El amor en los tiempos del whatsapp

Hablamos con la fotógrafa Angela Losa sobre “Hoy”, un proyecto que gira en torno a las relaciones de pareja en los tiempos de la hipercomunicación. Por María Arranz


22 octubre 2014

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Allí donde las palabras no llegan o se quedan cortas o demasiado largas, hay un emoticono capaz de resumir aquello que sentimos en un único y universalmente comprensible dibujo. Los célebres iconos del whatsapp forman parte de nuestro día a día y nos sirven para expresar todo tipo de emociones con sólo pulsar una tecla. Sin pesar demasiado (no vaya a ser que tardemos más de la cuenta en responder). ¿Acaso son todas nuestras emociones tan fácilmente simplificables como para que podamos reducirlas a esa mínima expresión que son los emoticonos? ¿O es que sólo expresamos aquello que somos capaces de representar a través de ellos? ¿Si la emoción que sentimos en un determinado momento no tiene su emoticono correspondiente y, por tanto, no podemos expresarla, dejará sencillamente de existir en el ciberespacio?

 

Ya no hay tiempo para recordar ni para pensar en el futuro, todo es ahora“. Eso es lo que afirma el texto que acompaña al proyecto “Hoy” de la fotógrafa Angela Losa, un trabajo –aún en proceso– que trata sobre los lenguajes que las nuevas tecnologías de la comunicación han traído a nuestras vidas y, por supuesto, también a nuestras relaciones de pareja. Quizá, estos lenguajes, que tan bien representan los emoticonos del whatsapp, sean la mejor forma de representar esa inmediatez perpetua en la que vivimos, en la que se exige que incluso nuestras emociones puedan resumirse y concentrarse en una serie de sencillos dibujitos tecleados desde nuestro smartphone.

 

En los tiempos de la intimidad voluntariamente expuesta y del ahora que se alarga hasta el infinito, Ángela Losa juega en sus fotografías con la posibilidad de narrar una relación de pareja únicamente a través de los mensajes, emoticonos e imágenes compartidas a través del whatsapp. Sin embargo, ella le añade una capa más de significado –y también de poesía–, pasándolo todo por el filtro de su retina fotográfica.

 

Si quieres descubrir el trabajo de esta joven artista afincada en Madrid, podrás hacerlo este domingo en la exposición pop-up que tendrá lugar en el espacio Indisciplinadas. Mientras tanto, puedes leer esta conversación que tuvimos con ella sobre fotografía, amor, intimidad e hipercomunicación.

 

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Cuéntanos algo sobre ti. ¿Cómo te definirías?

Soy Angela Losa, tengo 27 años y soy de Donostia. Licenciada en Bellas Artes por la facultad de Cuenca, me encuentro estudiando un Máster de Fotografía en Madrid. He dedicado años a intentar entender cómo funciona el mundo del arte, todo lo que no nos han enseñado en la carrera universitaria, a la vez que buscaba un trabajo que me hiciese feliz. Viví dos años en Berlín, donde trabajé en una galería y como asistente de un artista consagrado junto a un equipo de 30 personas. Allí aprendí dónde me gustaría trabajar y dónde no, y que existe la posibilidad de vivir del arte, por muy difícil que parezca. Me considero una persona luchadora y positiva, como el resto de personas a las que les gusta el arte y buscan encontrar un hueco en él.

 

¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía y qué es lo que más te atrae de esta disciplina? 

Empecé utilizando la fotografía como herramienta de trabajo. En la facultad me formé en el área de la pintura y el dibujo, después de trabajar el color y la mancha necesité basarme en imágenes, así que me dediqué a fotografiar yo misma lo que quería pintar. Un día aparqué los pinceles, la cámara me daba la oportunidad de crear imágenes de manera  más rápida y el mensaje de esta manera conseguía ser más directo. 

 

En tu web podemos ver trabajos muy diferentes, tanto en formatos como en temáticas. ¿Qué te mueve a la hora de plasmar imágenes en cualquiera de los soportes que utilizas? 

Me mueve la necesidad de aprender nuevas herramientas. Cuando quise aprender a editar vídeo tuve que pensar qué iba a editar, entonces en aquel caso decidí trabajar con archivos familiares, con películas VHS que estaban guardadas pero que ya nadie veía. Dándoles otra vuelta, pensé que bastarían para retratar a la sociedad en general y sus comportamientos, como celebrar los cumpleaños. Algo tan cotidiano se convierte en importante. Lo mismo ocurrió cuando quise aprender a editar y me decidí a aventurarme en la autoedición y el fanzine. En este caso, compré una caja de postales. Una vez que tuve este material de base, fue cuando decidí qué contar o qué ejercicio plástico realizar.

 

¿Hay algún formato con el que te sientas especialmente cómoda?

El papel, en todas sus formas: fanzine, póster, maqueta… En el futuro me gustaría poder publicar un fotolibro, no necesariamente de este proyecto. El libro, la edición en papel, creo que es el mejor medio para narrar.

 

Si tuvieras que nombrar alguna de tus influencias, ¿cuál (o cuáles) mencionarías?

Siempre he pensado que las mayores influencias son las de la gente más cercana: los compañeros de carrera, la gente que conoces en el entorno de los cursos, las exposiciones, talleres, conferencias… No me refiero exclusivamente al resto de fotógrafos, sino también a los pintores, ilustradores, publicistas, escritores, videoartistas, diseñadores que tengo alrededor. Si me tuviera que decantar por algunos  nombres conocidos serían, el paisajismo de Stephen Shore, los retratos de Nan Goldin, los collages coloridos de Daniel Gordon y los juegos experimentales de Stephen Gill, sin olvidarme del humor de Martin Parr, la visión de Paul Graham o el de los profesores que he tenido, Fosi Vegue, Óscar Monzón o Ricardo Cases, que me han enseñado lo importante que es, cuando uno está empezando, el salir a la calle y fotografiar sin parar.

 

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¿Por qué elegiste como tema de tu último proyecto, “Hoy”, las formas actuales de relación y los nuevos lenguajes aparecidos gracias a la tecnología?

Estaba en un momento de grandes dudas; me enfrentaba por primera vez a un “proyecto” al que me dedicaría durante largo tiempo y no me decidía por ningún tema. Así que empecé con lo que tenía cerca, acababa de empezar una nueva relación sentimental y tecnológica, compré mi primer smartphone y me enamoré en el mismo momento, supongo que ésa fue la razón.

 

¿En qué nos ha cambiado esta forma de relacionarnos? 

El gran cambio es la instantaneidad, el estar disponibles en todo momento, esto se convierte en un gran compromiso. Sin quererlo te comprometes a contestar, a dar tu opinión, a tener que justificarte continuamente, esto puede ser el lado incómodo, pero cambia todo cuando el que escribe eres tú.

 

La última conexión, el famoso doble-check, el estar disponible a todas horas… ¿ha cobrado la comunicación virtual demasiada importancia en nuestras relaciones personales (y especialmente en las de pareja)? ¿Qué efectos –positivos y negativos– ves que provoca esto?

El efecto positivo puede ser que en ningún momento te quedas sin decir lo que quieres, los mensajes pueden ser todo lo largos que necesites, siempre hay folios en blanco y “tinta” interminable, el poder tener siempre la última palabra se convierte en una competición, despedirse a veces es imposible y eterno, y esto es entretenidísimo. El no poder pensar mucho y el tener que resumir el mensaje en pocas frases hace que pueda confundirse el sentido y la entonación en la que se lean puede claramente crear problemas.

 

Dicen que el whatsapp facilita la confianza porque nos atrevemos a mostrar y a contar cosas de nosotros mismos que no nos atreveríamos a decir cara a cara. ¿Crees que esa “distancia” que provocan las tecnologías tiene también su parte positiva en lo que a comunicación se refiere?  

La comunicación siempre es positiva. En mi caso creo que no existe esa “distancia”, simplemente es otro modo más de comunicarse y esto siempre supone un acercamiento. 

 

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En el zine que has publicado hay extractos de conversaciones de whatsapp, pero también mucha intimidad. ¿Por qué elegiste mostrar este contraste? 

La razón de mostrar las dos realidades es para presentarlas en un mismo nivel, no se alejan una de la otra, más bien se complementan, al fin y al cabo forman parte de una misma historia.

 

En tu proyecto también hablas de la falta de tiempo para recordar y de ese constante vivir en el ahora. ¿Cómo crees que está cambiando esto nuestra visión con respecto al futuro?

El futuro es mañana y mejor que te pille con la batería cargada.

 

¿Con qué nos encontraremos en la expo del domingo 26?

La exposición del día 26 será una muestra del estado en el que se encuentra el proyecto ahora mismo, pero también espero que sea un punto de encuentro y de inflexión desde el que seguir desarrollando “hoy”. Durante ese día las obras adquirirán distintos formatos de exposición. Espero que no olvidéis subir el volumen de vuestros teléfonos móviles antes de entrar.      

 

¿Habéis escogido el formato pop-up deliberadamente, como un guiño a la inmediatez del whatsapp? ¿O es pura coincidencia? 

El colectivo Indisciplinadas siempre ha apostado por este tipo de exposiciones de un día y, en este caso, cuando me lo propusieron, pensamos que el título de la exposición sería el mismo título del proyecto porque iba que ni al pelo. No creo que pudiera ser más coherente con la idea de “hoy”.

 

¿Algún proyecto de futuro que nos puedas contar?

Paralelamente estoy trabajando en otros proyectos, pero me gustaría seguir con éste, digamos que sigue en proceso. Sin ir más lejos, al plantearme pasar del papel a la pared, se han abierto nuevas posibilidades de contar lo mismo, me he dado cuenta de que el proyecto sigue vivo y de que ha tomado nuevas formas. He retomado  distintas disciplinas y lenguajes,  como el video o la escultura. Esto es muy enriquecedor y recomendable. No hay nada como un nuevo reto para despertar la creatividad. Por eso estoy muy agradecida por la oportunidad que me han dado de exponer y enseñar el proyecto.

 

 

Además de esta charla, le pedimos a Angela que, al hilo de su proyecto, nos respondiera algunas preguntas también por whatsapp. El único requisito: que sólo podía utilizar emoticonos. Ni una sola palabra.

 

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Comentarios:

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marina says:

Angela, realmente me ha encantado tu proyecto. Me parece que has acertado de pleno con la idea. Me encanta el nombre del proyecto! Se ajusta a la perfección’.

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