En la casa de Andrés Gallardo

Porque no podemos parar quietos, porque nos gusta conocer face to face a las personas cuyo trabajo admiramos, porque queremos saber dónde viven, porque queremos comprobar qué energía y motivos respiran las paredes de sus casas y porque sabemos que a ti también te mola fisgar; nace “En casa de”. Le damos al play de esta nueva sección con el diseñador Andrés Gallardo y su encantadora casa. Texto y fotos por Ana Himes


05 febrero 2013

 

Ha logrado, en apenas dos años, que la gente sepa de quién y de qué se trata cuando alguien pronuncia las palabras “A n d r é s G a ll a r d o”. Su firma y sus colgantes y accesorios se han convertido en un constante reclamo para editoriales de moda nacionales e internacionales.

 

Contacto con él, me dice que genial, que puedo ir a su casa el martes mismamente. Calle Salitre, precioso nombre. Me presento allí a las once de la mañana, me ofrece un té con leche y nos ponemos a charlar como si no hubiese mañana. “¡Dios, la una y cuarto!, creo que con esto tengo suficiente. Mil gracias!” “¿La una? Uf, ahora me toca a ponerme como loco a cocinar, que esta noche vienen los amigos a celebrar el cumpleaños” “¿Qué cumple, el tuyo?” “Sí”. “Joder, no tenía ni idea, ¡Felicidades!”

 

Lo que pasó entre medias, lo tenéis aquí:

 

 

He leído que tu momento ‘epifanía’, donde decidiste tomar las riendas de lo que querías hacer, fue en un mercadilo de Berlín. ¿Qué viste y qué te pasó por la cabeza?

Pues sí. Iba con mi chico y lo primero que vimos fue una caja con manos de muñecas antiguas, cabecitas rotas de figuras, etc. y fue ahí cuando visualicé esas manos colgando con una cadena y pensé que podría molar. Eso me llevó a pensar que piezas enteras se podrían romper, coger una parte que fuese la que me gustarse. A raíz de eso empezamos  a hablar y decidí comprar cuatro cosas diferentes y fue mi chico el que me estuvo aconsejando y resolviendo todas las dudas porque yo no tenía muy claro si se podría agujerear, pulir y trabajar con la propia pieza rota. Cuando aún en Berlín vi que sí que se podía hacer lo que tenía en la cabeza, compré un cargamento de porcelana y me lo traje a Madrid.

 

Para alguien como tú que vienes del mundo de la moda y que ha trabajado para y dentro de distintas firmas, ¿cómo fue el hecho de dejarlo todo y lanzarte en esta aventura personal?

Es cierto, trabajé con Juan Duyos, en Don Algún, en Bimba y Lola y alguna otra. Y bueno, la cosa fue que una vez que hice algunas piezas, la gente empezó a interesarse, salió en varias revistas y editoriales y la tienda Love Dispensary se interesó, me compró una cole, se vendió fenomenal y entonces fui haciendo piezas para ellos. A raíz de ahí la gente empezó a conocer la marca y  a crecer. Al año o así, cuando vi que la cosa iba bien, decidí que quería dedicarme íntegramente a ello. Se lo comenté a mi amiga Marina Casal (con la que ya había trabajado antes), me dijo que sí, dejamos los dos el mismo día el trabajo y montamos la empresa.

 

A día de hoy, ¿Cuál es la función de cada uno?
Hacemos casi todo en común. El proceso creativo lo llevamos a cabo juntos; cada colección tiene un tema central, eso lo buscamos y lo desarrollamos juntos, el concepto, localizar las propias piezas, etc. Después digamos que yo me dedico más a montar las piezas de porcelana.

 

 

¿Cuánto tiempo pasa desde que ideáis esas figuras hasta que llegan físicamente a vuestras manos?
Un mes y medio o dos meses aproximadamente. Desde que tienes el diseño de la pieza, hay que hacerlo tridimensional en barro para retocar los detalles, de esa se hace un molde en yeso, que es el que se utiliza para hacer la porcelana propiamente; después el tema de la pintura, de los colores, etc. Es larguito el proceso, la verdad.

 

Fabricáis en España y Portugal. ¿Cómo escogéis a las personas que van a dar vida a vuestras creaciones?
A mí ese es un proceso que me encanta, es como mágico. En Portugal hemos encontrado a una pareja que tenía una fábrica desde hace casi 30 años en la que trabajaban veinte personas y ahora están sólo ellos dos; son súper amantes de la porcelana y cuando les contamos lo que estábamos haciendo y les propusimos trabajar juntos, nos dijeron que sí.

 

¿Quién es Belén López?
¡Hala, ¿por?! Belén es una amiga de toda la vida, guapísima, hablamos mucho con ella, nos aconseja mucho y bien, siempre tiene la palabra perfecta… Al principio le hacíamos fotos a ella y bueno, digamos que es nuestra musa.

 

 

¿Cuánto tiempo llevas en esta casa, Andrés?
Vivo con mi mejor amigo, Fer, desde hace seis años.  Esto antes fue una casa ocupa y bueno, de hecho hay muchas cosas que están hechas casi desde cero, como los suelos de la cocina, del baño y demás, que los pusimos nosotros. Estoy muy a gusto aquí porque es una casa antigua, con los techos altos, su parqué, sus puertas de toda la vida. Y luego el barrio, que nos encanta también, porque es muy de verdad, muy barrio de toda la vida.

 

¿Para ti no hay construcción sin deconstrucción?
Ummm, sí. Creo que es cierto, siempre parto de algo que transformar. Cojo algo que ya existe, lo modifico, lo rompo y lo llevo a mi mundo.

 


 

¿Cuando empezasteis a decorar, había cosas que era rollo “Aquí tiene que ir esto”, un poco ad hoc para determinados rincones o espacios de la casa o ha sido un ejercicio de improvisación en toda regla?
Siempre improvisamos. De hecho, incluso después de todos estos años, seguimos cambiando las cosas de sitio cada dos por tres. Somos muy de anticuario, rastro, la típica tienda antigua que está cerrando, etc.

 

¿Y en Madrid sí que dais con sitios chulos o compráis fuera y por internet?
Pues la verdad es que en Madrid hay mucho movimiento de este rollo de muebles, de hecho, cada vez más, pero hay que ir buscando por distintos sitios. Cuando podemos también vamos al rastro de Londres, y, por supuesto, tenemos muchos cuadros de colegas ilustradores y artistas. También somos de hacer cosas nosotros; como por ejemplo, esos cuadros de mariposas, que los he hecho yo.

 

Las plantas también tienen su protagonismo…
Sí, para mí son súper importantes. Algunas las tengo de toda  la vida, desde que llegué a Madrid hace catorce años y bueno, como hay bastante luz pues están a gustito. Cuando estoy en proceso de creación me ayudan mucho, me dan una energía guay.

 

 

Cuéntame ese “momento peluche”.
Yo creo que tengo un punto infantil muy bestia, los juguetes infantiles, los colores planos, el rollo po… Y bueno, más que los peluches, lo que me gustan son los muñecos de trapo, como a trozos o imperfectos, y normalmente hechos a mano. De hecho la casa respira un poco ese rollo, las mantas por ejemplo también son antiguas, artesanales.

 

 

¿Eres un fetichista de las revistas o no?
Pues sí, de hecho hay revistas que me compro todos los meses, como el Purple, también me gusta mucho Another magazineLula, pero mi preferida es Encens

 

Veo que el cine también os mola… ¿Por qué esos carteles y no otros? Y en general los cuadros, tell me cosucas, porfa.
¡Me encanta el cine! Hay cuadros de “La vida sin mí” de Isabel Coixet, que se lo regalamos a mi compi en un cumpleaños, yo tengo el de los Goonies porque es parte de mi mundo infantil y porque es una peli que puedo ver veinte mil veces y es que me encanta; vi el cartel en una tienda en Londres y lo compré. Y también tengo en la habitación el cartel de “La Strada” de Fellini, que es una de mis películas preferidas.
El Cuadro de Mr Men (que en realidad es un puzzle) me lo trajo mi compi de piso de un viaje a Londres también y bueno, es que en verdad representa todo lo que me gusta: dibujo sencillo de niño, colores planos rollo parchís…
Tengo también por ahí alguna pieza de Marion Vidal, una diseñadora de joyas que hace también cerámica.

 

¿Y todas esas portales de la puerta de la entrada?
Pues son postales que me hace y que envía mi compi de piso, cuando va de viaje, en mi cumple o cosas así. Son collages que hace él a mano y bueno, las tenía guardadas pero como son tan chulas decidí ponerlas aquí.

 

 

¿Qué historia tiene esta cocina?
Puf, estaba hecha un cuadro… Tuvimos que poner nosotros el suelo y pintamos las paredes. La cocina es mi parte preferida de la casa. Me encanta cocinar, me gusta mucho el momento de desayuno en la cocina, por eso si tengo que vivir en una casa y no tiene una casa en la que estar mediana, en la que poder estar a gusto, no me mola.
La mesa que hay la compré en el rastro; era una mesa de una máquina de coser, le quitamos la tapa (que ahora hace las veces de mesita de noche) y mira, quedó de lo más apañada.

 

 

 

¡El baño es lo más!
Es el sitio mega infantil de la casa, es un espacio casi de ocio. El suelo de damero, que es como un juego de ajedrez. Todas las caretas colgadas en la pared, que algunas son de Caramelos Paco y otras que hemos traído de por ahí, que es un rollo jugar a disfrazarse, también hay muchos cuentos infantiles, la muñeca balancín, la Torre Eiffel para medirse… El mueble es de Habitat, una edición limitada que hicieron hace mucho tiempo y bueno, está un poco desgastado de los viajes que he ido haciendo. El cuadro me lo regalaron mis amigos Nano y Belén, es del rastro, lo vieron y pensaron que era para mí y jo, ¡me encanta!

 

 

 

He visto mínimo tres fotos de Vincent Gallo. ¿Por?
Pues porque es una persona que nos gusta a los dos, no sé, que nos resulta muy interesante, mola.
Tenemos un cuadro de los fotógrafos Paco y Manolo, ilustraciones de Nano 4814 que es un amigo y hace unas cosas brutales, alguna cosita de Rocío Cañero, y bueno, ya ves que hay de todo un poco.

 

 

¿Y esas caras que tenéis colgadas por las paredes?
Pues una es la cara mi abuelo y otra es mi tía. Las hizo mi abuelo, que era pintor y escultor, las hizo él con yeso. Cuando se murió las encontré por su casa, les pedí a mis padres si me las podía quedar y aquí están…

 

 

¿De dónde sale ese pez xxl y esa funda de la cama?
La colcha es por de David Delfín, que reproduce el estilo Memphis, con esa combinación de formas geométricas y colores de los años 80’s. Y el pez lo compré en un anticuario, había varios modelos y son de un artista de Nueva York y bueno, me gusta cogerlo y achucharlo, digamos que es el sustituto de mi churri hasta que podamos vivir juntos (en breve).

 

 

De todo lo que hay en casa, ¿cuál es tu objeto fetiche?
Esta manta es la que tengo desde los cuatro años, me metía dentro y me cerraba entero porque la cremallera llega hasta la cabeza. Me recuerda a mis padres y a mi hermana, a estar jugando en casa, a cuando veíamos pelis y yo me tumbaba con ella, no sé, tengo muy buenos recuerdos y va e irá siempre conmigo.

 

 

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Comentarios:

Añadir comentario
Antonio says:

Gran creativo, gran persona, gran casa!

chilloutshop says:

Gran amigo y persona, lleno de creatividad e imaginación.

Cari says:

Cercana entrevista que deja entrever la calidad humana y artística de Andrés Gallardo, un artista con mayúsculas al que admiro y le deseo que siga cosechando exitos como hasta ahora. !Enhorabuena¡

Aitor says:

Me encanta,el rollo que tiene la casa,….se palpita mucha vida y energia !Un abrazo Andres…

Pola says:

Me encantan sus collares! Parece un tio genial y su casa mola mucho también. Enhorabuena Andrés!

http://polauniqueclothing.com/

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