El Guincho: de Bombay a Hiperasia

Este es el retrato de un viaje apasionante por los sonidos más personales y arriesgados de un artista diferente que habla más con su música que con sus palabras. Sus letras siempre obedecen al compás de su mente, y en su último trabajo ese reflejo mental brilla como nunca a través de la innovación artística y tecnológica. Bienvenido a un desafío musical llamado HiperAsia. Por David Arias


08 diciembre 2015

el guincho

Foto: Adrià Cañameras.

 

HiperAsia” no es un estado mental, “existe, realmente es un espacio físico a las afueras de Madrid”, nos comenta este autor de himnos urbanos llamado Pablo Díaz-Reixa y conocido como El Guincho. Para llegar a “HiperAsia”, un frío mundo de sintetizadores, el músico canario ha pasado por la calidez de “Bombay” y aquel disco llamado “Pop Negro” allá por el 2010. Hemos querido reencontrarnos con el autor de aquellos temas sorprendentes que nos dejaron tan buen sabor de boca.

 

Ha sido un largo trayecto desde su último y aplaudido “Pop Negro”. “Tras dos años de gira tras el disco, mi madre enfermó y tuvimos que cancelar los últimos directos de la gira para que pudiera cuidarla. En 2014, mi productor me ofreció un piso en Guindalera si lo acondicionaba. Y allí me instalé. Surgió algo guay de mi trabajo junto a mi ingeniero de sonido, Brian Hernández, durante año y medio de trabajo.” En esos años el país ha sufrido graves transformaciones que no tienen relación con el aire más callejero de su nuevo trabajo. “No me ha afectado lo externo. Tuve que frenar mi carrera por un tema personal y he estado ajeno a todo, aunque para nada soy insensible con todo lo que ha sucedido en este país pero no veo el reflejo en ‘HiperAsia’”.

 

El nuevo disco de El Guincho es todo un trampantojo, nada es lo que parece porque tiene un significado musical mucho más profundo. La aparente soledad presente en los temas simplemente es una cuestión técnica a pesar de la carga emocional de sus letras. “La soledad aparece para ilustrar mis canciones. Lo más importante para mi es cómo suena el disco. Alrededor del sonido la soledad sirve para explicarlo. Hemos querido desplazar el centro de la canción en mono, haciendo algo muy seco, todo lo que sucede alrededor de eso son sonidos con la finalidad de alterar el sentido habitual de la escucha o que rompiera con lo que esperas que sea el discurso de la canción. Los textos explican esa idea desde la perspectiva de un personaje solitario al que le ocurren cosas, reflexiona en voz alta y se enfrenta a una parte de sí mismo que no le mola. La idea es táctica, está colocada ahí para entender el concepto de las canciones”.

 

Ese es el verdadero viaje desde “Bombay” a “HiperAsia”, el de un sonido fácil a otro más intrincado al que no estás invitado. “En mis otros discos el sonido era más placentero, te ayudaba a escuchar las canciones. Quería usar la idea contraria, que la puerta de entrada sea un elemento muy seco y que todo lo que ocurra sea un boicot de esa experiencia mediante silencios, distorsión, filtros, jugando con la profundidad de un grave metiendo un reverb, usando delays cortos y ese tipo de cosas. Partiendo de un disco como el anterior, donde los límites los marcaba un género como el pop, ahora quería jugar con el estilo”.

 

La mente creativa trabaja por etapas hasta que encuentra el punto de fuga idóneo para lanzar su creatividad al mundo. En el caso de El Guincho, el nombre del disco responde al punto de no retorno de unos sonidos locos que empezaron a tener sentido en ese lugar mágico y desolador. “‘HiperAsia’ es un gigantesco bazar chino. La sensación de estar ahí fue muy inspiradora. Cuando fuimos a reformar el estudio, pasamos por un HiperAsia a comprar las pinturas y todo lo demás. La sensación de estar en esos pasillos con todos esos objetos alineados fue la cuadratura del círculo de los sonidos que estaban en cabeza”.

 

El disco está disponible en diferentes wereables NFC y verá la luz en el mes de enero. El formato de este trabajo es una buena muestra de los caminos que le quedan por recorrer a la música. “La idea de los wereables como disco es una reflexión de mi carrera. Nunca he vendido muchos CDs ni vinilos. Yo no soy muy selectivo comprando discos, personalmente no los compro para apoyar la carrera de un artista sino para pinchar. Por lo que empecé a pensar en fusionar mi música con otro tema que me apasiona: el internet de las cosas y la realidad aumentada. A mi me cuesta venderle a alguien un CD de El Guincho, yo no lo compraría. La parte interesante de mi proyecto está en otro sitio”. Ese lugar se encuentra en “un formato más honesto en el que se refleja mi visión de la música: un chip NFC, que te da acceso a un mundo virtual. Se trata de grabaciones mías con otros alias o de amigos que solo graban para ese universo HiperAsia virtual. Todo el mundo cuando descubre a un artista se pregunta de dónde sale, quién suena similar, con quién actúa, quién le produce, cómo se viste, qué mira… y toda esa información está concentrada en un mundo virtual a través de ese chip”.

 

Foto: Adrià Cañameras.

Foto: Adrià Cañameras.

 

A pesar de ser un apasionado de las nuevas tecnologías, no concibe su nuevo universo como una red social, sino como un HiperAsia donde encuentras productos que explican la idea del disco. La distribución de este mundo fascinante y virtual se realizará únicamente a través de Internet, donde se podrán adquirir todo tipo de wereables con las canciones del álbum y el acceso a ese mundo exclusivo y fascinante de El Guincho.

 

El proyecto dio muchas vueltas hasta conceptualizarse en el producto final. “Mi idea era hacer un objeto NFC, yo quería que hubiera algo humano en todo ello y que no solo fuese un frío chip. Lo único que compartimos con los demás humanos es el gesto. Es algo muy íntimo y lo hacemos todo el rato. Por lo que me molaba que fuera un gesto lo que activase mi mundo virtual. De esa manera surgió la idea de posar el móvil sobre la pulsera o la ropa. Normalmente los gestos que hacemos con los móviles nos alejan. Me parecía guay hacer algo a la inversa, o sea pegar el móvil a ti, a una gorra, a una pulsera o a una camiseta”.

 

El Guincho es un nómada que no sabe estar quieto en un mismo lugar mucho tiempo, aunque Madrid le ha sorprendido para bien. “Madrid fue una experiencia interesante, era un sitio que nunca me había atraído especialmente. Cuando fui a Berlín a hacer “Pop Negro” fue una excusa para vivir allí. Madrid fue posible gracias a Mark y a Everlasting. La ciudad ha afectado directamente al sonido, puesto que aquí descubrí HiperAsia. Me encanta Madrid y eso es una sorpresa porque no lo esperaba”. De su intensa vida madrileña, El Guincho destaca “Casa Gónzalez, y me flipa El Retiro, porque en Barcelona –donde ha residido durante más de una década– no tenemos un sitio así. Juego al fútbol en Orcasitas y de allí me flipa cómo vive la gente en los bloques y fuera de ellos. Me fascina Plaza de España con su Edificio España cerrado, me encanta ir al Cock a tomar algo, al Gumbo, a Las Rosas. Podría estar hablando horas de lugares que me cautivan”.

 

Su estilo de vida es fruto de la globalización y de unos tiempos y una personalidad que se sienten cómodos sin ataduras. “Siempre he vivido nómada, no puedo compararlo con pasar mucho rato en un sitio. El lugar donde más tiempo he vivido es Barcelona y tampoco he estado mucho tiempo sin viajar desde allí”. Nadie mejor que él para explicarnos los pros y los contras de esta genuina forma de vida. “Cuando paso mucho en un sitio tengo la necesitad de irme a uno nuevo. Tiene cosas buenas, como aprender mucho más o quitarte prejuicios, y malas, es más difícil establecer relaciones duraderas”. No obstante, “ha influido mucho en mi concepto de la música. No creo que vuelva a Canarias. Voy una vez al año y con eso ya está bien. No quiero establecerme en ningún lugar aún, soy joven todavía. Aunque Barcelona me encanta y a lo mejor algún día volveré”.

 

 

En su disco puedes encontrar muchas e interesantes referencias a la comida basura, pero como todo lo que rodea a su letras nada es lo que parece. “Yo no lo planteo como algo peyorativo, no es que me ría de ello o lo ridiculice, es solo un reflejo de lo que vivimos. Hemos pasado muchas horas en locales así, por lo que son parte importante de nuestra vida”. Aunque si le dan elegir un plato, se queda con las “papas de mi abuela, sin dudarlo.”

 

El protagonista de un largo viaje siempre es un sabio que ilumina a los demás con aquello que ha ido aprendiendo en lugares remotos. El recorrido de El Guincho por diferentes países en los que es más reconocido que en su propio país –algo que no le preocupa especialmente, aunque obviamente le gustaría que no fuera así– se refleja en “HiperAsia”, una parada futurista en el camino de un artista esencial para entender las nuevas vías por las que discurre la música.

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