En el estudio Nave Oporto

Nave Oporto surgía en 2013, fruto de la necesidad de un grupo de artistas para encontrar un espacio para trabajar y compartir. Desde entonces el grupo ha crecido, el espacio se ha convertido en un referente en el barrio y el estudio se ha consolidado junto a sus artistas. Por Irene Calvo. Fotografías por Ángela Losa.


21 febrero 2017

En el barrio de San Isidro, en el distrito de Carabanchel, y cerca del metro Oporto, encontramos un amplio y diáfano estudio, Nave Oporto, en el que se encuentran nueve artistas: Miguel Ángel Tornero, Manuel Saro, Sonia Navarro, Belén, FOD, Santiago Giralda, Miki Leal, Irma Álvarez-Laviada y Toni Ramón. Cuando les visitamos se encuentran ausentes Belén, Santiago Giralda, Miki Leal y Toni Ramón. Son tantos, con carreras y vidas tan dispares, que es difícil hacer coincidir a los nueve en el estudio.

 

 

Todo comenzó en 2013, cuando FOD y Miki Leal buscaban un espacio para compartir y trabajar. FOD ya conocía a todos los integrantes del estudio por separado: “Miki y yo preguntamos a varios amigos si querían compartir estudio cuando encontrásemos un espacio, y se apuntaron los que hoy estamos aquí. El nexo de unión era yo, porque conocía a todos de manera individual, y fue Miki quien encontró este sitio. Antes buscamos por otros barrios, como Cuatro Caminos, pero cuando vinimos a ver este sitio nos gustó mucho y, además, dio la casualidad de que Irma vivía en el mismo edificio”.

 

Comenzaron siendo siete, pero han terminado siendo nueve personas en el mismo espacio. Miguel Ángel Tornero entiende el proceso de distribución de los espacios como algo tranquilo y lógico: “Estamos orgullosos de cómo nos hemos distribuido porque es complicado hacerlo y, aunque hemos ido perdiendo un poco de espacio en el sitio de cada uno al ir entrando más gente, se puede trabajar; luego es cierto que tampoco coincidimos todos trabajando a la vez. Y si uno tiene “temporada alta” , invade un poco el espacio de los otros y ya está”. Además de compartir los gastos del espacio, compartir estudio supone un apoyo extra en momentos de mucho trabajo o bloqueos creativos, Tornero comenta al respecto: “Se trata de apoyo psicológico totalmente, cuando estás estancado viene uno de tus compañeros y te dice algo, o tú mismo lo hablas con los compañeros y eso viene muy bien, ayuda un montón que otros ojos vean tu obra”. Irma Álvarez-Laviada pone un ejemplo práctico: “También te obliga a ponerte en el trabajo del otro. Por ejemplo, ahora Tornero está preparando unas individuales que tiene muy seguidas, y si te pregunta alguna duda sobre la formalización de su obra, te obliga a ponerte en su lugar, con formalizaciones que a ti nunca se te ocurrirían pero que para el trabajo de otro sí puedes pensar, y eso es interesante”. En este sentido, FOD concluye: “Eso es lo bueno de compartir estudio, escuchar las opiniones de los demás y comunicar tu experiencia”.

 

Irma Álvarez-Laviada.


 

En Nave Oporto existe un sentimiento de grupo que les lleva a vivir como propios los éxitos y los fracasos de todos los componentes y, también, a compartir procesos creativos, ideas y maneras de hacer. Manuel Saro afirma: “Estar aquí cambia tu obra seguro, ya sólo por lo que ves a tu alrededor, en el mismo espacio”. Y Sonia Navarro añade: “Y surgen ideas o proyectos a los que quizás tú solo no habrías llegado”. Irma está de acuerdo y confiesa: “Incluso la forma de trabajar de cada uno creo que también se contagia mucho: la manera en la que otro afronta el trabajo o cómo lo articula, noto que me influye mucho”.

 

Tornero se sincera sobre el trabajo en un estudio compartido: “El trabajo del artista es muy solitario, aunque tiene su lado bueno. Lo malo aquí, en el estudio, es que a veces cuesta concentrarse porque hay mucha gente, o vienen visitas y pierdes un poco tu intimidad. Si quieres trabajar solo, tienes que venir a una hora en la que no coincidas con todo el mundo. Pero, a la vez, se comparte esa lacra de la precariedad y nos animamos unos a otros. Al trabajar en solitario, el artista tiene momentos muy duros de soledad e incomprensión y aquí son más llevaderos”.

 

Miguel Ángel Tornero.


 

Se podría pensar que siendo nueve artistas, cada uno con sus proyectos, su estilo y sus métodos de trabajo, la organización para repartirse las tareas podría ser algo caótica, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Irma explica: “En el día a día, para organizarnos, cada uno hace lo que puede en función de lo que se le da bien. Por ejemplo, si hay que fotografiar obra, probablemente sea Tornero el que eche un cable porque es fotógrafo. Si hay que hacer algo de web suele ser Belén, que controla más el medio y por eso se encarga de nuestra web y de actualizar Instagram“.

 

El proyecto consiste en mucho más que compartir un lugar de trabajo y los gastos que de él derivan. El espacio se divide con unos paneles móviles, huecos en su interior para tener la posibilidad de utilizarlos como unidades de almacenaje, que ejecutó e ideó FOD; el suelo de la zona común está pintado por Miki e Irma, basándose en una obra de Leal; y los integrantes de Nave Oporto habilitaron la agradable cocina y construyeron un mostrador con materiales reciclados. Sonia justifica todo este trabajo con un simpático: “¡Qué vamos a hacer, si somos artistas!”

 

Sonia Navarro.


 

Una inversión de capital humano y económico que hace pensar en cómo Nave Oporto se ha consolidado como estudio y como colectivo, tras realizar trabajos, en los que se implicaron todos los miembros del estudio, bajo el nombre de Nave Oporto, como la cartelería que produjeron para el festival SOS 4.8, en colaboración con la galería murciana T20. Sobre esto Manuel Saro nos adelanta: “Tenemos más proyectos e ideas para desarrollar como colectivo, pero queremos que surja de forma natural”.

 

De vez en cuando, podemos ver en Nave Oporto a “artistas invitados”. Tornero explica este concepto: “Cada caso es diferente. Ahora como Miki y Santi están en la Academia de Roma, Nicolás Combarro y Paulina Lara y Raúl Hidalgo están trabajando en sus puestos. Es algo que nos enriquece a nosotros por tener gente diferente trabajando aquí y a ellos, por la misma razón. Nos gusta que al finalizar su estancia hagan una presentación del trabajo que han producido aquí”.

 

Manuel Saro.


 

Y además de los artistas invitados, durante este mes de febrero en Nave Oporto han contado con unos artistas en residencia. Irma nos comenta: “Recibimos una propuesta de Elvira Amor, artista española afincada en Argentina, y María José Solano, con coordinación de María Tolmo; ya que encontraron que existía un reflejo entre Nave Oporto y el estudio Mundo Dios de Mar del Plata (Argentina) por las dinámicas de trabajo y cómo se organizaba el estudio, incluso el número de artistas es el mismo aquí que allí. Vimos la posibilidad de hacer un intercambio y aprovechamos la fecha de ARCO -con Argentina como país invitado- para exponer los resultados del mes de estancia de los artistas de Mundo Dios“. Las obras se podrán ver en una exposición colectiva en el mismo espacio de Nave Oporto durante este viernes 24 dentro del programa VIP de ARCO (previa invitación) y este sábado 25 (con entrada libre) de 11:00 a 14:00 en un evento que han denominado “Carajillo visit” como reivindicación -en clave de humor- de la tradición nacional frente al importado brunch.

 

FOD.


 

Les preguntamos al grupo de Nave Oporto, que mantiene una excelente relación con el resto de estudios de la zona, qué opinan sobre el boom de estudios de artistas que parece estar experimentando el barrio. Irma, que ya ha vivido en esta zona en diferentes ocasiones opina: “Hace unos diez años hubo una época en la que había muchos estudios e incluso hacían jornadas de puertas abiertas, antes de existir Open Studio. Eso se esfumó y ahora parece que vuelve. Va por picos, aunque creo que este momento es diferente a otros porque se están ocupando estudios de manera más consciente, con artistas de más renombre. Es difícil saber en qué dirección va a ir esto, pero va a ser diferente”.

 

Paseamos por Nave Oporto y vamos encontrando a cada artista en su puesto. Casi todos preparándose para ARCO, como Miguel Ángel Tornero: “En ARCO presento este trabajo con Juan Silió. Estas obras vienen de la evolución de unos collages nocturnos. Tiene que ver con la botánica periférica; me interesa el paralelismo entre la periferia de las poblaciones con estas plantas que crecen en los márgenes de lo habitado. Me gusta utilizar ese flash que quema lo que hay en primer plano y da la sensación de que no llega a lo que se quería plasmar.
Además, acabo de inaugurar ‘Looking was serious work but also a kind of intoxication’ en el DA2 de Salamanca con un trabajo casi site specific con la serie ‘Photophobia'”.

 

 

Al lado del espacio de Tornero encontramos a Manuel Saro, que se encuentra inmerso en un período de investigación: “He terminado una etapa de cuatro años en la que trabajé con el razzle dazzle, se trataba de una serie con conexiones políticas y muy basada en esa geometría óptica. Ahora he comenzado a investigar en algo más plástico y con menos referencias históricas, pero más profundo en el plano estético. He empezado hace poco, así que estoy haciendo pruebas. Me gusta mezclar técnicas, divertirme y evolucionar”.

 

 

Más adelante encontramos a Sonia Navarro ultimando las obras que va a presentar en ARCO, bajo la luz de un foco que ilumina su puesto de trabajo, que se organiza en torno a una máquina de coser y su hipnótico soniquete: “Voy con la galería T20 y presento una serie nueva en la que estoy trabajando con PVC o escay. Me parece un material muy denostado y eso es lo que me interesa: sacar este material de su medio natural, que era el tapizado de muebles en los años 70, y darle una nueva posición. Por otra parte, FOD y yo estamos preparando una exposición de art design en la galería 6más1 de art design para abril, en la que vamos a producir mobiliario por primera vez y de forma puntual. Voy a hacer una alfombra en colaboración con unos alfombreros, utilizando lanas españolas tintadas a mano. Creo que es una suerte para los artistas poder trabajar con artesanos“.

 

 

Enfrente del sitio de Sonia, FOD atiende el teléfono a la vez que manda correos electrónicos. Sus piezas para ARCO ya están terminadas, a la espera de ser trasladadas: “Voy con T20 a ARCO. Siempre estoy en un punto que mezcla pintura y escultura, aunque últimamente disfruto más con lo escultórico… Me interesa el reciclaje y mezclar elementos con una intención plástica, esto se ve mucho en mis esculturas, con formas constructivas pero muy formales y racionales. En abril expongo con Sonia en 6más1, y voy a hacer mobiliario para esta expo, las piezas estarán a mitad de camino entre la escultura y el mueble. Y más adelante, en diciembre expondré en Tabacalera con una colectiva”.

 

 

Al fondo del estudio compartido Irma Álvarez-Laviada trabaja en su mesa: es momento de correos y gestiones varias, pero nos adelanta sus planes para los siguientes meses: “Expongo en ARCO con Luis Adelantado y unas piezas que pertenecen a una serie que se llama ‘Modalidades de lo visible’, que juegan a mostrar la parte de atrás de la obra, lo que nunca se muestra. En marzo realizaré una intervención que estoy desarrollando en colaboración con un estudio de arquitectura, en la Cidade da Cultura, en las torres Hejduk. En abril expongo en Pontevendra, en la Fundación RAC. Mientras tanto, estoy preparando el resultado de la beca Botín, que es un proyecto basado en extraer de los conceptos de la conservación y la restauración, ideas que vengo desarrollando en mi trabajo, como la desaparición y la ocultación de la obra de arte. Es un proyecto multidisciplinar que comprende fotografía, audiovisuales, dibujo… Lo estoy llevando a cabo con diferentes departamentos de restauración de museos y el IPCE”.

 

 

Aunque todos llevan años trabajando en estudios, frente a la remota posibilidad de tener que cambiarse a un espacio más reducido, o incluso volver a casa, la flexibilidad parece ser la clave. Sonia afirma convencida: “Si tuviera que volver a casa o a un estudio más pequeño, me adaptaría”. Y cuando les preguntamos qué es lo peor del estudio, todos están de acuerdo en lo que Tornero expresa: “Pagarlo”.

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