“Hay que quitarse ya esa losa del directo. Lo importante es que el espectáculo sea divertido y honesto”.

Ellos se presentan así: “Elías e Ignacio son Elías e Ignacio”. Por eso hablamos con ellos, para saber un poco más sobre quiénes son realmente Elías e Ignacio. Por Sabina Urraca


08 enero 2016

Foto: Jonay P. Matos.

Foto: Jonay P. Matos.

 

Noche de agosto de 2015. Milagro en Madrid: la glorieta de Legazpi vomita sin haber cenado una rave seminudista. Somos unas cincuenta personas retorciéndonos salvajemente al son de la Lambada, el Sararináin, los Chunguitos. Un desconocido me acompaña en una traducción libre y simultánea al español del Girls just wanna have fun. Antes de irme, le regalo media empanadilla de atún. Días después, un amigo recordará a ese tío como “ese chico graciosísimo con la boca de Vanessa Paradis”. No sabíamos que habíamos rozado una estrella con los dedos.

 

Días después, el feisbuc me revela que Nacho García es el cantante del grupo de moda Elías e Ignacio, cuyo hit Sangría ya me sabía de memoria. Siento la impotencia de una belieber que de pequeña jugó en el parque con Justin sin saber en quién llegaría a convertirse ese nene mindundi.

 

 

Sangría es un tema que toca todo lo que tiene que tocar: te ahoga sin miedo en el bakalao más bestial, pero por otro lado roza tu romanticismo de pueblo desde ese susurro inicial que dice: “minis de salchipapas…”. El corazón del amante de la verbena más gata se deleitará con lo que viene después: un refrito -en el más noble y sabroso sentido de la palabra- de letras de La verbena de la Paloma.

 

Y después está Audio Mejorado… En 1999, el trío pacense Tam Tam Go saca su tema Atrapados en la red, y con ese pegadizo estribillo que habla de arrobas y mails, lo peta con la temática entonces moderna e innovadora del INTERNET. Y ahora llegan Elías e Ignacio, que sacan a pasear con gracia y salero sin par el Santo Grial del presente más rabioso: el GIF.

 

La canción que se apoya en un nuevo descubrimiento es siempre bella y tierna, porque sabe que el tempus fugit la lanzará al pozo de la burla y el olvido, pero se alza igualmente con decisión, sabiendo que las más hermosas son las orquídeas que duran dos días abiertas. Y eso son Elías e Ignacio: dos orquídeas raras, que hablan con desgana por Skype (no es la indolencia de las estrellas, sino la timidez de los genios en la sombra, pienso).

 

En su bandcamp, a modo de presentación, pone “Elías e Ignacio son Elías e Ignacio”. Bailemos una jota con la redundancia y averigüemos quiénes son Elías e Ignacio.

 

Foto: Jonay P. Matos.

Foto: Jonay P. Matos.

 

Voy a ir directa a vuestra alma de estrellas mediáticas: ¿Cómo sería la entrevista de vuestros sueños?

 

I: Si fuese una entrevista de Elías e Ignacio como grupo, hablaríamos de música española. Si fuese de Elías e Ignacio como personas, o como amigos que somos, una entrevista sobre videojuegos, gilipolleces, un poco sobre música española, aunque Elías tampoco sabe tanto de esta última.

 

E: Sería una entrevista para decir gilipolleces y para quejarnos. Nos encanta quejarnos por cualquier cosa.

 

¿Cómo empezó Elías e Ignacio?

 

I: Hubo un momento en el que quise canalizar en algo toda la obsesión y el conocimiento de música que tenía, pero me vi con que no tenía ni puta idea de tocar. Toco la guitarra mal, cuatro acordes. Pero conocía a Elías, que sí que controla. Así que le dije “quiero hacer canciones”. Y Elías dijo que sí, porque siempre dice que sí a todo el mundo. Yo fui muy insistente.

 

E: Nuestra primera canción se llama Grandeza Española, porque yo vivía en la calle Grandeza Española, 69. A Ignacio le hacía muchísima gracia eso. Esa gilipollez hizo que montáramos todo esto.

 

Vuestro directo es bastante especial (Elías se sienta detrás y pincha la música desde un MP3, y Nacho canta y baila en un primer plano) ¿Teníais pensado tocar en directo cuando empezasteis?

 

I: Se nos planteó tocar en el cumpleaños de un amigo y dijimos que sí, pero no sabíamos muy bien cómo hacerlo, y teníamos poco tiempo. Así que dijimos: Bueno, para esta vez, llevamos las canciones sin la voz, Elías se sienta en un sofá y las pincha desde el mp3, y yo canto. Total, que lo hicimos así y a la gente le encantó. Y así lo dejamos. Buscas el disfrute de la gente, y eso unos lo hacen con técnica y otros con otras armas. En ese sentido, me fascina Raúl Peligro. O Molly Nilson, que fui a su concierto el otro día. Salió con el portátil, le dio al play y se puso a cantar. Y fíjate que la tía baila bastante mal. Elías lo hace mucho mejor. Pero me gustó eso de “esta soy yo, estas son mis canciones y vamos a pasarlo bien aquí todos juntos”.

 

E: Entiendo que si vas a ver un concierto de blues, llega un tío, le da al play y ya está, pues vaya mierda. Pero si vas a Albert Pla, aceptas perfectamente que aparezca en bata en un sofá con toda la música grabada. Y funciona, porque lo que estás dando es espectáculo. Nos pareció divertido ir así a pelo. Con esta fórmula tan tonta, nos lo pasamos bien nosotros y la gente. Yo no digo que la música en directo haya muerto, pero hay que quitarse la losa, expandir lo que es el directo. Lo importante es quitar esa intensidad de los noventa, que el espectáculo sea divertido y honesto.

 

¿Qué disco soñáis hacer?

 

E: Sería un Elías e Ignacio duet. Nosotros haciendo duetos con Andy y Lucas, con Shakira. Duetos y trietos. Sería maravilloso.

 

I: El disco de mis sueños sería un casette con un combo flamenco. Con sonidos de fiesta flamenca, que es lo que más me gusta. Como un casette de Bambino, pero con nosotros.

 

Elias e Ignacio_Jonay P. Matos_2

Foto: Jonay P. Matos.

 

¿Cuál es vuestra relación con el folklore? ¿Realmente escucháis rancheras, coplas, cuplés y jotas?

 

I: Yo sí. Entre todo lo que escucho está eso. Me gusta y lo disfruto mucho. Elías no, porque él odia todo esto. Es un hater de manual. De gente que hace folklore reconvertido en España me gustan muchísimo Los Hermanos Cubero. Son uno de los mejores grupos españoles contemporáneos. Es lo que me gusta de la música popular, que habla de lo que llevamos hablando cientos de años: las relaciones, humanas, nuestra relación con los oficios, con la naturaleza, con el sexo.

 

E: Para mí esto es un experimento en el que pretendo reconvertir mi odio irracional y absurdo hacia la música latina y española en algo bonito. Aprendes a valorar cosas que normalmente has rechazado por esnobismo o por tontería.

 

Elías sí que ha estado más relacionado con el mundo de la música, pero para Nacho es la primera vez. ¿Cómo ha sido vuestra relación con la música?

 

I: Yo, cuando era adolescente, estaba en Logroño. Logroño a principios de los 2000. Eso era jodidísimo. Entre toda la mierda que escuchaba había cosas valiosas. Sobre todo grupos como Cicatriz, Eskorbuto, Kortatu… Hay muchas de las letras de aquel entonces que ahora me parecen gilipolleces, y letras que en aquel entonces me parecían gilipolleces que ahora me encantan. Ahí fue cuando me obsesioné con las letras, con la forma que tienen las canciones de transmitir las cosas, sobre todo. Es muy diferente a la de la poesía, o a la de lo que yo hago profesionalmente, que es el dibujo, el diseño. Antes del punk, a los nueve años, me flipaba Mecano.

 

E: Siempre he defendido cosas como Mecano. La forma de componer que tenía Nacho Cano era distinta a la de cualquier otro. Y cuando profundizas en cualquier grupo encuentras cosas curiosas y rarezas. Incluso en Melendi las encuentras. Con lo de mi historia en el mundo de la música, en los 90 tenía mis bandas de mierda, como todo el mundo, y mi sueño en aquel momento era que nos pillase una discográfica y sacar disco. Fueron grupos clásicos del Madrid de los 90, intensitos, de escuchar mucho a Radiohead.

 

¿Habéis pensado en sacar un disco físico?

 

I: Hay esa tradición en España que es la de sacar un disco por cojones, lo que genera toneladas de canciones de relleno. Es un tema con el que estoy muy fascinado ahora. El otro día me compré en el rastro de Logroño dos casettes de Amistades Peligrosas. Las escucho mientras cocino, y, aparte de los singles conocidos, hay un montón de canciones de relleno extrañísimas. Hay donde escarbar. Ahí es donde se ve el corazón de los grupos. Pero sí, queremos sacar un LP.

 

Justo os iba a decir que vosotros sois un poco todo lo contrario, el grupo que no tiene por qué sacar un LP.

 

E: No ha sido premeditado. A ver, son como dos líneas de pensamiento: sí es deseable. Pero desde una manera lógica, el disco como formato no tiene sentido. Incluso si en algún momento llegamos a grabar algo largo, a mí me gustaría seguir en el formato de ir sacando canciones en el bandcamp de vez en cuando, no tener que esperar a tener doce canciones para mostrarlas. A lo que no lo veo sentido es a sacar un CD guarro. Pero sacar algo bonito, un objeto, eso sí puede tener sentido. Casi como merchandising. Igual prefiero sacar una camiseta con un diseño bonito que haga Nacho.

 

I: Yo no escucho vinilos ni CD´s, pero entiendo a la gente que lo hace, porque colecciono casettes, y mi relación con mis casettes es muy diferente a la que tengo con la música digital, aunque consuma más de esta última. El objeto es importante en ese sentido. Probablemente saquemos un disco en 2016, pero no va a tener toda la carga significativa de SACAR UN DISCO. Será algo en familia.

 

Mi canción favorita de Elías e Ignacio es Audio Mejorado. Me parece que se mete en el barro y habla de un gif de un animal divertido, algo que ahora está muy a tope, pero que seguro pasará enseguida, como pasó Atrapados en la Red de Tam Tam Go. Son canciones que de alguna forma hacen historia, dejando pequeñas picas del pasado ahí clavadas. ¿Qué me podéis decir de ella?

 

E: Voy a decir una cosa un poco pedorra, ¿vale? En general la música española mainstream es muy genérica y atemporal, y eso le resta un poco de valor, porque tú te escuchas una zarzuela y te está hablando de cosas muy específicas geográficamente, culturalmente y temporalmente. Son como cápsulas de otra época, y eso es lo que hace que molen. No creo que el arte tenga por qué cumplir esa función de ser una ventanica a otras épocas, pero mola que la cumpla.

 

I: Audio Mejorado es la hostia. Es como el trap. Son canciones que no sabemos si se van a entender dentro de dos años. A mí, a la hora de escribir canciones, me gusta tanto lo genérico (por ejemplo, las rancheras, las jotas) como canciones que hacen referencia a la cultura pop, a cosas que yo he vivido, he sentido o he conocido habiendo crecido en los noventa.

 

¿Cómo es tu proceso de escritura de las letras?

 

I: No me siento a escribir todos los días, así que no es lo mismo que cuando dibujo o cuando diseño, que más o menos tengo claro lo que tengo que hacer. Hay días que las canciones salen como churros, y días en los que tengo claro qué quiero contar, pero no me sale nada. Suelo hacerlas con una guitarra, con una melodía de base, que luego cuando le paso la letra a Elías cambia totalmente. Pero esa melodía con la guitarra la tengo en la cabeza durante semanas y semanas, y la canción se va haciendo. Otras veces estoy en estado de gracia y me sale la canción en un momento. Todavía no tengo claro cómo hago las letras.

 

¿Cómo llega esto a Elías, y cómo se transforma después?

 

E: A mí me viene Nacho con esa canción que es una letra acompañada de una melodía con cuatro acordes. A pesar de que es un poco limitadico con la guitarra, es capaz de hacerte unas canciones pop que muchos ya quisieran. Tenemos una fase en la que discutimos un poco, porque Nacho quiere que salga una cosa, y yo incluso lo intento, pero no me sale así, me sale algo diferente. Pero al final está bien. Hacemos las cosas por separado, pero nos dejamos hueco. Hay canciones como Sangría, que desde el principio teníamos claro lo que iba a ser. Luego hay canciones como Audio Mejorado, que sí que fue mazo mágico el proceso.

 

I: Mazo mágico, dice. Serás hijo de puta…

 

E: Oye, a mí el proceso creativo me parece mágico. Mágico como conducir un coche y no matarte.

 

Muchas gracias por ese proceso. Los fans notamos esa magia.

 

E: Esto ya son pajas mentales, pero viendo lo que lo peta en este país, el valor estético de la música no es algo que prime. Te hablo de gente como Los Caños, Andy y Lucas, que a nivel musical y calidad de producción, cero. No digo que lo que hagamos nosotros sea mejor, pero hay una intención distinta. Aunque la intención sea de copiar, o más que copiar, inspirarnos en los sonidos originales que de alguna manera parodiamos, siempre hay una intención de hacerlo un poquito más interesante. En Las chinas guapas y Sangría se nota menos, sí que son más copia de lo que intentan homenajear, pero ya en Amantes del metal intentamos darle una vuelta de tuerca a la cosa, que no fuese simplemente un homenaje. Audio mejorado es una suma de clichés: tiene el Hammond, tiene las armónicas, tiene el sonido de guitarras, tiene todos esos elementos que encajan con el estilo de música que intenta homenajear, pero la búsqueda artística va un poquito más allá de la copia.

 

I: A mí me gustaría que el grupo no fuese ni un homenaje ni una parodia. Me gustaría estar en un punto medio precioso donde pudiéramos prescindir de esas dos cosas.

 

E: Después del segundo concierto que dimos, alguien se nos acercó y nos dijo “Joder, me recordáis muchísimo a Ojete Calor”. Para mí fue una especie de insulto. Nosotros hacemos un esfuerzo por hacer canciones bonitas.

 

Es verdad que en un principio podría parecer que vais simplemente a hacerlo gracioso e ingenioso. Pero después se percibe que hay una búsqueda estética seria.

 

I: Yo en los conciertos intento ponerme serio, lo que pasa es que soy incapaz. Pero bueno, me da igual. Me resulta más fácil contar algo que me incomoda con humor que de otra manera.

 

E: A Nacho lo conozco desde hace un montón de años, y es que es así. Es un tío que es súper intenso, pero a la vez súper chorra.

 

I: Será el título de mi autobiografía: Intenso y chorra.

 

No os he preguntado cómo os conocisteis.

 

I: En el festival de Benidorm.

 

E: No. La verdad es que nos conocimos en un foro de comics de internet. Nacho era un troll. En general hablábamos Nacho, dos tíos que ahora también siguen siendo amigos y yo. A uno de ellos le hacía mucha gracia Nacho. Nosotros teníamos un webzine, que es otro palabro que, como pasará con gif, no ha sobrevivido al paso del tiempo, y Nacho escribió un artículo.

 

I: En cuanto llegué yo, se acabó el webzine. Después me vine a Madrid, empezamos a quedar todos… Eso fue hace diez años, y toda esta gente del foro seguimos siendo amigos. Somos gente que nos entendemos muy bien. Yo no sé con quién coño hablaría si no fuera por todos vosotros. Me volvería loco.

 

Es una historia preciosa.

 

E: Lo es.

 

I: Sí.

 

Foto: Jonay P. Matos.

Foto: Jonay P. Matos.

 

Como colofón de la entrevista, Nacho se ofrece a tocar, Skype distorsionador mediante, la última letra que ha compuesto, acompañándose de ese guitarreo 4 por 4 que Elías no soporta. No quiero desvelar las magias de su nuevo hit. Sólo diré que es una jota que contiene ‘cedeses’ y ‘trajes regionales’ en la primera estrofa, y que con eso ya han ganado de nuevo mi corazón.

 

Dos tíos que se conocieron hace diez años por internet, jota con sintetizador, zarzuela bakala, subir al escenario para darle play a un mp3, temones que se aseguran una alta caducidad hablando de gifs… Esto no es postmodernismo. Esto, amigos, es EL FUTURO.

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