Descontrol gallego en Madrid

Churrasco, queimada y seis grupazos gallegos (y madrileños) a precios populares. Bienvenidos a la primera edición del BITCHES WITCHES FEST. ¡Este sábado en Rock Palace! Por David Bizarro


19 junio 2014

CARTEL

 

 

La versión oficial mantiene que hubo un tiempo en el que Vigo se escribía con M de Madrid. Eran los años ochenta y La Movida promovida por el Ayuntamiento vigués y la Comunidad de Madrid fletaba trenes con el beneplácito del erario público, para que Manuel Soto y Joaquín Leguina proclamasen la modernidad desde el balcón de un pazo. Veinticinco años más tarde, la primera romaría punk del Galician Bizarre movilizó a ocho bandas sobre el escenario del Rock Palace; pero la confraternización definitiva entre gallegos y madrileños se fraguaría con motivo de una segunda edición rebautizada como Madrizian Bizarre.

 

“La idea surgió como una continuación del trabajo que Rafa Anido, Luismi Licantropías y Javi Coprolito han venido realizando estos últimos años”, comenta Camilo Fraga, portavoz de Is Good Producciones. Entre los cuatro llegaron a la conclusión de que el espíritu original se había agotado y decidieron partir de cero, empezando por el nombre. “Hablamos de celebrarlo con una queimada y a Luismi, en un alarde de creatividad impropio de él, se le ocurrió lo de Bitches Witches, que tiene una sonoridad parecida a viches oiches (viste oíste) y nos moló el rollo”. Además de arrimar el hombro con Luismi en la promotora, Camilo maltrata actualmente los parches con Travesti Afgano, un cuarteto nacido al amparo de Metralletas Lecheras y Lobishome con el que ensaya intermitentemente en un galpón de las Rías Baixas. Su única credencial hasta la fecha, Yo se la chupé a Mark E. Smith, rinde pleitesía voraz al líder de The Fall, el surf instrumental y el garaje cazallero. “Desde que entré en el grupo no hemos tenido tiempo de grabar material nuevo, pero hemos dado tantos bolos como hemos podido. Teloneamos a Cuello en el Liceo Mutante, a Cal y Fabuloso Combo Espectro en La Caja de Vigo y participamos en el festival Materia Oscura 2013 en La Casa Encendida”. El pasado fin de semana calentaron motores ejerciendo de anfitriones de Peluquería Canina en su gira gallega, mientras siguen a la espera de organizar sus caóticas agendas para un nuevo asalto al estudio.

 

 

A sabiendas de la insolvencia presupuestaria de este tipo de iniciativas, las pretensiones de los organizadores del festival son de lo más terrenales: “No vamos de nada, ni estamos dispuestos a hacerlo para conseguir notoriedad. Creemos en un trabajo de promoción transparente, sin artimañas publicitarias, padrinos o etiquetas cool en Instagram. Nuestro objetivo es SER, ESTAR y APARECER en Madrid para dejar constancia de nuestra existencia”.

 

“Llevamos unos años en los que no han parado de surgir grupos gallegos de todos los palos y con un nivel impresionante”, nos confirma David Iñurrieta. “Ir a tocar a Galicia siempre es una aventura por su mala comunicación y creo que el hecho de estar un poco aislados hace que la gente de allí se tenga que buscar más la vida. Y esto da pie a cosas muy interesantes: sellos discográficos, fanzines, diseñadores, ilustradores… Muchísimos y muy buenos. En Galicia existen marcos incomparables, como el Liceo Mutante, que deberían franquiciarse con dinero público para que pudiésemos tener uno en cada pueblo”. El guitarrista de Fumestones y Terrier contribuye un año más a la causa reuniendo para la ocasión a Call Me Idiot, un proyecto de rock espasmódico y ecos experimentales que atesora una trayectoria tan longeva como guadianesca. Hace cuatro años que vio la luz Comida para llevar, un crujiente diez pulgadas publicado por Producciones Esporádicas que incluye trece castañazos de garaje marciano con guiños a Jon Spencer, Captain Beefheart, Man or Astroman? y Clinic. Y desde entonces, silencio. “Hace mucho que no tocamos en directo. Las circunstancias personales de nuestro líder, Daddy Rock, que ya tiene siete hijos, nos limitan a ser una banda de local de ensayo. A él todo esto del underground le suena un poco a chino porque está en otra órbita, pero cuando le conté de qué iba la historia, me contestó que le recordaba a los años ochenta. En esa época estaba muy metido en el rock: era amigo de Johnny Thunders, tuvo más que relaciones con Desechables y mil historias más… Daddy dice que por aquel entonces Galicia ya molaba. ¡Y si lo dice él, tiene que ser verdad!”.

 

 

Para Sara, de Terremoto Sí!, la escena gallega tiene una pinta voluptuosa. “Se nota que hay movimiento. Mola que haya gente nueva, tan joven, y también gente que lleva muchos años y no tan joven, que haga tantas cosas. Y sobre todo, atentos, cosas guays. Aprecio especialmente que no haga todo el mundo el mismo tipo de música, que es algo que me ha rechinado antes en otras ciudades. Mola que se hayan inaugurado unos cuantos sitios impagables en los que dar conciertos, como A Casa Tomada (A Coruña), que es clave para alimentar cualquier escena”. Porque otro punk es necesario, a ver si nos vamos enterando. Se está muy cómodo sentado a su sombra, esperando a que los frutos maduren y caigan por su propio peso del árbol. Pero cuando urge la necesidad, como es el caso, lo mejor es menearlo. El punk, digo; el árbol hay que talarlo. La nostalgia es un lastre, un trasto inútil que ocupa demasiado espacio. Un esqueleto de dinosaurio. Y mis paisanos han optado por el seísmo, por mandarlo todo al carallo.

 

Como Pere Ubu, The Fall, Black Flag, Einstürzende Neubaten o Flipper antes que ellos, los coruñeses prefieren aspirar a la nada antes que conformarse con el atisbo de una duda razonable. Repasa tu estantería y descubrirás un montón de discos que hace años que dejaron de significar algo, si no para ti, al menos para el resto del mundo. “Los discos que cada uno ha machacado en sus auriculares, su dormitorio, o donde sea; esos discos que te sabes de memoria nota a nota, sin duda dejan huella en lo que le sale a cada uno de manera natural al tocar su instrumento. Cuando propongo un riff, lo normal es que suene a los grupos que escucho. También puede ser que las cosas que hayas escuchado a lo largo de tu vida marque los límites entre lo que te parece normal tocar, y disfrutas tocando, y lo que es un ruido indescifrable e infernal… que es lo que le parecería a tu abuela”.

 

 

Sara y René son de barrio profundo y se conocen desde la cuna. Ella lleva años tocando en grupos de diferente pelaje, pero él nunca había cantado antes. Anduvo por el mundo y traía mucha poesía dentro; sus letras son de las que se te atragantan entre el fragor de la chatarra. “En el grupo somos cinco”, puntualiza Sara. “Alberto es de A Estrada, vino para la uni y ya se quedó. Lleva años tocando con un grupo de surf, Apocalypso, que acaba de sacar un EP autoeditado muy guapo. Es multiinstrumentista y dibuja guay, todo un crack. Sam es de Arteixo y había tocado antes con Lulú y los Caníbales. Hace pedales e inventos variados, investiga por vocación, es una mente inquieta. Puchao es de El Burgo, viene de Leroy y Los Masoquistas y ejerce de musa para un círculo muy extendido de gente. Es puro flow”.

 

A las afueras de A Coruña, se alzan las chimeneas de una refinería, los parques huelen a neumático quemado y la ría mete miedo cuando baja la marea. El panorama no le tiene que nada envidiar al de Cleveland a mediados de los setenta: paro juvenil, aburrimiento de perfil bajo y malas influencias. Un caldo de cultivo perfecto para la mugre, la furia… y la impaciencia. “Al principio tocábamos con caja de ritmos, pero enseguida se incorporó Alberto y todo ganó un montón. En apenas un mes estábamos grabando cuatro temas con Zippo (SRASRSRA, Triángulo de Amor Bizarro) y dábamos nuestro primer concierto. En julio nos iremos a León a grabar con Rafa de Grabaciones de Campo para un split con Uzumaki que sacaremos con Mama Vynila Records en otoño. ¡Nos parece la hostia!”.

 

UZUMAKI

 

Uzumaki es el título de un manga publicado a finales de los noventa por Junji Ito. Una lectura perturbadora y desconcertante, que nos arrastra hacia una vorágine de horror cósmico de la que resulta imposible escaparse. El día que Artur y Theo desentrañaron el significado simbólico de sus viñetas, se aliaron para conjurar un nuevo eje gravitacional en la provincia de Ourense. Una espiral de actividad en cuyo epicentro se encuentra PORNO, el colectivo de bandas locales del que forman parte junto a Monstruo, Uppercut o Avecrem. “Ourense llevaba mucho tiempo muerto. Es una ciudad muy provinciana en el peor sentido de la palabra. No resulta inspiradora”, reconoce Theo. “Que nosotros recordemos, no existía una iniciativa seria que intentase crear algo parecido partiendo del concepto del ‘hazlo tú mismo’. Los grupos se recogían en sus propios nichos y no contaban con la colaboración de otras bandas. Echábamos en falta una predisposición hacia sonidos más eclécticos”.

 

En el primer disco de Big Black hay una canción que transmite una sensación de hastío similar en un contexto diferente: probablemente me conforme con morir en esta ciudad donde he pasado toda mi vida, de brazos cruzados en casa, sin nada que hacer; contemplando las paredes, clavándonos la mirada hasta que muramos. La propuesta de Steve Albini pasaba por empaparse de keroseno y arrimarse a la chispa adecuada: sustituir la batería por el ritmo implacable de la caja de ritmos. “Somos hijos de los noventa y eso implica llegar muy temprano a Nirvana, porque era la música que escuchaban nuestros primos mayores. Puede que ahora suene estúpido, pero mucha gente de nuestra quinta llegamos a The Jesus Lizard, Butthole Surfers y Big Black porque era la clase de música que escuchaba Kurt Cobain”.

 

 

El rango de influencias de Uzumaki alterna la contundencia del noise rock noventero con el ramalazo industrial de Chrome o Ministry. “Nos encantan Whitehouse, Throbbing Gristle y todo el rollo del noise japonés: Hanatarash, Incapacitants, Merzbrow, Melt Banana… Compartimos un poco la idea de que el rock está convaleciente y es música del pasado. Uzumaki nació como un proyecto bastante ambicioso de actualizar la esencia original del rock a través de la electrónica. De hecho, las bandas citadas anteriormente nos gustan más como concepto estético e ideológico que por su propia música”. La carátula de su cassette homónima, coeditada con el sello barcelonés Boston Pizza, es un reflejo perfecto de todo ello: una fotocopia en blanco y negro de un rostro lleno cicatrices, en primer plano, al estilo de las portadas de SPK. Los mensur son combates de esgrima con armas de filo entre miembros de una Studentenverbindung (asociación estudiantil en los países de habla alemana)”, nos aclaran. “Están reglados por normas estrictas. En los mensur, como en esta música, lo importante no es lo que parece en un principio: herir a los otros. Lo importante es ser herido, pero tampoco exactamente. Lo importante es que te dé igual lo que te pase, pero no porque seas un perdido que no valore su vida. Se valora el coraje. ¿Es más útil el miedo o la arrogancia?”.

 

Por su parte, Calvario supone la incorporación madrileña más reciente del cartel. Pame y Karen coincidieron de fiesta el verano pasado. Se tiraron media noche privando y la otra media hablando de música. “Básicamente nos gustaban las mismas mierdas”, reconoce la primera. “Fantaseamos con la posibilidad de montar un grupo y Karen me dijo que su amiga Noe podría ser la cantante. Las dos llevaban diez años dándole vueltas al tema, así que pensé que la cosa se iba a quedar en una noche de borrachera. Pero a la semana siguiente me escribieron para decirme que ya estaba moviendo el primer ensayo, nos juntamos las tres en el Rock Palace y nos repartimos los instrumentos”. Hecho es simple; como sus canciones, capaces de soliviantar al personal con su desparpajo amateur, crudo y al hueso. A simple vista, las letras y el propio nombre del grupo comparten un sentido del humor bastante castizo (por no decir costumbrista) en el que basta con un estribillo para poner las cosas en su sitio. “Nos gusta decir las cosas sin rodeos. No somos poetas: preparamos una melodía de voz sobre la música y encajamos lo que nos apetece contar. Nos sentimos cómodas así, que es de lo que se trata”.

 

CALVARIO (3)

 

Con su primera maqueta recién salida del horno, Mondo Sonoro ya las han metido en el saco del post-punk. “No somos conscientes de tener un estilo concreto. Llámalo post-punk, pop-garaje, punk rock… La verdad es que no tenemos ni idea de cómo encasillar lo que hacemos, pero tampoco nos apetece. Las canciones salen solas y son bastante diferentes entre sí. No hay nada premeditado. Y menos aún en el punto en el que estamos, probando y probando todo el rato”. Los cuatro temas registrados en directo captan la esencia lo-fi del grupo, haciendo de la precariedad una de sus principales bazas. “Hace unos meses los del fanzine coruñés Donato nos pidieron una canción para el recopilatorio que estaban preparando. Nos hacía muchísima ilusión participar, pero el tiempo se nos echaba encima”. Chus, bajista de AVT, ya había grabado a un puñado de bandas en sus respectivos locales de ensayo y se ofreció para echarles una mano. “Sólo teníamos cuatro horas y pensábamos salir del paso con un tema que diese el pego, pero lo hicimos con cuatro”.Acostumbradas a subsistir a salto de mata, se expresan en presente, sin conjugar condicionales a corto plazo: “No sabemos hacia dónde vamos ni lo queremos saber. ¡Dejemos que la naturaleza siga su curso!”

 

Mientras tanto, extraños microorganismos siguen brotando del subsuelo vigués con inusitada virulencia. Los Locos Hongos amortizan desde hace un par de años su parcela en Seara Records, terreno abonado para el sector de agitadas más activo de la ciudad olívica. “Somos un grupo de amigos de Vigo que nos dedicamos a la música, la ilustración y el audiovisual”, resume Santi. A lo largo del último año han unido sus fuerzas con el resto de colectivos artísticos de Galicia para sacar adelante proyectos tan estimulantes como el Jamacuco, el Seara Fest o el Seara.mov. “Somos de la opinión de que, a pesar de lo jodido que está todo con la crisis, Galicia está viviendo un gran momento cultural excepcional. Hay muy buen rollo y nos ayudamos los unos a los otros para luchar contra esa gran nada que nos intentan imponer”.

 

 

Los viejos vinilos de The Stooges, Mudhoney y Sonic Youth llevan décadas fermentando en la mollera de una juventud que todavía no había nacido cuando cerraron los astilleros de Astano. Benjamín y Santi comparten redil con gran parte de la variada fauna local: Fantasmage, Jay y sus colegas Vietnam, con quienes facturaron a medias un disonante EP digital de efectos alucinógenos; quién sabe si por las particularidades medioambientales de la zona o debido a una dieta rica en alcaloides. Y yo me pregunto, ¿qué hubiese sido de Ty Segall si hubiese nacido en Porriño? “Poco después de grabar la maqueta y dar unos cuantos bolos, cada uno se fue a vivir a una ciudad distinta y decidimos tomárnoslo más de tranquis, reuniéndonos cuando podíamos. El verano pasado sacamos algo de tiempo para grabar con nuestros colegas Vietnam y tocar en Madrid. Ahora estamos juntos de nuevo y queremos darle caña para grabar un disco en un futuro cercano. También esperamos poder montar pronto alguna cosa en Barcelona, contando con la presencia de otros miembros de Seara”.

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Comentarios:

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David Bizarro says:

Comunicado de última hora de la organización del BITCHES WITCHES FEST:

“Terremoto Sí! no podrán tocar en el festival por causas de fuerza mayor.Nos fastidia de verás esta baja de última hora.. pero estamos seguros de que todo va a molar un millón igualmente!!!”

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