Horteradas bajo el sol

El verano es la estación ideal para las horteradas de todo tipo. Por Lola Elkin


23 julio 2015

Si hay una época del año en la que lo hortera reluce con mayor esplendor esa es el verano: los colores se multiplican, más partes del cuerpo se hacen visibles, lo informal campa a sus anchas y, en definitiva, el buen gusto se toma unas vacaciones. Si a esto le sumas una ola de calor inducida por gases químicos (o eso dicen por ahí) que te fríe el cerebro, el resultado puede ser tan esperpéntico como el #Sunburnart. La última moda que causa sensación en las redes sociales y que básicamente consiste en convertir las típicas marcas de sol en diseños más o menos creativos (muchas veces solo ridículos), y que como suele pasar, empieza como la rareza de unos frikis y acaba convirtiéndose en el must de todo fashionista o celebrity.

 

 

Así ha sucedido otra temporada estival más con los Ugly shoes, ese estilo de sandalias que no hace tanto eran exclusivas de eclesiásticos, jubilados y turistas alemanes (premonitores estos últimos de su nefasta combinación con calcetines), y que ahora son prácticamente lo único con lo que se calzaría un hipster para pasear por Madrid en agosto. Si encima este año, en el que se juntan dos tendencias tan dispares como el minimalismo y el boho extremo, las austeras Birkenstock y las todoterreno Teva, se encuentran de frente con las (ya un poco cansinas) sandalias gladiador, solo pueden salir cosas tan poco atractivas como el modelo tipo romano con suela gruesa de goma que ha sacado Zara (versión low-cost de las de Céline) perfectas eso sí para aislarte del asfalto en la ciudad o mejor aún, para combinar con el vestido-toalla, otro hit del momento. La inspiración viene de los modelos en felpa aguamarina de Jeremy Scott o con  topos de Acne Studios, de la que ya han adaptado su versión (¿o ha sido al revés?) más modesta y barata, eso sí, en Wearable towel; prácticos puede, horteras seguro.

 

Dos iconos de los 90: Sabrina, la bruja adolescente, y la gargantilla "choker".

Dos iconos de los 90: Sabrina, la bruja adolescente, y la gargantilla “choker”.

 

Pero no todo son inventos, con eso de que la moda es siempre cíclica, en esta temporada se recupera la estética de los noventa, con sus múltiples accesorios y estilismos que aunque por aquella época fueran rompedores o símbolo de rebeldía, ahora solo resultan absurdos: anillos para los dedos del pie, gargantillas de plástico ajustadas al cuello (las llamadas chokers) imitando tatuajes tribales, barras de labios metalizadas, púrpuras o azules, y tinte rosa para lucir cabellera fucsia a lo Gwen Stefani. Si imaginamos a una Natalie Portman en Closer o a Scarlett Johansson en Lost in Translation, la idea de una melena rosa pastel puede resultar incluso atractiva para darle jovialidad al corte bob tan en boga; “El rosa es el nuevo rubio” dicen en Vogue. Puede que sea cierto en lo que a moda se refiere, pero no deja de ser un color mucho menos elegante y difícil de combinar.

 

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La peor forma de llevarlo, sin duda, ya no es el “quiero pero no me atrevo” de teñirse solo unos mechones sueltos, ni la opción demodé de peluca larga y ondulada a lo sirena rancia, ni si quiera lo de colorearse la pelusilla del sobaco como hizo Miley Cirus esta pasada primavera, apuntándose a una subversiva campaña iniciada en la web por la estilista y bloguera Roxie Hunt. Ninguna de estas formas de introducir el rosa en nuestra pelambrera puede ser más hortera que mezclar varias tendencias en un mismo peinado, como hizo con tan poco acierto la cantante el verano pasado, difícil de superar este año: postizos de colores, base rubio platino y moño knit knot todo a la vez, mala idea.

 

Si trasladar el tinte rosa al vello corporal es para osadas, lo de vestirse por completo en ese mismo color es para horteras y ahora encima está de moda. Ya hace tiempo que algunos diseñadores se empeñan en darle a la mujer un aire de muñeca con el look baby-doll, pero es de nuevo Jeremy Scott, director creativo de Moschino, quien va un paso más allá. Por su desfile de este verano, Capsule Collection, pasaron la Barbie patinadora, la Barbie glam y la Barbie viajera con su maleta a juego, solo faltó la Barbie Cirus, eso si hubiese sido un puntazo. Fuera de la pasarela, Paris Hilton, la Barbie “rich bitch”  por excelencia, ya se ha hecho con toda la indumentaria, ¿te dice eso algo?

 

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Bonus Tip: Los animal prints dejaron de llevarse este invierno, así que, a no ser que tengas el cuerpo de Irina Shayk, lo de llevar un lobo estampado en el trasero no queda salvaje, es solo una horterada más.

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