Diarios de verano: “Pelillos a la mar”

Con el veraneo llega el dilema: ¿Me depilo?. Por Filósofa Frívola


06 agosto 2013

La periodista Emer O'Toole en el programa This Morning

 

Desde tiempos inmemoriales (esa época oscura llamada “los años 70”, testigos de la segunda ola), las feministas han utilizado su vello corporal como herramienta y símbolo de emancipación. El rechazo a la depilación como forma de tortura patriarcal (ya sea con cera hirviendo, epilady de cabezales metálicos giratorios o láser) es una de las piedras angulares del movimiento por la liberación de las mujeres. Las mujeres antifeministas, lo más bajo que puede haber en la escala social sólo por debajo de los afiliados al SIPE, esgrimen que eso es una guarrería y que no hace falta ir hecha un indio para emanciparse. Error: no hay nada más emancipador que dar mucho asco al enemigo. Y para eso son los sobacos peludos. Fin de la discusión.

 

Pero ¿qué hacer cuando el “enemigo” es la propia madre de una? Me explico. En unos días partiré hacia las ya tradicionales vacaciones familiares en un hermoso pueblo de la costa del levante español. Y este es el primer verano en el que no me estoy depilando, después de todo un invierno haciendo lo propio. De momento lo he llevado bien. Pero me consta, vaya si me consta, que a determinados miembros de mi clan familiar no les agrada en exceso que la niña vaya haciendo alarde estético de lo mucho que lee a Beatriz Preciado. A la gente no le gustan los pelos femeninos, salvo en el cuero cabelludo. Es posible que te digan que tampoco los masculinos, pero muy en sus adentros saben que no, que no es el mismo tipo de asco. Es como pasarse el día hablando de pobrecitas putas, pero callar sobre las explotadas textiles en Bangladesh. ¿Te preocupa lo mismo una vez se trae a colación? Probablemente, pero en uno de los casos además de cuestiones estéticas se dan cuestiones éticas, la moralina de toda la vida. Por fuerza de la costumbre, nos sigue chocando una pierna femenina, con sus uñitas de los pies pintadas, bien velluda. A mí madre le choca, y yo lo entiendo. Hasta a mí me chocan mis propias piernas, mis propias axilas floridas y hermosas cuando las contemplo alegre frente al espejo, cuando me las atuso si nadie está mirando.

 

He visto la decepción en los ojos de la mujer que me dio la vida, una vez que me pilló peinándome las ingles, el equivalente femenino de cazar al hombrecito de la casa pelándosela como un mandril con la Interviú de papá, esa que se compra “por los artículos, que son buenísimos”.

 

Yo no le pedí a mi madre que me pariera, de hecho a veces me enfada que no me consultara antes de traerme a la existencia, me parece un poco de mala educación, pero tengo claro que con la madre una siempre está en deuda, aunque me obligase a ir a natación y a alemán. Y como una madre es lo más grande que hay, a veces hay que renunciar a cosas para hacerla feliz.

 

Yo le digo que si diosito quisiera que me depilara no me saldrían estos forúnculos del infierno cada vez que me aplico la disciplina de pinzas. Pero ¿traicionar el feminismo hirsuto para tener contenta a una madre que se ha sacrificado tanto por ti no es acaso un acto más feminista que atrincherarse en el “No me sale del toto”? A esto lo llamo yo aplicar la sororidad en el propio núcleo familiar.

 

Mamá, te quiero tanto que voy a depilarme las piernas en esta calurosa tarde de agosto, con la silkepil que me regalaron los titos por la graduación del bachillerato. Va por ti.

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Comentarios:

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Puaj says:

Vaya rollo de artículo y qué mal uso de la ironía.

McNamara says:

Lo de tu madre es una coartada, reconócelo. Te mueres de ganas de depilarte. No pasa nada, lo entendemos.

Tyler Lara says:

Me sorprende que el tema de la depilación siga levantando tantas ampollas.
¿Tanto cuesta aceptar que es una opción estética personal, como los tatuajes?
Cuando vemos a alguien con un tinte exagerado, o con un piercing que no nos gusta, decimos “yo no me lo haría, pero me parece bien que hagas lo que quieras con tu cuerpo”
Pero con la depilación no, la gente lo vive como si la mujer que no se depila estuviera violando la propia decencia, como si no depilarse estuviera al nivel de escupir por la calle o no ceder el asiento a un anciano. Ni siquiera nos damos cuenta de que la mitad de la población (hola, sexo masculino) ya está tomando libremente la decisión de depilarse o no, y no levantamos tanto escándalo.
Que alguien me explique porque no depilándote estás cometiendo una falta contra los demás, y por ir en bañador a la playa sin molestarte en haberte currado un cuerpo escultural, no.

Alessia says:

Vaya, una que pretendía ser irónica y se ha quedado en sosa…

Johnny says:

Creo que el problema reside en que a muchísimas personas, como dicen ahí arriba, nos parece lo mismo que un tatuaje, un piercing, media cabeza rapada… o como poco no nos escandalizamos o gritamos por la calle y señalamos con dedo acusador…

… en cambio, muchas feministas lo hacen su modo de vida, temática constante de sus artículos y discusiones, empobreciendo mucho la causa (¿De verdad tenemos que seguir hablando del pelo de los sobacos? ¿Que lo llevas largo? Bravo) … que sí, que algún viejo os mirará mal, pero ahí tienes a los góticos (por ejemplo) disfrazados todo el año y también los miran mal y no son militantes de nada, toman sus decisiones estéticas con más calma.

No creo que haya cosa más soporífera que un hombre hablando de su depilación, es sólo comparable a una mujer hablando de su no-depilación. Que sepáis que para muchos ya habéis alcanzado la meta y nos da absolutamente igual. Que sí, que en el pueblo os mirarán mal, pero os mirarán mal ti (por peluda), al marica, al heavy, a la que se haya puesto tetas, al de los tatuajes, al tío que pretenda ir a la moda, …

Y que sí, que te querías depilar ya.

Araceli says:

Lucía por Dios, si te entendemos! No te ampares bajo la excusa de tu madre para depilarte. Dí la verdad….la presión social te ha aplastado! Es normal! Nos pasa a muchas. La presión social nos reprime! Ya me gustaría a mí y a muchas no depilarnos, ir con el vello natural al aire…pero las miradas de asco en el metro te acaban hundiendo en la miseria. Hace tiempo que soy activista feminista…y sí, me depilo, porque los ojos de la gente pueden más que mi fervorosidad por Vandana Shiva!

Beatriz says:

Es un tema porque es literalmente obligatorio. Es imposible no ir depilada por la calle. Desde luego sería motivo de despido en un trabajo cara al público y aunque no fuera cara a nadie, tus propios compañeros/as te repudiarian. Excepto si te dedicas a trabajar sola en tu casa, hay que depilarse obligatoriamente. Yo me depilo lo que se ve y sólo cuando se ve. El resto del tiempo voy tranquila con mis pelos, pero sí, mientras no sea igual que hacerse un tatuaje (y no lo es), será un tema.

Elena says:

jajaj qué gracia. Oye y la gente que comenta tantas cosas feas porque leen este blog?¿? buuuuhh!

Ana says:

Cuidado… te lo has tomao como una religión y te has venido al confesionario!… relájate, por Silvia Federici!! Me da vergüenza tener que explicar esto… pero cuanto más decidas por ti misma, más “emancipada” estás… Si te ves mejor sin pelos (como te ves mejor con la camiseta de rallas que con la de lunares) pero otro día te da igual y sales como estés en pantalón corto (como te da igual salir con cualquier cosa, te quede como te quede) y por tanto te depilas o no según te dé la santísima gana… SIGUES SIENDO TANTO O MÁS FEMINISTA!… (no hay que poner excusas sobre madres…)

Mandarina Ácida says:

Pues yo me lo tomo como el raparme la cabeza. A veces me rapo, otras no A veces voy a la piscina sin depilar y otras aunque sea invierno, me da por ahí y me depilo. No me apetece ni que se me mire mal en la playa por no depilarme, ni que se me mire mal en un akelarre feminista si resulta que esa tarde me apeteció, además de raparme la cabeza, depilarme. Si fuera un hombretón con barba, habría días que me dejaría patillas a lo hacha, otros me afeitaría entero y otros me dejaría perillas absurdas, y a veces me uniría al clan barbudo. Por jugar estéticamente, que se me hace divertido y no lo veo tan problemático. Una vez que consigas que para tí “sólo sea pelo”…nada parece tan grave

Marta says:

me alegra ver que no estoy sola… y que no soy la única a la que su madre le pone pegas ante decisiones como esta…
ME GUSTA MI SOBACO, PELUDO COMO UN MACACO!!

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