Ernesto Sevilla, alegre despedida

Es el novio perfecto: no se enfada nunca y se lo traga todo. Así se ha autodefinido Ernesto Sevilla mientras charlábamos con él en una terraza. Actor, director, guionista, realizador y estandarte de la ola de humor chanante. En las próximas semanas podremos disfrutar de las últimas representaciones de su obra Despedida Coconut. Texto y fotos por Ana Himes


26 febrero 2013

Ernesto Sevilla mola. Y el espectáculo que está presentando en el Compac de Gran Vía, también. Dejar el teatro a oscuras, mientras comienza a sonar el temón ‘Extasy extano’ de Chimo Bayo al tiempo que las ganas del público de que el albaceteño salga a escena van elevándose a la n potencia, es un rotundo modo de comenzar la actuación. De la impaciente y tímida muestra de incisivos, a la contundente sonrisa Duchenne, y de esta a la carcajada pura. Esa es la rápida e inevitable evolución que sufren los asistentes en ‘Despedida Coconut’.

 

Solo quedan dos pases, el 22 de Marzo y el 12 de Abril, así que date brío, que después dirás que no te enteraste o que no te dio tiempo. No me seas… ¡no me seas!

 

Un par de días antes de ir a ver el espectáculo en cuestión, Ernesto me hizo un hueco y pude entrevistarle y hacerle unas foticos. He querido que sea algo cien por cien fidedigno, así que, transcribo lo que mi grabadora rumiaba en las entrañas, con la intención de acercaros un poco más el yo, el ello y el superyó de una de las figuras que se ha ganado a pulso convertirse en un must en la historia del humor patrio. ¡Vamos allá!

 

 

Así a lo tonto has parido muchísimos monólogos y material de todo tipo, ¿qué criterio hizo que seleccionases unos u otros para este espectáculo?

Pues… es que yo no tengo mucho criterio. Criterio el justo.

 

¿Qué instinto has seguido, entonces?
He seleccionado aquellos con los que la gente más se reía.

 

No te creo, ¿en serio?

Sí, en serio. Con los que más se reía la gente decía “¡Venga, pues esto lo meto!”. También he incluido las partes con las que yo más me divierto haciéndolas, para no aburrirme y esas cosas.

 

Y un poco de improvisación, supongo, ¿no?

Sí,  de eso hay siempre.

 

Genial / Una pregunta, ¿el espectáculo lo cierra también tu padre?

Estaría bien la verdad. No se me había ocurrido, pero estaría muy bien que saliese y me diese un guantazo.  No es el caso, por desgracia, pero vamos, que como se lo diga, aparece seguro. Le encanta. De hecho, siempre que hacemos algo nuevo, me dice que si a él no le damos un papel.

 

Coño, pues dáselo, ¿no? Te acaban de dar a ti trabajo en el programa de Dani Mateo “Yu” de los 40principales, así que dáselo tú a él también. Esto es así, el karma funciona de ese modo.

Quizá, quizá…

 

¿De dónde te viene la vena de ‘graciosete’?
Pues, mi padre es bastante gracioso, pero él es de esas personas que lo son sin pretenderlo. Y mi madre es muy graciosa de por sí, en la vida real, y es la que me sirve de inspiración.

 

A pesar de que el título de tu espectáculo es “Despedida Coconut” podría sonar a ‘bye bye’, no me creo que vayas a retirarte, así que… cuéntame el porqué de este espectáculo y qué tienes en tu cabeza o entre manos.

Lo he llamado “Despedida Coconut” porque me despido del material de Coconut para centrarme en un espectáculo completamente nuevo que ahora mismo estoy escribiendo.

 

¿Y qué va a ser, otro formato, algo rollo sitcom or what?

Pues va a ser un formato parecido, así también con monólogos, pero con material completamente nuevo. A parte, también estamos escribiendo una película.

 

Cierto. Tengo entendido que va a tener una estructura similar a la de peli de los Simpson, ¿no?

Sí, el rollo va a ser algo parecido a la de los Simpson y van a intervenir todos los personajes de Coconut. Es una historia totalmente independiente, una historia nueva. Se va a hacer aquí en España y esperamos empezar a grabar el año que viene, porque, teniendo en cuenta que los rodajes suelen hacerse en verano (por eso de aprovechar las horas de luz), pues ya nos plantamos en el verano del 2014. Pero no puedo contar mucho más, no me dejan…

 

¿Cómo crees que es el perfil de tu espectador, qué adjetivos le asocias?

Yo creo que la palabra es inadaptados.

 

¿A qué o a quién?

A la sociedad. A todo.  Pero… básicamente, es gente que no tiene prejuicios en cuanto al humor, que se ríen igual de un chiste más fino que de un chiste más grueso, que le gusta la chorrada por la chorrada, el humor surrealista y el humor absurdo.

 

¿Qué humoristas tienes tú como referentes?

Muchos. Los Monty Python por supuesto, Peter Sellers… Me gusta mucho la comedia inglesa;  y así, cosas más recientes de lo que te he dicho, programas como Little Britain o The IT Crowd. Y de comedia americana, Will Ferrell o Jack Black.

 

¿Y españoles?

Gila, por supuesto, que es un cómico al que todos los humoristas que hacemos monólogos le rendimos pleitesía y es nuestro maestro; y también me gusta mucho El Gran Wyoming, lo admiro.

 

Dime algún nombre femenino, anda, que se te está olvidando…

(risas)  Eva Hache, yo creo que es la mejor. Ya está. Es que la lista es más corta…

 

Has hecho monólogos (obvio), guiones, cameos en películas y en videoclips, has hecho también las veces de presentador… ¿qué es lo que más te gusta o lo que más te ha aportado?

Pues me gusta mucho actuar, uno se lo pasa bien; de hecho yo creo que a todo el mundo le gusta, porque es como jugar con tus amigos; pero como trabajo, me decanto por dirigir, porque es un trabajo más ‘en serio’. A ver, que no estoy diciendo que actuar no sea un trabajo serio (lo es), pero cuando diriges te implicas y te metes más en el proyecto, desde el principio hasta el final, lo sientes como algo más tuyo. De hecho, fíjate, ahora acabo de colgar un corto en Notodo Filmfest que se llama J. Kramer y que he dirigido yo. Échale un ojo, a ver qué te parece…

 

Lo haré. / Cambio de tercio. ¿A qué series estás enganchado?

Ahora mismo a Boardwalk Empire. No sé, veo muchas series y especialmente me gustan las sitcom, las comedias de situación. No sé cuál decirte, es que lo veo todo, la verdad.

 

¿Sí? ¿Te lo tragas todo?

Mmmm. Sí, me lo trago todo.

 

¿Quién es la persona (no necesariamente personaje, o sí, como tú quieras) que más te ha hecho reír?

Pues es que da la casualidad de que todos mis amigos y la gente con la que me muevo, son humoristas, así que está difícil. Pero quizá sea Joaquín Reyes con quien más me haya reído en este mundo.

 

Cuando tienes alguna discusión, ¿cómo la solucionas, tiras de lo que puede que sea más fácil para ti u optas por algún otro recurso?

Tenía una novia que, cuando llegaba el momento de la discusión, me decía “A mí no me hagas monólogos”, pero es que sí, suelo tirar del humor.

 

¿Siempre?

Pues sí, para que me perdonen sobre todo.

 

Y cuando te cabreas de verdad, ¿cómo te manifiestas?

Yo es que casi nunca me cabreo.

 

¿Y por qué: porque no te sale, porque no te compensa…? Explícame, porfa…

Porque no me compensa. Lo paso muy mal cuando me cabreo así que directamente procuro no enfadarme.

 

Muy nice.

Pues sí. No me enfado. Y encima me lo trago todo… Soy el novio perfecto (carcajadas).

 

¿Alguna vez te han censurado y/o autocensurado?

Censurarme no me han censurado la verdad. Nuestro grupo siempre ha tenido mucha suerte con ese tema, nos han dado mucha libertad. Y… autocensurarme, aunque sea más peligroso, sí que lo he hecho; concretamente a la hora de contar alguna vivencia propia.

 

Dentro de tu discurso, ¿dónde acaba el humor y dónde empieza lo que Jordi Costa llamó posthumorismo (si es que te sientes identificado con este concepto)?

Yo sí me reconozco dentro del posthumorismo, en ese rollo de llevarlo todo a una situación incómoda, en la que, al final, por la propia tensión de lo incómodo que estás, terminas riéndote. Eso me gusta mucho, aunque creo que preferiría que me identificasen con el humor porque al fin y al cabo lo que todos los humoristas queremos es hacer reír a la gente, de una forma más o menos sofisticada, pero lo que queremos es que la gente se ría. El posthumor me encanta, pero creo que es una cosa que quizá hagan más personas como Vigalondo.

 

¿Tienes alguna frase comodín que utilizas en esos momentos de “dios, no se está riendo ni cristo”?

Siempre que me meto con mi cabeza, sé que la gente se va a reír, así que cuando veo que la cosa decae, hago un chiste sobre ello y vuelven a reírse. Es un buen recurso.

 

¿Qué apodos tenías cuando eras pequeño?

A parte de cabezón, también me llamaban El loco, con unos trece o catorce años. Y bueno, siempre me han llamado “mellizo”, porque tengo una hermana melliza, a ella la llaman melli y a mí mellizo. Básicamente, esos son los tres apodos que tengo o he tenido.

 

Ser cómico, ¿se nace o se puede hacer?

Yo he conocido a cómicos que digamos que se han hecho porque no son muy graciosos en su vida real. Yo mismo, por ejemplo, soy bastante tímido, hasta que no cojo confianza, me cuesta un poco. Pero hay personas que, si tienen intuición o si son muy trabajadora, si se curran los chistes o si son muy observadoras, yo creo que se puede conseguir. Lo que pasa es que hay un rollo vocación que se terminan notando… para ser realmente bueno, tiene que gustarte hacer reír.

 

Si tú (Ernesto Sevilla) tuvieses que vivir como personaje de alguna serie, ¿quién serías?

Me gustaría ser Don Draper, de Mad Men, porque mola un huevo. Pero yo creo que en la vida real me acerco más a El gran Lebowski.

 

¿Qué tono llevas en tu móvil?

Ahora mismo llevo el que viene por defecto. Es que lo perdí ayer y me he tenido que comprar uno nuevo, o sea que llevo el que veía ya instalado.

 

Pues cámbialo, ¿no? Porque no te pega llevar algo tan estándar…

¡Ey! Antes llevaba el de The Salmon Dance, de The Chemical Brothers.

 

Mucho mejor / Y… ¿algún grupo que hayas descubierto últimamente que te haya gustado y alguno que forme casi parte de tu vida?

Que haya descubierto recientemente, Kaiser Sozé, hacen hard rock blusero. Y un grupo que lleve conmigo muchos años, Los Ramones.

 

Me inquieta saber qué desayunas. ¿Me lo cuentas?

Un sándwich misto y un zumo de naranja. ¿Te parece poco o te parece bien?

 

Me parece muy poco.

Tú qué desayunas, ¿un faisán?

(silencio)

 

¿Cuál es tu refrán preferido?

Es muy guarro, pero a mí me gusta mucho uno que dice “más vale polvo al año que cien pajas en el baño”. Es guarrete pero me hace gracia, y encima rima. Está muy bien.

 

¿Pero la premisa es que los refranes tienen que rimar, no? ¿O me lo estoy inventando?

Sí, si son verdad, tienen que rimar. Siempre. Mmmm, bueno, algunos no, pero los realmente buenos-buenos sí, como el que yo he dicho.

 

¿Duermes con o sin ropa?

Duermo con pijama

 

¿Y cómo es? No lo pienses mucho y no mientas

No… no miento. Son unos pantalones de rayas grises y una camiseta de manga larga blanca.

 

Muy discretín…

Esquijama y esas cosas es que no tengo. Y batamanta tampoco.

 

Lástima. / Ernesto, muchas gracias. Ya no tengo más preguntas.

¿Ya está? ¿De verdad?

 

De la buena.

Ha estado muy bien.

 

Me alegro.

 

 

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