemar el tiempo con sus amigxs. El otro día, en la presentación del fanzine Cuir Madriz en La Oveja Negra, al pie de la calle Buenavista y en pleno barrio de Lavapiés pensé que quizás no estamos tan alejadxs de lo que pudo vivirse en los años 90. Parece que algo empieza a moverse y que ganas para ello no faltan ningunas.

 

Cuir Madriz, el fanzine, se abre con una editorial breve y contundente: “Estxs cuirs matan fascistas”. Y, justo después, se presentan como un “espacio de encuentros, reconocimientos y necesidades diversas en el que varias personas se han reunido para dar visibilidad a todxs aquellos disidentes que no se conforman con vivir una vida dentro de la heteronormatividad de la ciudad de madrid”. La edición la firman Rebe Kämpfer, Lorenzo Romanista, Marta Sancho y Sara Gorro y el diseño es de Sopa de Ajo; aunque todxs ellxs insisten en la importancia y el sentido que le dan las colaboraciones al proyecto y escriben que “no es un espacio limitado, sino que pretende ser un portal de tránsito donde cada identidad subversiva tenga oportunidad de usarlo para compartir y aprender-nos”.

 

 

En la charla de presentación, lxs editorxs insistieron en algunas de las motivaciones que les han llevado a iniciar el proyecto. La necesidad de hallar referentes propios y de recuperar figuras trans, maricas y bolleras de la historia, fue una de ellas. También el hecho compartir experiencias personales y de visibilizar una posible “escena” queer, difundiendo y documentando aquellas fiestas o eventos afines que sucedan en la ciudad de Madrid.

 

Entre los contenidos del fanzine se encuentran, entonces, artículos dedicados a figuras históricas pero en numerosas ocasiones olvidadas como las activistas transexuales y prostitutas Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson, el escritor y cronista chileno y homosexual Pedro Lemebel y Wendy Carlos, “la madrina transexual de la música electrónica, del sintetizador”. También otros artículos y entrevistas se acercan a figuras más cercanas como Celeste, quien trabaja como “puertas” de una de las míticas discotecas de lesbianas del barrio de Chueca o Roberta Marrero quien expuso recientemente en La Fiambrera y de quien, además, encontramos un póster a todo color en el centro del fanzine, en la misma página donde se puede leer: “plumófobo púdrete”.

 

 

La crónica atravesada por una fuerte experiencia personal está presente, entre otros, en el texto de Rebe Kämpfer, quien relata un concierto bollero en la Quimera que dio pie al nacimiento de una banda. También desde lo personal escribe Jaime Li Curtis Meifil recordando un momento de éxtasis musical en la Semana Grande de Bilbao escuchando Arriba, maricón de Kika Lorace.

 

Cuir Madriz también dedica diversas páginas a trabajos visuales. Entre los textos encontramos, por ejemplo, ilustraciones y un cómic de Luis Sidera. En las últimas páginas, y como debería suceder en toda publicación, se dedica un espacio a los pasatiempos: la sección Queercore en la que podemos completar un crucigrama respondiendo a preguntas como “Grupo canadiense que surgió en los 80 formado íntegramente por tías”. Por último, cerrando el fanzine, encontramos la aportación de la colaboradora Ana Sita, quien contribuye de una manera muy especial: con un pack de “cromas” de figuras lgtbq para intercambiar al más puro estilo “patio de colegio”. Yo solo diré que, entre mis “cromas” está Audre Lorde y que este no lo pienso intercambiar con nadie.

 

Finalizada la charla de presentación, pasamos a comprar los fanzines que el colectivo había traído. Los 120 se terminaron en menos de 10 minutos. Pero la tirada es de 300 y tienen previsto hacer otra presentación durante el mes de enero. También van pensando en el segundo número y están abiertos a propuestas y colaboraciones. Habrá que estar atentxs a la web para conocer las noticias de este proyecto que, ya avisaron, irá más allá del fanzine pues también quieren organizar pinchadas, conciertos y fiestas.

 

 

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