El extraño caso Taman Shud

Es raro en mí no escribir de mi ciudad, pero en estos días que vivo fuera de España, Madrid me resulta lejano y muy apetecible. Me puede la añoranza, por lo que he decidido hablar (escribir) de algo bien lejano en el espacio y en el tiempo. Por: Diana Aller.


25 febrero 2014

 

Me gustan las biografías de los asesinos en serie, los crímenes y patrones de conducta de gente demente, los misterios y las cosas rarunas. Uno de mis crímenes favoritos, por lo extraño que resulta todavía a día de hoy, es el caso Taman Shud.

 

1 de diciembre de 1948. A las 6 de la mañana aparece el cadáver de un hombre en Somerton Beach, Australia. Un farol ilumina la sórdida escena. El sujeto está tendido en el suelo, y un código aparece escrito junto a él: 4 8 15 16 23 42. Una serie de números en orden creciente que sigue sin descifrarse.

 

La policía comprobó que las etiquetas de la ropa habían sido meticulosamente cortadas. A pesar de todo, se determinó que la chaqueta provenía de Estados Unidos. Se cotejaron huellas y dentadura con registros australianos y norteamericanos, sin conclusión alguna. En la autopsia se determinó que la víctima había ingerido pocas horas antes de morir un pastel. No había rastro de venenos aunque el resto de las pruebas apuntaban a una muerte por envenenamiento. Lo que sí llamó la atención era la proporción anormalmente grande de un órgano: el bazo, que al parecer era tres veces mayor de lo normal.

 

Un mes después, el 14 de enero, apareció una maleta marrón en la cercana estación de tren de Adelaide. Se determinó que podría pertenecer al sujeto en cuestión, y la policía, comprobó que todas las etiquetas de la ropa habían sido igualmente cortadas. Apareció el nombre de “T.Keane” en una de las asas, “Keane” en una bolsa de lavandería y “Kean” en un chaleco. Pero, ¿Qué significan esos nombres? ¿Era el nombre del desconocido o de su asesino?

 

Alguien descubrió semanas más tarde que en el pantalón del individuo había un bolsillo secreto donde se encontró un pedazo de papel amarronado que se determinó que era una página arrancada de un libro. En ella estaban escritas las palabras “Taman Shud”, que al parecer significan “terminado” o “completo”. Según se dijo, la página provenía de un libro raro y difícil de encontrar, la traducción de una colección de poemas llamado “El Rubaiyat” de Omar Khayyam.

 

Tras una pormenorizada búsqueda, encontraron una copia del mismo libro en la parte de atrás del asiento de un coche cerca de donde se halló el cadáver. “Taman Shud” no se encontraba en las páginas del libro. En cambio, encontraron una tarjeta de biblioteca con el nombre del fallecido impreso.

 

La cosa se vuelve más rara cuando se encuentra en la parte de atrás del libro un extraño código: una serie de letras sin sentido aparente en varias filas, la segunda de ellas tachada.

WRGOABABD
MLIAOI
WTBIMPANETP
MLIABOAIAQC
ITTMTSAMSTGAB

 

Hoy sigue sin descifrarse el código, que parece responder a un patrón concreto y no ser letras colocadas al azar, y el misterio continúa (y me temo que continuará) sin resolverse. ¿Quién era este hombre? ¿Por qué le mataron? ¿Cómo fue asesinado? ¿Por qué tenía las etiquetas de la ropa cortadas? ¿Qué significa el código numérico encontrado junto a él? ¿Y las letras del libro? ¿A qué se referiría la expresión “Taman Shud”?

 

La única pista que se pudo seguir (y que no llevó a nada) fue que en la parte posterior del libro apareció el número de teléfono de una ex enfermera que vivía en el barrio donde apareció el misterioso cadáver, pero nada parecía saber del caso.

 

El cadáver fue sepultado en 1949, la extraña copia de “El Rubaiyat” con la página arrancada fue extraviada en 1950 y la maleta se destruyó en 1986, ya que se concluyó “que no aclaraba nada”. En Australia, hay una lápida que reza: “Aquí yace el hombre desconocido que fue encontrado en Somerton Beach el 1 de diciembre de 1948”.

 

 

En 2011 una mujer británica encontró entre las pertenencias de su difunto padre una tarjeta de identificación norteamericana de un tal H. C. Reynolds que tenía cierto parecido al muerto aparecido en Australia hacía más de 60 años. Se cotejaron los rasgos físicos y la edad, todo podría cuadrar, incluso un significativo lunar en la mejilla. Sin embargo, ninguna búsqueda en archivos estadounidenses, británicos y australianos dio con H. C. Reynolds; cuya identidad no aparece en ningún lugar.

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Comentarios:

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Alf says:

¿La serie numérica es la misma que la de Perdidos?

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