Cumpleaños en el bloque

Exploradoras de la memoria de los edificios de Madrid. Por María Arranz


06 Febrero 2015

cumple

Roser, Clara y Valeria, vistas por la ilustradora Ana Peñas.

 

¿Os ha pasado alguna vez que, al entrar por el portal de vuestro edificio o abrir la puerta de casa, os habéis preguntado por lo que habrá pasado allí antes de que vosotros habitarais ese espacio? ¿Qué gente habrá dormido entre las paredes de tu habitación o habrá cocinado en la que ahora es tu cocina, qué historias habrán ocurrido allí, cómo habrá cambiado el edificio desde su construcción original, o incluso el barrio? Pues algo así es lo que se les pasó por la cabeza a Roser, Valeria y Clara, tres gestoras culturales que viven en Madrid y que, un buen día, decidieron liarse la manta a la cabeza para rescatar todos esos pequeños relatos escondidos en los edificios y lograr que sus habitantes actuales, a partir de memorias, objetos, documentos y testimonios, narraran la historia de los lugares en los que se construye su día a día.

 

Así fue como nació Cumpleaños en el bloque, un proyecto con el que estas tres exploradoras urbanas se han propuesto recuperar y contar las microhistorias que han ocurrido en diferentes comunidades de vecinos a lo largo del tiempo, digitalizando imágenes y grabando testimonios de los propios habitantes del bloque. Todo eso se materializará luego en una plataforma online (que todos podremos consultar, es decir, que nos permitirán a todos colarnos en los edificios que han visitado) y también en una fiesta de cumpleaños en toda regla, donde mezclarán arte, música y gastronomía, y en la que invitarán a los vecinos a brindar por el edificio en el que viven, fomentando, además, la interacción entre ellos y sacándole brillo a esa sana pero poco extendida costumbre de conocer a los inquilinos de tu bloque y pasar tiempo con ellos.

 

Ilustración de Ana Peñas.

Ilustración de Ana Peñas.

 

Todo empezó hace unos meses en el bloque del barrio de la Latina en el que vivían Roser y Valeria. La curiosidad se les despertó gracias a una vecina que llevaba años viviendo en el ático de su edificio y a la que veían muy poco. “Esta señora vive en una casa que no debe haber cambiado nada en todos estos años, tuvo a sus hijos allí y todo. Fue ella quien nos despertó esa curiosidad por saber más acerca de este tipo de casas antiguas, situadas en barrios que han pasado por tantas décadas, y en las que es inevitable sentirse como una pieza efímera viviendo dentro de un pedazo de historia” –nos explica Roser. Su proyecto consiste en una mirada en dos direcciones, hacia el pasado y hacia el presente, a través de las transformaciones urbanas. La idea es crear un archivo digital permanente, en paralelo al espacio físico itinerante que es el bloque, donde además se hará una acción pop-up, que será la fiesta de cumpleaños.

 

flyers

 

Empezaron a darle forma al proyecto hace meses, pero la cosa se fue materializando a partir de noviembre, cuando crearon la web y comenzaron a pensar más seriamente cómo iban a plantearlo. “Ya hemos ido contactando con algunos vecinos, pero una de las cosas de las que nos hemos dado cuenta nada más empezar es que, dependiendo de la edad de cada uno de ellos, tenemos que entrar de una manera o de otra. Vamos improvisando en función de los caracteres con los que nos vamos encontrando” ­–apunta Clara. Por eso, dependiendo de con quién se topen al otro lado de la puerta, le plantean el proyecto de una forma u otra. “Podemos incidir más en la parte de la fiesta de cumpleaños, o bien en la parte histórica de recuperar documentos y objetos de la estancia de los vecinos allí” –cuenta Valeria. También, en este relato del proyecto, ayudan a los vecinos a inspirarse poniéndoles algunos ejemplos de los objetos que para ellas serían interesantes. Les valen desde fotografías a recetas de cocina, desde facturas a relatos cotidianos que hayan tenido lugar en esa casa. “Y algo que nos interesa mucho son los testimonios de las personas mayores, que nos cuenten historias de lo que han vivido allí” –apunta Valeria.

 

Roser nos cuenta que, por suerte, hay bastante gente que entiende perfectamente el trasfondo del proyecto. “No es una mera galería fotográfica sobre lo que ha ocurrido en un edificio, sino que también nos sirve para conocer otra cara de la historia desde lo doméstico”. Y Clara añade que “las respuestas son siempre muy positivas, aunque de momento estamos en una fase un poco más experimental, porque no sabemos si todo el mundo va a enviarnos materiales suficientemente interesantes como para que podamos sacar conclusiones y relacionarlas con el contexto social”. Su idea es encargarse de toda la labor de investigación, producción y gestión del proyecto, pero por supuesto, aceptan la ayuda de los propios vecinos, y cuanto más se impliquen éstos, más fácil les será a ellas recuperar toda esa historia del edificio.

 

timbre

 

De momento, van a empezar por su bloque, a modo de proyecto piloto, pero la idea es que se extienda a edificios de todas las partes del mundo. Tampoco se ponen límites temporales, aunque por una cuestión histórica, les interesan sobre todo los edificios antiguos. “Cuanto más antiguo es el edificio y más céntrico está, más variadas y variopintas son las comunidades de vecinos. A nosotras nos interesa explorar conceptos como la permanencia versus la movilidad, y cómo el bloque es el contenedor permanente que encierra todos esos cambios” –señala Roser. No se cierran a llevar a cabo el proyecto en edificios más modernos, aunque si fuera así, sí que se plantearían cambiar un poco el enfoque, centrándose más en las características propias de este tipo de áreas. Por ahora, ya les han contactado unas cuantas personas interesadas en que vengan a explorar la memoria de sus bloques. De hecho, les han escrito incluso desde una residencia de estudiantes en Edimburgo. “El tema es que por el momento no tenemos ni dinero ni tiempo para desplazarnos hasta allí a hacer el proyecto, pero si las personas se implican desde su ciudad en las fases iniciales de la investigación, nosotras podemos intentar trabajar con ellos desde aquí” –nos cuenta Roser. Y Clara añade: “si tuviéramos una subvención o algo similar, sería muy interesante poder explorar un edificio de cada barrio de Madrid, o incluso de varias ciudades”. Tampoco se cierran a la variedad de formatos, por ejemplo, aparte del archivo digital, una idea que les gusta bastante sería la de hacer pequeñas publicaciones de cada edificio, una especie de fanzines con imágenes y textos relacionados con temas sobre transformación urbana. Además, esta podría ser también una vía de microfinanciación.

 

cielo

 

Cada vez que van a un bloque, además de recuperar sus historias propias, también se dedican a analizar el contexto en el que se inscribe cada uno de ellos. “La idea justamente es la de relacionar la historia del edificio con la historia del barrio. No queremos generar archivos aislados de fotografía, sino que a partir de ahí y con una investigación previa, queremos deducir un contenido que puede estar relacionado con cosas que hayan pasado más allá del bloque” –explica Valeria. Y Roser, añade a modo de ejemplo: “el otro día, una chica nos contó que debajo de su casa había una panadería de toda la vida que, de repente, cerró. Ella no sabía por qué había sido, y al final resultó que tenía que ver con la desaparición de las rentas antiguas. Si esta chica nos envía, por ejemplo, una receta de torrijas hechas con el pan de la panadería de abajo, ahí tendríamos la vivencia cotidiana y luego la consecuencia política, social y transformativa de lo que ocurre cuando un gobierno decide no renovar las rentas antiguas. De repente, a esta chica ya no le salen las torrijas como antes, porque ya no es el mismo pan. Todo esto, en realidad, es parte del mismo círculo, y nosotras lo miramos desde una perspectiva doméstica. Es otra forma de contemplar este tipo de problemas”. “Lo que nosotras buscamos es primero el documento doméstico para luego, a partir de ahí, sacar una conclusión más amplia. Al final, los vecinos van a comisariar un poco el discurso que vamos a generar; nosotras lo vamos a llevar al contexto del barrio, de la ciudad, incluso del mundo, pero todo viene de las vivencias propias de los vecinos” –puntualiza Clara. “En ese sentido, es un proyecto súper orgánico, depende muchísimo de lo que nos cuenten los vecinos de cada bloque y en cada casa que vayamos estudiando se pueden dar lecturas muy distintas” –termina de matizar Valeria.

 

Rodrigo-de-Guevara-Calle-de

 

Por el momento, puedes seguir los avances de Cumpleaños en el bloque desde su web, su Facebook y su Twitter, donde además podrás estar al tanto de cómo evoluciona el cumpleaños en curso, el de la calle Rodrigo de Guevara, que celebrará su fiesta esta misma primavera. Y si quieres que tu edificio forme parte del archivo de Cumpleaños en el bloque, contacta con ellas y… ¡ponte a rebuscar entre tus recuerdos!

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Comentarios:

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Celia PLAZON LOPEZ says:

Articulo que describe con exactitud y elegancia el proyecto de cumpleaños en el bloque, y el entusiamo de sus creadoreas.
Felicidades Madriz

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