Fotocopias pop

Hablamos con Manuel Ríos y Fernando Delgado de STAMP sobre cómo se hacía un fanzine en el Madrid de 1989. Por Elena Cabrera


09 junio 2014

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Antes de que comenzara la escena indie española (o al menos la madrileña), el fanzine Stamp había muerto y sus cinco autores (Talulah, Monty, John Sillitoe, Spock y Poppymice) se dedicaban a otras cosas. Es decir, era ya mítico ¡en 1993! Libros Walden ha tenido la genial idea de reeditar sus tres números en un librito y sus flexis de acompañamiento en un single de vinilo, algo que los propios autores jamás habrían hecho. Ni se les había pasado por la cabeza.

 

En el entrañable recorta-y-pega de la confección de sus páginas se podían leer tops de canciones, presentadores de televisión que daban morbo, direcciones de los mejores fanzines británicos del momento, artículos sobre los grupos de la explosión anorak-pop, el indiepop posterior al C-86 que también llamaban tweepop.

 

Hablamos con Manuel Ríos y Fernando Delgado (quienes formaron posteriormente grupos como Alpino o Los Verdugos, además del sello Spicnic) sobre cómo se hacía un fanzine en el Madrid de 1989 y el shock de mezclar a Laly Soldevilla o Conchita Velasco con Heavenly y The Field Mice.

 

¿Cuál son los buenos recuerdos de cuando hacíais Stamp?

Fernando: El recuerdo de una época en la que empiezas a ir a muchísimos conciertos, a hablar de música con los amigotes, que es lo más divertido que hay. De ahí surgió la idea de hacer el fanzine.

Manuel: Lo bien que lo pasábamos haciéndolo, juntándonos en casa de Miguel (Miguel Stamp, alias Poppymice) con las tijeras, las revistas y jajá jijí, eligiendo una foto, corta y pega… eso era mejor que escribir los artículos. Y cuando hacíamos los pedidos de discos, de todo pedíamos cinco copias.

 

Escribíais los artículos en casa y los imprimíais en vuestra impresora y luego…

F.: ¿¿Qué impresora?? ¡¡Era máquina de escribir!!

 

Pero alguno tiene pinta de ser de impresora, porque los textos están justificados.

F.: Los de María (María Jesús Maza, alias Talulah) sí, que los hacía en la impresora de su trabajo. Pero era la única. Cada uno los hacía en su casa y luego quedábamos en A Huevo, que era un bar que estaba en Santo Domingo, donde quedábamos todas las semanas y hacíamos el reparto de artículos.

 

¿Y los recortábais con las tijeras en el mismo bar y pegábais las fotos?

F.: Claro.

M.: Y si había que reducir textos, había que calcularlo en casa con la regla y luego ir a la chica de la fotocopiadora y pedir esta reducción al 60%, esta al 67%…

F.: Y también íbamos a todas las ferias de cine que había en Madrid a conseguir fotos de actores y actrices que nos gustasen.

M.: En el Rastro también hemos comprado algunas. Las fotocopiábamos al tamaño que las necesitábamos para luego pegar encima los textos

F.: Pero si era del tamaño ideal ni siquiera la fotocopiábamos. Los pegábamos encima y ya está, no nos complicábamos mucho la existencia.

 

¿Y cómo los encuadernábais, grapando encima de la clásica goma Milán?

M.: Lo grapaban en la imprenta. Luego para el que yo hice después, Morrissey Drive Me Home, me compré una grapadora gigante.

F.: Pero los flexis era un curro. Nos daban una hoja gigante y teníamos que recortarlo, doblar las esquinas, los triangulitos… sobre todo el número 3.

M.: Eso fue una cosa que estuvo muy bien, los grupos que conseguimos para los flexis. Sobre todo Terry Cuatro y Los Vegetales, de los que éramos fans e íbamos a verles a la Escuela de Caminos. Éramos muy superfans de Nacho Canut y que fuéramos a sacar una canción de ellos no lo podíamos creer.

 

¿Cómo surgió?

M.: Es que Miguel estaba en clase de Juan Carlos Aured (miembro de Los Vegetales y colaborador de Fangoria), hoy en día JC Moreno, que es el que produce a las Nancys Rubias y es discjockey. Y ese fue el contacto. Fuimos a ver, en autobús, a Fangoria en Fuenlabrada y ahí conocimos a Nacho en persona, porque a Alaska ya la conocíamos, que nos había firmado cosas.

 

¿Cómo os conocísteis?

M.: Fernando y yo nos conocemos desde que íbamos a parvulitos, cuando teníamos 5 años.

F.: Y María es del barrio (Moratalaz).

M.: Yo conocí a María en clases de inglés, 2 o 3 años antes de Stamp, de adolescentes. Y Javier Pascual era de mi clase en la universidad.

F.: Y a Miguel le conocimos porque tenía un microespacio en el programa de radio de Rosa Pérez y ponía música que nos gustaba mucho. Y siempre estaba diciendo “si a alguien le interesa que me escriba” y le escribimos. Y se presentó en mi casa para responderme a lo que le había preguntado. Así tal cual. Hola, soy Miguel, me escribiste y tal. Ah, pasa. Y nos empezamos a dejar discos y en dos meses estábamos haciendo el fanzine.

 

¿Y María, qué es de ella?

F.: Está viviendo en Newcastle y trabaja en una biblioteca, es madre de familia…

 

Se puede ser madre de familia y hacer fanzines…

F. y M.: Sí…

 

Y tener un sello…

F.: Sí, pero sólamente es madre de familia y bibliotecaria.

M.: Y Javi poco después del fanzine se fue a Estados Unidos un año y a la vuelta ya casi ni le vimos, le perdimos la pista. La última vez que le vi fue viendo Hairspray el remake, en el cine.

F.: Pues yo en el concierto de Pulp en el Revólver.

 

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¿Qué fanzines conocíais ya cuando empezásteis a hacer Stamp?

F.: Ingleses, todos. Pedíamos los fanzines, también de cinco en cinco. Españoles apenas había, salvo el que hacía María de los Smiths que se llamaba How Soon Is Now y poco más.

 

¿Y cuál es el que más os sirvió de referencia?

F.: Uno que se llamaba Sowing Seeds que me gustaba muchísimo, ese fue muy influyente. Y el fanzine de Bob Stanley (de Saint Etienne), Honey Hunt. Sobre todo fanzines que tuvieran flexi. Si había un fanzine con flexi, era petición segura.

M.: Pedíamos un montón, eran baratísimos, 50 peniques o así costaban.

 

¿Y no eran caros los flexis?

F.: Hacer flexis era más barato que hacer singles de vinilo.

M.: No recuerdo cuánto era pero era poco porque nosotros no teníamos dinero, cada uno puso un poco y ya está. Había que fabricar muchos, eso sí.

F: Al principio 1.000, pero luego conseguimos que nos hicieran 500. Nos costó venderlos… Del primero hicimos la mitad de fanzines que de flexis y del segundo y tercero ya 300 o 350 y prácticamente se vendieron todos.

M.: A la gente le llamaba mucho la atención lo del flexi.

 

¿El excedente del flexi cómo lo vendisteis?

F.: Los vendíamos en los Benicàssim de la época, a 1 o 2 euros, en nuestro stand de Spicnic, un stand para nosotros o que compartíamos con gente.

 

¿Cuánto de esta etapa influyó luego para la creación del sello Spicnic?

M.: Si me preguntas qué ha sido lo mejor, lo mejor es lo que ha venido después. Gracias a Stamp conocimos a Terry Cuatro, dándoles una octavilla de Stamp en un concierto de Fangoria. Y gracias a eso luego surgió todo lo otro.

F.: Fue todo como una continuación lógica. Salió el flexi de Terry Cuatro y a continuación, en vez de flexi sacar un vinilo y hacerlo con ellos.

M.: Nos hicimos amigos, ellos venían un montón a Madrid y al final surge que hay que seguir haciendo cosas. A lo mejor si Miguel no se hubiese ido a Inglaterra a estudiar posiblemente hubiésemos seguido con el fanzine o hubiéramos hecho un sello tipo Spicnic pero con Miguel, porque había planes de sacar vinilo que luego no surgió.

 

¿Cuántos años teníais?

F.: Unos 22, porque esto fue entre el 88 y el 89. Miguel tiene un año más.

 

¿Y no reconocéis en la manera de hacer, en la manera de escribir, que vosotros teníais en Stamp algo que ya no existe o que es muy difícil de encontrar?

M.: Para empezar, ya no existe un movimiento parecido, había grupos en todos los pueblos de Inglaterra haciendo cosas. Si eso no existe, pues tampoco va a existir gente que escriba sobre ellos… O a lo mejor es que hoy en día la información está tan al alcance con lo digital que ya no hace falta que haya gente haciendo fanzines.

F.: ¿Pero te refieres a que la gente ya no escribe como si fuera fan?

 

Exacto. No tanto a la necesidad de hacer un fanzine sino a la de expresarse como fan, en lugar de erudito, crítico o reseñador.

F.: A mí me gusta leer a gente que escribe como fan, con la pasión, sin ningún virtuosismo de datos teóricos ni nada.

 

¿Y los encuentras?, ¿crees que siguen existiendo hoy?

F.: No, no.

 

Por eso me parece tan vigente el que se haya publicado este libro. Ya no son los grupos sino la manera en la que se habla de estos grupos lo que se ha extinguido.

M.: Se hablaba con muchísimo entusiasmo. Había muchísimas ganas de transmitir esto. Nos gustaban mucho estos grupos y estaban muy bien si pensamos en los mejores, como Strawberry Story o Fat Tulips, aunque había también mucha paja.

F.: Pero cada vez que escribíamos de un grupo lo hacíamos como si fuesen los mejores, el mejor grupo del mundo, de la historia. Luego leían el fanzine y decían pero cuánto grupo bueno hay aquí.

M.: Nosotros queríamos transmitir eso y como ahora no existe algo parecido…

 

Pero yo creo que sí que existe.

M.: ¿Crees que hay tantos grupos interesantes como para que la gente coja 20 y haga un fanzine?

 

Yo creo que sí.

F.: Yo creo que ahora hay muchos grupos nuevos pero de ahí a que nos gusten…

 

Hay muchos grupos españoles reventando por todas partes y precisamente como son muy underground son los que te darían la necesidad de escribir sobre ellos.

M.: Pero ¿no crees que todos estos grupos, todo lo que tienen que decir ya lo dicen con su página web, con su Facebook, con su Twitter, con su Instagram…? Hay tanta información que no hace falta que haya gente contando eso. Antes, de todos estos grupos, no había información, no había nada.

F.: La única manera de conseguir información era escribiéndoles personalmente a ellos con un cuestionario. Lo respondían una semana después y esa era toda la información que obtenías en la época pre-Internet.

M.: Estos grupos, o leías de ellos en el Stamp, o no leías de ellos en ninguna parte.

 

Vale, la parte de la información hoy está plenamente suplida, pero ¿y la otra parte?

M.: Si se viese que estos grupos necesitan alguna manera de publicitarlos… pero como se publicitan tanto solos, ¿quién quiere hacer eso?

F.: No necesitan de un club de fans que les apoyen, que les defiendan o diga sus virtudes. Se defienden ellos mismos. No necesitan ningún portavoz que diga lo maravillosos que son.

M.: Hay tanta gente con blogs poniendo sus opiniones…

F.: Y todos escriben mucho más serios ahora, parece que todos quisieran escribir para el Rockdelux. Más aburrido.

 

Estoy totalmente segura de que se ha perdido algo y me gustaría pensar que con la reedición en libro de vuestros fanzines alguien podría recuperar algo de eso perdido. ¿No lo habéis pensado?

F. y M.: No… no…. no.

M.: No pensamos que pueda tener influencia.

F.: Aunque a mí sí me gustaría leer algo así de grupos que me gustan de ahora.

M.: La gente que no conoce los grupos de los que nosotros hablábamos, para que se vana poner a leer sobre ellos cuando tienen todo en YouTube para escucharlos… Pero igual sirve para que gente que no conozca a grupos como Go-Betweens se interese por ellos.

 

O sea que le veis más el sentido de la reedición por el descubrimiento musical.

F.: Sí, pero que quede claro que nosotros no teníamos ningún interés en reeditarlo. Nos lo ofreció el chico de Libros Walden, que le hacía ilusión, nos pidió permiso y le dijimos que sí.

 

¿Flipásteis?

F.: Muchísimo. No nos lo creíamos. De hecho no dejábamos de preguntarle ¿tú estás seguro de que esto lo quieres reeditar?, ¿tú estás seguro de que esto le interesa a alguien?

M.: ¡Pero si esto no le interesa a nadie! ¿Pero quién va a comprar esto?

F.: Nos parece estupendo, pero por nuestra parte nunca lo habríamos reeditado. Pensamos que quien lo quiso ya se lo compró en su momento y ya está.

M.: Una cosa buena es que en el single las canciones se oyen muy bien, mejor que en el flexi, que era de mala calidad. El chico de El Viaje de las Flores es técnico de sonido y lo ha masterizado él. Una cosa que estuvo muy bien fueron las fiestas. Ver la calle llena de gente esperando para las dos fiestas, que estuvieron llenas.

F: A ver, que no era el Palacio de los Deportes, que era el Siroco. Cien personas.

 

Pero en esos años llenar el Siroco tampoco era tan fácil.

M.: ¡Y quién conocía a Terry Cuatro en Madrid o a Aventuras de Kirlian!

F.: Pues las cien personas que se habían comprado el fanzine en Del Sur.

 

Ahora que lo dices, ¿dónde se vendía el fanzine?

F.: En Del Sur y en Escridiscos al principio.

M.: Del Sur estaba bien porque vendía fanzines…

F.: …Y los discos de toda la música que nos gustaba. Pero sobre todo lo vendíamos por correo. Teníamos un apartado de correos en Vallecas, porque era el único que había disponible en Madrid y al principio íbamos todos a la vez en autobús y nos hacía una ilusión… y nos repartíamos las cartas.

 

¿Recibíais cartas personales contando qué suponía para ellos el fanzine y cosas así?

F.: Sí, algunas había. De hecho hay algunas citas en los fanzines, tanto a favor como en contra de gente que nos recriminaba cosas. Nos escribía Macarena, de Las Perdices Vuelan Solas.

M.: Roberta Marrero…

F.: Miguel Ángel Villanueva (de Los Brujos), Iñaki (Gametxogoikoetxea) de Family…

 

¿A nivel escena, además de Terry Cuatro y Family, de quién os sentíais cerca? ¿O eráis unos ‘outsiders’?

M.: Era una cosa muy rara. A la gente le llamaba muchísimo la atención la mezcla del indie inglés con el cine español, con Karina… eso confundía a la gente. No era fácil.

F.: Grupos españoles había, todos los grupos de Malasaña… pero no nos gustaban. Nos gustaba Los Romeos, de hecho estuvimos a punto de sacarles un flexi pero vinieron con un contrato y eso ya nos superaba.

M.: Y a El Pecho de Andy también casi les sacamos un flexi.

F.: Pero fue con el siguiente grupo, La Fe de los Necios, buenísimo. Luego empezaron a salir unos fanzines. ¿Te acuerdas de la chica de Galicia? (Luisa López, de La Coruña). Hacía El Origen, que sacaron un flexi de Los Cambiantes.

 

Es que estáis unos años adelantados a la explosión del indie. Existía La Herencia de los Munsters y Subterfuge, pero no teníais nada que ver. Pero los fanzines que vinieron cuatro años después tipo Las Lágrimas de Macondo, que también hizo flexis, ya tenían allanado el terreno con lo que vosotros habíais hecho.

F.: Yo no creo que hayamos sido una inspiración para ellos, aunque hayamos tenido alguna influencia común.

M.: Luego salió La Línea del Arco (el fanzine de Luis Calvo, que posteriormente fundaría Elefant Records).

F.: Después salió Spiral (revista cofundada por Luis Calvo) y ya… el noise. Y el noise se lo comió todo.

 

Sí, hay una tónica de que los sellos independientes de los 90 se crean a partir de un fanzine, como el caso de Stamp/Spicnic, La Línea del Arco/Elefant, La Herencia de los Munster/Munster o Subterfuge.

F: Supongo que es una evolución lógica.

M.: Es una pena que ya no fabriquen flexis, es una pena porque es una cosa muy recoleta.

F.: ¡El chico de Discos Walden sabe de un sitio!

 

Ahora se hacen cassettes otra vez.

F.: A nosotros nos encantaban las cassettes. De hecho, íbamos a todos los conciertos con la grabadora.

 

Entonces lo siguiente va a ser reeditar Morrissey Drive Me Home.

M.: ¡No! Hay un chico argentino que lo ha escaneado y ha subido algunos números a su blog  (Typical Me). Que suba los siguientes y que la gente se los baje. Yo es que soy muy poco nostálgico. Todo tiene su momento.

 

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