La plaza de España es el mascarón de proa de un barco a la deriva

Este sábado se estrena por fin el documental “Edificio España”. Repasamos la historia de este emblemático inmueble madrileño, que pasó de ser un símbolo del franquismo más pujante a ser símbolo de la crisis más rampante y de la burbuja más española. Por: Sergio C. Fanjul.


21 marzo 2014

 

Cuando durante la Guerra Civil el líder anarquista Buenaventura Durruti fue preguntado por un corresponsal extranjero sobre si no tenía miedo a ganar la guerra y heredar un montón de ruinas humeantes, respondió que no: al fin y al cabo ellos, los obreros, habían levantado con sus manos todo lo que existe. “¿Por que no vamos, pues, a construir y aún en mejores condiciones para reemplazar lo destruido? Las ruinas no nos dan miedo”. Vienen a la mente estas palabras al comenzar a ver el documental Edificio España, dirigido por Víctor Moreno.

 

Dentro del edificio España, uno de los más emblemáticos de la ciudad y del país, construido por Jose María Otamendi en 1953, que fue en su época también de los primeros en tocar el cielo, se afanan los obreros. Derrumban muros, tiran techos falsos, se deshacen de mobiliario, todo lo destruyen para construir después. A los obreros estamos acostumbrados a verlos en los andamios o en las zanjas, pero pocas veces en este microcosmos que es el interior de un obra, sobre todo en un mastodonte como este, de 25 plantas y 117 metros de altura, sus 65.000 metros cuadrados y sus 29 ascensores, con sus zonas de vivienda, sus plantas de oficinas, su lujoso hotel (el Crowne Plaza) y sus galerías comerciales. Pero después de destruir nunca se construyó. El edificio abandonado pasó de ser un símbolo del franquismo más pujante a símbolo de la crisis más rampante y de la burbuja más española.

 

 

El edificio España, como se cuenta en el film, fue adquirido por el Banco de Santander a Metrovacesa por 389 millones (ahora costaría un 33% menos, según información recabada por El País) y comenzado a rehabilitar (se llegaron a reconstruir ciertas partes), pero debido a la furibunda crisis fue abandonado como una gran ballena varada y muerta en el puro corazón de la ciudad. Un corazón también podrido: otro par de grandes edificios de la plaza estaban abandonados y eran ocupados por jóvenes que querían hacer botellón con vistas, que los tapizaron de pintadas, y otro tipo de ciudadanos sin techo. Un poco más abajo, la espectacular Real Compañía Asturiana de Minas, un hermoso edificio decimonónico, también duerme el sueño del tiempo, solo utilizado (y parcialmente reformado) en una ocasión con motivo de la feria CasaDecor. Lo cierto es que tener la plaza en estas condiciones da muy mala imagen a una ciudad que quiere proyectarse como una gran centro europeo de turismo, cultura y negocios, y trata incluso, insistentemente, de atraer una Olimpiadas. La plaza de España es el mascarón de proa de un barco a la deriva. “Un espacio obsoleto”, según lo define el decano del Colegio de Arquitectos, José Antonio Granero. El colectivo crítico Todo por la Praxis convocó una consulta popular en el que los ciudadanos podían votar por su edificio abandonado “favorito” de Madrid. Por supuesto, el edificio España también se llevó ese dudoso privilegio.

 

El documental cogió fama por haber estado un año y tres meses vetado por el banco, ya que pensaban que podría “perjudicar sus intereses comerciales”, aunque el documental se ciñe a mostrar la obras de desmantelamiento sin ni siquiera citar a la entidad bancaria. Era un claro ejemplo de censura empresarial. Un nutrido grupo de gentes del mundo de la cultura, como Borja Cobeaga, Jonás Trueba, Isabel Coixet, Nacho Vigalondo o Daniel Sánchez Arévalo, firmaron un manifiesto de protesta titulado “Quiero ver ‘Edificio España’“. Pero finalmente, tras la publicación de la noticia y el gran apoyo popular, el film ha sido liberado y podrá verse a partir del sábado 22 en la Cineteca del Matadero.

 

Al final, si me permiten el chiste, los brotes verdes van a ser amarillos. Esta misma semana el presidente de la Comunidad, Ignacio González, anunció con orgullo que el edificio ha sido finalmente comprado por el empresario chino Wang Jianlin (el más rico de China, propietario del grupo inmobiliario Dalian Wanda), aunque el Banco de Santander afirma que también consideran otras ofertas mexicanas o brasileñas. Cuando por fin se haga efectiva la compra, el edificio España volverá a ser habitado por los atribulados trabajadores, que volverán a ir destruyendo y creando poco a poco, porque, como dijo Durruti, no tienen ningún miedo a las ruinas. Y sí al desempleo.

 

 

El documental “Edificio España” podrá verse en la Cineteca los días 22, 23, 24 y 26 de marzo. El sábado 22 y el domingo 23 contarán, además, con la presencia de su director, Víctor Moreno. 

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