Dijo el indie, nevermore!

Leer “Pequeño circo”rastreando carroña es como hojear “Autobiografía” de Morrissey en busca de la página en la que admite que le gustan los chicos. “La historia oral del indie” cuenta lo que sabes, lo que no sabes y lo que nunca se te ocurrió preguntar. Por Elena Cabrera


16 abril 2015

 

Pienso en Nando Cruz como un héroe. Las mil páginas de su libro “Pequeño circo” (Contra, 2015) sobrevolaban nuestro cielo, como cuervos cada año más enfebrecidos, recordándonos que había una historia no contada.

 

Supongo que muchos de los periodistas que participamos de la música en la década de los 90 hemos valorado la idea de acometer este trabajo, ya sea en el formato de historia oral que ha elegido Cruz, o en el de crónica. Yo misma lo he pensado varias veces. Muchas personas me han animado a ello en los últimos diez años y aun sabiendo que alguien tendría que hacer callar a esos malditos cuervos, no sacaba ganas de alimentarlos. Tenía miedo de darles carroña.

 

Nando Cruz no ha pasado un año y medio entrevistando a más de cien personas para entregar a la editorial el cadáver sangrante del indie, listo para su desgarro final. Esta es una obra potente en la que sus protagonistas cuentan cosas desagradables, historias fascinantes, exageraciones y espinas clavadas. No era fácil, pero es el libro que nos merecíamos. En cuestión de una década hemos visto pasar a la bibliografía del indie de cierto objetivismo enciclopédico al opuesto terreno de las expiaciones personales. Este periodista musical, nuestro héroe, ha sido capaz de poner la historia en su sitio. Me alegra que lo haya hecho él.

 

Aunque la voz del narrador esté oculta —el libro ha sido construido con el método “Por favor, mátame”— no podemos absolver al autor de una responsabilidad, más allá del coraje y el esfuerzo titánico. “Esta no es la historia que yo recuerdo” me leo a mí misma en un capítulo del libro, sobre un detalle concreto en relación a Silvania y Ciëlo, pero también me viene a la cabeza esa misma frase en otros puntos de la lectura. Por otro lado, hay otros pasajes que leo y digo sí, esto fue exactamente así. Es verdad que yo tenía cinco años menos que la media de personas que conocía en 1994 y había muchas cosas que pasaban fuera de mi alcance y mi comprensión. No solo por la edad sino también por mi procedencia y mi bagaje anterior, mi punto de vista era diferente a los de las personas que estaban en la escena de Madrid en ese momento.

 

En algún sitio Nando dice que, aunque no estén contadas todas las historias, él confía en que haya la suficiente representatividad como para que los que han quedado fuera puedan reconocerse en historias muy semejantes. Puede ser, algunos cuervos pueden dejar de graznar. Hay quien puede cerrar la tapa y decir ya está, “¡nunca más!”. Pero también pienso que este libro desencadenará otros, escritos por otros pájaros, otras pájaras, que dé lugar a tramas y personajes secundarios.

 

Lo que más me duele del libro es tener que esperar 200 páginas para escuchar la voz de una mujer fuerte con relevancia en la historia y también en la narración. Esto no sucede hasta que no aparece Teresa Iturrioz (Aventuras de Kirlian, Le Mans, Single). ¡200 páginas, sí! Si te saltas el capítulo de Bullas, el indie parece una época de la historia en el que las chicas participaron anecdóticamente, mujeres de hoy sin memorias del ayer, novias, hermanas, sociasLos de RCA llamaban todos los días, como una novia pesada” dice Joaquín Pascual (Surfin’ Bichos, Mercromina). “A tus colegas se les cortaba el rollo de estar entre abuelas, niñas con carricoches y el tonto del pueblo con un helado […]. A mí me echaron de una caseta por pegarme un morreo con mi novia. Me dijeron ‘¡a follar a la calle!’” cuenta Eric Jiménez (Lagartija Nick, Los Planetas).

 

También es Eric quien dice que montó un grupo paralelo a 091 con “una novia de Antonio [Arias] a la que llamaban La Pelos”. Vale, ¿y cómo se llamaba esta chica?, ¿qué tocaba?, ¿cómo se llamaba el grupo? Iñigo Munster, dueño del sello del mismo nombre, nos habla de “dos chicas” que tenían un fanzine “de corte gótico y afterpunk” llamado Algo Me Moskea. Y ya está, no sabemos nada más de ellas. Unai Fresnedo, del sello Radiation, hace una alusión a “Estíbaliz de [el sello] Goo”. Y nadie nos cuenta nada más de Estíbaliz Hernández. Tito Pintado (Penelope Trip) nos dice que empezó a escuchar música gracias a los singles de sus hermanas. Víctor Malsonando admite que quien era importante en su fanzine era Sara, “la novia italiana” de Jesús Llorente (Acuarela), “una supermillonaria de Roma”. Murky (Patrullero Mancuso) nos habla mucho de Eva (Solex), pero a mí me hubiera gustado escuchar a la propia Eva. Montse de Elefant habla poco. Gema de Subterfuge creo que nada. (Si el libro llevara un índice onomástico, que lo pide a gritos, me sería más fácil comprobarlo. Pido disculpas si me equivoco).

 

De las 26 personas que hablan en el capítulo de Madrid sólo hay una mujer: Ana Béjar (Usura). Sé lo que me vais a decir: que el libro es un espejo de la sociedad. Que así era el indie del Madrid de los 90. 25 chicos haciendo fanzines y grupos y 1 chica cantando en inglés. Y será verdad. Las personas más ambiciosas y activas eran hombres. A veces lo copaban todo. Algunas mujeres estaban en un segundo plano, silenciosas, espectadoras. Otras se movían mucho, pero no eran amigas de los protagonistas de esta historia por lo que, asombrosamente, quedan fuera de sus narraciones y recuerdos. Será así, para ellos. Pero esta no es la historia que yo recuerdo.

 

circo

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Comentarios:

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Lola says:

Quizá ocurre en el indie como en la Historia Universal en general; que cuando dejamos que la cuenten ellos, cuentan lo que les parece importante y lo notorio, que son los lugares que ocupan ellos. Apuesto a que había mil mujeres haciendo mil cosas en los 90 pero sin buscar la notoriedad ni concitar la atención de los medios. Te reto, Elena Cabrera, a que convoques a las periodistas a que reconstruyamos una respuesta a esa historia.

Elena says:

Lola, una herstory del indie contada por nosotras. Sería buenísimo.

javier says:

Sí, por favor, escríbelo y dale el enfoque de género que te parezca más pertinente. Eso sí, habrá a quien no le guste, como tampoco parece que te ha gustado a ti el de Nando Cruz en ese sentido.
Por ejemplo, a mí, la entrevista que le haces a C. Rosenvinge en el último RDL no me ha interesado nada, precisamente por esa insistencia en el enfoque de género. Tanto preguntar por eso, casi ni me entero del tema musical.

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