En la casa de Rubenimichi

El triunvirato artístico Rubenimichi nos abre las puertas de su casa. Creatividad elevada al cubo. Por Ana Himes


06 marzo 2013

 

R·u·b·e·n·i·m·i·c·h·i.  ¿Persona, ciudad, animal, cosa…? Cuando escuché su nombre por primera vez no pude evitar acordarme de este juego con el que pasábamos las horas muertas todas mis primas. Algo así le debió pasar también a Luisjo, quien reconoce que cuando se topó con la obra de Rubenimichi, no sabe porqué pero se imaginó a ese “ser” como un señor con barba. Pues bien, dudas más que resueltas. Me planté en la casa que comparten los tres miembros de este inusual y sinérgico grupo artístico y les sometí a un tercer grado.

 

Reconozco que sufrí una especie de mini síndrome de Stendhal al verme rodeada de tanto arte (del bueno, de artistas potentes, de ese arte que te hace sentir la obra de cerca); pero bebí un poco de agua y me puse manos a la obra.

 

Michi, Rubén y Luisjo son las tres almas que forman Rubenimichi. Después de esta pedazo entrevista, sabrás eso y otras muchas cosas más de ellos. Let’s go!

 

¿Qué supone la Naturaleza como elemento para vosotros?

 

Pues supone todo. Creemos que formamos parte de ella y no que sea una cosa aislada. Es algo fundamental en nuestra obra y en nuestra vida. En nuestros cuadros es el elemento fundamental porque en todas las pinturas hay un protagonismo de la Naturaleza, pero también es igualmente importante en nuestra vida. Desde el 2003 vamos todos los fines de semana a la casa que tenemos en Candeleda, que está en la Sierra de Gredos  Ya llevábamos un tiempo queriendo dar con alguna casa por la zona, Rubén es de allí y resultó un día su madre pasó por una finca y le dijo al dueño “¿La vendes? Es para mi hijo” y entonces el hombre dijo “Mmmm, vale, si es para tu hijo, sí”.

 

¿Y eso fue antes o después de que empezaseis a vivir juntos?

 

Fue después. Llevábamos compartiendo casa desde el 2001, así que así a lo tonto llevamos ya once años juntos.

 

Tengo entendido que en un principio erais el tándem formado por Michi y Rubén y después se unió como parte de la familia Luisjo, no?

 

Sí. Nosotros dos nos juntamos en el 96 y Luisjo se unió en el 2001, que fue cuando nos conocimos los tres y cuando se vino a vivir con nosotros a esta casa.

 

 

 

Genial. Y… a nivel profesional, ¿en qué momento decidisteis empezar a hacer cosas juntos, a pintar y a moveros artísticamente?

 

Pues Michi ya pintaba y Rubén estaba estudiando arte por aquel entonces. Rubén empezó a darle su opinión, a decirle “pues yo esto lo haría de este u otro modo” y como además Michi tenía la mayoría de cuadros sin terminar porque siempre se le ocurrían nuevas ideas, le dijo “oye, pues si no te convence el color, cámbialo y termínalo tú, que además yo ya lo tengo muy visto”. Y sí, dicho y hecho.

 

Un día a Michi le propusieron hacer un cuadro para una exposición que era un tributo al festival de Eurovisión, ¡toma ya!, y como a él no le daba tiempo, pues le pidió a Rubén que lo hiciesen juntos. Ahí empezó la cosa.

 

¿Y lo del nombre?

 

Pues antes de ese encargo, ya habíamos hecho otros tres bajo el nombre Michi y Rubén, pero fue con ese cuadro cuando nos rebautizamos. Ya estaba terminado, pero de repente llegó una amiga y dijo “firmadlo como Rubenimichi”, y bueno, nos pareció bien, porque podía parecer incluso el apellido de algún tío.

 

¿Cómo continuó entonces la historia con Luisjo?

 

Pues siguió de manera parecida. Luisjo estudió Derecho y nunca había hecho nada de pintura ni dibujo.  Él hacía un fanzine de música, cine y cosas así en Asturias. Nos conocimos porque les pidió un diseño para unas chapas,  lo hicieron y ese fue el primer contacto que tuvimos. Cuando Rubenimichi estaban haciendo toys de tela y, como seguíamos en contacto, surgió hacer uno conjuntamente. Después hizo varios bocetos, y bueno, en realidad fuimos trabajando juntos de un modo muy natural, sin pensar demasiado ni darle mucha importancia.

 

 

 

 

De todos los trabajos que habéis firmado, ¿de cuál estáis más orgullosos?

 

De la última serie, la de “Sobrenatural”. En ese trabajo además es que se refleja perfectamente todo ese mundo de la Naturaleza del que hablábamos antes.

 

¿Esa fue la que expusisteis en la galería MUTT de Barcelona, no? Y… ¿Fue un trabajo ad hoc para dicha expo o completasteis alguna cosa que ya teníais hecha?

 

Exacto. Nosotros ya teníamos prevista la exposición en MUTT, pero buscamos un tema sobre el que trabajar, e hicimos los cuadros ex profeso, ambientados en la Naturaleza y en concreto, en el bosque. De hecho, la idea de tirar por ahí surgió mientras estábamos en el pueblo. Después además, añadimos alguna otra pieza que en Barcelona no se había expuesto nunca y que llevamos de Roma.

 

A ver, es que realmente la Naturaleza para nosotros forma parte de la religión. Luisjo lo vive de un modo distinto, le gusta mucho la Naturaleza como imagen estética y le gusta como disfrute, pero Rubén, y sobre todo Michi, lo viven de un modo más místico y más energético. Cuando estamos en medio de un bosque sentimos lo mismo que, suponemos, un católico en el Vaticano.  Nosotros, en nuestra casa del pueblo plantamos árboles que tienen historias particulares, que tienen un punto mágico, o algo especial. No es en plan “mira esto qué bonito, vamos a plantarlo” (¡que también!) sino que procuramos que tengan algo especial. Ahora mismo tenemos 150 especies distintas así que cuando esos árboles que ahora son pequeñitos crezcan, vamos a vivir en un auténtico bosque.

 

¿Qué música escucháis mientras pintáis?

 

Vainica Doble siempre, eso seguro, pero después ponemos música muy variada y también depende de en qué fase esté el cuadro; aunque solemos decantarnos por cosas tranquilas, grupos rollo Chromatics, música de los años 20, 30 o de los 40.

 

¿Habéis hecho algún trabajo relacionado con el mundo de la  música?

 

Sí. Hemos hecho varias portadas de discos, pero lo cierto es que no es lo que más nos apasiona, porque si es pintura, después el resultado, en un formato de 13x13cm cambia mucho, se pierde un poco. Quizá si fuese al revés, que un cuadro se adaptase a portada de disco, podría quedar mejor, porque además en este tipo de encargos hay que tener en cuenta lo que el artista o el grupo quiere y al final terminas sacrificando alguna cosa de la obra.

 

¿Qué encargo os gustaría recibir, entonces, o con cuáles disfrutáis más?

 

Cuando la gente nos pide retratos por encargo. Pero claro, siempre y cuando nos den algo de libertad. Nosotros lo que hacemos es invitar a la persona a que venga a casa, le hacemos varias fotos de primeros planos, de la cara… un poco de todo, y también para que nos cuente qué cosas le gustan y así poder tener la máxima información posible y generar ese estilo nuestro, con los detalles y la ambientación que corresponda.

 

Lo intuyo, pero hay que confirmarlo… ¿En qué serie de televisión os hubiese gustado vivir?

 

Claramente en Twin Peaks.

 

 

¿Y qué personajes en concreto?

 

Michi sería Lady Leño porque va andando por el campo y rama que veo, rama que toco, me encanta. A Lusijo le gustaría ser el agente Cooper y a Rubén le gustaría ser el propio leño.

 

Seis ojos, treinta dedos… ¿cómo hacéis para que todo respire un aire homogéneo y estéticamente sólido en el proceso previo y en la producción propia?

 

Pues creemos que la clave está en la naturalidad del propio proceso. Cuando queremos hacer una expo o hacer una serie de cuadros, primero nos reunimos aquí en la mesa, con papel y lápiz y pensamos qué queremos hacer y qué ideas se nos ocurren. Aunque suene raro, como estamos tan compenetrados, todo va surgiendo de un modo fluido. Nunca nos hemos encontrado con que uno quiera ir hacia un lado y otro hacia otro lado totalmente distinto. Y además siempre nos ha pasado que cuando tenemos que organizar una expo, coincide con que en ese momento llevamos una época obsesionados con algo. Esta última fue Twin Peaks, o la anterior con el circo, así que partimos de un tema concreto sobre el que desarrollamos todo. Y en cuanto a la producción en sí, pintamos varios cuadros a la vez para que cada uno pueda intervenir en la parte del proceso que más le apetezca. No hay nadie que haga siempre los primeros trazos o alguien que siempre lo termine… hacemos todos un poco de todo.

 

¿Los modelos de vuestros cuadros son reales?

 

Sí, todos. Son amigos y sobre todo gente que conocemos de vista o por Facebook. Amigos así muy cercanos sólo hemos pintado a María, a Alfredo y poco más; el resto es gente menos cercana, pero que eso en realidad nos da igual, con tal de que sean personas que para nosotros tengan algo especial, no necesariamente que sean guapos o guapas, altos, es suficiente. Por ejemplo, con el caso del cuadro de “La mujer barbuda”, que ya teníamos un boceto de lo que queríamos, lo pasamos un poco mal porque queríamos a una chica pero para después ponerla barba. En un principio pensamos en una amiga nuestra, pero cuando le contamos lo que teníamos en la cabeza, nos dijo que no. Después pensamos en Lorena Madrazo que la habíamos visto un par de veces, le mandamos un email y ella nos respondió al mensaje diciendo que siempre había querido posar con barba, así que al final salió bien.

 

Y después, cuando es un personaje que es una mano o es un cuerpo pero que tiene cabeza de lo que sea, pues somos nosotros mismos los que hacemos las veces de modelos.

 

 

 

¿Tenéis algún trabajo paralelo al de la pintura?

 

Michi hasta hace unos meses trabajaba de diseñador gráfico en la editorial Anaya y ahora mismo sí que se dedica íntegramente a la pintura. Luisjo trabaja en el Instituto de Comercio Exterior y Rubén es maestro de arte textil en un centro de discapacitados. Ello nos permite poder llegar a fin de mes y dedicarnos a la pintura, que es lo que nos llena.

 

Al ser tres personas las que vivís en esta casa, ¿os habéis puesto de acuerdo a la hora de decorarla o cómo habéis ido haciéndolo?

 

No hay nada comprado del rollo “esto lo vamos a poner aquí”. Más bien hemos ido comprando cosas y después las hemos acoplado. Como la casa es pequeña y además tiene algunas formas raras, es algo sobre todo funcional. En la casa del campo sí que es algo que quizá hayamos pensado más, pero aquí no nos matamos a buscar una pieza o un mueble en concreto. Llevamos mucho tiempo viviendo aquí y los muebles, si podemos, los cambiamos de vez en cuando, pero no nos comemos la cabeza. De hecho una vez llegamos a la conclusión de que en esta casa los muebles están casi para sujetar y posar las cosas que nos gustan.

 

 

 

 

¿Y por qué ese bien entendido horror vacui?

 

Pues porque nos encanta coleccionar. A veces vamos a casas de amigos con todas las paredes blancas y de repente tienen algo pequeño en un rincón, algún cuadro o algo y pensamos “joder, qué maravilla”, pero es que nosotros no somos capaces, porque nos encanta el arte, hemos ido comprando cosas y poniéndolas en las paredes. Nos gusta poder comprar arte de gente que apreciamos; preferimos ahorrar algo de dinero y pillar la obra a ir comprando cualquier cosa. Al principio solo lo poníamos en el salón y de hecho, hemos llegado a tener unos diez cuadros apilados ahí en la habitación porque no teníamos espacio en las paredes. Pero decidimos ampliarlo a las habitaciones y el baño y listo.

 

Por otro lado, como todos los años hacemos nuestro particular envío de felicitaciones navideñas pues, entre medias hemos tenido anécdotas como la que nos pasó con Pierre et Gilles. Nos gustaba su trabajo y bueno, buscamos la dirección y les enviamos una postal, y de repente un día nos llegó esta foto intervenida suya que pone “buen año 2008”, muy majos. Y poco a poco la colección se ha ido ampliando.

 

Por lo que he visto, para vosotros el marco es algo importantísimo en la propia obra, ¿no?

 

La verdad es que sí. Para nosotros el marco es parte de la obra, una parte además importante, y es algo que también decidimos los tres.  Y también para las pinturas, fotos o ilustraciones que compramos de otros. Por ejemplo, ese cuadro de cartón de Boris Hopper, cuando lo compramos, nos dijo su novia que a Boris le gustaría que estuviese colgado tal cual de la pared, con esa cuerda que lleva atravesado el propio cuadro, pero nosotros decidimos ponerle un cristal y enmarcarlo porque nos gustaba más y porque además el cartón tiene muy mala vejez y sin marco nos hubiese durado diez años.

 

 

 

 

¿De qué artistas que no tengáis aún nada os gustaría que algo suyo luciese en vuestras paredes?

 

De Andy Warhol, por lo que representa, por lo que era él como figura, por La Factory y todo eso. Pero claro, tener un Andy Warhol es imposible. A lo que más nos hemos acercado es a una serigrafía de la lata Campbell que una vez estuvimos a punto de comprar pero es que puf, era carísima, una pena. Y también nos gustaría mucho tener un cuadro de Mark Ryden. Tenemos una litografía firmada por él, que es una serie de 500, la sacó a la venta y en una hora vendió los 500; de hecho después pensamos que hubiese estado bien haber comprado dos y poder revender una. Pero bueno, de momento nos conformamos con eso porque un original es imposible.

 

¿Cuál es el objeto más caro que tenéis y/o el que más os ha costado conseguir?

 

Creemos que el de Gary Baseman es el más cuadro más caro. Y también un par de cuadros pequeños que tenemos de Tim Biskup. Nos pasó la galería el book con las imágenes y nos metió prisa porque decía que se estaban acabando, nos decidimos y al final fuimos a Barcelona a por ellos. Aunque, con las cortinas del salón y el papel de pared del baño también nos dimos un capricho.

 

 

¿Y alguno al que tengáis especial cariño?

 

Pues a  casi todo lo que tenemos colgado por ahí o puesto sobre las mesas, pero no sé, por ejemplo, a una pareja de muñecos de Le petit paquebot, hechos con crochet, que nos regaló Luisjo  y que somos Michi y Rubén vestidos de Comme des Garçons, al cuadro de Ana Bagayan que es del rollo lowbrow, un dibujo de Ricardo Cavolo de una expo que hizo en espacio Valverde, un cuadro de Gary Baseman, la foto que tenemos de Bubi Canal, el de Mariné, la obra de Catalina Estrada, la pieza de Jaime Hayón para Lladró,  la cerámica de Sargadelos, el cuadro de Gary Taxali que parece casi de los años 20’s, la pintura de Nacho Torra con el que hicimos un intercambio, el dibujo de Alberto de las Heras, y bueno, todos los objetos que hemos coleccionado durante años, como los bolis turísticos, las teles con las postales proyectadas, o las cajas de objetos de broma, de las que nos flipan los diseños.

 

 Ya te digo. Lo dejamos así entonces. Cambio de tercio… ¿Qué historia hay detrás de todos estas figuritas de la vitrina?

 

Pues una de nuestras obsesiones por coleccionar que nos dio en un momento. Prácticamente todas son de un sitio de Londres, que un verano que estuvimos descubrimos una tienda muy chula y terminamos yendo todos los días a comprar nuestro sobre sorpresa con el muñequito dentro. El pobre hombre ya nos conocía y bueno, alguna vez sí que entramos en plan “¿nos lo puedes cambiar?”, lo debió flipar… De hecho, cuando vamos a Londres y volvemos a la tienda, aún se acuerda de nosotros.

 

¿Y el momento Maneki Neko?

 

Pues igual, nos dio una época por ellos, nos hicimos con varios de distintos tipos y ya. A día de hoy alguna vez que vemos alguno pensamos “¿lo compramos?”, pero es que son prácticamente todos iguales. Quizá el más original sea el negro, que era de un restaurante japonés y que, supuestamente, tiene unos cien años.

 

 

 

 

Vamos a por vuestros objetos fetiche. Show me and tell me!

 

 

(Rubén): En mi caso, que más se acerca a ese “objeto fetiche” son los perros, porque de la casa es lo primero que salvaría y por otro lado, también es lo que me hace sentir que la casa es un auténtico hogar.

 

 

(Luisjo): Yo he escogido este jersey al que tengo un cariño especial. Me gusta la moda, pero vista desde un punto de vista artístico. Me interesan los diseñadores que no se limitan a sacar colecciones dos veces al año pensando en las tendencias, sino los que ven sus prendas como creaciones artísticas propias, y Bless hace exactamente eso: prendas que en mi opinión podrían estar perfectamente en cualquier museo. Ese jersey es una de las primeras cosas que me compré de ellas y me encanta la idea de que sea un jersey 3D y que al comprarlo viniese con unas gafas especiales para poder verlo. Además las diseñadoras son dos chicas que tienen un rollo que me parece interesante. La una vive en Berlín y la otra en París, y trabajan a distancia. La tienda de Berlín es la propia casa de la diseñadora, y tiene la ropa y los objetos colgados en sus habitaciones. ¡Es genial!

 

 

 

(Michi) Mi objeto fetiche es este, que me parece precioso y que tiene una historia interesante detrás. El padre de mi abuela fundó una logia en la zona del Levante y bueno, pues cuando llegó Franco lo metió en la cárcel. De hecho, se murió en la cárcel. Este objeto es algo que hizo él en la cárcel durante ese tiempo y que lo talló con unas cajas que le dieron, vete tu a saber de qué . Se ve todo muy perfecto, como son los masones… Aparentemente no hay elementos masónicos, se atisban algunas cosas, sobre todo la geometría, pero claro, como estaba en la cárcel por haber fundado la logia, no podía hacer algo muy obvio. Esta caja se la estaba haciendo a mi abuela, que se llamaba Eulita, pero se murió antes, así que no pudo terminarla. Ella la tuvo durante un tiempo y me lo dio hace diez años.

 

Además,  hay otro dato importante. Y es que, hasta hace poco nadie sabía que mi bisabuelo había fundado aquella logia.  Mi hermano conoció a unos masones de Cartagena y entre los papeles, apareció su nombre, así que pudimos atar lazos, pero lo único que sabíamos la familia es lo que decía a mi abuela, “que iba a visitar a unos masones”, pero ya ves…

 

Mil gracias gracias, chicos. ¡He aprendido un montón!

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Comentarios:

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ana says:

flipo con la caja Eulita.Es perfecta. Para mi tb seria mi objeto mas preciado.bsos

F. says:

¡Me ha matado la cajita Eulita! Qué bonito…casi llorando.

Me enamoré de las cortinas de ciervos, de la mesa blanca y las sillas verdes. Y también de las cortinas de palmeras.

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