En las calles con… AMPK

Los chicos de la Asociación Madrileña de Parkour son custodios de una filosofía que divulga valores como la superación, la constancia o el auto-conocimiento. El llamado arte del desplazamiento es la búsqueda continua de la adaptación al entorno a través del entrenamiento y del lema “Ser fuerte para ser útil”. Por David Arias


14 abril 2015

Este deporte convertido en estilo de vida surge a comienzos del siglo pasado. Georges Hèbert era un oficial francés impactado por el físico de las tribus africanas. Años después, cuando el volcán Mont Pelé explota, George estaba por allí ayudando en el rescate de los escasos supervivientes. En esos momentos, ve clara la necesidad de un entrenamiento útil que adapte al ser humano para vivir en su entorno. Idea el Parcour y lo introduce en el entrenamiento militar.

 

A mediados de siglo, otro francés, Raymond Belle, aprende a utilizar sus capacidades físicas para adaptarse a la jungla de Indochina y a un orfanato militar en Vietnam. Ensaya y memoriza saltos y entrena duro. Cuando regresa a Francia continúa su instrucción militar asombrando a sus mandos con la habilidad de sus peripecias acrobáticas. Se convierte en un honrado bombero. Su hijo David se entrena por su cuenta tomando como base los movimientos que su padre había adquirido en el Sudeste Asiático. Se convierte con el paso de los años en el padre del Parkour y su filosofía.

 

Su huella cala en los traceros de los 80 y los 90 en Francia. Atrae a gente como Sèbastien Foucan, Chau Belle Dinh o Malik Diouf. A mediados de los 90, el hermano de David envía un vídeo a un programa de televisión, que emite su contenido creando la explosión social y cultural del Parkour francés coronada con el popular film “Yamakasi” y cientos de documentales y vídeos virales. Así fue como llegaron el Parkour y su legado hasta España.

 

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Ponemos cara a los traceros de Madrid y al movimiento Parkour en la capital a través de Gace, Tamara, Pablo y Ludwig, miembros de la Asociación Madrileña de Parkour. Ellos lo descubrieron mediante “un documental sobre el Parkour en España”, como Gace, o gracias a la película “Yamakasi”, como Pablo. El boca a boca ha sido una herramienta muy utilizada para expandir esta disciplina antes de la llegada del smartphone. Tamara oyó hablar del Parkour por primera vez durante unas vacaciones familiares en Cádiz. “Mi primo lo practicaba y me descubrió su filosofía y cómo entrenar.” “Llevamos desde 2006 entrenando”, confirma Ludwig.

 

El primer entrenamiento de Gace fue en solitario. “Después me uní a alguna quedada o RT, como solemos llamarlas. En esas prácticas te enseñan lo que conlleva esta disciplina, cómo hacer las cosas bien”. Pablo pasó más de un año entrenando con dos amigos. “Nos dedicábamos a hacer acrobacias hasta que vimos un programa en TV y comenzamos a documentarnos. Me enteré que había gente en España que lo practicaba. Con el paso del tiempo me fui a quedadas compartiendo el tiempo con aficionados a este deporte. Ese es el recorrido, ir creciendo juntos”. Inevitablemente, esas vivencias de juventud regresan a la cabeza de Tamara. “Recuerdo mis comienzos entrenando en Nuevos Ministerios o en Campo de las Naciones. Eran nuestras bases de operaciones.”

 

El Parkour en Madrid es un movimiento muy consolidado que lleva más de una década activo en nuestras calles y parques. Pablo nos desvela que “los pioneros del Parkour en España se encuentran en Madrid, Barcelona, Málaga y Galicia. En Madrid ha habido altibajos. En otra época teníamos gente con mucha experiencia que ha ido dejando paso a gente nueva. Son diferentes olas. Hoy en día esta ciudad es de las zonas donde más se ha extendido. Está mucho más diversificado que antes”. Gace aún recuerda esos viejos tiempos. “Antes éramos 40 ó 50. Nos conocíamos todos y entrenábamos juntos. Actualmente es algo impensable. Cada vez que vienes a entrenar conoces gente nueva. Algunos llevan dos o tres años entrenando, pero nunca les has visto antes.”

 

El Parkour tiene unas connotaciones filosóficas muy profundas, fundamentales para aplicar las virtudes del entrenamiento a la vida real. “Se resume en ser fuerte para ser útil, uno de los leitmotiv del Parkour”, nos explica Pablo.

 

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Los valores transmitidos por el Parkour provienen de lejos. Gace los sitúa en Rosseau y el Método Natural. “En su filosofía se hablaba de desarrollarte sin interferir en el desarrollo de los demás, mejorar como ciudadano y convertirte en un valor para la sociedad”. Todo un contraste con lo que se observa desde fuera, como apunta Pablo. “La primera imagen que se lleva la gente de nuestra filosofía coincide con la de un deporte callejero o una subcultura urbana. En realidad, no es estrictamente urbano, sino que trata de adaptarse al entorno. Se fundamenta en el Método Natural, basado en la naturaleza. Entrenas para ser útil para los demás, ese es el enfoque real.”

 

Las condiciones físicas para practicar este deporte son exigentes, aunque en el fondo es una cuestión mucho más mental que física. Ludwig lo tiene claro: “La voluntad y la predisposición son lo más importante. Con entrenamiento y constancia puedes lograr lo que te propongas”. También es importante documentarse e informarse acerca de la auténtica esencia de esta disciplina. “Lo primero es comprender que se trata de un entrenamiento para ser útil y estar fuerte anímica y físicamente”, así lo ve Tamara.

 

Gace trabaja con niños de todas la edades en el Parkour Park recién inaugurado en Vicálvaro tratando de transmitir los valores del Parkour a las nuevas generaciones. “Los niños de hoy no tienen muy desarrollada la creatividad. Todas sus clases son muy cuadriculadas: tienes que hacer esto, esto y esto. En cuanto les abres la mente se sienten bloqueados. El Parkour les hace ver la vida desde un punto de vista más crítico. Ayuda a desarrollar la personalidad”.

 

 

Una de las esencias del Parkour es la no competición, algo que se ha puesto en peligro en los últimos años a expensas de la viralidad de los vídeos de saltos en la red y la aparición de intereses comerciales. “La competición no tiene sentido, cada uno puede hacer lo que desee. ¿Para qué vas a competir con un compañero por un salto que seguramente no estés preparado para dar?”.

 

Tamara reniega de introducir un gen competitivo en su deporte: “La competición provocaría que el Parkour fuese como cualquier otro deporte. Nuestro lema ser fuerte para ser útil implica estar bien de salud y de físico. Si te arriesgas compitiendo con alguien y te lesionas dejas de ser útil. Es absurdo asumir ese riesgo.”

 

El movimiento Parkour madrileño evoluciona y atrae a una nueva generación, que destaca por su diversidad y juventud. Es un deporte joven. Pablo nos lo confirma: “Es curioso. El perfil de gente ha ido cambiando con el tiempo. La media de edad está entre 15 y 25 años. Yo empecé con 13 años y ahora tengo 23. Nosotros somos de los abuelos. La gente se inicia a los 15-17 años. Es casi imposible encontrarte con gente de 30 años”.

 

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Tamara recuerda que: “Al principio eramos más de barrio”. Gace puntualiza: “Madrid es una ciudad de barrio. Aunque ahora te encuentras gente de todos lados, desde Getafe a Alcobendas”. Esa procedencia dispar ha provocado que el Parkour esté formado por un grupo muy heterogéneo. “Hay diferentes perfiles en este mundillo. Cuando empezamos recuerdo que había un grupo de heavys, los Metal Traceurs, y aparte, la gran mayoría venían de una subcultura hip hop. El Parkour aglutina siempre a un perfil alternativo, porque se suele tratar de gente que no encaja en ningún deporte o que encaja en todos”.

 

Una ciudad como Madrid transmite a estos aventureros urbanos un sinfín de sensaciones en función del lugar donde entrenen. Gace mira hacia atrás en el tiempo y se encuentra sensaciones de hogar. “Pasar tanto tiempo en rincones donde no pasa nadie que te da esa sensación. No es tuyo pero es parte de ti”. Para Tamara supone un viaje a la adolescencia: “Pasabas aquí horas y horas, sábados y domingos inclusive. Lo sientes como algo tuyo”.

 

El hecho de practicar deporte en la vía pública nunca les ha ocasionado ningún problema serio con la policía o el vecindario. “En algún lugar en concreto puede depender del horario o del ruido debido a gente sensible aunque es algo extraño que suceda. La policía en general sabe lo que hacemos. Si les llama algún vecino nos dicen con corrección que lo hagamos en otro sitio. Alguna vez han venido y nos han preguntado por algún salto o técnica. No se han puesto a intentar algo pero poco les ha faltado”.

 

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A pesar de estos precedentes tan halagüeños, la nueva ley de Seguridad Ciudadana abre incógnitas acerca del libre uso de nuestras calles. Gace nos refresca alguna de las perlas más ridículas de la nueva ley. “Estará prohibido hacer deporte en la calle o escalar un edificio, que no es algo que vayamos a hacer, pero ya supone un recorte de libertades importante. Si escalas dos metros, ese muro puede ser considerado como un edificio. También está prohibido correr por la calle y otras cosas similares. No sabemos si nos prohibirán el Parkour, veremos”. A pesar de los cambios en la legislación, el movimiento Parkour tiene una vigencia que le asegura su supervivencia en el futuro. “Estará vigente aunque se irá dividiendo entre los que apostamos por las raíces y las nuevas generaciones que seguirán la corriente Internet. Ahora la gente solo quiere reconocimiento y fama”.

 

Pablo explica esta tendencia. “El Parkour ha ido cayendo en una lógica del espectáculo. Han llegado varios intereses privados y marcas que reflejan la vertiente competitiva. Es diferente a lo que nos inculcaron. Antes existían dos webs en España y el mensaje era el mismo porque se copiaban entre ellas. Hoy la enorme difusión ha difuminado el mensaje original. Nosotros no teníamos Youtube”. Los vídeos que visionaban estos veteranos del Parkour tenían una finalidad diferente. “Veíamos a gente en Barcelona y sus zonas. Después, organizábamos viajes para conocerles. Íbamos a casa de alguien que nos acogía y entrenábamos allí. Era todo muy familiar, aunque no nos conociésemos de nada. Antes había una comunidad, ahora ya no conoces a nadie”.

 

El Parkour se encuentra en un momento de transición. Tamara lo ve como un punto de inflexión muy problemático. “Hay dos corrientes, ese el problema. No es el futuro, sucede en la actualidad. Nosotros creemos en el entrenamiento, ellos en la competición y en la estética.”

 

Para preservar el legado original y sus valores, Gace imparte clases en el Parkour Park de Vicálvaro, un proyecto que trata de inculcar este deporte. La acogida de estos cursos ha sido “regular”. “La gente de la nueva ola no son partidarios del entrenamiento”. Pablo puntualiza: “Dan por sentado que no tienen nada que aprender de nadie”.

 

Tamara nos cuenta el verdadero propósito de AMPK. “Nuestra misión en la asociación es enseñar el verdadero Parkour y hacer una práctica segura. El parque está diseñado para viejos traceros, en los nuevos ya está establecida esa actitud de pasotismo que transmiten cuando se niegan a aprender. Muchos de los alumnos se limitan a saltar, lo graban y nada más”.

 

 

Los chicos del Parkour ven esta situación con una mayor perspectiva. “Esa actitud es un problema que afecta a todos los sectores. Es el reflejo de la sociedad hoy en día. Todo el mundo quiere demostrar que es el mejor sin esfuerzo. El partido está perdido antes de empezar con esta generación porque el Parkour debería servirte para algo más. Nosotros empezamos jóvenes y este deporte nos ha llevado por un camino a la hora de formarnos. Ahora compartimos nuestros estudios y conocimientos de manera altruista. Es parte del Parkour, ser útil a los demás”.

 

Les dejamos en la plaza Pablo Ruiz Picasso de Madrid con su práctica de domingo cargada de esfuerzo y agujetas. Su vida en el Parkour ha trascendido a su vida real y gracias a esta filosofía han encontrando su camino en la enseñanza, la psicología deportiva, la educación física o el fascinante mundo del especialista de cine. Ellos son un ejemplo de las virtudes de una filosofía que reconcilia al hombre con su entorno y consigo mismo. Un deporte transformado en comunidad y estilo de vida. La calidad y la cantidad de traceros asegura la vigencia del Parkour en el Madrid del futuro. Los pupilos del pionero Raymond Belle seguirán retando a la ciudad por mucho tiempo. Ojalá, eso no conlleve la pérdida de sus valores primigenios.

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Comentarios:

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28 says:

Me resulta gracioso que AMPK (MADD) luche tanto por diferenciar parkour arte del desplazamiento y freerunning y realice una entrevista así. Con mentiras de por medio “no vamos a escalar edificios” ya, los vídeos no dicen lo mismo

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