Entre lo visible y lo invisible

Entrevista a Maya Watanabe, premio de videoarte de la fundación holandesa Han Nefkens. Por Nicola Mariani


01 abril 2019

Maya Watanabe,  Liminal  (still), 2019.  Produced by the Han Nefkens Foundation. Cortesía de la artista

 

 

“Liminal” es el título del último proyecto realizado por la artista peruana Maya Watanabe (Lima, 1983). Producida gracias al premio de videoarte de la fundación holandesa Han Nefkens, en colaboración con ARCOmadrid (que la artista ganó en 2018), la obra se presentó, hace unas semana, en La Casa Encendida de Madrid, coincidiendo con la apertura de la última edición de la feria ARCO, en la que Perú fue el país invitado. En este trabajo, Watanabe aborda el tema del dramático conflicto armado que atravesó su país de origen en las últimas dos décadas del siglo pasado. En agosto se presentará por primera vez en Lima, donde la artista espera que se abra un debate social en torno a este trágico evento. El proyecto, que la artista no duda en definir un proyecto político, si bien planteado como un acercamiento visual de tipo poético y alusivo, es el fruto de una labor larga y muy intensa, tanto a nivel emotivo como de investigación y trabajo de campo. 

 

 

 

Maya Watanabe,  Liminal  (installation view), 2019.  Photo: Roberto Ruiz. Produced by the Han Nefkens Foundation. Courtesy of the artist.

 

 

 

En “Liminal” abordas el tema de las heridas emocionales que aún quedan abiertas en la sociedad peruana, tras el conflicto armado de los años ochenta y noventa del siglo pasado. Se trata de un tema del que no se suele hablar mucho, por lo menos en Europa. Tu obra, sin embargo, no parece proponer un enfoque documental o una postura, por así decirlo, “reivindicativa” o  explícitamente política. ¿Cómo planteaste realmente tu personal acercamiento a este dramático asunto?

Quizás pueda asumirse que no hay una política explícita detrás de las imágenes, porque el tratamiento visual del tema ronda o colinda con lo poético. En realidad, es un proyecto muy político, muestra un problema que justamente no suele mostrarse, y lo hago a través de visibilizar y ocultar, a través de la imagen, con juegos de cambios de foco o a través del uso del macro en la cámara. Yo creo que hay una postura muy clara —política— desde el ángulo estético si quieres, pero también desde el conceptual. 

 

 

 

¿Cómo trabajaste la memoria y las vivencias personales, elementos que inevitablemente están en juego cuando se abordan hechos históricos relativamente cercanos en el tiempo?

Eso ha sido muy complejo. Creo que lo más importante, donde he tenido más cuidado, ha sido en el cuidado y la ética al trabajar con historias personales ajenas. El vídeo es un plano secuencia y se ve solo un aspecto de lo que fue el proceso del proyecto en sí. Pero hay muchísimo que no se ve. Hay mucha investigación legal de por medio, hay mucho contacto con entidades relacionadas a la búsqueda de desaparecidos, al trabajo forense, y también mucho trabajo con los familiares. “Liminal” muestra dos exhumaciones. En la primera, los familiares estaban presentes y trabajé en constante negociación con ellos. Fui muy clara y honesta desde el principio, escuché lo que los ellos querían, y había siempre abierta la posibilidad de que ellos me dijeran que no querían que estuviera ahí o que filmara. Eso era una posibilidad muy concreta. Finalmente fue muy lindo, la filmación terminó siendo una especie de ritual entre los familiares y el hecho de reivindicar una búsqueda que ellos estuvieron persiguiendo durante treinta y cinco años.

 

Maya Watanabe,  Liminal, 2019.  Photo: Roberto Ruiz.Producida por Han Nefkens Foundation. Cortesía de la artista. 

 

 

En las exhumaciones, que se realizaron en la ciudad de Ayacucho, acompañaste al Equipo Forense Especializado del Ministerio Público, junto con la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas del Ministerio de Justicia. ¿Qué significó para ti, a nivel emotivo y a nivel artístico, participar en el trabajo de campo de los arqueólogos forenses? 

A nivel emotivo fue bastante duro, porque era la primera vez que me acercaba al tema de manera tan directa. Es algo que es parte de la historia de mi país y es parte de lo que trato, he tratado, y supongo que seguiré tratando de entender. Yo nací y crecí durante los años del conflicto, y tengo cierta necesidad de entender y cerrar ciertas heridas, no solo como sociedad, sino también a nivel personal. No es la primera vez que trabajo con ese período de la historia peruana, pero sí es la primera que me acerco al tema de los desaparecidos en concreto. La carga emocional más importante es sin duda la familia de los desaparecidos, eso es lo que hace el proyecto muy difícil a nivel emotivo. Por otro lado, está la confrontación con la muerte, y no solo con la muerte, sino con el crimen, con un asesinato que casi siempre implica tortura. Eso es duro. En cuanto al trabajo de campo, las dos entidades que mencionas tienen enfoques muy distintos. El Equipo Forense Especializado está compuesto por técnicos y responde a denuncias presentadas al Ministerio Público y a la Fiscalía, y su labor encontrar a los perpetradores de los crímenes; mientras que la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas es un plan nacional del Ministerio de Justicia con un enfoque humanitario y ayuda psicosocial a los familiares. Yo me acerqué a los dos procesos, o mejor dicho a los dos tipos de acercamiento al mismo proceso. 

 

 

 

En agosto “Liminal” se presentará por primera vez en Perú, en el museo MALI de Lima. ¿Cómo crees que acogerá tu obra el público peruano?

Espero que presentar la obra en Perú, en concreto en Lima, ponga sobre la mesa este tema. El Museo de Arte de Lima es un lugar con mucha visibilidad, y espero que mostrar la obra allí ayude a generar un debate y un espacio para poder discutir este tema. Me refiero a las 6.000 fosas comunes aún sin exhumar y los más de 16.000 desaparecidos, que es un problema que debería estar en primera plana en los periódicos peruanos y no lo está. Por otro lado, creo que, dependiendo del lugar y del contexto donde se exhiba, la pieza cobra un significado distinto que puede ser extrapolable a ese contexto. Como en Madrid, donde se presenta ahora y donde cobra relevancia por la similitud con el contexto español, o en China, donde se presentará próximamente y que, por tener un problema parecido, ha tenido que pasar la censura del gobierno para poder mostrarse.

 

 

 

Maya Watanabe,  Liminal, 2019.  Photo: Roberto Ruiz.Producida por Han Nefkens Foundation. Cortesía de la artista. 

 

 

 

La historia reciente de Perú y el conflicto armado también aparecen en una obra tuya de 2014, “Escenarios” (instalación vídeo, tres canales, 15 min., loop). ¿Podrías hablarnos de esa obra?

“Escenarios” fue la primera obra en la que toqué el tema del conflicto armado interno. En esa ocasión, lo más importante para mí era encontrar un lugar honesto desde el cual hablar de hechos sensibles para otros. El cómo hablar del dolor ajeno es una preocupación que me asalta siempre y que es difícil de negociar conmigo misma. En este caso encontré una manera muy poética de hacer referencia a imágenes que, tanto a nivel de sociedad como personal, tenían muchas asociaciones y referencias, y que muchos limeños habían visto. Y me refiero a limeños, porque creo que es importante aclarar que en “Escenarios” se trata de Lima y no de otras zonas de Perú. Esa es una de las cuestiones importantes. Yo nací y crecí en Lima, donde el conflicto armado llegó de manera muy distinta a como llegó a las provincias, en las comunidades andinas o de la selva, donde fue tremendamente más sanguinario. Y eso es de lo que aborda “Liminal”. En “Escenarios”, en cambio, hay una distancia casi clínica, o de estudio analítico, con la cámara que gira a 360 grados, para representar algo a lo lejos e intocable. Esta idea de “representación” es lo que finalmente estoy aboliendo, o evitando, en “Liminal”. Aunque ambas obras se refieren al mismo periodo de tiempo, no se refieren ni al mismo tipo de conflicto, porque el conflicto fue muy distinto dependiendo de la zona, ni tampoco tienen el mismo acercamiento conceptual y audiovisual.

 

 

¿Existe una continuidad ideal entre “Escenarios” y “Liminal”? ¿Se pueden considera como dos capítulos de un mismo discurso?

Creo que en parte ya he respondido en la pregunta anterior. Ambas obras se refieren al mismo conflicto, pero desde dos perspectivas distintas, con dos acercamientos distintos y mirando a dos circunstancias y contextos distintos del mismo conflicto. El conflicto llegó de una manera muy distinta a la ciudad (“Escenarios) que a las comunidades andinas y de la selva (algo que tiene que ver más con “Liminal”). En “Escenarios” había una necesidad de representar que en “Liminal” no hay; allí juego justamente con la incapacidad de representar, entre lo visible y lo no visible, con el hecho de que lo no visible a veces puede aludir incluso a cosas más terribles que lo visible. No sé si son dos capítulos de un mismo discurso, creo que no. Creo que “Liminal” es mucho más cercano a mi vídeo anterior – “Stasis” (2018) – en su relación con la muerte y con los límites legales entre lo que está vivo y lo que no está vivo, lo que está desaparecido y lo que está presente. 

 

 

Foto: Guzmán Infanzón

 

 

“Liminal” se produjo gracias al premio de videoarte de la Fundación Han Nefkens, en colaboración con ARCOmadrid, que ganaste en 2018. La obra se estrenó, hace unas semanas, en La Casa Encendida, coincidiendo con la última edición de la feria, en la que Perú fue el país invitado. ¿Qué supone para ti este reconocimiento?

Es bastante significativo por muchas razones, primero porque es España, el país donde he vivido durante más de diez años; es Perú, que es mi país de origen, y el fundador de la Fundación es holandés, y Holanda es el país donde vivo ahora. De alguna manera, ha sido como la conjunción de los tres países más importantes para mí. Y eso ha sido muy lindo, tanto a nivel profesional como a nivel afectivo, tener juntos los tres lugares en los que vivo o he vivido, siendo parte de una misma presentación. Y trabajar con la Fundación Han Nefkens ha sido, no sé si una sorpresa, pero desde luego sí un placer enorme encontrar un equipo tan humano y profesional.

 

 

¿Cómo ves el panorama de la creación videoartística actual en Perú?

Creo que, como en todos lados, la producción de vídeo está creciendo desde hace varios años ya, y esa proliferación también repercute en Perú. Yo realmente no estoy muy enterada de lo que pasa en Perú, solo te puedo hablar de Lima, ya que vivo hace quince años fuera de Perú. Estando fuera, por más que intento estar al tanto y participar, o mantener y alimentar enlaces profesionales con Lima, a veces se hace un poco difícil estar muy actualizada de lo que se está haciendo ahora.

 

 

¿Y en Europa? Viviendo entre Ámsterdam y Madrid, ¿cómo valoras, por ejemplo, el nivel de la creación videoartística en España en comparación con otros contextos?

Cada contexto es diferente, y tiene sub-contextos que funcionan de manera distinta. Creo que es muy complicado comparar, porque hay pros y contras en todos los lugares.

 

 

¿En qué estás trabajando en este momento? ¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos proyectos?

Viniendo de realizar “Stasis” y “Liminal”, hay ahora varias fuentes de interés. Quiero seguir explorando los límites entre lo vivo y lo no vivo, lo presente y ausente, tanto en términos legales y médicos como conceptuales. Por ahora estoy interesada en trabajar sobre las células HeLa, que son unas células que se tomaron en 1951, en Estados Unidos, de una mujer llamada Henrietta Lacks. Son las células más usadas en investigaciones médicas y científicas porque no mutan y no mueren. Por ello se utilizan para comparar resultados y el hecho de que son inmortales me interesa mucho. Llevo tiempo trabajando con temas relacionados con lo científico y con la comparación, o mejor dicho la asociación, entre la mesa de laboratorio y la mesa de edición de vídeo. Ambas tienen un control sobre aspectos de la vida, o de reproducción de la vida. Tanto la mesa del cine como el laboratorio operan una reordenación del tiempo y transformación de la materia. Reordenar el tiempo, por ejemplo, es algo que pasa con esta células, y es algo que está muy presente en “Stasis”. Me interesa, sobre todo, la analogía entre estas dos mesas de trabajo, que son mesas de autoría y control. 

 

 

Liminal – Maya Watanabe (2019). Fragmento de 2min.

 

 

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