Kwanzaa. Tejiendo redes afrodescendientes

La asociación Kwanzaa tiene como objetivo la difusión de las diferentes culturas afrodescendientes tanto dentro como fuera del espacio universitario, en el que se enmarca esta asociación, que también lucha por la visibilidad de la comunidad negra en la sociedad. Por Gerard Voltà.


08 Marzo 2017

Llego con tiempo a Sol, donde hemos quedado en frente del grupo de mujeres acampadas en huelga de hambre contra la violencia machista. Mientras espero, una médico de emergencias acompaña a una de las mujeres hasta la UVI móvil que queda a unos pocos metros, donde es atendida.

 

He quedado con Pilar Nse y Edurne Arranz, del colectivo Kwanzaa. Cuando llegan decidimos ir hasta un lugar sin tanto turista, y decidimos bajar hasta Tirso. Nos sentamos en la placita para charlar un rato.

 

¿Como surge Kwanzaa?

 

Hace un par de años, en la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense, unas cuantas personas se dieron cuenta de que las personas afro eran ellas y pocas más. Que no se les hacía caso y no tenían ninguna visibilización. Estaban cansadas de la situación que se vivía en la facultad en ese momento, en la que ninguna de las reivindicaciones tenía ningún tipo de visibilización de personas afro y, viendo que sus experiencias eran parecidas, decidieron juntarse y crear la asociación para tener un espacio propio… y surgió Kwanzaa.

 

Presentación de la asociación Kwanzaa en el curso 2016/2017.


 

¿Qué relación mantenéis con los otros colectivos de estudiantes organizados?

 

Dentro de la facultad hay muchas asociaciones que dialogan a través de la plataforma LUISA. Allí también esta Kwanzaa. Sí que se tienen afinidades con otros grupos ya que compartimos reivindicaciones en muchas de las cuestiones que respectan al ámbito universitario, pero también discrepamos con algunas otras. Nos damos cuenta, tanto dentro de la facultad como dentro de la sociedad en general, que siempre se reivindican las cosas desde el mismo lugar. Por ejemplo, cuando se habla de feminismo siempre se habla desde una posición burguesa, apelando a personas no racializadas. Queremos que también se sepa que no solo existen esas mujeres, que también hay mujeres afro y mujeres racializadas, y que también merecen visibilización.

 

¿Qué respuestas habéis recibido a vuestras presiones o reivindicaciones?

 

Hace poco algunas mujeres de Kwanzaa participamos en un artículo llamado Jóvenes negras españolas nos cuentan sus peores casos de discriminación y acoso, y en los comentarios había de todo: una mujer que había adoptado a una chica afro nos daba las gracias porque de esta forma se normalizaba la realidad afro poco a poco, ayudando a que a la larga las generaciones futuras tengan más posibilidades; pero también hubo otro tipo de comentarios como “oléis mal, bajad el brazo” [la foto que encabezaba el artículo eran miembrxs de Kwanzaa con el puño en alto], “no sé de que estáis hablando aquí, si no sois ni españolas”, y cosas de este tipo.
En otro artículo que se publicó sobre la asociación, una persona afro nos criticó que hubiéramos respondido contando nuestras experiencias de discriminación en las aulas, al ser preguntadas por cómo nos dimos cuenta de qué era ser negra. Ella decía que una se daba cuenta de que era negra cuando se miraba en el espejo y veía el color de su piel: lo comentaba simplemente como algo superficial, no como el proceso en el que una llega a entender que ser negra es no ser aceptado dentro de la sociedad.

 

Festival Kwanzaa 2016.


 

¿Tenéis vínculos con agentes de las otras universidades o en ciudades que no sean Madrid?

 

Hay lazos con movimientos fuera de la universidad en Madrid: hay un grupo grande de simpatizantes de Kwanzaa que reúne a muchas personas de distintas asociaciones como la de EFAE (Empoderamiento Femenino Afrodescendiente en España). También el espacio Afroconciencia, donde más o menos todos nos reunimos y debatimos.
También están La Cúpula, la parte afro de Tabacalera… Sí, hay espacios de unión entre movimientos. Últimamente nos han mandado mensajes personas de otras ciudades de Galicia o Salamanca, diciéndonos que les gustaría hacer algo similar en las universidades donde están estudiando, pidiéndonos consejo o asesoramiento para proyectos parecidos al nuestro. También nos contactaron hace poco desde la manifestación convocada para el próximo 18 de marzo en París con motivo del caso de la violación con una porra por parte de un policía a un chico afro, invitándonos a participar y crear lazos entre las dos ciudades.

 

Hablando de manis, hace pocos días organizásteis una manifestación para recordar a las más de 15 personas asesinadas por la Guardia Civil en el Tarajal hace tres años.

 

La manifestación del Tarajal la organizamos entre varios colectivos afro y también junto a Memoria Histórica. A nosotras también nos sorprendió no solo que fuera mucha gente, sino que fuera tanta gente afro, que es algo que no se ve mucho. En las manifestaciones estamos acostumbradas a ver siempre una mayoría blanca, pero cuando en una manifestación ves una multitud de personas racializadas impacta mucho, y en las fotos se puede notar esa fuerza.

 

Festival Kwanzaa 2016.


 

A raíz de la mani salió un artículo en el que se decía que “los medios de comunicación comienzan a poner el foco en la determinación afrodescendiente por su reconocimiento”. ¿Como valoráis el trato de los medios de comunicación, así como el vocabulario criminalizador que normalmente acompaña?

 

Hay más representación, pero sigue siendo poca. También habría que pensar el porqué, justo ahora que tenemos más fuerza. Los medios siempre dan una versión interesada. Sí, queremos más visibilización, pero desde nuestro punto de vista. No queremos que la lleven a su terreno, y esto es algo muy complicado. Gloria Sekor, la chica que escribió ese artículo, es un buen ejemplo: ella es una chica afro que tiene la percepción de qué es ser afro en Madrid. Ella sí puede escribir un artículo con completa validez. También hay otro chico que se llama Moha [Moha Gerehou es presidente de SOS Racismo Madrid y periodista de eldiario.es], que es simpatizante de Kwanzaa, y es periodista. Ver que dentro del ámbito del periodismo empiezan a haber más personas afro y más personas racializadas es una gozada.
El tema del vocabulario… es lo mismo que pasa con la violencia de género cuando se habla de ‘muertes’ y no de asesinatos. Es lo mismo pasa con los saltos a la vallas fronterizas. Todo el vocabulario sirve para provocar rechazo. Por mucho que nos den nuestro espacio siguen fomentando la xenofobia. Esa es la parte de los medios que
hay que cambiar completamente.

 

Se habla de feminización de la política, aunque muchas veces quien lo hace sigue reproduciendo las mismas relaciones de poder y opresión… ni se oye hablar de descolonizar la política. Mientras tanto las personas racializadas, sobretodo mujeres, se encargan del trabajo más precarizado. ¿Cómo afrontáis los discursos de la izquierda blanca que pasan por alto el racismo?

 

Los partidos políticos siempre promueven reformas de imagen para dar a entender que no se discrimina a nadie, sin profundizar en nada, mientras las opresiones siguen perpetuándose. Claro que necesitamos más presencia femenina y más personas racializadas representándonos, pero sobretodo que se deje de explotar a mujeres racializadas, con jornadas de trabajo eternas y sueldos de miseria. Para la charla-debate que hicimos hace poco junto a Nair Macedo -quien forma también parte de Kwanzaa- vimos que el 80% de las mujeres racializadas que estaban en cárceles tienen estudios superiores. Otro ejemplo: una vecina mía era profesora de matemáticas pero estaba limpiando un colegio, con un sueldo mísero.

 

Manifestación por los asesinatos en el Tarajal. Fotografía: Gloria Sekor.


 

¿Podéis hablarnos un poco de esa charla?

 

Era una charla sobre cárceles y Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs). El trabajo en cárceles, que normalmente se ve como una vía de acceso a la vida laboral al salir de la prisión, es la nueva esclavitud. Empresas como El Corte Inglés dan sueldos de unos 160€ mensuales para el trabajo de personas en cárceles; Onix, una empresa de baldosas, da unos 0,08 céntimos por baldosa, con sueldos de 125€. En un artículo que fue publicado hace poco se entrevistaba a personas presas y decían que el sueldo en la cárcel les venía bien porque podían pagarse cosas dentro del recinto y enviar dinero a sus familias, cuando realmente se las está explotando por 160€ mensuales.

 

¿Cuál es la programación próxima de Kwanzaa?

 

Nos han invitado a bastantes sitios, la próxima es en Galicia. Aquí, en Madrid, tenemos pensado hacer junto a Economía Alternativa (Colectivo de las facultades de Económicas y Empresariales de la UCM) un acto sobre Thomas Sankara y Burkina Faso. También, como es marzo, vamos a hacer muchos actos sobre feminismos negros, una simulación de la Unión Africana… Y en junio el festival de Kwanzaa. Por otra parte, tenemos programado hacer un cinefórum en la facultad a partir de abril.

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