El tesoro de Ana Botella

La motivación detrás de hallar los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid no ha sido científica, y ni siquiera histórica o cultural, sino política y económica. Supone el último clavo en la tumba del gobierno de Ana Botella como alcaldesa de Madrid y descubre de nuevo que el Ayuntamiento de la capital concibe sin filtro todo como un producto del que rascar euros. Por Dani Garcia


31 marzo 2015

Supuesto retrato de Cervantes, por Juan de Jáuregui.

Supuesto retrato de Cervantes, por Juan de Jáuregui.

 

Quizá. Es posible. No tenemos la certeza absoluta. Somos prudentes. Sí pero no.

 

Con la arqueología de biblioteca en la mano, ya se sabía que los restos del escritor español podían estar en el subsuelo de la cripta del convento, pero la arqueología de campo era una motivación lícita para corroborar el trabajo bibliográfico. No se podían prever los resultados científicos antes de iniciar la excavación, aunque varios factores como el tipo de suelo y la temperatura no invitaban al optimismo. El informe final no despeja la hipótesis científica pero sí da una “probabilidad razonable” de que se han encontrado los (pocos) restos de Cervantes. A partir de ahí, cada uno es libre de graduar su nivel de escepticismo y fe en la ciencia.

 

Las ‘municipales’ a la vuelta de la esquina

 

El repentino arrebato de fe en la ciencia de Ana Botella y su gobierno, difícilmente compatible con su ávida fe religiosa, no es más que uno de los muchos hechos que certifican las intenciones políticas en la calamitosa gestión de esta excavación para hacerse la foto cortando la cinta como si de otra rotonda se tratase. Pero, siguiendo la terminología científica, lo correcto es elaborar una serie pruebas, unas probabilidades razonables de que el Ayuntamiento de Madrid ha utilizado (y utilizará) al escritor de El Quijote como arma política y económica.

 

De entrada, no hay un plan posterior para rescatar, profundizar y difundir la memoria de Miguel de Cervantes a raíz de sus restos mortales. “Nos vamos a poner a ello”, dijo Botella con su habitual carencia de elocuencia ante los medios en la multitudinaria rueda de prensa donde se anunció a bombo y platillo el descubrimiento. Por no haber no ha habido plan de excavación, la gestión ha ido con muchas prisas en un proyecto que no estaba abierto, no participaba el Instituto Cervantes o el Ministerio de Cultura, era sólo del Ayuntamiento. Hay que añadir a esta poca transparencia que Madrid es el único gobierno local de capital europea que no tiene un servicio público de arqueología.

 

Las probabilidades razonables se extienden a la parcela ideológica. La alcaldesa es capaz de estar un día en una manifestación provida y al siguiente subirse a lomos del caballo de la ciencia. Sin olvidarnos que la excavación de fosas es por norma una fobia en el Partido Popular, desde “electoralista” hasta “cosas del pasado” pasando por lo “innecesario” de destinar fondos; quizá estar a las puertas del cuarto centenario de la muerte de Cervantes convierta esta fosa en justificable e invertible. Y toda esta inversión en plena época de recortes donde la ciencia es uno de los mayores afectados.

 

Con las elecciones municipales a poco más de dos meses, la campaña de comunicación del Ayuntamiento de Madrid ha funcionado. Los medios han difundido hasta la saciedad la localización de los restos humanos de Cervantes y el beneficio que supondría para la ciudad. Beneficio económico.

 

La historia y la cultura como producto

 

Ya está asumido por todos: Cervantes está en el convento de las Trinitarias de Madrid. Es decir, no se puede confirmar pero lo confirman.

 

Las televisiones conectan desde el barrio de las Letras para hablar con los comerciantes de la zona, los periódicos hacen estimaciones de los millones de turistas y de euros que puede traer este descubrimiento y el ministro de Cultura califica el hallazgo de “hito”, el mismo ministro que no ha incluido la gran obra de la literatura española como obligatoria en la Ley LOMCE. Pese a esa contradicción de hemeroteca que refuerza las probabilidades razonables de las intenciones políticas y económicas, José Ignacio Wert sí que es fiel a sus convicciones. Él ya dijo en su día que El Quijote tiene solo un “papel destacado” en la formación española, desprecia la utopía y la fantasía porque es de esos que cree que hay que formar a empleados no a ciudadanos.

 

Al ritmo de un loro, el mensaje de que la tumba de Cervantes puede seguir el ejemplo de la Shakespeare ha calado. La sepultura, situada en la iglesia de la Santa Trinidad de Stratford-upon-Avon, una localidad de 25.000 habitantes entre Londres y Birmingham, recibe 250.000 visitas al año generando 8.000 puestos de trabajo directos e indirectos y 470 millones de euros según el programa de turismo del pueblo. Al Ayuntamiento de Madrid se le hace la boca agua con estas cifras aplicando estimaciones redondeadas por lo alto, pero obvian las quejas de los lugareños de Stratford sobre el aire a parque temático que empieza a tomar aquello.

 

No es malo crear turismo cultural y que aporte euros a las arcas locales, el problema de raíz es concebir un elemento histórico como una tumba de un escritor famoso, por ejemplo, como un producto del que sacar beneficio económico, no una herramienta de educación, información e identificación cultural y social. Es un mal que nos trajo el neoliberalismo al que ya se vio arrastrado el gobierno de Zapatero y que los conservadores han seguido a rajatabla incinerando no sólo la cultura sino la concepción de ésta por la población. Para ellos es normal llegar al gobierno y preguntar si el Museo del Prado es rentable. ¡Si la cultura y la historia tienen un precio!

 

Mientras se pone una chincheta en el mapa turístico de Madrid y el Ayuntamiento elucubra la gestión del futuro monumento (a algún allegado y de índole semi-privada según la teoría de la probabilidad razonable), pocas voces quijotescas quedan en los colegios que expliquen la utopía, el entusiasmo y la fantasía que representa El Quijote. Si Ana Botella supiera en realidad lo que ha significado el universo cervantino para la historia de la humanidad, sus analogías baratas no irían muy lejos de que Cervantes es de Podemos. Ella se siente orgullosa del hallazgo, se siente decente y tiene su tesoro. 

11 diciembre 2015 by SABINA URRACA

De Madriz al campo (II)


Las criaturas urbanas tenemos un grave problema con respecto a la vida en la campiña, y es que nuestras mentes son tarros rebosantes de clichés cinematográficos.


10 noviembre 2015 by SABINA URRACA

De Madriz al campo (I)


La huida de Madrid, para que sea efectiva, debe hacerse al campo. Esta es la única posibilidad de desanudar temporalmente el vínculo con la capital.


21 octubre 2015 by REDACCIÓN

El futuro ya está aquí


Hoy, 21 de octubre de 2015, Marty McFly habría llegado al futuro. ¿Cómo se celebrará en Madrid este día de homenaje a “Regreso al futuro”?



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *