El reinado de la normalidad

La permanencia del normcore demuestra que la antimoda está de moda. Por Sandra Bódalo


23 septiembre 2014

normcore1

 

[Consejo: Leer mientras escuchas Common people de Pulp]

 

¿Qué dirían nuestras abuelas si nos vieran yendo a trabajar o a una fiesta con zapatillas? ¿Y si les dijéramos que, en realidad, no se trata de unas zapatillas cualquiera sino de las últimas New Balance del mercado o las sneakers de Karl Lagerfeld para Chanel? Primero de todo, nuestras abuelas preguntarían: “¿sneak…qué?”. Y después se llevarían el abanico al pecho y lo golpearían fuertemente para demostrar su descontento. Sin embargo, muy a pesar suyo, la antimoda o el antilook —como afirmaba el fundador de la revista Garmento, Jeremy Lewis, en el New York Magazineestá de moda.

 

Esta nueva tendencia es la Katharine Hepburn o la Frida Kahlo de las mujeres porque ha nacido para revolucionar nuestros armarios. Su nombre ya lo habréis escuchado en el eco de la blogosfera: el normcore resultado de la combinación de “normal” y “hardcore”—. Este término fue acuñado en octubre de 2013 por K-Hole, una de las agencias de coolhunting por excelencia, que lo definió como un estilo sencillo, funcional y cómodo. Lo que más me gusta de este concepto es su mantra fashionista: “#Normcore finds liberation in being nothing special, and realizes that adaptability leads to belonging” (el normcore encuentra la liberación en ser “nada especial”, y se da cuenta de que la adaptabilidad lleva a la pertenencia). En resumen, es una idea mucho más global que la moda textil, se trata de identidad, personalidad y empatía, según nuestros compañeros de Dazed & Confused.

 

normcore

 

Efectivamente, desde hace unos meses sus adeptos ya se han dejado ver por las zonas más cool de Madrid. ¿Dónde? Andando frenéticamente porque llegan tarde al trabajo en el barrio de Justicia, tomándose una cerveza entre amigos por La Latina o empalmando garito tras garito por Malasaña. Ellas han abandonado sus stilettos para descrubrir la comodidad de una buena zapatilla —por fin no soy la única liliputiense en tierra de Gullivers— y ellos han abrazado el forro polar o el anorak. Lo hipster ya no es hipster, y la plaga del modernismo exacerbado se ha visto apagado por una nueva era.

 

Un jersey desgastado, unas clásicas zapatillas blancas, los aclamados mom jeans o simplemente unos vaqueros de toda la vida, son algunos de sus grandes éxitos. Los ornamentos y el exceso se abandonan para abrazar esta no-tendencia que bebe de los años noventa. Eso sí, ¡ATENCIÓN! Como ya hemos explicado, es más que un modo de vestir, es una actitud y una filosofía de vida. No se trata de disfrazarse ni aparentar lo que no es, básicamente, es una comodidad sin pretensiones estéticas. Para evitar que os acabéis vistiendo de Jerry Seinfeld o del elenco de Sensación de vivir, podéis tomar como ejemplo a iconos de estilo como Inés de la Fressange, Caroline de Maigret, Emmanuelle Alt o la modelo Saskia de Brauw. Todas ellas siguen manteniendo ese je ne sais quoi, a pesar de aparentar “haber cogido lo primero que han pillado en el armario”.

 

normcore4

 

Ironías de la moda, la “normalidad” se ha convertido en la corriente de este otoño. Vestir sin tener en cuenta las marcas, los logos o las últimas tendencias. “La decisión de adoptar lo común como una nueva manera de ser cool, en vez de buscar la diferencia o la autenticidad“, explican los coolhunters. Sin lugar a dudas, es la venganza de la gente corriente. Hartos de ver combinaciones hilarantes e imposibles, prendas y complementos de más de cuatro cifras o bloggers y editoras que parecen salidas de un concierto de Lady Gaga. Supuestamente, su nacimiento era una clara reivindicación de lo corriente, una ironía del sistema y del consumismo representado por los compradores compulsivos o shopaholics. No obstante, las casas de alta costura no se han querido quedar atrás y Chanel, Louis Vuitton o Prada se han unido al normcore con sus mochilas y sus zapatillas listas para comprar. Aunque no hace falta irse tan lejos, las firmas españolas también siguen esta tendencia: podrás encontrar maniquíes con sudaderas, jerseys monocolores, deportivas o botas underground en los escaparates del Grupo Inditex —Zara, Pull & Bear, Stradivarius o Bershka— o zapatillas ‘slip-on’ y una colección repleta de básicos en Mango. En Madrid, los amantes del confort estamos de suerte porque el jueves pasado abrió la Pop Up Store Camino en pleno barrio de Las Letras. Sus marcas Maians o Thinking Mu, además de ser diseños 100% made in Spain, son grandes representantes del normcore debido a su estilo sencillo y casual.

 

Llegados a este punto estas son mis preguntas: ¿el “normcore” es el nuevo “hipster”? Como todo lo “anti”, ¿se acabará convirtiendo en un “hype”? ¿Se perderá su auténtica esencia: defender al individuo frente a las modas? Tendremos que esperar unos meses —o al próximo programa de Iker Jiménez— para responder a estas preguntas. El tiempo nos dirá si la “normalidad” se ha extendido por el barrio de Salamanca y los chubasqueros de Miu Miu se conjugan con las sneakers de Chanel en sus calles.

 

normcore3

 

“Sometimes I pretend to be normal, but it gets boring so I go back to being me.” (A veces pretendo ser normal, pero me aburro y vuelvo a ser yo).

–Anónimo.

20 abril 2017 by SANDRA BÓDALO

Artesanos del siglo XXI: Steve Mono


Bolsos artesanales y atemporales.


16 marzo 2017 by SANDRA BÓDALO

Decodificando a Cristóbal Balenciaga


Una expo reinterpreta a Balenciaga desde la ilustración, la arquitectura y la moda.


11 enero 2017 by SANDRA BÓDALO

Artesanos del siglo XXI: Rue Vintage 74


Decoración con piezas únicas.



Comentarios:

Añadir comentario
Jose Luis says:

Para normcore ya tengo a mi jefe y compañeros de trabajo en el curro: unos tíos grises, sin afeitar y con caspa por los hombros que presumen de no saber hacerse el nudo de la corbata, visten chaquetas tres tallas más grandes y pantalones vaqueros con campana de los años 2000-2001, comidos de mierda y puros representantes del catetismo hispano. Que se metan su normcore por donde les quepa.

dr Cho says:

Vamos que tu vas hecha una mamarracha por la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *