El festival más follonero

«¡Hostia un libro!» o «El increíble HUL», como queráis llamarlo, es un festival que junta  microedición y edición independiente con deportes de contacto. Aunque parezca mentira, este sábado celebra su segunda edición. Por Curro Esbrí


17 junio 2015

Foto: Ana J. Revuelta.

Foto: Ana J. Revuelta.

 

Esta vez el HUL ha cambiado la lucha libre por el roller derby, pero el espíritu es el mismo. Las publicaciones estarán presentes en una feria mientras las Black Thunders Derby Dames darán una exhibición. A quienes estuvimos allí el año pasado ya no nos parece extraña la relación entre edición y mamporros, de hecho, una vez los ves funcionar juntos, todo cuadra. La prueba de que funciona está en que este año repiten gracias al éxito de la anterior edición.

 

Los responsables de todo esto son Elisabeth Falomir, Francisco Serrano, Pedro Toro y Alberto Haj-Saleh. Hablamos con este último porque, como dice la web del evento, “le salió la pajita más corta” y le tocó llevar la comunicación del HUL.

 

Cuando le preguntamos por las razones por las que un festival que parecía irrepetible se ha, en efecto, repetido, él nos responde que «la acogida el año pasado fue tan buena y, sobre todo, el feedback que nos dieron los editores y el público después fue tan positivo que era el paso lógico, ¿no? Además, nos hemos pasado meses recibiendo correos y mensajes de “yo quiero ir al HUL de este año, ¿eh?” ¡No es que tuviéramos demasiadas opciones de negarnos!»

 

«Todos recordamos con mucho cariño a las chicas de La Tribu», añade Alberto rememorando las mejores anécdotas del año pasado, «que montaron un tipi entre los stands y se dedicaron a pintar a los niños de indios. También la locura que se formó en torno al combate, que había gente incluso subida a los árboles. Y cómo no, la ovación cerrada de los editores cada vez que alguien de la organización bajaba la rampa de la Cebada con el carrito lleno de cerveza. También hubo un momento de caos cuando tuvimos que desmontar la feria a toda pastilla porque había otro evento que comenzaba por la noche, un salsódromo, y hubo un momento en el que podías golpear a alguien en el ring con un libro de Caramba Cómics mientras bailabas cumbia, que suena divertido pero no lo es tanto. Este año no habrá salsódromo, tenemos todo el día para nosotros.»

 

Foto: Ana J. Revuelta.

Foto: Ana J. Revuelta.

 

El lugar de reunión de la feria será de nuevo el Campo de la Cebada. Alberto Haj-Saleh justifica la repetición: «para empezar es un sitio céntrico, amplio y al aire libre. Ideológicamente estamos muy cerca de ellos: también es un lugar autogestionado y tiran mucho de la solidaridad vecinal, es el espíritu que impregna el HUL. Además es un espacio que se nos ha cedido en asamblea, cosa que, por cierto, puede hacer cualquiera: ir a la asamblea de los lunes, presentar un proyecto y pedir el espacio. Y por supuesto tiene ojos de buey en las paredes. ¿A quién no le gustan los ojos de buey?».

 

Según nos cuenta Alberto, el hecho que permitió que este año se decidieran por el roller derby fue la película Whip it. «Después fuimos a ver un partido de las Black Thunders Derby Dames en Chamartín y el ambientazo fue tan espectacular que nos vinimos arriba y decidimos ir a por ello. Además cumple todos nuestros requisitos: hay guantazos y hay drama

 

Pero el corazón del festival es la feria, como demuestra el hecho de que este año se han apuntado ya más de 100 librerías de barrio y sellos editoriales, el doble que en 2014. Además, el HUL sigue con su carácter inclusivo por bandera y entre los participantes podemos encontrar nombres consagrados como Kalandraka, Capitán Swing o Libros del Zorro Rojo, pero también proyectos recién nacidos o de vocación underground como Dioptrías, Prosa Inmortal, Dirty Works, Sisterhood… Esta variedad no impide que la gente se sienta comodísima compartiendo espacio. ¿Cuál es el secreto del HUL? «Pues mira», responde Alberto, «nos lo dijo uno de los editores de la editorial fanzinera Dátil: el colocar a todos al mismo nivel le sentó bien a todo el mundo. Los stands, al ser mesas y no estar cerrados, consiguen que todos estén muy juntitos, que no haya aislamiento, que si te vas a comer algo el de la editorial de al lado te cuide el chiringuito. Al final no siempre tienes ocasión de conocer a los que juegan en tu misma liga y esa sensación de estar todos en el mismo bando fue muy bonita.»

 

Foto: Ana J. Revuelta.

Foto: Ana J. Revuelta.

 

Por otro lado, una de las novedades más interesantes del HUL este año es la publicación por parte del mismo festival de Folloneras. Quien se ha ocupado de coordinar las colaboraciones escritas (edición y corrección) de esta publicación es Elisabeth Falomir, mientras que Pedro Toro ha coordinado el apartado gráfico, Sara López Cervera se ha ocupado del diseño y maquetación y Puño de la ilustración de cubierta e imagen gráfica del festival (es suyo el cartel de esta edición).

 

El resultado final ha sido un fanzine colaborativo, una revista, un libraco… bueno, mejor que nos lo explique la misma Elisabeth: «como los integrantes del HUL somos unos completos inconscientes, pensamos que sería buena idea lanzar una pequeña publicación conmemorativa de esta segunda edición. Una fanzinillo así chulo, algunas páginas fotocopìadas, con grapa y tal… Como además de editora soy de entusiasmo fácil, crear algo tangible que poder releer pasada la feria me hacía mucha ilusión.»

 

Pero parece ser que la cosa se desbordó: «como en HUL estamos rodeados de gente molona, generosa y con talento, resulta que al difundir la convocatoria abierta para buscar colaboradores para nuestro —recuerdo— fanzinillo grapado, nos topamos con una respuesta masiva. Fue sobrecogedor y emocionante ver cómo se nos llenaba la bandeja de correo de propuestas. Finalmente, y dado que la idea inicial claramente se nos había ido de las manos, decidimos condensar todas las colaboraciones en un LIBRACO: son 170 páginas y cada texto va acompañado de una ilustración creada especialmente para la ocasión.»

 

Folloneras_teaser_rosa

 

«El requisito indispensable», nos dice Elisabeth sobre el criterio de selección de los y las participantes, «consistía en que el texto propuesto se adaptase a nuestra temática follonera. Dicho esto, el libro refleja multitud de géneros, tonos y enfoques: desde una entrevista a la mítica Penelope Spheeris a un artículo sobre humoristas de stand-up comedy».

 

Realizado por artistas y escritoras/es como Elisa McCausland, Ana Galvañ, Amarna Miller, Darío Adanti o Guillermo Zapata, entre otros/as, Folloneras está dedicado «a todas aquellas mujeres que, ya sea a base de empujones y guantazos físicos, conceptuales o verbales, han destacado culturalmente por su amor al follón y a la hostia seca».

 

Café Molar, una librería del barrio que repite este año en el HUL, dará cobijo el mismo día (19 de junio) a la presentación de Folloneras y a la inauguración de exposición fotográfica del mismo nombre, que aspira a tumbar clichés de género retratando el deporte de contacto femenino con fotografías de Valeria Fraile, Sara Barberá y Cesar Viteri.

 

Pero ¿qué veremos en la feria? ¿Qué tipo de publicaciones son las responsables de que se monte este sarao en La Latina?

 

Antonio y Kika, de Café Molar, dicen que llevarán «una amplia y supermolona selección de cómics, libro ilustrado, narrativa e incluso algo de poesía. En general material de editoriales independientes y autoediciones, por supuesto que no estén presentes por su cuenta en el festival. Y también llevaremos una selección de vinilos de sellos pequeños y bandas nacionales que se autoeditan. Completaremos el chiringuito con camisetas, bolsas de tela y fruslerías varias». «Esperamos», añaden «que este año, que podemos quedarnos hasta las 22 y el ¡Hostia Un Libro! ya es conocido estratosféricamente, la cosa se dé mucho mejor». Si se les pregunta por las razones por las que participan, las tienen claras: «las hostias, sobre todo las hostias, que es algo que nos encanta. Una buena hostia bien dada es algo grandioso, aplaudirle la cara a alguien… Ahora ya en serio, nos encantan este tipo de iniciativas un poco fuera de las institucionales, nos parecen mucho más frescas y representativas de lo que es la cultura en las ciudades. También nos interesa la parte lúdica, la de compartir algo que haces con gente que se dedica a lo mismo en un entorno divertido. Lo que viene siendo beberte unas birras con los colegas y compañeros del gremio».

 

Arrebato Libros es a la vez librería, editorial y un núcleo de gestión cultual. Su presencia en la cultura madrileña es innegable y estarán en el HUL, aunque esta vez, como nos ha confirmado Pepe Olona, solo como editorial, «con nuestras publicaciones y con muchas ganas de pasarlo bien.» Arrebato no ha participado en otras ferias que podrían casar con su fondo, como la Feria de Libreros de Viejo o incluso la Feria del Libro de Madrid, pero sí han decidido unirse a esta, porque tenían «ganas de verlo y vivirlo. La verdad que nosotros no somos mucho de ferias ni de gremios. Vamos muy a la nuestra, en esta ocasión y hablando con Fabio, editor de Delirio, decidimos unirnos en el HUL». Para Pepe «es importante crear una red entre editores y gestores. Estas ferias permiten interactuar con compañeros y conocer nuevas propuestas. Para nosotros este es el objetivo principal».

 

Foto: Ana J. Revuelta.

Foto: Ana J. Revuelta.

 

José Pons, fundador de la editorial Melusina, especializada en ciencias humanas y sociales, dice que al HUL se traerá «los libros más gamberros del catálogo de la editorial, para que les dé un poco el sol de junio». También hacen hincapié en la autogestión del HUL, que creen que «reivindica otra forma de montar actividades culturales, al margen del apoyo institucional. Además la segunda edición está especialmente dedicada a las mujeres que arman follón: ¡en Melusina publicamos a unas cuantas y teníamos que participar!».

 

Juan Cruz, de la editorial independiente jienense Piedra Papel Libros, recuerda que «la primera edición fue bastante bien. Nos arriesgamos porque siempre implica un gasto importante el desplazamiento desde Jaén, pero al final mereció la pena, ya no solo por el tema de la venta, sino porque se conoce de primera mano el trabajo de otras editoriales a las que les seguimos la pista desde hace mucho tiempo. Al final es un día muy divertido, porque tiene también un punto festivo que, a nuestro entender, es importante. Hay que dar puerta al lloriqueo permanente que caracteriza a buena parte de los responsables del mundillo editorial». Y es que, aunque dedicarse a la microedición no es tarea fácil, Juan mira el lado positivo: «con algo de pasta, buenas ideas y mucho trabajo, uno puede hacerse un hueco con sus libros. Desde luego, lo que nos hace tirar para adelante es el punto de aventura que tiene todo esto. Tenemos poco margen para equivocarnos y poca idea de la cosa empresarial, pero merece la pena el riesgo. En cierta forma, es un proyecto de vida compatible con hacer las cosas que nos gustan y eso, hoy en día, tiene un punto antagonista que sin duda nos conforta».

 

También es interesante destacar que al HUL vienen representantes de un aspecto de la microedición al que quizá no se le dé tanta importancia como se merece: las revistas. Este año podremos encontrar ejemplares de Bostezo, 190º Magazine, Revista Borrador, Mincho Magazine… Hemos preguntado a Paco Inclán, editor de la revista valenciana Bostezo, para que nos dé su punto de vista sobre el tema. «Como en los libros», dice, «hay revistas que pertenecen a grandes grupos editoriales y otras, como Bostezo, que las elaboramos de manera casi artesanal, con el entusiasmo de un grupo de gente. Una revista sirve como plataforma de encuentro de diferentes disciplinas y enfoques. En cada número de la revista contamos con unos sesenta colaboradores y colaboradoras. En ese sentido, el espíritu de una revista es más colectivo que el de un libro, donde hay menos gente involucrada en su edición. Dicen por ahí que las revistas impresas están condenadas a desaparecer, pero cada vez que desaparece una cabecera surgen otras nuevas: atemporales, efímeras, mordaces, ilusionantes».

 

Por último, hablaremos de uno de los temas, digamos externos, que más preocupan a los organizadores y participantes, y que viene de montar una feria al aire libre en pleno junio en Madrid. Estamos hablando del calor. El año pasado hubo unas horillas en las que parecía que hasta los toldos que nos protegían del sol iban a derretise… Después de preguntar a todas las partes, podemos decir que los organizadores esperan sin demasiada fe que las temperaturas sean clementes, aunque las previsiones dan unos 32 graditos de máxima para el sábado… Mientras que los participantes lo tienen claro. Todos coinciden en que habrá que beber más cerveza. Sin embargo, en Café Molar parece que le han dado más vueltas: «Antonio llevará un mankini turbopacket y Kika un montón de botes de crema anticelulítica efecto frío del Mercadona, echársela por todo el cuerpo es lo más parecido a la criogénesis que puede llegar a experimentar el ser humano. Si os acercáis a nuestro puesto os la dejaremos probar. Aunque ahora que lo pienso tenemos un ventilador gigante en Molar, si conseguimos una toma de electricidad igual nos lo podemos llevar también y untarlo con la crema para tener aire frío (ideas de bombero…)».

 

Sea como sea, haga calor o llueva a mares, lo que parece claro es que en el Campo de la Cebada este sábado se va a armar un buen follón…

 

Cartel de Puño.

Cartel de Puño.

 

II Festival de Microedición y Guantazos ¡Hostia un libro! 20 de junio, de 12 a 22h ininterrumpidamente, Campo de la Cebada (<M> La Latina). 

 

Fiesta de presentación HUL. 18 de junio, 22h, El Juglar (C/ Lavapiés, 37, <M> Lavapiés). Con la música de bandas rebautizadas literariamente para la ocasión: Petarlovecraft (aka Wicked Wanda) + Las Byrons (aka Vecchias) + DJ GallE.T.A. Hoffmann (aka DJ Dylan Tomas-Du-Glass). 8 euros+consumición.

 

Presentación FOLLONERAS fanzine + expo. 19 de junio, 20h, Café Molar (C/ Ruda, 19, <M> La Latina).

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