Historias cotidianas del barrio de Usera

Una aplicación para el móvil nos guía por el barrio de Usera a través de las historias cotidianas contadas por sus propios vecinos, ficcionadas por dramaturgos e interpretadas por diferentes actores. Por María Arranz


12 junio 2014

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Creo que así es como se trabaja realmente la cultura, la cultura no está en las bibliotecas ni en los grandes museos, ahí hay un resto, pero luego hay una cultura viva, que es la que está en la calle y nos olvidamos muchas veces de ella. Me parece muy bonita la idea de ir al pueblo, de bajar a la taberna, de ir a la casa del vecino y que te cuente una historia y reivindicar eso como cultura, como nuestra cultura, como aquello que somos”.

 

Quizá esta frase de Pepe Viyuela sea una de las que mejor refleje el espíritu de una aventura como la de Storywalker, una app creada por la gente de Kubik Fabrik en colaboración con los vecinos del barrio de Usera que relata las historias cotidianas del barrio y de sus habitantes, todas ellas maravillosamente ilustradas por Ana Bustelo.

 

Me encuentro con Fernando, Juan y Fabián –todos ellos de Kubik– en el Bar Barajas, donde tiene lugar una de las siete historias que forman parte de Storywalker. Tras la barra está Isi, que entre café y café, va metiendo baza en la conversación puntualizando las anécdotas que él, como vecino y también como participante que presta su voz a esas historias cotidianas del barrio de Usera, conoce a la perfección.

 

El mítico concierto de Lou Reed del año 80 en el estadio Moscardó, que acabó en una batalla campal y el consiguiente motín popular, con saqueo de equipo e instrumentos incluido (la leyenda cuenta que muchos garitos del Madrid de aquella época se equiparon con el material afanado en este concierto); la historia de amor entre Mari Carmen y Jesús, que reviven su pasión a través de anécdotas mientras esperan en la fila de la Agencia Tributaria de Usera, la antigua sala de fiestas Copacabana; o la de Tristán y Matilde, que se conocen en la propia sala Kubik, y cuya historia amorosa está plagada de desencuentros que se suceden en diferentes lugares del barrio. Pero también el relato que parece cuento, pero que tiene una parte muy real, del niño chino que se creía vampiro; o el de la famosa Narcisa, vecina de Usera que creía ser la madre perdida de El Cordobés, y cuya historia ha sido escrita por integrantes del Taller de Escritura Creativa de la Biblioteca José Hierro del propio barrio; la que tiene como protagonista al 37, el antiguo tranvía que pasaba por Usera, o la del misterioso asesinato de Gustavo, el sereno, que un buen día apareció muerto en el barrio allá por los años 70. Estas siete historias son las que conforman Storywalker, un relato ficcionado basado en relatos populares que nos ayudan a conocer desde dentro y a través de sus protagonistas, este barrio de la periferia de Madrid.

 

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“Eso fue real, eh, eso fue real” –apunta Isi desde detrás de la barra mientras hablamos de la historia de La Narcisa. “Ella decía que su hijo era El Cordobés, y aquí vinieron la televisión y la radio, a ver si la encontraban y a ver si era verdad lo que contaba. La historia se hizo muy famosa… Aquí al bar venían tres albañiles, que cuando estaban un poco castaña, siempre cantaban eso de ‘no puede ser, no puede ser, que la Narcisa sea la madre de El Cordobés’”. En el propio Barajas es donde se desarrolla una de las escenas de la historia de La Narcisa, donde un grupo de vecinos está tomando el vermut y comentando sobre la pobre mujer, mientras en la radio relatan su historia, a través del marido de La Narcisa, interpretado por Pepe Viyuela.

 

A principios del año pasado, la Agencia de Gestión de Licencias del Ayuntamiento de Madrid precintaba el local de Kubik Fabrik alegando que el espacio debía estar insonorizado e impidiendo, durante varios meses, que éste abriera sus puertas en Usera. Finalmente lograron desbloquear la situación y abrir ese teatro de marcado carácter social en el que tanto esfuerzo habían puesto y cuyo fin era dinamizar la oferta cultural del barrio, pero durante esos meses, Fernando y su equipo se vieron obligados a replantearse el proyecto y también a estar mucho más involucrados con el barrio, lo que hizo que surgiera la idea de contar las historias de los vecinos que lo habitaban.

 

“Empezamos a hacer entrevistas a vecinos y asociaciones y a buscar historias para ver si realmente era factible crear un proyecto de este tipo. Y lo que nos encontramos fue que no sólo se empezaban a generar esas historias, sino que además la gente las repetía, es decir, que eran una especie de leyendas urbanas que cada vecino contaba de una manera diferente. Toda esa memoria emotiva del barrio, se la dimos a una serie de dramaturgos que escribieron ficciones sobre las historias reales”. A partir del trabajo con el barrio que ya hacían en Kubik, lograron implicar a los vecinos en el proceso creativo y en la propia actividad teatral. “Queríamos que la gente no viniera sólo a ver obras de teatro, sino que el teatro se convirtiera también en una identidad del barrio” –explica Fernando.

 

 

La idea ya había sido puesta en marcha en alguna ciudad de Inglaterra, donde ya tienen más experiencia en esto de implicarse con las comunidades y en el uso de la tecnología en el arte, no sólo como herramienta de comunicación, sino aplicándola también a fines creativos. Allí existía una aplicación parecida en la que situaban historias locutadas sobre un mapa, y a partir de esa idea fue desde donde el equipo de Kubik Fabrik empezó a pensar todo el proceso de adaptación a lo que ellos tenían en mente: trabajar con historias cotidianas e implicar a los vecinos en la creación de estas historias.

 

Fernando nos cuenta que había muchísimas historias entre las que elegir. “Muchas se quedaron en el tintero, pero elegimos las que creímos que podían interesar más a los dramaturgos y sobre todo las que veíamos que se repetían en los relatos de los vecinos. Por ejemplo, la historia del concierto de Lou Reed la conocen todos los vecinos del barrio y, de hecho, Miguel del Arco, el dramaturgo que la escribió, estuvo en ese concierto (aunque dice que no se acuerda de nada)”. Juan explica que cuando hacían la selección de las historias con los dramaturgos, éstos se identificaban enseguida con alguna de ellas. Además, siempre que es posible, las piezas se ruedan en los espacios donde suceden las historias. “Los vecinos se han implicado a saco, absolutamente todos. Muchos de ellos pasaban cada día por Kubik a preguntar cómo iba ‘eso de las historias’ y se han interesado mucho por todo el proceso” –cuenta Juan.

 

El cariño con el que los vecinos, dramaturgos, actores y todo el equipo implicado en Storywalker habla de este proyecto, es la mejor prueba de que han acertado (de pleno) con la iniciativa. Ahora piensan en llevarla a otros barrios de Madrid e incluso a otras ciudades. Pero de momento, nos quedamos en Usera, así que hazte con la app, ponte los cascos y date un paseo (real o virtual) por este barrio madrileño y su memoria colectiva.

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Comentarios:

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H.A says:

Me encanta!!! Gracias por la pista.

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