La fantasía de El Bosco se despliega en El Prado

El Museo del Prado acaba de inaugurar una exposición que rinde homenaje a El Bosco en el quinto centenario de su fallecimiento. Por Redacción


07 junio 2016

Tríptico del jardín de las delicias.

Tríptico del jardín de las delicias.

 

Se inventó su nombre artístico a partir de la última sílaba de su ciudad natal (’s-Hertogenbosch), vivió la crisis espiritual de finales del siglo XV, apenas se conservan referencias documentales de su existencia y gran parte de sus obras fueron destruidas durante la Reforma protestante. Eso sí, las que han llegado hasta nuestros días, han sido suficiente para catalogar a El Bosco como uno de los pintores más excepcionales de todos los tiempos. Este 2016 se cumplen cinco siglos de su muerte y el Museo del Prado le rinde homenaje con una exposición única: la primera muestra monográfica que se le dedica al pintor en España, la más completa y también la de mayor calidad realizada hasta la fecha.

 

Las tentaciones de san Antonio Abad.

Las tentaciones de san Antonio Abad.

 

Nacido como Jheronimus van Aeken a mediados del siglo XV en una familia de clase alta y con larga tradición pictórica –su abuelo, su padre y varios de sus hermanos también fueron pintores–, pocos detalles se conocen de la vida de El Bosco, un artista tan fascinante como misterioso. Se cree que su formación artística tuvo lugar en el taller familiar y se sabe que fue ampliamente reconocido como pintor en su ciudad. Lo que no se conoce por su biografía, se infiere habitualmente por la historia en la que se inscribió la vida del pintor: una etapa compleja, de profundos cambios espirituales y políticos, que El Bosco representó de muy diferentes maneras en sus obras, cargadas de referencias literarias, religiosas, alegóricas y también populares, aderezadas con su portentosa imaginación y altas dosis de fantasía.

 

La fantasía es, sin duda, el rasgo que más llama la atención de sus pinturas y el que lo diferencia del resto de artistas de su época. Mientras los motivos de su obra religiosa son perfectamente reconocibles y bastante sencillos de interpretar, sus composiciones de carácter más alegórico están cargadas de simbolismos que, en ocasiones, resultan indescifrables. Para comprenderlas es necesario conocer el contexto en el que fueron creadas, la sociedad en la que se inscriben, sus vicios y sus virtudes, de los que El Bosco se burlaba, mostrando las costumbres sociales y las deformaciones morales de la época. Muchas de estas claves, por desgracia, se han perdido con el tiempo, por eso a veces resulta tan difícil interpretar las obras más complejas de El Bosco.

 

Mesa de los Pecados Capitales

 

El detallismo y la atrevida paleta de colores que utilizaba son rasgos que también le diferenciaron de otros pintores flamencos. El Bosco fue, además, un renovador de la técnica pictórica; pintaba directamente sobre el lienzo, aplicando capas de pintura sobre otras todavía húmedas, siguiendo un minucioso plan de ejecución. Sus personajes son siempre expresivos, los santos se humanizan y las figuras humanas se vuelven grotescas y con toques de sátira, mezclándose con monstruos y otras criaturas fantásticas. Por todo ello, se suele decir que El Bosco es quizá el mejor representante de esa etapa intermedia entre el final de la Edad Media y el incipiente humanismo renacentista.

 

La extracción de la piedra de la locura

 

La exposición del V centenario organizada por el Museo del Prado se divide en siete apartados diferenciados: la relación del pintor con su ciudad natal, centrada en torno al tríptico del Ecce Homo de Boston, en la que se incluyen obras de artistas que trabajaron para la ciudad o desarrollaron allí su labor en tiempos de El Bosco; las obras en torno a la figura de Cristo, donde se muestran el tríptico de la Adoración de los Magos del Prado, las Adoraciones de los Magos de Nueva York y Filadelfia y el dibujo de las Bodas de Caná del Louvre; otra sección dedicada a los santos, que gira en torno al tríptico de las Tentaciones de San Antonio del Museo de Lisboa, y que es la más extensa de la exposición; las representaciones del Paraíso y el Infierno, que se estructura alrededor del tríptico del Carro de heno; una sección dedicada a la pintura más emblemática y admirada del artista, El jardín de las delicias, que se expone junto a la reflectografía infrarroja y la radiografía de la obra, para que podamos apreciar los cambios que el pintor realizó en el dibujo subyacente; otra que gira en torno a la Mesa de los pecados capitales del Prado y el tríptico incompleto del Camino de la vida; y, por último, un apartado con obras relativas a la Pasión de Cristo.

 

Tríptico del carro de heno.

Tríptico del carro de heno.

 

Además de la exposición, el Prado ha organizado un ciclo de películas sobre la influencia de El Bosco en el cine, en el que se nos mostrará la proyección que la obra del pintor flamenco ha tenido hasta nuestros días y dentro del cual se proyectarán filmes de Daniel Vigne, Louis Malle, David Cronenberg David Fincher. También habrá conferencias sobre la técnica de El Bosco, los materiales y procedimientos que utilizaba en sus pinturas o el proceso de restauración de sus obras, entre otros muchos temas, y a finales de junio habrá un concierto dedicado al tipo de música que pudo contribuir a enriquecer la inspiración del pintor. Los más pequeños también podrán acercarse a su figura gracias a los talleres infantiles del museo. Fuera del Prado –aunque producido por éste en colaboración con el director José Luis López-Linares–, se proyectará el documental El Bosco, el jardín de los sueños, en el que diversas figuras del mundo de la cultura reflexionan sobre los significados personales, históricos y artísticos de El jardín de las delicias.

 

Además, gracias a esta exposición, el Museo del Prado se ha lanzado a publicar su primer cómic, El tríptico de los encantados (Una pantomima bosquiana), firmado por el gran Max, y en el que se le rinde un homenaje muy particular al pintor, que huye de la simple biografía o del homenaje sin más, para adentrarse de lleno en la compleja mente de El Bosco. Tres historietas, que funcionan a modo de tríptico, en torno a los cuadros de la Extracción de la piedra de locura, El jardín de las delicias y Las tentaciones de San Antonio Abad. Una obra de estética absolutamente minimalista, que se centra únicamente en los personajes de los cuadros, y que contrasta con el estilo abigarrado del pintor flamenco. Una publicación que hace inevitable la comparación entre el carácter teatral de los escenarios que El Bosco representa en sus pinturas y las viñetas de un cómic. El libro se puede hojear y adquirir en la propia tienda del Museo del Prado.

 

Max

 

Si en Madrid ya teníamos suerte de contar con la más numerosa colección de obras de El Bosco, los préstamos que se han reunido para esta exposición, procedentes de museos de todo el mundo, junto a las piezas de otros autores que contextualizan su figura, hacen de esta una muestra excepcional y totalmente única. Sin duda, la exposición del año en la capital.

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