FABULOSO COMBO ESPECTRO: “¡MENOS GUASA!”

ESTRENAN EL VIDEOCLIP DE “CRISIS” Y ESTA NOCHE PRESENTAN DISCO EN ROCK PALACE. LA ENTRADA SON SEIS PAVOS. ¡Y POR DIEZ TE LLEVAS EL VINILO A CASA! POR DAVID BIZARRO 


14 noviembre 2014

COMBO

 

¿De dónde sale un disco tan oscuro, si nunca os habéis tomado demasiado en serio a vosotros mismos?

Raúl: Bueno, imagino que siempre ha sido la intención. No se sí oscuridad es la palabra correcta… Quizá el nuevo disco resulte un poco más duro y seco, pero nuestro sentido del humor del Combo siempre ha ido por derroteros chuscos. Es más divertido. Y no nos sale otra cosa.

Miguel: Yo no creo que sea más oscuro que el anterior, aunque igual sí es más serio. Simplemente este disco es más contundente.

Antón: A pesar de cantar sobre cosas muy jodidas, yo creo que se nota nuestro  sentido del humor, que es muy cabrón. No somos nada lloricas, ni vamos de víctimas. ¡Nos descojonamos de todo!

 

¿Se trata de un giro premeditado o simplemente refleja vuestras circunstancias en estos tres últimos años?

A: En lo estrictamente musical, nos tiran los grupos oscuretes y buscamos darle un giro a las canciones; retorcerlas, estrujarlas… pero sin sonar pretenciosos. Cuando estamos armando las canciones en el local, decimos: “vamos a procurar que no sea tan rock”. Aunque no te lo creas, el Combo tiene inquietudes artísticas y muchas ganas de mejorar y buscar un sonido que no resulte tan obvio. Esta manera de trabajar hace que el proceso se alargue un poco, pero así es como nos gusta hacer las cosas. Y creo que se nota a nivel composición. Cada tema es de su padre y de su madre, pero forman un disco coherente.

 

 

Pero “La herencia de los caracteres adquiridos” (Discos Humeantes, 2014) posee unas connotaciones darwinianas de lo más pesimistas. ¿Habéis perdido definitivamente la esperanza en el género humano?

A: Desde el momento en que empiezas a tocar en un grupo, has de abandonarla necesariamente.

R: Solo que nosotros nunca la tuvimos. Y creo que tú tampoco. Seguramente nadie que lea esta entrevista la tiene. Reconocerlo en público te convierte en un apestado socialmente. Pero, vamos… ¡es evidente que somos el peor cáncer!

M: Más que darwinista es lamarkista. Aunque parte de la teoría de la evolución de Lamarck era errónea (y todavía está por ver qué influencia tiene la epigenética en nosotros), todos somos fruto de los caracteres adquiridos. Es decir, de aquello que se va trasmitiendo de generación en generación. Esto se aplica en parte a nuestra música: no hacemos nada nuevo, pero nuestra evolución viene de toda la mierda que hemos ido escuchando.

A: ¡Nos has metido en un marrón con el título! Claro que se puede hablar de evolución musical… pero no creo que el título represente la temática global del disco.

M: Todo esto es la coartada cultureta, claro. Pero mucho cuidado con Lamarck, porque es el tipo de menda que mola. El tío inventó la puta biología y ahora sólo le dedican una esquinita del libro de Conocimiento del Medio para reírse de él, porque decía que a las jirafas se les alargó el cuello para comer las hojas de las copas de los putos árboles. Este menda hizo la primera teoría de la evolución, y sin ella Darwin nunca habría escrito lo que escribió. ¡Así que menos guasa!

 

¿Se puede hablar de evolución cuando uno de los temas recurrentes de este elepé es precisamente la extinción? Para empezar, de la clase media y del estado del bienestar.

R: En el caso de Nouveaux Riches es así. Toda aquella gente, que nunca tuvo nada y de repente derrapaba por las afueras de Madrid, con sus BMW y sus adosados de ladrillo naranja, ha desaparecido. O por lo menos han cambiado de camisa; obligados, pero han cambiado.

 

 

El verano pasado leí una noticia sobre un abuelo al que sus nietos habían abandonado en una gasolinera para irse de vacaciones. Al escuchar Crisis, lo identifique inmediatamente con ese perro al que dejan atrás en una mudanza: “te llevaste la ropa, los discos y a mí / me abandonas en la jaula llorando por ti”. Ese reproche tiene algo de desahucio…

A: Me encanta la lectura que le has dado. La canción es un reproche y es como si la cantase un perro… Pero tiene otras, tal y como yo la veo. ¡Perfecto!

M: Mi perra se llama Crisis y la canción va de una movida personal. Pero, dicho esto, creo que la extinción siempre ha sido un tema recurrente en nosotros. El fin de la clase media está aquí y los que antes formábamos parte de ella ahora somos pobres. Es imposible olvidarlo cuando apenas llegas a fin de mes.

 

Hace poco decías en una entrevista que Parque empresarial era vuestra canción más política hasta la fecha. En Estibador homenajeáis de tapadillo la segunda temporada de The Wire. Si algo hemos aprendido de esta serie es que en materia de corrupción las cosas solo pueden ir a peor. ¿A quién le dedicaríais esta canción?

A: A toda esa caterva de mangantes que nos gobiernan. Pero también a todos los listillos y a los enchufados que desde su posición se sienten impunes a cualquier cosa. A los jefecillos déspotas y a los niñatos que, por tener un máster en recursos humanos, se creen por encima del bien y del mal. A los prejuiciosos y los que no se enteran de nada pero hablan demasiado… ¡A toda España!

M: Suscribo todo eso, pero me niego a pensar que todos los españoles seamos así. Nosotros no lo somos. Ni de coña. Y tampoco la mayor parte de mis amigos. Creo que debemos recuperar la conciencia de clase. Hay unos tipos que se están riendo en nuestra puta cara y el resto somos unos pringados. Vale que las clases ya no son las mismas a las que se refería Marx, pero decir que no existen es la gilipollez que nos ha llevado a pensar que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Cada vez que alguien dice eso debería partirle un rayo.

 

¿Habéis fundido Esquivar el bache y Ancha es Castilla por alguna razón en particular? Comparten ADN con canciones como Destruye o Soy un macarra de Ilegales. Junto con El picador que rozó la gloria forman una trilogía de extrarradio de lo más inquietante. Como si Mar Otra vez o El Desván del Macho sirvieran de banda sonora a una peli quinqui y post-apocalíptica…

R: Las encajamos porque no nos convencía el final de una y el principio de la otra. La primera es más hijaputa que la segunda y nos pareció que tendía más sentido que se compensaran entre sí.

 

El hilo narrativo del disco es bastante jodido. ¿Estamos condenados a repetir esquemas, perpetuar actitudes y heredar precariedades, como sugerís en Niños: Futuro? ¿Hasta qué punto afecta a la escena musical madrileña?

R: Ahora mismo parece que la mayoría de bandas que pululamos por ahí nos gastamos un discurso bastante crítico con lo que tenemos a nuestro alrededor. Personalmente creo que se trata de un fenómeno bastante espontáneo, al menos en nuestro caso. Pero el mensaje termina siendo el mismo. Muchos de los grupos que nos gustan intentan crear su propio discurso, pero con la que está cayendo resulta inevitable que haya cierto pesimismo.

 

Como por ejemplo… ¿Juventud Juché?

R: Y también Caballo Trípode, Giganto, Cal, Pony Bravo, Fiera, Monotonus, Familia Atávica, Medievo, Telephones Rouges, Ornamento y Delito, Tercer Sol, Los Plomos, Futuro Terror, Cuchillo de Fuego, Travesti Afgano, Gog & Las Hienas Telepáticas, Miraflores, Fluzo, Los Punsetes, Caniche, Sagrados Corazones, Somos La Herencia, Afilador, La Extinción de los Insectos, Government… ¡Hay mil!

M: La tarjeta black para los gastos de representación está a nombre de Raúl.

 

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En Beber a morro del futuro cantáis sobre “hordas de viejos prematuros que se queman al sol”. ¿Son los mismos que idolatran a bandas que viven de rentas y aspiran a las pensiones vitalicias del rock’n’roll?

R: No apuntamos hacia nadie en concreto, pero por ahí van un poco los tiros. De lo que en realidad estamos hablando es de chavales de veinte años que tienen las pretensiones de un tío de cincuenta. Y lo peor de todo, que comparten los mismos principios.

 

Parafraseando la letra de la canción, el circuito underground ha generado sus propias tensiones internas. Me refiero a la endogamia (“quedo con mis amigos para procrear / la contundencia en mis maneras tiende a aumentar”) y el nepotismo (“crece mi sentido de comunidad / cuando percibo el odio de mi vecindad”). ¿Vendemos humo desde la prensa musical o es un mal que se gesta desde el propio local de ensayo?

R: No sé si por culpa de la prensa musical, pero buscamos el hype constantemente. Se fabrican héroes semanales y luego a otra cosa. Tú lo llamas humo y yo falta de criterio. Puede que en parte el propio lector sea cómplice, no lo sé. ¡Pero está claro que apesta! Hay muchas bandas que se rompen el culo por ser los elegidos. Nosotros intentamos evitarlo, pero en el fondo nos gusta ver cómo nos ponen a caldo en Google.

M: La prensa musical vive al calor de los festivales. Sacas el catálogo de los sellos de tus colegas, que son los que luego van a cobrar en los festivales de verano. Da lo puto mismo que sean un mojón gordísimo, porque la poca publicidad de mierda la vas a sacar de ahí. Eso pasa con la prensa especializada. Y los medios generalistas, que no deberían depender de eso, lo acaban haciendo porque es lo único que les va a dar visitas. O eso creen ellos, porque no es cierto. Pero en fin, ¡qué te voy a contar que no sepas sobre la profesión! ¿Cuánto tiempo hace que no ves una crítica en la que pongan un disco a parir?

 

fabuloso

 

Lo que dices tiene mucho que ver con la siguiente pregunta: después de siete años viendo los toros desde la barrera ya iba siendo hora de pegar un puñetazo sobre la mesa. En Cría ciervos, sin ir más lejos, le sacáis el dedo a cierta multinacional que ha hecho de la banalización del punk una de sus señas de identidad etílica. ¿Cómo se traga eso?

R: Hacemos referencia a Jägermeister porque es la que tiene más visibilidad, pero se podría aplicar a mil y una más: Mahou, Sailor Jerry, Converse… La figura del ciervo nos lo ponía a huevo para equiparar el asunto de los patrocinios con un ritual satánico. Como si el verdadero mal fuera ese. La cuestión de fondo es que, no creemos que para montar un concierto sea necesario recurrir a una marca comercial que te paga cuatro duros por una publicidad y una imagen que les saldría bastante más cara en otros circuitos. Solo buscan un producto con una estética que les permita vender el suyo, el resto se la trae al pairo. Pero, ojo, nosotros lo decimos desde una posición muy cómoda. Los cuatro trabajamos y tenemos nuestra nómina a final de mes, pero entendemos que haya gente que no tiene un florín y demasiadas facturas por pagar; ya seas estudiante, parado o un viva la virgen. Lo que más me quema a nivel personal es que hayan intentado patrocinar lugares mágicos como La Caja en Vigo. ¡Gracias a Dios que sólo se quedó en una intentona!

A: No es que nosotros seamos el colmo del do it yourself, o que pasemos de las multis y los patrocinios. A título personal, opino que Jägermeister han hecho una excelente labor de marketing y han conseguido montar un entramado super cool en base a un licor del demonio con el que se ponían a tono los cazadores alemanes en los años 40 para irse al monte a cazar ciervos. Son una empresa y, como tal, tienen que vender, ganar dinero. Y lo hacen cojonudamente bien. Pero de ahí a que nosotros queramos ser partícipes… como que no. Lo que menos importa en sus eventos es la música. Y hablamos desde la experiencia personal, que conste. Pero, como dice Raúl, lo que hagan los demás nos da igual. De hecho, muchos amigos nuestros han participado y colaborado con marcas de estas. ¡Pues fenomenal para ellos! Si son felices, nosotros también. No nos vamos a meter en las decisiones de los demás, ¡faltaría más!

 

 

M: El problema de todo esto es que ha llegado a niveles delirantes. Sin darte cuenta acabas tocando en festivales patrocinados por Jäger y te jodes. Nosotros lo hemos hecho al menos en tres ocasiones, porque no había otra forma de poder tocar con nuestros amigos. Aunque nunca nos hayan patrocinado directamente a nosotros, el patrocinio indirecto es inevitable. Y eso es la hostia. ¿De verdad es necesario depender de una marca para que te hagan una cartelería más fea que el demonio y te paguen cuatro duros? Pues sí. Hay grupos y promotores que sobreviven gracias a eso.

 

Volviendo al disco… La base rítmica suena muchísimo más contundente; la guitarra más cortante y los teclados mejor definidos. ¡Incluso el saxo tiene más brillo! En mi opinión es lo mejor que habéis grabado nunca. Supongo que debe ayudar lo suyo contar con un productor como Ramón, del que casi podría decirse que es el quinto miembro del grupo. ¿Cómo fue la grabación?

R: Krater (Ramón Moreira) es el quinto del Combo, sin duda. Nos tiene caladísimos y este disco es tan suyo como nuestro. Nos gusta más que el anterior, que también grabó, produjo y masterizó. En lo que a mí respecta, necesitaba más sonido “cuchilla” en la guitarra y él me afiló la hoja al instante. En cuanto a lo que comentas de la base rítmica, seguramente se deba la incorporación de Antón. Es como un tractor desbocado.

A: Rober y yo le aportamos una pegada agresiva y bestia. A mí es lo que me mola, porque me permite hacer el cafre como nunca y disfruto muchísimo  tocando sin florituras ni arreglos innecesarios.

 

¿Lo habéis masterizado aquí o fuera? Aún no he podido escucharlo en vinilo, ¡pero tiene que ser un pepinazo!

M: Pues ha sido Ramón, como siempre. Personalmente no entiendo qué necesidad hay de mandar los discos para que te lo haga un fulano de Massachusetts porque dicen que es la polla. Vaya por delante que no tengo ni puta idea de sonido, pero en fin… A mí me parece una pijada.

 

 

Me sigue sorprendiendo que seáis capaces de cuadrar las letras sobre la música, teniendo en cuenta lo atropellado que os sale todo…

R: A mí también. ¡Sobre todo porque las hacemos prácticamente cuando estamos entrando al estudio!

A: A la hora de componer quizá sean nuestro punto flaco. Siempre las dejamos para el final y nos cuesta horrores sacarlas. A mí en particular. ¡No he hecho ni una!

M: He de decir que en este disco, salvo alguna excepción, las letras están más pensadas. Al menos por la parte que me toca. Pero siguen siendo lo que más nos cuesta.

 

En las instrumentales se nota el caos mental de cada uno, pero todo encaja: en Sudor Africano se cuelan The Ex con un punto a lo Ginferno. La gente suele citar a un montón de grupos como Gang of Four, Wire y compañía para describir vuestro sonido, pero a mí todo me suena mucho más castizo.

R: Son bandas que nos flipan mucho aunque somos conscientes de que llegar ahí es complicado.

A: Hombre, que nos comparen con todos esos grupos ya es un honor y un orgullo. Pero sí que es cierto que el disco es más castizo, mas nuestro; más “nosotros”. Y es mejor así: lo que oyes (y ves) es lo que hay.

R: De todas formas, ¡lo mejor de esa canción es el estribillo!

 

¡Lo de “sudor africano / resbala por mi ano”! ¿De dónde salió eso?

A: Es un homenaje a unos colegas. Cuando sonaba el estribillo de Rock the Casbah de The Clash lo cantaban por encima. Cosas de bolingas y el mambo nocturno.

R: (Miguel) Ayuso siempre andaba con la cantinela y nos limitamos a modificar un poco la letra…

M: Se lo oí cantar a José Punzón cuando todavía salía. Siempre me hizo gracia.

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