Comprar golosinas, escribir un thriller

Ha pasado más de un año desde que a Javier Gullón le propusieron trabajar en una coproducción que iba a dirigir Denis Villeneuve (‘Incendies’, ‘Prisioners’). Tras esa primera llamada ha viajado varias veces a Toronto, ha pasado por el Festival de San Sebastián y ha disfrutado de unos cuantos homenajes gastronómicos. Aquello que escribió llega ahora a la cartelera y tenemos muchas ganas de verlo. ‘Enemy’ se estrena hoy con Jake Gyllenhaal como doble protagonista. Por Gorka Elorrieta


28 marzo 2014

 

 

Hace poco viajaste a Toronto para la gala de los “Goya” canadienses… ¿Cómo fue la experiencia? ¿Es igual de aburrida que aquí? ¿Cómo le fue a ‘Enemy’?

La experiencia fue divertida, quizás porque era la primera vez. Mi productor canadiense me avisó con apuro de que la gala de entrega de premios era larga, aburrida, sin mucho glamour y que incluso a veces llegaba a dar vergüenza ajena… Tuve que explicarle que en España hacemos las galas de la misma manera. Lo más divertido creo que fue estar rodeado de famosos… completamente desconocidos para mí. Lo hacía todo un poco más absurdo.

 

La cosecha fue buena. ‘Enemy’ era la película más nominada y fue la que más premios consiguió (cinco). Yo no gané el de guión adaptado, pero no importó porque en la fiesta posterior había mucho vino.

 

¿Qué tal ha sido trabajar con un director del prestigio de Denis Villeneuve (nominado al Óscar y un referente del actual cine canadiense)?

Con Denis ha habido una conexión muy fuerte desde el primer día que nos conocimos. Los dos vemos el cine de la misma manera y nos entendemos a la perfección (a pesar de que –o quizás por eso– los dos hablamos un inglés poco ortodoxo, por decirlo de alguna manera). Ha sido un golpe de suerte conocerle y que convierta en imágenes algo que yo he escrito. Su talento como director es extraordinario, tiene mucho poderío y lo que rueda deja cierto poso.

 

Para un guionista… Vale, Canadá no es Hollywood (y la peli es una coproducción), pero ¿qué diferencias –obviemos el tema económico- te has encontrado con la industria nacional? ¿Cómo se trabaja? ¿Cuál es el trato?

Realmente no puedo opinar en profundidad de la industria canadiense porque solo he escrito dos películas allí, y ambas para el mismo productor. A grandes rasgos, es una industria bien protegida, con ayudas y leyes que apoyan (cuánta i griega) una tradición de defensa de la cultura bastante fuerte.

 

Trabajando allí me he sentido muy valorado, me han transmitido mucha seguridad y me han dado siempre muy bien de comer, que quizás sea lo más importante.

 

 

Tu guión se basa en una novela de José Saramago (‘El hombre duplicado’). ¿Cómo te enfrentas a un texto ajeno? ¿Qué libertad tuviste en este proyecto para jugar con el libro original?

Uno se enfrenta a un texto ajeno con mucho respeto, pero también con la convicción de que el guión (y la película, luego) tiene que ser independiente. En todas las reuniones, Denis y yo siempre hablábamos de tratar de generar las mismas sensaciones que nos había generado el libro (vértigo, intimidad, angustia, sensualidad…), pero no recorriendo necesariamente los mismos caminos, ni usando las mismas armas. Nos dieron libertad y nos dejamos llevar sin mirar demasiado atrás, pero siempre con la intención de llegar a un lugar cercano al del punto de partida.

 

Además, ocurrió algo: en 2010, al principio del proceso de desarrollo, durante una calurosa tarde en Montreal, Denis y yo preparamos una lista de preguntas que queríamos hacerle a José Saramago. De vuelta en el hotel, le mandé la lista al productor y me fui a dormir. A la mañana siguiente, las portadas de todos los periódicos contaban la muerte del escritor. El hecho de no poder hablar con él sobre todo nos entristeció. Pero creo que aunque le hubiésemos conocido, la película habría sido muy parecida a la que hemos hecho. Hace poco, Pilar del Río, traductora y mujer de José Saramago, vio la película. Su reacción ha sido muy importante y nos ha emocionado a todos.

 

¿Cuándo se cambió el título de la novela por ‘Enemy’? ¿Cuándo apareció el “nuevo” título?

Aunque el productor canadiense quería titular la película ‘The Double’, como se tradujo la novela al inglés, las primeras versiones de guión las titulé como la novela en español, ‘El hombre duplicado’. Un día, en casa de Denis, nos pusimos delante de un papel a soltar títulos, hasta que apareció ‘An Enemy’. A los dos nos encantó.

 

Todos los angloparlantes nos decían que sonaba raro con ese “an” delante y nosotros lo defendimos hasta que alguien dijo que según como lo pronunciaras podría sonar como “enema”. Al final se le quitó el artículo. Con o sin él, creo que la palabra sí es fiel a la historia… e incluso da alguna pista.

 

‘Enemy’ les gustará a quienes les haya gustado… 

Diré referentes que han mencionado otros en críticas o comentarios: Lynch, Cronenberg, Kubrick, Kafka… Pero vamos, salvando las enormes distancias y con la vergüenza con que hay que decir estas cosas.

 

 

¿Mientras escribías tenías a Jake Gyllenhaal en la cabeza o el actor se sumó mucho después al proyecto? ¿En qué actores pensabas para protagonizar la peli o qué cara le ponías a ese personaje principal?

No suelo escribir con nadie en la cabeza. Alguna vez lo he hecho, pero no sirve de mucha ayuda y luego suele ser frustrante: se tienen que alinear demasiados planetas para que el actor que protagonice la película sea el que el guionista tenía pensado. Normalmente me hago una idea física del personaje en la cabeza: el cuerpo, la cara, la voz, cómo se mueve, etc.

 

Del trabajo de guionista, ¿cuál es la parte de todo el proceso que peor llevas? (desde las primeras reuniones al último festival donde se presenta la peli)

Cualquier fase puede ser un infierno si no estás con las personas adecuadas. Te diré cuál es la que llevo mejor: cuando escribo la primera versión, cuando estoy yo solo con el ordenador, escribiendo por primera vez la historia. Es como un amanecer que dura dos meses… Y lo disfruto mucho.

 

En el guión mete mano mucha gente… ¿Alguna vez el guionista se siente satisfecho?

Sé que a veces ocurre, pero en realidad nadie debería meter mano en el guión salvo el guionista. Otra cosa es que durante el desarrollo, durante las reuniones con director, productor y, a veces, actores surjan ideas que el guionista puede convertir en suyas y aprovecharlas para hacer una película mejor. No escuchar esas voces sería temerario.

 

Por otro lado, hay que tener muy presente que un guión es una herramienta de trabajo. Un texto de cien páginas que luego van a usar cincuenta personas para montar un pollo y rodar una película. El guionista debe ser consciente de que su trabajo, por naturaleza, ha de ser convertido en otra cosa.

 

 

Hay mucho thriller en tu filmografía. ¿Es donde más cómodo te encuentras?

Me gusta el género, claro, pero no más que otros… De las películas de mi filmografía, las que surgieron de mí (me refiero a que no fueron encargos) son dos thrillers, dos comedias y una “dramedia”. Así que la cosa está bastante igualada. Es verdad que luego hay más thrillers, pero vinieron de fuera, de productores que me encargaron el trabajo.

 

En el caso de ‘Enemy’, no sabría decir a qué género pertenece. Quizás sea un thriller del subconsciente. O quizás sea, como decía el director, una película de espías neurótica.

 

Si se puede contar y hasta donde se pueda contar, ¿en qué proyectos andas involucrado ahora?

Hay dos guiones ya escritos que se encuentran en fase de financiación: los respectivos productores están montando la estructura de producción para poder hacerlos realidad. Uno de ellos es un thriller que mezcla lo rural con las nuevas tecnologías, una especie de “Perros de paja” con iPads (así suena fatal, lo sé). El otro guión es una historia fronteriza ambientada en un futuro cercano.

 

Mientras esos dos proyectos se ponen en marcha o no, ahora estoy en otra fase muy feliz, que es decidir qué escribo.

 

¿Cuántas películas (personales) guardas en el cajón de la mesilla?

¿Sin escribir? Un porrón. Eso sí, la mayoría malas.

 

 

¿Escribes fundamentalmente en casa? ¿Tienes algo así como una rutina cuando estás escribiendo?
Depende mucho de la fase en la que me encuentre. Si es más al principio, cuando uno toma notas en libretas y piensa más que escribe, me gusta hacerlo en bares (a cualquier hora). Luego, cuando estoy escribiendo el guión puro y duro, escribo en casa, dos o tres horas por la mañana y dos o tres horas por la tarde. Por último, cuando tengo que releer lo escrito y tomar notas para reescribir, vuelvo a los bares (solo por las mañanas).


Un buen lugar (café o lo que sea) para escribir en Madrid

Antes iba mucho a El Rincón (calle Espíritu Santo), por las mañanas, o al Picnic (calle Minas), por las tardes. Pero ahora me he mudado y estoy conociendo el nuevo barrio. Por las mañanas me gusta el Café Molar (calle Ruda).

 

En las dos últimas respuestas estoy muy pesado con lo de mañana y tarde, pero es que mi cabeza funciona de manera diferente dependiendo de la hora del día, y los bares también.

 

Por último, danos tu antídoto frente a los bloqueos creativos 

Salir a la calle, caminar, comprar gominolas, seguir caminando.

 

 

 

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Comentarios:

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Sonia says:

Me flipó la peli!

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