DALÍ Y LOS FANTASMAS DEL REINA SOFÍA…

Madrid vuelve a ponerse de rodillas, una vez más, ante el espíritu surrealista de Dalí, genio que supo dar forma a su mediática estrella y hacer producto de sí mismo en la España más gris que uno pueda imaginar. Warhol antes que Warhol.


06 mayo 2013

 

La megalomanía y el inmenso narcisismo de Dalí invade el Reina Sofía todo el verano. Los fantasmas del Reina están de celebración…

 

En plena decadencia de la era del clubbing, allá por 1999, cuando aún enviaba los artículos a Vanidad por fax, poco antes de abrirnos todos nuestro primer Hotmail, una artista vasca llamada Ana Laura Aláez, muy popular en aquellos días gracias al apoyo de la revista Neo2, me propuso trabajar en su instalación Dance & Disko, en el Espacio Uno del Museo Reina Sofía. La obra era increíble; una discoteca en pleno museo, con su pista de baile, su cuarto oscuro, su cabina de disc-jockey y su barra con su camarero de mentira, que era yo, vestido con un neopreno de tachuelas en forma del Sagrado Corazón de Jesús, diseñado por un joven Carlos Diez Diez.

 

Durante el tiempo que duró la exposición entablé amistad con las chicas del museo, que informaban a los turistas con sus chaquetas verdes, y también con los guardas de seguridad de Prosegur, Camacho al frente de todos ellos.

 

En la cafetería, tomando un café con ellos, comentaban que ninguno quería hacer turno de noche… Al hablar de aquello se ponían muy serios…

 

– ¿Qué ocurre por la noche?, pregunté yo.

 

– Es que… por las noches… -contaba Camacho- de repente, a las 4 de la mañana, con todo apagado, se escuchan pasos… como si alguien se hubiese quedado en el museo… y claro, entonces hay que encender todas las luces y hacer ronda, buscar por cada rincón y… nunca hay nadie.

 

– Y… ¿Qué son esos pasos?, preguntaba yo, como si no supiese ya la respuesta…

 

– Esos pasos -respondió Eneko, otro de los seguratas- son los fantasmas del foso común del hospital de monjas que era todo esto. ¿No lo sabes? Todo el salón de actos era una fosa común y cuando hicieron las obras salió de ahí lo que no está escrito…

 

Entonces yo, muy interesado, pregunté…

 

– Y. ¿dónde enterraron esos cadáveres que encontraron…?

 

– En ningún sitio, por eso siguen aquí. Yo el turno de noche no lo hago.

 

Pobres fantasmas…

 

Bueno, ahora al menos, estarán contentos. Hay nueva exposición, una exposición que, como ellos, también está entre el cielo, la tierra y el infierno…

 

Lo primero que recuerdo de Dalí es ver, en el Telediario, a un señor con el bigote de Poirot, un señor que dando mucho miedo resultaba simpático, como Drácula. Este señor tan extraño lanzaba huevos de pintura de colores sobre un lienzo. Y así pintaba el cuadro. Yo pensaba, siendo un niño, que eso también podía hacerlo yo, así que pregunté qué había hecho ese señor para que la gente se tomase tan serio ese lienzo de los huevos…

 

Dalí nació nueve meses después de la muerte de su hermano, lo que le hizo pensar que sus padres buscaban en él una calcada imagen de su hermano fallecido. Una vez, su madre le llevó al cementerio, le mostró la tumba de su hermano y le dijo “tú eres su reencarnación”… Estas palabras le llevaron a la construcción de una personalidad única, que se desmarcase de cualquier comparación, de cualquier previsibilidad. En ese cementerio brotó también, implacable, el germen del odio hacia sus padres, que ya célebre, le llevó a decir que “En ocasiones, escupo en el retrato de mi madre para entretenerme”, así como para darle a su padre un preservativo usado con las palabras “Toma, ya no te debo nada”.

 

Dalí quedó desheredado, pero no le importó. Su dandismo y su descomunal talento con el pincel, llamó poderosamente la atención de Lorca, de Buñuel, con el que colaboró en la imaginiería de “El perro andaluz”.

 

A los 22 años fue expulsado de la Academia de Bellas Artes de Madrid cuando comentó que no existía ningún profesor ahí con la altura y la talla suficiente como para poder valorar su trabajo.

 

Tenía razón.

 

Se fue a París, con Picasso y ahí arrancó su estratosférica carrera. Conoció a Gala, su musa y amor de su vida. Tenía una nueva familia; los surrealistas liderados por André Bretón.

 

Dalí se puso el mismo bigote de Velázquez. Su bigote eclipsó, sin lugar a dudas, el bigote del padre de las Meninas, convirtiéndose en el bigote definitivo de la pintura universal.

 

En Nueva York, él y Gala acudieron a un baile de máscaras disfrazados de un bebé muy conocido de la época y de su secuestrador y el revuelo en prensa fue tal que tuvieron que pedir disculpas públicamente. Al volver a la ciudad de la luz, los surrealistas le echaron la bronca por pedir perdón por un acto surrealista, a lo que él alegó “El surrealismo soy yo”.

 

Qué gran época…

 

El underground y el fenómeno de masas se daban la mano.

 

Relojes que se derriten, el sofá labio de Mae West, insectos de pesadilla, la psique de Hitchcock en “Recuerda”, diseñada por él, el teléfono-langosta (lo siento mucho, Jeff Koons, pero no), la creación de una película junto a Walt Disney, la inconclusa “Destino”…

 

Dalí escribió el guión de una película: Moontide. Por favor, !que David Lynch coja ese guión y lo ruede!

 

En el 47, y por petición propia, le hicieron un exorcismo para sacarle al diablo, No lo consiguieron, por supuesto.

 

Cuando Gala murió, Dalí trató de suicidarse dejando de beber agua…

 

“Up”, supera eso.

 

Después. incendió su dormitorio para incinerarse a sí mismo, sin ningún éxito, pues llegaron los bomberos.

 

Sus chachas le hicieron firmar lienzos en blanco para luego pintar un garabato y venderlo a cambio de fortunas. Ya era la época del pop-art y todo valía. Murió a los 84 años escuchando a Wagner.

 

¿A qué esperan para hacer un bio-pic en condiciones?

 

Me moriría de ganas por tener uno de esos lienzos pintados por chachas y firmados por Dalí…

 

Esos no se si están en el Reina… Casi todos los demás sí.

 

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Comentarios:

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Manu says:

Que bueno el artículo, me encanta!!

G says:

Genial Popy, como siempre.

Mercedes says:

Espero que, al menos, hayas donado dinero a Wikipedia después de hacer este artículo…

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